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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2012

Suma y sigue: el ciclo de la huelga prepara el #12M15M

Presente continuo

Versin en castellano del artculo escrito a cuatro manos


De manera muy predecible, la mayora de la cobertura de los medios neoliberales sobre las huelgas generales del 29M se centran en los daos a la propiedad privada y mobiliario urbano que protagonizaron las protestas de la tarde en Barcelona, cuando cientos de ciudadanos encapuchados prendieron fuego a varios bancos, la central de MoviStar, un Starbucks, El Corte Ingls y el Espai Cultural de Caja Madrid. No es casual que los representantes conservadores de nuestras instituciones en erosin recurran desesperadamente a trminos como "el instinto criminal" para pintar las protestas como una forma de violencia. Enfrentados por una situacin en la cual la destruccin de propiedad gana legitimidad, y habiendo agotado el discurso del miedo y la amplificacin de la escala de represin en las semanas previas a las movilizaciones, lo nico que les queda para criminalizar a personajes protofascistas como Felip Puig es criminalizar ese instinto humano que valora la vida por encima de la propiedad.

Estos esfuerzos por dividir a la ciudadana con un debate abstracto sobre "la violencia" chocan con la realidad de lo que ocurri ayer en todo el estado espaol y lo que lleva ocurriendo aqu en los ltimos meses. Ciertamente hubo varios actos de violencia dirigida hacia las personas a lo largo de la jornada del jueves, pero ninguno protagonizado por los manifestantes. En Torrelavega, un empresario atac a una piquetera con un cuchillo. En Euskadi, la Ertzaintza ha dejado a un chico de 19 aos en la UCI en estado grave tras reducirle a porrazos y dispararle a bocajarro en la cabeza con una bala de goma. En Barcelona, 20 personas fueron heridas por las balas de goma de los Mossos dEsquadra, un joven ingres en el Hospital del Mar con el bazo reventado y un hombre ha perdido un ojo. Y a escala mayor, los bancos espaoles y su gobierno cmplice echaron a 58.200 familias de sus casas en el 2011, sin apoyo y endeudadas con intereses.

El hecho (y lo que aterroriza a la elite espaola) es que las huelgas del jueves han sido un nuevo xito de la poltica de movimiento. Que los ayuntamientos en manos de los conservadores hayan optado por encender la luz durante el da con el nico objeto de intentar menguar las estadsticas que prueban la parlisis total del pas es la mejor prueba. Manipulan de manera burda hasta las ms elementales reglas de juego.

Pero si hemos dicho huelgas y no huelga, en singular, es porque, en realidad, esta huelga ha sido doble. Por una parte ha sido la huelga general convocada por los timoratos sindicatos espaoles, siempre prudentes a la hora de convocar a la movilizacin social y que durante las ltimas dcadas han dejado la iniciativa a sucesivos gobiernos y partidos. Pero, por otra parte, tambin ha sido una huelga otra; una forma emergente de repertorio de accin colectiva que apenas ha comenzado a dar sus primeros pasos, pero que como hemos podido ver desde la anterior huelga del 29S madura a gran velocidad.

En efecto, la huelga general sindical est viendo emerger otro tipo de huelga: la huelga metropolitana del precariado, animada por redes de activistas que no han cesado de formarse, de agregarse, de recombinarse en los ltimos meses. Este otro tipo de huelga ha desbordado el viejo repertorio de la parlisis del transporte, del paro fabril, del colapso de la produccin provocado desde los centros de trabajo y ha puesto de relieve otro repertorio concurrencial, innovador, dinamizador y capaz de proyectar sinrgicamente la poltica de movimiento ms all de sus formas tradicionales: centros universitarios ocupados desde el lunes para reforzar los bloqueos del transporte, huelgas de consumo, piquetes metropolitanos de jvenes, migrantes, mujeres o gente mayor y el anonimato al estilo black bloc que facilit esa destruccin de propiedad (incluyendo el pequeo robo de una sala de bingo). La riqueza desplegada una vez ms por esta multitud no conoce las limitaciones institucionales de la accin social concertada que en su da se instituy con los Pactos de la Moncloa.

El progreso del nuevo repertorio no es fcil, todava no est institucionalizado y apenas alcanza a definir una estrategia comn. Por si fuera poco, la izquierda tradicional, tras aos de resistencialismo y posiciones defensivas, no pocas veces lo ha atacado de manera visceral, ideolgica, carente de alternativas que ofrecer ms all de la hegemona que ha mantenido sobre el trabajo representado en las negociaciones (cada vez ms distante y menos representativo del trabajo real). No importa, la ola de movilizaciones prosigue con xito un camino que deja ya una estela de xitos: el 29F, el 17N, el 15O, el 15M, el 29S

Esta ola es imparable. No al menos mientras el rgimen poltico no cambie de rumbo. Nada apunta a que ser as. Ya en verano el mando blind el rgimen contra cualquier posibilidad modificando la Constitucin de 1978 para poner el pago del dficit por encima de los derechos de los ciudadanos por medio del pacto entre el partido socialista y el partido popular. A pesar de la persistente reivindicacin del 15M para modificar la ley electoral, los grandes partidos, obscenos beneficiarios de esta lgica, estn dispuestos a seguir manteniendo esta piedra angular del mando mientras sea posible.

A da de hoy, la nica oposicin de masas disponible al pueblo es en sus calles. Slo la movilizacin en la calle, la emergencia de nuevos actores, la disociacin y el distanciamiento entre la constitucin formal del gobierno y la constitucin material de la sociedad, abren una posibilidad con futuro. La ruptura del rgimen y la instauracin de un rgimen alternativo es cada da menos el deseo ideolgico del revolucionario y ms el imperativo de la situacin cotidiana de la gente corriente. Quien quiera trabajo tendr que organizarse en una cooperativa. Quien quiera aprender tendr que organizarse su propia universidad alternativa. Quien quiera informarse tendr que recurrir a los medios alternativos. Y quien quiera obtener cultura tendr que compartirla. Este es el rgimen poltico del comn que progresa a da de hoy en las calles y que veremos en las instituciones alternativas de maana.

Fuente: http://carlosdelclos.wordpress.com/2012/03/30/suma-y-sigue-el-ciclo-de-la-huelga-prepara-el-12m15m/



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