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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2012

Se acaba el olvido para golpistas de Brasil

Fabiana Frayssinet
IPS


Frente al Club Militar de Ro de Janeiro, donde se conmemor el golpe Estado de 1964, centenas de manifestantes, muchos de ellos adolescentes, gritaron consignas y arrojaron huevos a los invitados, expresando su repudio con humor.

Una escena habitual en otros pases de Amrica Latina que tambin vivieron dictaduras, en Brasil es el amanecer de una reaccin popular, 27 aos despus de la llegada de la democracia.

A la hora de la convocatoria el jueves 29, difundida por Internet y las redes sociales, apenas un manifestante sostena estoicamente una hoja de papel con la inscripcin "Golpe no es revolucin".

Decenas de periodistas decepcionados con el alcance de la protesta se disponan a partir, cuando el grupo comenz a crecer.

"La dictadura ya acab, hay que meter preso al torturador", gritaban algunos. "Parsito! Cobarde!", gritaban otros cuando un anciano militar, identificado por los manifestantes como un antiguo torturador, intentaba abrirse paso hasta el portn del Club Militar.

"Estamos aqu para hacer justicia: acabar con la impunidad de esos militares torturadores y asesinos", dijo Tȃnia Rocha, una expresa poltica y viuda de un militante asesinado del Partido Comunista Brasileo.

Pese a militar en Tortura Nunca Ms, uno de los grupos surgidos para promover que los responsables de violaciones a los derechos humanos comparezcan ante la justicia, Rocha estaba emocionada por la magnitud de la protesta que, por primera vez desde el inicio de la democracia, comenz a dejar de ser tmida.

"Estoy disfrutando", dijo a IPS levantando su pancarta con fotografas de personas desaparecidas.

Nando de Oliveira, de 16 aos, cont a IPS que asisti a la protesta para que "la tortura sea eliminada para siempre de nuestros libros de historia".

Durante la dictadura militar (1964-1985), ms de 475 personas fueron asesinadas o desaparecidas, 50.000 encarceladas y ms de 20.000 torturadas. Una de ellas es hoy la mujer ms ilustre del pas, la presidenta Dilma Rousseff.

Una ley de amnista adoptada en 1979 impidi enjuiciar a los responsables de los abusos.

Rocha atribuye a la amnista y a la cantidad relativamente baja de vctimas comparadas con las de vecinos como Argentina y Chile la demora de la reaccin social.

"A pesar de que la dictadura aqu fue tan sangrienta, tan asesina, tan sanguinaria como en los otros pases", subray Rocha, que fue torturada en la crcel, aunque "no tanto como otros compaeros que fueron mutilados".

Rousseff prohibi a los militares festejar el aniversario del golpe de Estado el 31 de marzo. Es la primera vez que se toma esta medida desde la recuperacin de la democracia.

Pero los militares adelantaron dos das el festejo y continuaron con la programacin prevista, que incluy la conferencia "64: la verdad".

Protegido por guardaespaldas, otro oficial retirado consigui entrar. Un huevo arrojado con mala puntera fue suficiente para que se reiniciaran los cantos, gritos y consignas.

"Pai, afasta de mim esse clice", deca el cartel de un joven disfrazado con uniforme militar y mscara de burro, recordando el verso de una famosa cancin de Chico Buarque contra el rgimen.

El movimiento de jvenes contra los crmenes de la dictadura se extiende a otros estados como el sureo So Paulo, donde algunos comenzaron a organizar "escraches", denuncias pblicas de presuntos torturadores o asesinos.

"Brasil fue el primero de la regin en implantar una dictadura", dijo a IPS otra manifestante, Ana Miranda, del Colectivo Memoria y Verdad. "La impresin es que, estratgicamente, era tan importante que el silenciamiento fue terrible hasta hoy", dijo.

Ese silencio fue tan grande que, "despus de tanto tiempo todava internalizamos el miedo, como si las Fuerzas Armadas fueran dueas absolutas del poder", apunt Miranda.

Tal vez uno de los frutos de ese miedo sea la Comisin de la Verdad, que comenzar a sesionar este ao para investigar violaciones cometidas desde 1964, pero que no tendr poder de denunciar presuntos responsables a la justicia.

Pero la activista cree que aun mutilada, la discusin sobre la verdad est comenzando a llevar a las calles al movimiento de familiares de vctimas y organizaciones de derechos humanos.

Dentro del Club Militar, el general del ejrcito Gilberto Serra accedi a hablar con IPS. El escenario del dilogo inclua una mampara exhibiendo diarios de la poca del golpe, que sus protagonistas prefieren llamar "revolucin".

"Ellos (los manifestantes) tienen sus opiniones y tienen el derecho a expresarla. Pero me parece que en aquella poca hubieran debido asumir la responsabilidad de haber llevado a esos jvenes a morir en la guerrilla", dijo Serra.

"Ellos son los culpables. No nosotros, que en esa poca impedimos la instauracin de un gobierno comunista", agreg. Serra estim que la Comisin de la Verdad debera escuchar a "todos los lados", aunque luego valor que "la verdad debera dejarse a los historiadores".

Uno de los conferencistas de la celebracin castrense es el general Luiz Eduardo Rocha Paiva, conocido por sostener que Rousseff debe ser convocada por la Comisin de la Verdad para hablar sobre sus acciones como guerrillera.

Afuera, se sum a los manifestantes un oficial que solo lleg a coronel porque el ejrcito lo dio de baja por condenar el golpe. "Yo soy un militar del lado de ac", aclaraba a la multitud.

"Fui dado de baja en 1964 porque estuve contra el golpe, contra la tortura, contra esos militares que hicieron uso indebido del poder", dijo a IPS el coronel retirado Bolivar Meirelles, hoy de 72 aos.

Adentro, los oficiales, ancianos retirados y jvenes activos, escuchaban a Rocha Paiva definir la "revolucin" como "un movimiento cvico-militar".

"No veo nada malo en esa Comisin de la Verdad, a pesar de ser extremadamente revanchista y de que su motivacin es una provocacin para intranquilizar el pas en momentos de relativa tranquilidad", coment a IPS el general retirado Jonas Correia.

Recostada entre dos patrullas policiales, una joven de 19 aos escribi con pintura roja sobre su cuerpo y ropa los nombres de sus "antepasados" desaparecidos y asesinados en la dictadura.

Maria de Aquino Silveira creci escuchando la historia de tos, abuelos, tos-abuelos y una hermana, vctimas de la dictadura.

"Una creci con Internet y all aprendi que hay otros que sufren y sufrieron, y las mscaras comienzan a caer. Ahora nuestro mundo es mayor y podemos ver. Yo misma ya no soy esa nia que escuchaba las historias de familia. Ahora puedo ver con mis propios ojos", explic.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=100454



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