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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-03-2012

Luchas sociales y sindicalismo

Albert Sales i Campos
Rebelin


Es curioso, por no decir cnico, que la patronal y las lites econmicas pongan el grito en el cielo por el golpe a la competitividad de la economa espaola que puede suponer la huelga general del prximo 29 de marzo. En las ltimas semanas, como viene siendo habitual en las contadas ocasiones en que los sindicatos mayoritarios no se pliegan a los designios de los mercados, se han sucedido las declaraciones de eminentes economistas (neoliberales) y de lderes de la derecha poltica y econmica que acusan a CCOO y a UGT de atentar contra los esfuerzos que se estn realizando para sacar adelante la maltrecha economa nacional con una convocatoria de huelga general inoportuna.

No es de extraar que al empresariado y a los poderes econmicos les parezca inoportuna una huelga. Extrao sera que les pareciera una buena idea. Pero de entre todas las estrategias de desmovilizacin social hay al menos una que ha calado profundamente en la opinin pblica: la descalificacin de los sindicatos como organizaciones legtimas de defensa de los derechos de las personas trabajadoras. Sobre el sustrato del descrdito que viven los que en otros tiempos se llamaban "sindicatos de clase", las lites econmicas y mediticas se esfuerzan por generar un clima antisindical basado en algunos equvocos intencionados que comento a continuacin.

Es legtimo considerar que el sindicalismo vive una profunda crisis y que en algunos sentidos se ha convertido en una forma obsoleta de organizacin de los intereses de parte de las personas trabajadoras. Pero no debemos renunciar a la funcin social que estas organizaciones an pueden llevar a cabo si son capaces de establecer canales de cooperacin con los nuevos movimientos sociales y de ver ms all de la defensa de los derechos de las personas ocupadas. En este sentido, reducir las opciones de lucha sindical en nuestro pas a CCOO y UGT es un error que beneficia a la estrategia de desmovilizacin y de descrdito del sindicalismo antes mencionada. Considerar que son las nicas organizaciones hegemnicas y con masa crtica suficiente para la movilizacin de los trabajadores y trabajadoras es como caer en la trampa del voto til en tiempos de elecciones.

Los diferentes movimientos sociales deben contar con el sindicalismo para hacer frente a los retrocesos sociales tambin desde una perspectiva global. Utilizar el contexto internacional para culpabilizar a las huelgas y los sindicatos de supuestas prdidas de competitividad es un recurso comn de la patronal todo el mundo. Del mismo modo que ahora se afirma que en una situacin de crisis como la que vivimos "lo ltimo que necesitamos es una huelga general", en Bangladesh se criminalizan los movimientos de protesta ante la opinin pblica para "asustar a los inversores internacionales ", en Marruecos se dice abiertamente que los sindicatos y las organizaciones defensoras de los derechos laborales son culpables del cierre de fbricas y en Camboya se reprimen duramente las movilizaciones de obreros y obreras en pro de una paz social imprescindible para el" progreso" econmico . En estos pases, como en muchos otros, la industrializacin el gran crecimiento industrial de los ltimos veinte aos ha estado basado en la explotacin de la miseria por parte de empresas transnacionales en busca de mano de obra cada vez ms barata. Cualquier opcin de oposicin al modelo de "desarrollo" imperante pasa por la organizacin de las personas trabajadoras. Las experiencias sindicales, pese a sus limitaciones y la necesidad de revisin de las estrategias de transnacionalizacin de las luchas, siguen siendo esenciales y necesarias.

Nadie debera sentirse ajeno a la convocatoria de huelga por muy crtico o crtica que sea con la deriva ideolgica y organizativa de los sindicatos mayoritarios. La huelga tendr valor simblico y prctico con independencia de los objetivos que se planteen UGT y CCOO, y sea cual sea el papel de los trabajadores y las trabajadoras ocupadas. El 29m no protestaremos slo por una reforma laboral injusta porque la reforma es una ms de las muchas agresiones que las lites dominantes estn llevando a cabo sobre las clases trabajadoras con el pretexto de la crisis. Es el momento de plantear una huelga social y no slo laboral, que sea un punto de partida de movilizaciones y de construcciones colectivas de resistencia.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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