Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2012

Siria y Santiago Alba Rico (II/II)
Paz contra revolucin?

JF-Cordura
Rebelin


Segunda parte (ver aqu la primera) de nuestro anlisis sobre el conflicto sirio y cmo se interpreta en ciertos textos, particularmente los de SAR. Pero con especial preocupacin por la situacin en ese pas y ante la nueva guerra de agresin que sigue gestndose contra su pueblo.

Santiago Alba Rico y Alma Allende, de vosotros esperamos una nueva y sabia reflexin, nuevas preguntas y, quiz, algn humano retracto. (Mikel Arizaleta).


Concluimos aqu el anlisis de las posturas de SAR sobre Siria y, de paso, ofrecemos las nuestras. No nos ha guiado ningn afn polemista sino la preocupacin por la verdad y, sobre todo, por el sufrimiento de los habitantes de ese pas, contra el cual el Imperio Genocida lleva ms de un ao fijando sus ojos para destrozarlo igual que hizo antes con Afganistn, Irak, Libia y pretende tambin hacer con Irn. Conscientes de que nadie puede dogmatizar sobre lo que ocurre all, hemos tratado de sealar las lagunas (ms bien, ocanos) y falsedades de buena parte de la versin dominante, la cual Santiago Alba comparte en gran medida.

Como fondo, al igual que en los dems textos de este blog, siempre ha estado nuestra entrega a la causa de la paz. Estamos convencidos de que la mayora del pueblo sirio, si bien rechaza la opresin, detesta an ms la guerra (de origen interno civil o externo), que es siempre un compendio de toda la barbarie humana. Por ello rechazamos radicalmente la cosmovisin de SAR, para quien pareciera que es ms importante una (improbable, por no decir inverosmil) victoria revolucionaria que las vidas de los millones de personas que forman la nacin siria. Frente a la propaganda blica del signo que sea, oponemos la cultura de la paz. Decir no a la locura de la guerra es parte destacada de nuestros objetivos.

Demonizacin al gusto del Sistema

Un rasgo primordial de todas las campaas blicas del Imperio, particularmente desde el 11-S, es la demonizacin del representante del bando supuestamente enemigo. Bin Laden, los talibanes, Sadam, Gadafi, Merah..., todos ellos fueron degradados a niveles de suprema abyeccin, gracias al monocorde gritero meditico, antes de ser convenientemente machacados y/o eliminados (de forma real o supuesta). La moraleja es clara y terrorfica: ser declarado un demonio es el paso previo a ser exterminado. Desde luego, Ahmadineyad y Jamenei (lderes iranes), Asad (sirio) y Kony (el ugands que protagoniza antagoniza el ltimo show imperial-hollywoodino) no deben de sentirse muy cmodos ante semejante ley de hierro, siendo como son ya demonios oficiales.

Supongamos, incluso admitamos, que ninguno de esos tipos es un bendito. Aun as, cabe preguntarse si la imagen que se ha creado de ellos no resulta desmesurada hasta lo grotesco. Recordemos que a Osama se le atribuy el 11-S sin mostrar jams una sola prueba, a Sadam armas de destruccin masiva (inexistentes) y vnculos con Al Qaeda (tan falsos como absurdos), a Gadafi bombardeos areos contra manifestantes (jams probados e incluso desmentidos), al rgimen iran se le imputa un programa nuclear blico (contra los informes de las propias agencias de seguridad estadounidenses)...

Demasiados precedentes. Quiz ya deberamos estar prevenidos. Traigamos un ejemplo domstico para fijar an mejor las ideas: la hoy agonizante ETA sin duda lleva dcadas acreditando ser una banda terrorista. Llena de tipos objetivamente perversos. Blanco, y con razn, de las iras ciudadanas. Aun as, es lcito cargarle con lo que no ha hecho, o al menos nadie ha probado que hiciera? Algunos aqu se pasaron aos intentndolo con el 11-M, pese a lo inverosmil de la acusacin y a la absoluta falta de pruebas.

Ser un terrorista implica ser muy malo, s. Pero no implica ser el responsable de todos los atentados a su alcance.
Un dictador es tambin alguien muy malo. Ahora bien, eso tampoco implica y la experiencia lo demuestra que sea culpable de todo lo que se le acusa.

Pero en eso consiste la demonizacin. Una vez aplicada con xito, el demonio de turno tiene que cargar con todos los mochuelos, reales o simplemente atribuidos. De alguien taaaannnn malo, todo lo que se diga es poco. Qu fcilmente olvidamos que es, a fin de cuentas, una persona y, como tal, titular de unos derechos inalienables. Incluso llega a ser (cuasi)tab atreverse a cuestionar que sea responsable de todos los crmenes que se le imputan. Ests negando que es un dictador?, te espetarn enseguida los demonizadores de tres al cuarto (para regodeo de los verdaderos demonios, humanos y no humanos, que han gestado todo el juego).

Santiago Alba Rico, por desgracia, viene participando del juego satanizador, aunque lo haga por su cuenta, al margen de los medios convencionales. Ya lo vimos en la primera parte de este anlisis respecto a Gadafi, pero lo mismo est haciendo con Bashar el Asad. El discurso de SAR, en la prctica, se puede resumir en que si Asad es un dictador brutal, feroz, sanguinario (u otros calificativos que aplica a Bashar o a su rgimen), entonces sin duda ha de estar exterminando a su pueblo desde que este, supuestamente, se levant contra l en marzo de 2011. Para ello, Santiago recordar pasadas masacres protagonizadas por esa dictadura feroz transmitida por va sangunea [heredada por Bashar de su padre, Hafez] que durante 42 aos ha reprimido, encarcelado y torturado a su pueblo. Como si el hecho de haber cometido crmenes en el pasado implicara que son ciertos todos los que se atribuyan en el presente, los cuales en ningn momento vemos que Alba demuestre o documente mnimamente.

Cuestionamiento de la indudable oposicin Asad-sionismo

De cara a los sectores de izquierda y antisionistas, la demonizacin del gobierno sirio practicada por SAR tambin incluye minimizar, o incluso negar, la sinceridad de su oposicin al estado de Israel. As, por ejemplo, afirma que la alianza [de dicho gobierno] con Irn y Hizbulah y su beligerante retrica antiisrael no deben hacer olvidar la ausencia de tensiones en la frontera con Israel ni la renuncia siria a reclamar los Altos del Goln. Esto es coherente con un artculo previo en el que deca que el rgimen feroz de Asad ha garantizado durante dcadas el estatus [sic] quo en la zona.

Da la impresin de que Alba, confirmando su ptica violentista, lamenta que Siria no le haga la guerra a su vecino sionista. Segn l, se deduce por ello que el antisionismo de Asad no es creble. Lo cierto es que ese gobierno nunca ha renunciado a los Altos del Goln. En los ltimos aos (2007, 2008, 2009, 2010...) el tema ha surgido de manera recurrente entre ambos estados, por lo general a travs de mediadores. La condicin israel para devolver los Altos siempre ha sido que Siria cortase lazos con Irn (y Hezbol), algo que su gobierno se ha negado a hacer. Pero es que, adems, pensar en atacar al estado con nombre de pueblo elegido sera, hoy por hoy, una locura suicida. No estamos hablando de un enemigo pequeo, ni mucho menos lo son sus aliados. De hecho, al menos de unas dcadas a esta parte, suele ser ese estado la potencia agresora, y los rabes sus vctimas. A qu viene, pues, ese reproche de SAR?

Con todo, se dira que Santiago Alba olvida la guerra sionista contra el Lbano en 2006, que por cierto involucr los Altos del Goln y en la que Hezbol y sus aliados en ella implicados (como el FPLP y Amal) contaron con el respaldo sirio en su defensa frente a la agresin. Tambin parece olvidar que Damasco, la capital siria, alberga la sede de la direccin poltica de Hams en el exilio, lo que dice mucho de su apoyo al sector ms coherente, al menos hasta ahora, de la resistencia palestina. Algo, desde luego, muy diferente de la actitud del Consejo Nacional Sirio (CNS), la oposicin militarista siria, cuyo presidente ha declarado que, de llegar al poder, rompern con Hams, as como con Hezbol y con Irn.

Para reforzar la idea de que Asad no es ni remotamente un baluarte antiimperialista (o antiimperialsionista), SAR sostiene adems que al propio gobierno israel est aterrorizado frente a la inestabilidad creciente en la zona. Pero esto es dar por sentado que el tipo de cambios previsibles en Siria perjudicaran al rgimen de Netanyahu y compaa. Ms bien, las mayores evidencias del pasado y del presente apuntan al lgico inters sionista por acabar con su viejo enemigo. Entre otras razones, por su aludida obsesin contra Irn, cuyo rgimen se quedara completamente aislado en la regin sin Asad. Lo cual explica que Israel sea uno de los pases que estn detrs de las revueltas sirias.

No hace falta dar muchas vueltas para admitir ese inters sionista. De hecho, el propio SAR lo admita, en trminos claros e indistintos, al poco de comenzar el conflicto sirio. En un artculo suyo aparecido en Rebelin el 6 de abril de 2011, afirmaba: Todos los dictadores, he dicho, eran aliados suyos [de los imperialista]. No es verdad. Hay una excepcin: Bachar Al-Asad en Siria. El nico obstculo para los planes de la UE, EEUU e Israel en el Magreb y en el Prximo Oriente, era el rgimen sirio [...]. Aliado de Irn y de Hizbulah en el Lbano y enemigo por tanto de Israel. Incluso l mismo, entonces s, comprenda lo obvio cuando enseguida aada que son muchas las fuerzas interesadas en desestabilizar y derribar el rgimen sirio. Habra que pedirle a Santiago que nos explicase qu ha cambiado desde entonces para que, ya en diciembre del mismo ao si no antes, sostuviese justo lo contrario. Por qu Asad haba dejado de ser enemigo de Israel, al punto de que el gobierno de este ltimo pas, de repente, haba pasado a desear su continuidad en el poder?

Escepticismo sobre las evidentes intenciones intervencionistas del Imperio en Siria

Respecto a Siria, SAR no en vano sigue contumazmente la misma lgica viene abundando en los mismos errores analtico-predictivos que ya cometiese respecto a Libia. Una vez ms, no cree en el inters del imperialismo por intervenir militarmente ni, por tanto, ve probable que lo haga. Las posturas de SAR son tanto ms lamentables por cuanto en un gesto que le honra y que es de justicia mencionar s lleg a reconocer su error predictivo respecto a Libia: Me equivoqu con Libia y quiero ser prudente, declara en una entrevista de diciembre pasado, a la que hemos tenido acceso despus de la primera parte de nuestra miniserie (donde declarbamos echar de menos reconocimientos de ese tipo). Pero, como de costumbre, mantiene lo esencial de su anlisis aadiendo que ve muy difcil una intervencin. Lo cual dudamos que denote prudencia. Tratar de prevenir la misma es lo verdaderamente prudente.

An hace escasas semanas insista en que EEUU y la UE [...] no quieren la intervencin y se resisten incluso a armar de manera pblica a los rebeldes (pero, en un nuevo equilibrismo, el autor agrega acto seguido que minan desde dentro el rgimen -con la ms que probable presencia de consejeros militares e instructores de la OTAN; por qu se iban a conformar con esto los imperialistas si no les da el resultado lgicamente apetecido, a saber, el fin del gobierno de Asad?). Aade que dichas potencias se sienten aliviad[a]s de la respuesta rusa y china en la ONU (que les ha permitido no hacer lo que no queran hacer y adems desprestigiar a dos potencias rivales). Pero lo cierto es que no se aprecia seal alguna de dicho alivio. Lo que venimos viendo, por un lado, es cmo desde el veto chino-ruso el Imperio cabreado, se dedica en efecto a desacreditar, incluso a amenazar ms o menos veladamente, a esos dos pases; y cmo, a la vez, sigue tramando para llegar al mismo puerto por otros caminos diplomticos (como las reuniones de los Amigos de Siria, un remake de la versin igualmente siniestra de los Amigos de Libia). Nada de lo cual debera extraar a nadie, dado que, a fin de cuentas, lo que hizo el veto fue, precisamente, impedir una resolucin de la ONU que abriera el camino a la invasin.

En las premisas de fondo versin de los hechos sirios ya hemos dicho que SAR coincide en lo bsico con la prensa convencional. La misma que, paradjicamente, l admite que manipula para justificar o inducir una intervencin militar. La pregunta entonces cae de su peso: Para qu manipulan esos medios si no es para llevar adelante el programa del Imperio al que sumisamente sirven? O es que ya no cree Santiago que se trata de sus medios?

Desconsideracin del informe de los observadores de la Liga rabe

Esa asuncin de la versin occidental de lo que pasa en Siria le lleva tambin a ignorar otras evidencias incontestables, a pesar de que alguna vez se aproxima tanto a ellas que solo le falta quemarse. As sucede cuando, en tiempos en que los medios nos abrumaban con las supuestas matanzas de Asad en Homs, se refiere a la feroz represin que en estos das de principios del ao pasado se est llevando [...] ante los ojos mismos de los observadores de la Liga rabe (cursiva aadida). Es inexcusable preguntarle a Santiago: Por qu dejas pasar la ocasin para aludir al informe, ya entonces conocido, de esos observadores? El cual os quita por completo la razn tanto a ti como a los medios convencionales, dndosela en gran medida al gobierno sirio y a su agencia SANA (a la que t condenas por su propaganda infame, como siempre sin explicitar por qu)? El informe, emitido no ms tarde del 27 de enero del presente ao (y que puede leerse ntegro aqu), corresponde a la estancia de algo ms de tres semanas de una misin de observadores de dicha Liga. Y, como denunci claramente uno de los observadores, fue sepultado y hurtado al mundo por la propia presidencia (catar) de la Liga rabe debido a que sus conclusiones no se ajustaban a sus intereses antisirios, totalmente coincidentes con los del Imperio. Hasta donde sabemos, y pese a la trascendental evidencia independiente que supone dicho informe, SAR no lo tiene en cuenta.

Ms afirmaciones y posturas desconcertantes

Sobre unas bases tan sesgadas, no es raro que llegue a descalificar a Telesur, un medio alternativo defensor de la versin crtica, tanto como a la probadamente falaz Al Yasira (de la que no puede negar su obediencia al Imperio; dicho sea de paso, SAR no ha comprendido que Al Yasira siempre fue un instrumento occidental, como lo delataban una y otra vez sus oportunos vdeos y audios de Bin Laden). O que exija que los antiimperialistas muestren hacia los medios oficiales sirios e iranes cuando menos el mismo espritu crtico y el mismo escepticismo que frente a The New York Times o El Mundo. (Por qu cuando menos? Es que para SAR el rechazo a los primeros debe ser an mayor que el dispensado a los segundos? Probablemente s, ya que al menos en el asunto sirio como en su da en el libio su grado de acuerdo con los ltimos es mucho mayor, pese a las evidencias que cuestionan su propaganda y que aqu estamos mostrando).

Por cierto, y como ya ocurriera en el precedente libio, tambin respecto a Siria nuestro autor deja frases que parecen de algn modo partidarias de esa intervencin que dice no esperar (casi se dira que acusa al Imperio de no llevarla a cabo). As parece ocurrir cuando dice de las potencias occidentales que se ajusta ms a sus intereses en la zona el sacrificio del pueblo sirio (se entiende que a manos de Asad). Pero ocurre ms claramente cuando, en una especie de carta-manifiesto Al pueblo de Siria que lucha contra la tirana (30.1.2012) le informa de que somos conscientes de que las naciones poderosas os han ignorado y estn mirando a otro lado mientras siguen las matanzas. (Para despus agregar de nuevo los paradjicos equilibrios, igualmente presentes respecto a la guerra contra Gadafi que no vendr nada bueno del imperio estadounidense y de los gobiernos occidentales). Frente a toda evidencia, llega a hablar de una poltica de colaboracin de estas potencias y de sus gobiernos con el rgimen de Bashar. Desde luego, no parece que SAR haya aprendido de la leccin libia. No ser raro, entonces, que cuando llegue la invasin abierta de la OTAN siga apoyando a sus esbirros los rebeldes, igual que hizo de manera obstinada respecto al pas norteafricano.

Omisin de la presencia de mercenarios extranjeros en Siria

No podemos ser exhaustivos, ni seguramente valga la pena. Pero es preciso seguir mostrando cmo Santiago se aleja de la realidad una y otra vez. Por ejemplo cuando afirma, adems de todo lo que hemos visto ya, que el Ejrcito Libre de Siria (ELS; el grupo principal de los rebeldes armados) se constituy el pasado mes de noviembre [!!!] a partir de desertores del Ejrcito sirio. Para empezar, ya exista como tal por lo menos desde julio de 2011. (Por qu dice Santiago noviembre? Si no fuera por sus continuas concesiones a los intereses de la versin dominante, con gusto lo atribuiramos a una simple errata). En segundo lugar, es conocida la conexin del ELS con el CNS, la matriz violentista controlada por miembros de los Hermanos Musulmanes que dirige sus operaciones desde el principio. El CNS ya tena (segn Wikipedia) 270 miembros en febrero de 2011 (es decir, antes incluso de la fecha de comienzo de las revueltas sirias 15 de marzo de 2011 admitida por el propio SAR), aunque su presentacin ante la comunidad internacional fuera en el mes de agosto. De hecho, ya desde antes de la aparicin oficial del ELS diversos medios internacionales, todos ellos sistmicos, reconocan que haba protestas armadas (lo hacan de manera incidental y como a regaadientes, pero lo hacan). Son demasiados indicios como para pensar en que la violencia contra Asad estuviera realmente alejada del comienzo de las protestas.

Sobre esa base, parece increble que en una fecha tan avanzada como diciembre de 2011! apareciera un artculo de SAR en el que este deca que las protestas y manifestaciones [...] siguen siendo obstinadamente pacíficas. Si alguna vez lo fueron (en su conjunto, queremos decir), cosa harto cuestionable, desde luego ya haca bastantes meses que haban dejado de serlo.

En cuanto al asunto de los desertores, es otro punto en el que SAR sigue fielmente la versin de los medios convencionales. Sin negar que haya habido deserciones, cuesta creer en un fenmeno realmente masivo (se habla de muchos miles). Si as fuera, cabe suponer que la descomposicin del propio ejrcito oficial sirio, dado el contexto internacional hostil a Asad, habra sido bastante rpida. Lejos de ello, lo que venimos presenciando en todos estos meses es una consolidacin militar del rgimen sirio incluso en las zonas donde ms fuertes se haban hecho los rebeldes.

Santiago, en cambio, no dice nada de los islamistas libios, de alto rango, alistados en el bando rebelde sirio para brindarle a este su valiosa experiencia criminal. Esto es algo que dio a conocer, entre otros, una fuente tan poco sospechosa como el ultrasistmico diario espaol ABC. La crnica, de Daniel Iriarte, es de diciembre pasado y muestra las conexiones directas de dichos islamistas con la CIA (revelando as, por si an quedasen dudas, a quin obedecieron al luchar contra Gadafi). No menos llamativo es que el periodista informe de la adscripcin a Al Qaeda de uno de esos combatientes de primer nivel. Todo lo cual confirma las acusaciones sobre la presencia en Siria de mercenarios extranjeros que, desde hace muchos meses, viene realizando el admirable reportero crtico Thierry Meyssan desde su Red Voltaire (ver tambin).

En el mismo artculo de hace unas dos semanas (18.3.12) que ya hemos citado repetidamente, SAR habla de la apuesta cada vez ms impudorosa del CNS por la intervencin militar extranjera en Siria. Es cierto que pocos das antes ese organismo rebelde reclam una intervencin urgente. Pero Alba no puede ignorar que el CNS lleva en realidad mucho ms tiempo mostrando ntidamente impudorosamente ese anhelo (ver 1, 2 y 3). De hecho, ya en septiembre de 2011, sectores opositores internos al rgimen de Asad se desmarcaban pblicamente de los del CNS por considerar que estos eran favorables a una intervencin extranjera para resolver la crisis en Siria.

Equilibrios en torno a los islamistas emergentes

Ya dijimos que no pretendemos acusar a Santiago Alba de mentir, a diferencia de lo que l hace pero entiendo que sin intenciones difamatorias con quienes discrepan de la versin dominante sobre Siria. Nuestra intencin es solo poner de manifiesto el abismo entre sus posiciones y la realidad a la luz del conjunto de evidencias disponibles. Un abismo causado, en nuestra opinin, por sus errneas premisas de partida, pero tambin porque SAR apenas documenta muchas de sus afirmaciones, como si esperase que las aceptsemos por fe.

Como cuando, a principios de este ao, an deca que en Libia su criminal intervencin no les estara proporcionando a las potencias occidentales ninguna ventaja comparativa. Qu extrao... El propio SAR ponderaba, en febrero de 2011, lo inteligentes que son los imperialistas (desde luego, ms que la izquierda). Y unos das despus subrayaba que son ms listos. Siendo as, cuesta creer que hicieran una guerra para nada, pese al coste financiero y los riesgos de imagen en ella implicados. De hecho, ya mucho antes del linchamiento de Gadafi se supo que el reparto del petrleo libio haba comenzado (ver tambin).

Pero en las palabras citadas, SAR parece referirse ms bien al hecho de que sean los islamistas (l cita adems expresamente a los Hermanos Musulmanes libios), y no los occidentales, quienes llevan las de ganar en los distintos pases de la llamada primavera rabe. En concreto, seala: Si es aventurado decir que el islamismo -ahora democrtico- vaya a enfrentarse al imperialismo, mucho ms absurdo es pretender que es y ha sido siempre un obediente pen imperialista. Los islamistas harn toda clase de concesiones econmicas y polticas, pero permanecer siempre viva la cuestin que garantiza el carcter anti-imperialista de unos levantamientos que en su origen no son ni de izquierdas ni de derechas, ni partidistas ni islmicos: Palestina.

Lo realmente absurdo es pretender que unos islamistas que, como los libios (y los sirios), reclaman la intervencin de la OTAN para hacerse con el poder, vayan luego a enfrentarse realmente a esta. En su optimismo, SAR se niega una vez ms a reconocer los estrechos vnculos existentes desde el principio entre los islamistas libios y los imperialistas que los llevaron en volandas al poder, pese a lo cual no puede dejar de admitir la existencia de toda clase de concesiones... de los primeros a los segundos (por cierto, tanta concesin econmica y poltica, por mucho que supongmoslo no incluya la cuestin palestina, deja muchos resquicios a una verdadera posicin antiimperialista?). Pero l sin duda tiene tambin en mente a Siria, a la que dedica un prrafo explcito de su artculo. Ocurre que los islamistas sirios son bsicamente, de nuevo, los Hermanos Musulmanes, cuya sede mundial est en Londres, y que como ya hemos visto son quienes controlan el CNS. All se encuentra tambin la sede del llamado Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (fuente primordial, por no decir nica, de la informacin meditica que venimos padeciendo), y cuyo portavoz es, segn Meyssan, miembro de la misma Hermandad (ver tambin), aunque l lo niega.

Como lo reconoce implcitamente el prrafo anterior de SAR, los Hermanos Musulmanes no exhiben hoy la animosidad antioccidental que mostraban en el pasado, sobre todo en el terreno poltico. Ha de researse su evolucin desde el yihadismo, e incluso desde una especie de fascismo inicial, hacia la defensa de una democracia de corte occidental (tan denostada en el pasado por lderes e idelogos tan emblemticos como Sayyid Qutb). Quiz por ello no es raro que hoy la crme de la crme del Imperio le d a este grupo su visto bueno. As, ya en 2007, la influyente revista Foreign Affairs la voz del poderoso Council on Foreign Relations, pareca recibir a La moderada Hermandad Musulmana con los brazos abiertos, sealando significativamente que los responsables polticos [estadounidenses] deberan reconocer que esa organizacin representa una notable oportunidad. Sobre esta base, a alguien puede extraarle que el Imperio haya reconocido ya al CNS, emanado de aquella?

[La extraa evolucin actual de Hams (ver por ejemplo) y la intensificacin de sus relaciones con el emirato pro imperialista de Catar (ver 1 y 2), pas que financia a los Hermanos Musulmanes, podra tener algo que ver con todo esto, pero no parece prudente asegurar nada de momento.]

Observaciones finales

Dejaremos, por fuerza, infinidad de datos en el tintero. En este ltimo apartado nos limitaremos a un repaso muy somero de algunas de las muchas evidencias adicionales que ponen en entredicho la visin de SAR y, por supuesto, la de los medios dominantes. He aqu unas cuantas:

Es sencillamente innegable, guste o no, el enorme apoyo popular que conserva Asad (ver 1, 2 y 3), y que se evidencia en las casi continuas manifestaciones masivas a su favor (reconocidas incluso por medios tan bellacos como El Mundo, que en su momento present la foto de una concentracin pro Gadafi como contraria a este; an se puede ver en la segunda imagen de esta pgina). Alba no debera desdear este dato. No cabe recordar un fenmeno comparable a favor de Ben Al (el dspota tunecino) o de Mubarak (el egipcio). S, en cambio, del lder libio despus asesinado.

Al menos desde el 11-S, Al Yasira siempre ha sido funcional a los intereses del Imperio, pero no es menos cierto que antes disimulaba mejor. Desde su campaa contra Libia, su sesgo ya resulta pintoresco de puro descarado. Por eso no debiera sorprender demasiado que hayan aparecido filtraciones sobre serias discrepancias entre su personal debido a lo que parte del mismo considera sesgada y poco profesional la cobertura dada al conflicto sirio.

La verdad de las matanzas perpetradas por los rebeldes sirios viene siendo avalada tambin por sectores cristianos de Homs, segn la vaticana Agenzia Fides (por desgracia, pero previsiblemente, eso no hace que el Gran Tapado se distancie pblica y enrgicamente de las mentiras imperiales sobre el conflicto).

Las versiones que imputan toda la violencia, o el grueso de la misma, al gobierno sirio han quedado desafiadas al conocerse la guerra interna dentro de la diplomacia francesa a raz de que su embajador en Damasco, Eric Chevallier, se rebelase contra la manipulacin de sus informes por parte del ultrabelicista ministro de Asuntos Exteriores, Alain Jupp.

Frente al supuesto desinters en intervenir que, al menos por momentos, atribuye SAR a Occidente, Luiz Alberto Moniz Bandeira sintetiza en un prrafo las razones de su inters: La cada del rgimen sirio tras el derrocamiento de Muammar Gadafi en Libia eliminara la presencia de Rusia de sus dos bases navales (Tartus y Latakia), cortara las rutas de suministro de armas para las organizaciones pro chies Hezboll, en el Lbano, y Hams, en Palestina, detendra el progreso de China hacia las fuentes del petrleo, y aislara completamente y estrangulara a Irn, con la consiguiente eliminacin del gobierno de Mahmoud Ahmadinejad. El resultado de la ecuacin, al modificar por completo el equilibrio de fuerzas en el Oriente Prximo, sera el establecimiento por Estados Unidos y sus socios de la Unin Europea de una full-spectrum dominance es decir, la supremaca completa territorial, martima, area y espacial, as como la posesin de todos los activos del Mediterrneo. Y los recursos naturales (petrleo y gas) de la zona.

El gobierno estadounidense, a la vez que finge respetar el plan de Kofi Ann, no se recata en erigirse como jefe supremo de los rebeldes sirios al instarles enrgicamente a presentar una posicin unificada. No debiera quedar dudas sobre a quin sirven aqullos.

Como ocurri en el caso libio, hay fuerzas especiales de Occidente particularmente britnicas y francesas entrenando a los rebeldes sirios del Ejrcito Libre de Siria (ver tambin). Adems han aparecido filtraciones que probaran su presencia incluso en territorio sirio.

Existe abundante evidencia de que mltiples periodistas occidentales son en realidad, o son tambin, colaboradores de los servicios de inteligencia o de los ejrcitos de sus pases en las tareas de desestabilizacin de Asad.

Hay serios indicios de armamento israel en manos de los rebeldes sirios (ver 1 y 2).

A veces, el respetable marxista Santiago Alba alude a algn partido comunista que se opone a los tiranos (p. ej., al Partido Comunista Obrero de Tnez). En cambio, quiz se echa de menos que mencione que sigue siendo firme el apoyo de los dos principales partidos comunistas sirios al gobierno de Asad (el Bakdash y el Unificado).

E infinidad de datos ms..., pero ya lo dejamos aqu.

Y lo hacemos renovando las exigencias de paz en Siria que todo ser humano debera suscribir. Sistemticamente boicoteadas por los seores de la guerra imperiales (ejemplo), como cada vez que el gobierno ha buscado negociaciones con la oposicin no violenta siria. Las cuales han llevado, por cierto, a aplicar reformas, aprobadas por el pueblo en referndum, que a su vez se empezarn a concretar en las elecciones parlamentarias convocadas para el prximo 7 de mayo. Todo lo cual viene siendo sistemticamente despreciado tanto por los medios convencionales como por Santiago Alba Rico, a pesar de que son hechos que muestran evidentes seales de cambio en el rgimen y podran alumbrar horizontes de paz.

Unos horizontes que, a nuestro modo de ver, son ms importantes que cualquier prurito intelectual.

Blog del autor: http://lacomunidad.elpais.com/periferia06/2012/4/1/siria-y-santiago-alba-rico-ii-ii-paz-vs-revolucion-

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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