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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-03-2012

De la Europa de los trabajadores a la del paro

Fernando G. Jan
Rebelin




A los pueblos hay que animarlos con creencias e ideas de esperanza de su mejor bienestar, para lo que se ponen bien. Si se les da un caramelito, an mejor, y si en medio de la alegra espoleada, que crea cierta nubosidad en el pensamiento, se aade la matizacin al odo, reforzando una valoracin an ms favorable, entonces incluso se pueden conseguir mayoras de adhesin y entrar felices y contentos en lo que luego se descubre que no era lo que se pensaba el pueblo: la Unin Europea.

Pasamos veinte aos de alegra y ahora vamos pasando ya unos cuantos de tristeza: los primeros de incredulidad de la crisis y, ya mismo, encaminndonos hacia los seis millones de parados y el malvivir a muchas familias, sin sentir el clamor contra esta situacin, contra la de Grecia (con toda la serie de sacrificios hechos por la poblacin) ni contra la de Portugal (en huelga general y gran enfado en la calle). La Europa soada era, para muchos, la de los trabajadores, ahora van viendo claro que ser la del paro, la del trabajo miserable, la de la indefensin de los dbiles frente a los fuertes. No se lo esperaban.

La Unin Europea actualmente tiene grietas diversas, que ponen de manifiesto que , a pesar de haber penetrado el capital de las p rincipales empresas o negocios en todos los Estados miembros, en un grado u otro, y aumentado sus mercados, los ms fuertes no han podido todava conseguir lo que les ira bien: desmontar las fronteras y acabar de abaratar sus costes en nombre de la libre circulacin del capital, de las mercancas y de los trab ajadores (que en los tratados digan personas, ms que un detallito de buena educacin, es una conveniencia sectorial: el turismo).

A lo largo de la historia , las cosas se invierten: lo que era til en un perodo, deja de serlo en otro, aquel que fue imperio en un siglo, pasa a ser un pobre pas con los aos. Lo que poda convenir con nosotros para llegar a una idlica Unin Europea, quizs ha i do ms lejos de lo conveniente p a r a los intereses de la mayora de la gente. Encaminados (nos conduce muy directamente la ltima reforma laboral por la va de hundir la demanda) hacia los seis millones de parado, de los 24,3 millones que tiene la Unin de los 27 estados , o los 16,9 que tiene la zona euro, no podemos dejarnos imponer aquello que le conviene a Alemania, mientras el resto aplaude o calla.

 

Fernando G. Jan es Profesor Titular del Departamento de Economa y Empresa de la UVIC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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