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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-04-2012

La leccin en la Salptrire (1887), de Pierre-Andr Brouillet (1857 - 1914)

Machetera
Tlaxcala

La Salptrire es un legendario hospital de Pars, construido en el siglo XVII, que fue cuna de las neurociencias por haber alojado a grandes maestros de la medicina como Charcot, Babinski y Freud. En este famoso cuadro de Pierre-Andr Brouillet se observa al mdico francs Jean-Martin Charcot con sus alumnos durante una sesin clnico-docente en la que les explica cmo llegar al diagnstico de un ataque de histeria en una enferma cuyo nombre ha pasado a los anales de la medicina: Blanche Wittman. Traducido por Manuel Talens


La escena es inequvocamente sexista: un tropel de hombres deciden cmo tratar a una mujer de una enfermedad que ya desde la etimologa apesta a sexismo. Por el simple hecho de haber nacido mujer, Blanche Wittman est a la merced de sus decisiones. Las dos monjas que asisten a Blanche son meras espectadoras sin voz. Ellos saben, ellas no.

Ciento veinticinco aos despus, la intrahistoria de este cuadro venerable recuerda mucho a la de Judy Gross, la esposa del contratista de la USAID encarcelado en Cuba. El viejo paternalismo ancestral sigue vivo y tanto el New York Times como el Washington Post acaban de demostrarlo con una estpida campaa meditica cuyo objetivo es presionar al papa Benedicto XVI para que ste aconseje a Cuba que trueque a Ren Gonzlez por Alan Gross. Aconsejar a Cuba, como si fuese un nio rebelde y no un pas soberano, es ya una ofensa inaceptable, pero el consejo que Judy Gross est recibiendo no le va a la zaga: en vez de tratarla como un sujeto activo, capaz de articular su destino, la campaa que pretende traer a su marido de vuelta al hogar est dirigida por gente cuyas prioridades son muy distintas a las de esta mujer.

Sin embargo, un detalle imprevisto ha alterado ligeramente la campaa y ha sido la revelacin que hace unos das hizo el periodista Paul Berger en el Jewish Daily Forward, segn la cual la agencia de relaciones pblicas Burson-Marsteller est detrs del cambalache. El Washington Post ha admitido la veracidad de la noticia, pero cabe preguntarse si lo habra hecho en caso de que Paul Berger no hubiese tirado de la manta.

Un editorial del New York Times seguido de un reportaje del Washington Post promocionando la solucin papal no son cosas que suceden por casualidad. Al principio pens que quien estaba detrs de esto era el Departamento de Estado, pero ese tipo de cabildeo habra sido indecoroso. Lo que sucedi en realidad fue que Hillary Clinton entreg una lista detallada de lo que quera en la campaa a su buen amigo Don Baer, que no slo es vicepresidente de Burson-Marsteller, sino que adems fue quien le escriba los discursos a Bill Clinton; Baer, por su parte, se la pas a Mark Penn, que es el director ejecutivo de Burson-Marsteller, el mismo que dise la torpe estrategia de su campaa presidencial en 2008). A partir de ese momento, voil, la maquinaria de los dos peridicos (y de algunos ms) se puso en marcha para promocionar el canje de Gonzlez por Gross con la ayuda papal.

Ren Gonzlez es el primero de los Cinco Hroes cubanos que ha salido de la crcel tras cumplir la pena mxima por no haberse registrado como agente extranjero, no por espionaje, que es lo que falsamente afirm el Washington Post. Son dos cargos muy distintos, pero ya me ocupar otro da de diseccionar ese artculo del Post.

Ren est ahora en Florida en libertad condicional, mientras que diez rusos que fueron detenidos hace un par de aos bajo la acusacin de ser agentes extranjeros no registrados el mismo delito que a l, por el momento, ya le ha costado trece aos de su vida fueron deportados a Rusia sin ms problemas. Est claro que si a alguien le echan el guante en Miami como agente extranjero no registrado es muchsimo peor que si sucede en Nueva Jersey, sobre todo si se trata de un cubano.

En cambio, el yanqui Alan Gross apenas ha cumplido dos aos de los quince que habr de pasar en una crcel de Cuba por haber tratado de instalar una red clandestina de internet en violacin de las leyes cubanas. Por mucho que Burson-Marsteller insista en su campaa meditica, el de Gross no fue un proyecto humanitario. Eso es la tapadera. Los judos de Cuba ya tenan acceso a internet y no lo necesitaban a l.

Es evidente que la oferta que estn publicitando, la de entregar a un hombre casi libre a cambio de otro que an deber pasar ms de una dcada en prisin puede funcionar bastante bien como tctica dilatoria, pero como estrategia de negociacin no tiene ni pies ni cabeza. Como bien ha sealado Walter Lippmann, que algo sabe de Cuba, Israel canjea a miles de palestinos por un soldado israel; Washington canje a diez rusos detenidos aqu por cuatro rusos capturados all por espiar para nosotros. Por qu no puede hacer lo mismo Washington: Os doy a vuestros cinco cubanos si me devolvis a mi contratista? El problema, claro est, es que Hillary Clinton no es del mismo parecer y, al da de hoy, tiene la sartn por el mango.

Lo que Berger afirm en el Jewish Daily Forward es que las crticas que Judy Gross ha lanzado contra Obama y la poltica de Washington hacia Cuba forman parte de una nueva estrategia que coincide con la entrada en el juego de Burson-Marsteller. Vale, tal vez sea slo una coincidencia, pero estoy bastante segura de que el guin con las instrucciones a seguir que Don Baer le entreg a Judy no pretenda eso, ya que incluso si formase parte de una extraa estrategia a contracorriente, hasta dnde podran llegar tales crticas si Baer es quien se ocupa de Hillary Clinton, que no dejar de estar a las rdenes de Obama hasta que se enfrente a Jeb Bush por la presidencia en 2016?

No tengo informacin privilegiada, pero estoy dispuesta a apostar que la bien fundada diatriba de Judy Gross contra Obama fue el tpico caso de la cliente sumisa que de pronto se salta el guin preestablecido y se pone a decir abiertamente lo que piensa. No sera la primera vez que sucede una cosa as.

Por extrao que parezca, creo que esa insubordinacin nos permite ver un diminuto rayo de luz al final del tnel. Clinton, Penn, Baer y Burson-Marsteller han diseado un escenario miserabilista de la familia Gross destinado a despertar la piedad del electorado: son pobres vctimas, judos de buena voluntad que sufren persecucin de las fuerzas del mal por hacer el bien y que ahora dependen del milagro de un Papa catlico. Esta campaa meditica es una tomadura de pelo para entretener al matrimonio Gross hasta que pasen las prximas elecciones presidenciales. A qu persona con dos dedos de frente se le ocurra decir que el Papa es la ltima esperanza de esta mujer?

Alan y Judy Gross

Hay otras opciones, por supuesto, pero la peor que puede adoptar la esposa de Alan Gross es ser obediente para que las cosas les vayan viento en popa a Obama y Clinton en su campaa presidencial. Otra opcin sera combinar la presin meditica sobre Washington con alguna ayuda adicional de los medios y grupos sociales y de alianzas inteligentes, pero a ninguna agencia de relaciones pblicas que est al servicio de Hillary Clinton le interesa.

De hecho, mientras Burson-Marsteller siga manipulando este espectculo meditico las dos partes en litigio seguirn enzarzadas en un dilogo de sordos. Quiz la nica manera de dirimir este problema podra consistir en colmar la distancia que separa a los familiares y amigos y de Alan Gross de los familiares y amigos (que son millones en la comunidad internacional) de los Cinco Hroes cubanos. Y puede que eso est empezando a ocurrir.

Con milagrosa precisin, el Comit Internacional por la Libertad de los Cinco Cubanos ha programado varios das de actividades en Washington, que se celebrarn dentro de pocas semanas (los das 17 a 21 de abril) con la participacin de una larga lista de estrellas invitadas. Sera una tragedia si al menos unas cuantas personas del bando de los Gross no se escapasen de sus cancerberos de Burson-Marsteller para darse una vuelta por all.

Una de las estrellas que asistirn es Stephen Kimber. El propio Kimber me ha proporcionado amablemente un manuscrito de su libro todava indito, What Lies Across the Water [Lo que hay en la otra orilla], una magnfica, meticulosa, honrada e imparcial investigacin sobre el caso de los Cinco Hroes cubanos. Quien desee conocer exactamente qu estaban haciendo en Miami y la posterior tragedia de sus injustas condenas y encarcelamiento disponen en este libro de la informacin definitiva. Ojal se hubiese publicado hace diez aos. Si los Gross buscan un libro que de verdad los ayude a encontrar una solucin para su tragedia, ste es. Y Cindy Sheehan tambin ir. Un autntico lujo! La verdad es que si Judy Gross no se presenta en Washington para hablar con Cindy, que escribi el libro sobre cmo presionar a un presidente, no me quedar ms remedio que concluir que la gente de Burson-Marsteller la habr secuestrado para impedrselo.

Por ltimo, habr un piquete y una manifestacin frente a la Casa Blanca. Permtaseme sugerir que si el bando de los Gross aprovechase esa oportunidad nica que se le presenta de manifestarse junto al grupo de los Cinco Hroes cubanos, sera un bombazo irresistible, el sueo hecho realidad de cualquier ejecutivo inteligente, eso s de relaciones pblicas. Y la prensa caera rendida ante la prueba palpable de que algo est cambiando. Por cierto, ni Clinton ni Penn ni Baer ni Burson-Marsteller estaran de acuerdo con algo as lo cual es una razn de ms para que Judy Gross abandone el papel de Blanche Wittman que le han atribuido y d un paso al frente.



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