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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2012

Vctimas del sentido comn

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


El desacuerdo entre el sueo y la realidad no tiene nada de nocivo, siempre que el hombre que suea crea seriamente en su sueo, que observe atentamente la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, de una manera general, trabaje a conciencia por la realizacin de su sueo. V.I. LENIN

El sentido comn -santo patrono de la poltica chilena- ha conseguido ahogar en su cuna los ms hermosos sueos de nuestro pueblo. En los hechos ha impuesto antivalores como la hipocresa y la doctrina del acomodo y el conformismo, la adopcin del camino fcil y el pragmatismo como virtudes ciudadanas. En conjunto, han arrasado con la tica en poltica, reducindola al regateo de cargos pblicos y prebendas. Por eso, cuando aparecen lderes del pueblo, como Ivn Fuentes, el profeta que vino de Aysn, que hablan con la verdad sencilla, directa y franca, el pas se conmociona. No est acostumbrado a oir el lenguaje sin artificios de los humildes.

El sentido comn, seudnimo de la ideologa burguesa, se ha apoderado de millones de conciencias. Su arma favorita es la corrupcin, que aplica de manera sistemtica a travs de los conductos de la institucionalidad y del modelo econmico vigentes. De ese modo convierte en cmplices a sus vctimas. Sin embargo, a pesar de los muros de contencin levantados por el sentido comn, los que luchan por cambiar esta sociedad y que retoman las banderas cadas en mil combates, han aumentado en forma vertiginosa gracias a la protesta social. En la accin y debate democrtico de las protestas que vienen sucedindose en el pas, se generan nuevos liderazgos y se renueva el mensaje transformador de la sociedad.

La protesta social, en efecto, est remeciendo la institucionalidad. Se trata de instituciones y leyes heredadas de la dictadura con la Constitucin de 1980. Ellas cierran el paso a la justicia social e impiden avanzar a una democracia de amplia participacin ciudadana, respetuosa de la diversidad y protectora de la naturaleza.

El sentido profundo de la protesta social -ya sea de estudiantes, trabajadores, pobladores, o de los barrios, comunas o regiones- es la exigencia de una nueva Constitucin y el cambio del modelo econmico neoliberal. Pero los sectores subordinados cuya conducta poltica se gua invariablemente por el sentido comn, se esfuerzan en castrar las protestas, limitndolas a peticiones corporativas que canalizan al laberinto del Parlamento y dems instituciones. Las exigencias del pueblo se estrellan as contra el dique de la Constitucin. La protesta social -sobre todo la que se desarrolla en Aysn- ha puesto en evidencia el abismo que en Chile -uno de los pases ms injustos del mundo- separa a ricos de pobres. Esa diferencia hace antagnica la aspiracin democrtica del pueblo con las instituciones y leyes que lo oprimen.

Por supuesto, las diferencias de clase en Chile no son tema nuevo. Un historiador conservador seala: Desde el siglo XVIII y comienzos del XIX, todos los viajeros perspicaces que visitaron Chile advirtieron un fenmeno social que se ha mantenido hasta nuestros das: la extraordinaria distancia entre las clases, que ellos atribuyeron al espritu aristocrtico y a la excesiva diferenciacin de la cultura(1). Cabe agregar que esto fue escrito hace 60 aos, cuando an no aparecan las ocho familias que hoy renen un patrimonio de ms de 40 mil millones de dlares. Las diferencias de clase y las discriminaciones sociales se han acentuado a un extremo odioso y vergonzante.

El sentido comn como cultura social y poltica, hace que muchos acepten en forma inconsciente las diferencias de clase que tienen su expresin ms brutal en Santiago, muchas veces comparada con las ciudades del apartheid sudafricano. Sin embargo cada vez ms chilenos despiertan a esa realidad y sacan conclusiones. Por ejemplo, un joven rostro de la televisin, Ignacio Franzani, dice: Cuando llegu a vivir a Santiago empec a sentir algo que no entenda: yo no saba que existan las clases sociales, un poco porque era un nio, pero tambin porque en el norte los nios ramos todos iguales. Yo era amigo del hijo del entrenador de Cobreloa, del hijo de un abogado y de una jueza, y del hijo de la seora del quiosco de la esquina, y andbamos juntos en bicicleta. Y Franzani concluye: Creo que estamos viviendo en un pas que se rebela ante las injusticias y las prohibiciones(2).

Ese tufo a rebelin lo huelen los dueos del poder y estn asustados. El diputado Patricio Melero -en ese momento presidente de la Cmara y ahora presidente de la UDI- admita al diario La Segunda que la clase poltica siente miedo ante la protesta social y no sabe qu hacer. Igual temor traslucen los editoriales y comentarios polticos de El Mercurio, los balbuceos de la Concertacin o las elpticas declaraciones del Episcopado.

El pueblo es el protagonista de este nuevo periodo histrico. Se abren esperanzadoras perspectivas para los movimientos sociales capaces de cohesionar y orientar la lucha por una nueva sociedad. Es el momento propicio para una Izquierda pluralista que levante una alternativa socialista y humanista. Una Izquierda sin lastres que se atreva a volar con sus propias alas y deje de ser el salvavidas de la Concertacin neoliberal.

Estamos ante el dilema de siempre: acatar al sentido comn o creer en nuestros sueos. Optar por el futuro, o por un presente que ya comienza a entrar en el pasado.
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(1) Francisco A. Encina, Leopoldo Castedo: Resumen de la Historia de Chile, Tomo I, pg. 385.
(2)http://mujer.latercera.com

(Editorial de Punto Final, edicin N 754, 30 de marzo, 2012)
[email protected]
www.puntofinal.cl


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