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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2012

Despus de las elecciones andaluzas
Una oportunidad para construir una izquierda para la alternativa

Manuel Monereo, Pedro Montes, M Dolores Nieto et al.
Rebelin


I. Introduccin: Leer la fase e intervenir desde ella

Valorar los resultados electorales nunca ha sido en nuestro pas una tarea fcil. En Izquierda Unida tampoco. El todos ganan y nadie pierde se combina sin mayor dificultad con las estrategias comunicacionales que aconsejan siempre poner buena cara y situar (o inventrselos) los elementos positivos en primer plano.

Los resultados electorales no han sido normales: no solo porque las encuestas se equivocaron, una vez ms, sino porque han bastado 100 das para que las agresivas polticas neoliberales de ajuste y recorte hayan roto el ciclo ascendente del PP que amenazaba convertirse en un tsunami devastador de los derechos de las clases trabajadoras y de las personas individualmente consideradas.

La sensacin preponderante que se siente, se podra decir, es de alivio, un inmenso alivio social. Las gentes se acostaron el domingo sabiendo (con dudas) que sus derechos conquistados tendran una nueva oportunidad y que se abran posibilidades para otras polticas y otras formas de ejercerla.

Cuando se analizan los resultados electorales y se proponen salidas polticas a la nueva situacin creada se corre el riesgo de dejarse llevar por la coyuntura o por la presin, muchas veces terrible, de los medios. El error ms grave en el que podemos incurrir es partir de los datos como si fueran algo absolutamente singular y desconectarlo de lo que pensbamos, dijimos e hicimos en los ltimos aos o, sin ir ms lejos, durante la campaa electoral. No se puede pasar sin ms de anlisis radicales sobre la crisis capitalista, la Unin Europea y el futuro del euro o del fin de ciclo del PSOE a analizar los datos de forma aislada y asptica sin tener en cuenta un contexto histrico -social que ha cambiado sustancialmente las percepciones comunes de la poltica y que ha modificado profundamente el comportamiento de los actores sociales.

Esta actitud ha sido muy comn en la socialdemocracia histrica que puso en prctica un conjunto de artefactos discursivos que le permitieron distinguir entre un programa mximo y un programa mnimo. Lo significativo de este juego era que podas partir de un ideario (en esto el PSOE ha sido un maestro) anticapitalista y socialista y practicar polticas neoliberales sin que esto supusiera grandes problemas de identidad, crisis interna s de calado y, mucho menos, un cambio en la orientacin partidaria, es decir, la tctica y la estrategia no se relacionaban, el ciclo largo y el ciclo corto apenas se distinguan y se acababa por posponer indefinidamente las polticas realmente transformadoras. Principios y poltica se separaban definitivamente.

Los resultados electorales andaluces invitan a hacer una reflexin sobre la fase. En este contexto, la fase significa concretar en un plazo determinado de tiempo las tendencias histrico-sociales bsicas y organizar desde ellas las lneas maestras una poltica transformadora desde el punto de vista de las clases subalternas. La fase expresa el momento donde las determinaciones estructurales se anudan con la realidad presente, siempre marcadas por la relacin de fuerzas poltico-sociales, la accin consciente de los actores y los imaginarios sociales.

II Partir de las condiciones reales: lneas de fractura y nudos problemticos .

Precisar todo esto exigira analizar algunos nudos cruciales que situaran con precisin los datos bsicos de una realidad en permanente mutacin. Se trata, en ltimo termino, de lneas de fractura que articula y organizan contradicciones sin las cuales la poltica seria simple acomodacin a lo existe o simple respuesta al da a da.

La primera cuestin que habra que concretar tiene que ver con la crisis econmica y el futuro de la Unin Europea. Esto se ha discutido mucho y no es este el momento de reabrir el debate. Hay consenso muy general de que esta crisis ser larga, con enormes costes sociales y econmicos. De hecho, vivimos un estado de excepcin impuesto por la oligarqua financiera europea, con el objetivo explcito de liquidar las conquistas histricas, los derechos sociales y laborales conseguidos despus de ms de cien aos de lucha de clases y dos Guerras Mundiales.

El capitalismo en crisis es incompatible con los derechos de las personas y est exigiendo una expropiacin general de los bienes comunes, la privatizacin de lo que queda del Estado social y la mercantilizacin del conjunto de las relaciones sociales y de la naturaleza. Esta acumulacin por desposesin exigir, en mayor o menor grado, ciertas formas de violencia y significar una limitacin sustancial de las libertades ciudadanas bsicas. Agudiza los ataques a los procesos de sostenibilidad de la vida, como se viene denunciado desde el feminismo y el ecologismo

De hecho, Espaa est econmicamente intervenida y vigilada sistemticamente por la Unin Europea y por eso que eufemsticamente se llama los mercados. A su vez, el gobierno est interviniendo muy de cerca las finanzas de las comunidades autnomas y de los municipios desde un sesgo de clase que difcilmente se puede ocultar. Un gobierno que hace bandera de espaolismo est pactando todas sus polticas bsicas con una derecha nacionalista catalana que amenaza con no pagar los impuestos y que explcitamente se define como independentista. El dinero como se sabe de antiguo no tiene patria y une mucho a los que lo tienen.

Esta fase va a depender de cmo se resuelvan estos problemas. Lo que queda claro es que el margen de maniobra de las comunidades autnomas se ha estrechado mucho y que la realizacin por parte de estas de polticas realmente de izquierdas se har en abierta confrontacin con el gobierno del Estado y con la UE. Los llamados mercados tampoco sern neutrales en esta confrontacin

Una segunda cuestin tiene que ver con la resistencia y la movilizacin frente a las polticas del PP. Parece que hay acuerdo en que el resultado electoral del PP en Andaluca tiene que ver directamente con las polticas regresivas y expropiatorias realizadas por el gobierno de Rajoy. Ha bastado la movilizacin la ciudadana, con convocatoria de Huelga General incluida, para que una parte del electorado del PP se haya abstenido, el PSOE no se hunda y que IU mejore significativamente sus votos y escaos. No es poca cosa cuando se habla y hasta se teoriza que la lucha social no significa mucho en trminos electorales y que la huelga no cambia nada.

Se puedo decir que las elecciones generales ltimas no las gan el PP sino que las perdi el PSOE. Hoy sera lo contrario: no gana el PSOE, pierde el PP y avanza IU. Lo que viene ser especialmente duro: una recesin econmica grave, privatizacin de servicios pblicos y reduccin significativa del gasto social. Los mercados exigen peridicamente sacrificios humanos y parece que ahora estos ya no tienen lmites; mejor dicho, si hay un lmite, como estas elecciones ponen de manifiesto: la lucha social, una amplia alianza entre los Sindicatos y los movimientos ciudadanos en torno a los derechos sociales y laborales, la construccin desde abajo de organismos unitarios ligados a unos ayuntamientos con escasos presupuesto y tambin intervenidos.

Un tercer asunto tiene que ver con lo que podramos llamar el problema democrtico en Andaluca. Esta cuestin no se puede eludir. Treinta aos de mando ininterrumpido (casi siempre con mayora absoluta) han creado un patrn de poder que ha unido orgnicamente administraciones pblicas, partido y poder econmico. La corrupcin ha crecido y se ha desarrollado en este ambiente de control frreo de todos los resortes del poder institucional. El modelo de crecimiento inmobiliario-financiero, dominante tambin en Andaluca, no hubiese sido posible sin estas redes moleculares que han unido ayuntamientos, promotores, constructores, bancos y cajas de ahorro y diputaciones. En la cima, una todopoderosa Junta de Andaluca que haca de celebro social tejiendo intereses y propiciando las alianzas necesarias para que el modelo econmico y poltico se perpetuase. La corrupcin fue un nudo decisivo de este modo de ejercer la poltica y el gobierno andaluz. Este modelo de crecimiento hace tiempo que se termin.

Lo que est abierta en Andaluca desde tiempo es la cuestin de la regeneracin democrtica y de la alternancia poltica. Haba dos estrategias posibles: la alternancia pura y simple (modelo PP) y lo que podramos llamar la alternancia alternativa o para la alternativa desde la izquierda que IU no fue capaz de definir con conviccin, aunque se movi en sus limites. Ese sigue siendo hoy el dilema y no ser posible eludirlo con maniobras de diversin politicistas.

El PP ha fracasado (en momento poltico optimo, hay que subrayarlo) porque ha sido percibido por la ciudadana como una alternancia regresiva. IU ha incrementado votos y escaos .Esto es positivo, pero la cuestin de la Alternativa sigue siendo el problema real. El PSOE de Grian tiene, por mritos ajenos ms que por los propios, una nueva oportunidad. El PSOE va a ser una alternativa a s mismo? Se va (auto)regenerar ?Tiene realmente un proyecto solvente y de izquierdas para esta Andaluca en crisis?Podr hacer todo esto con la ayuda de IU ? .

La palabra clave no es la estabilidad (gobierno PSOE-IU) como venido diciendo Grian. Eso es seguir viendo la poltica desde lo alto, desde los gobernantes, desde los que mandan. La clave est en otra parte, a saber, en la credibilidad y en la confianza. No hay que engaarse: es el miedo al PP lo que ha ganado. Lo fundamental ahora sera definir un proyecto de pas en positivo, que responda las demandas mayoritarias de la poblacin y que se fundamente en una nueva relacin o acuerdo entre lo poltico y las personas. Sin regeneracin democrtica nada de esto ser posible.

Una cuarta cuestin tiene que ver con el 15M y con lo que podemos llamar la emergencia de una critica de masas a esta democracia y a los modos de ejercer el poder. Parecera que en las discusiones pos electorales estas posiciones, que hasta antes de ayer todos dijimos que estaban bien fundadas, fuesen algo secundario o solucionables por el singular hecho de un gobierno del PSOE con IU. Hay una crtica muy seria a la poltica y a los polticos y eso no lo puede ignorar una fuerza de izquierdas. Es ms, sin recuperar la poltica como tica de lo colectivo y como compromiso ciudadano no es posible la transformacin social.

Las crticas ms duras tenan que ver con la corrupcin, con la creciente separacin entre una clase poltica (maciza y excluyente) y la poblacin. En el centro: los privilegios de los polticos, su carencia de principios y su apego abusivo al poder. Sobre esto no se puede pasar de puntillas. Lo puede hacer el PP, tambin el PSOE, pero no lo puede hacer IU sin condenarse a la extincin. Sin una politizacin de la ciudadana, sin una democratizacin de la democracia, sin una ciudadana activa y crtica, IU no tendra sentido porque no seria posible la transformacin social, seria percibida como una fuerza como las dems . No se puede hacer una campaa denunciando (con razn) que el PSOE ha hecho polticas de derechas y que tiene un grave problema de corrupcin y disponerse a gobernar con l en nombre del realismo. Romper las relaciones entre la poltica y la tica colectiva no solo no van a resolver los graves problemas de la Comunidad sino que ahondaran la separacin entre los ciudadanos y las instituciones y harn inviable un giro la izquierda.

EL dato electoral que ms crece (en condiciones de polarizacin extrema!) es la abstencin .Parece por esta vez la desafeccin tiene que ver con la derecha. Muchas gentes, no necesariamente de derechas, votaron en las elecciones generales para echar a Zapatero y para salir de una situacin crtica. Ahora han visto que el PP hace la poltica del PSOE pero llevada a su extremo. Haba y hay miedo. Mantener los derechos sociales (educacin, salud, pensiones, servicios pblicos)es fundamental siempre pero en condiciones de catstrofe social son imprescindibles, es cuestin de vida o muerte. Casi el 40% de los andaluces no fueron a votar. La cuestin de fondo: para que sirve la poltica?todos son iguales?todos roban?todos quieren sillones y buenos salarios?. Hemos visto emerger el cinismo como poltica de masas hasta el punto de ver como siguen siendo elegidos alcaldes y concejales procesados por evidentes casos de corrupcin.

Para ir concluyendo este apartado, como quinta cuestin, habra que hablar de IU. Es lgico que los afiliados y los simpatizantes ante los resultados electorales estn contentos y den seales de alegra y hasta de euforia. Esto es positivo despus de tantos aos de crisis, escasez de votos y de debilidad organizativa extrema. Sin autoestima (como ensea el feminismo) no hay mucho que hacer de poltica buena y de impulso moral. Ahora bien, desde la voluntad de acertar y construir hay que partir que IUCA es una organizacin dbil: tiene vnculos sociales reducidos y en regresin desde hace aos; su militancia real es escasa y su ncleo orgnico esta relacionado predominantemente con los cargos pblicos y con la actividad electoral e institucional. Si relacionramos la afiliacin real y voto se vera que en la prctica IUCA es un partido de cuadros ligado estructuralmente a la financiacin institucional.

Para decirlo de otro modo: no se ha conseguido cumplir con el objetivo fundamental que dio origen en su da a esta formacin, es decir, no se ha alcanzado construir un movimiento poltico-social democrtico, plural y alternativo. IUCA tiene los defectos de un partido tradicional y pocas de sus virtudes, que las tena. Lo peor es que se ha renunciado de facto a crear (fundar, refundar, reconstruir, la palabras ocultan ms que aclaran) una formacin poltica de masas, con voluntad de mayora y con capacidad para insertarse slidamente en la sociedad. Que esto es difcil, nadie lo niega y que tenemos que aprender nuevas formas y estilos de hacer poltica, el 15M nos los recuerda cada da.

Sea cual sea la forma-partido a construir hay algo sustancial: socializar la poltica. Sin una economa moral de la multitud, sin un sector pblico voluntario no tendremos la fuerza en la sociedad para transformar las estructuras econmicas y polticas desde una lgica socialista. Tampoco en esto hay que engaarse demasiado: no habrn tampoco votos y se terminar siendo lo que es hoy ICV, algo as como el ala izquierda y verde de la socialdemocracia catalana. Si se quiere esto, que se diga y nos evitaramos muchos debates, malas relaciones personales y, sobre todo, no volver locos a los simpatizantes y votantes.

Nuestra tradicin poltica ensea que la unidad no es solo cosa de programa sino de fuerza organizada, de cohesin programtica y de capacidad de direccin. Esto hay que tenerlo en cuenta cuando se habla con una fuerza grande, social liberal, ligada estructuralmente a los poderes facticos y atenta siempre a evitar el surgimiento (ley electoral mediante) de una organizacin poltica a su izquierda. En esto no est solo: el bipartidismo ha sido siempre un modo de organizar la poltica para que los que no se presentan a las elecciones(los grupos de poder econmico) ganen siempre. En este objetivo, el PSOE tendr todo el apoyo del establecimiento, incluido el PP.

III. Definir el objetivo central de la fase: construir una formacin alternativa de la izquierda con voluntad de mayora, desde una estrategia de poderes sociales.

Hemos intentado identificar los nudos problemticos desde los cuales hay que partir para fundamentar una poltica transforma dora para Andaluca y ms all, pues pudiendo ser Andaluca el origen del cambio, es el conjunto del Estado el que lo reclama Lo fundamental es dotarse de un objetivo estratgico preciso, que unifique las polticas y oriente la accin colectiva. El objetivo de la fase debera ser constituir desde la crisis una formacin poltica andalucista, democrtico-republicana, de izquierdas y transformadora . Lo que hizo fuerte a la IU de Anguita fue su voluntad explicita de autonoma frente al PSOE desde un proyecto que hacia de la Alternativa al (des)orden neoliberal el eje vertebrador del mismo. Las diferencias de fondo tenan que ver con esto: ser una fuerza para la Alternativa o situarse como ala critica del PSOE, socio preferente y siempre minoritario. Hoy cuando estamos en condiciones de recomenzar no podemos olvidar esos viejos debates y sacar las lecciones oportunas para el presente, precisamente, las organizaciones deberan servir para eso: transmitir experiencia hecha memoria.

La estrategia de poderes sociales es vital para ese objetivo. En momentos donde la democracia y sus instituciones pierden poder, intervenidos prcticamente desde Bruselas y desde el gobierno de Angela Merkel, centrar la actividad de IU en el parlamento no parece muy realista. Lo fundamental de esta estrategia, como conoce muy bien el movimiento obrero, es la percepcin lcida que entre la proclamacin de los derechos y su ejercicio media el poder, las correlaciones de fuerza. Sin potentes poderes sociales los derechos se convierten en simples declaraciones de intenciones; en las condiciones de excepcin que vivimos, esto es mucho ms evidente. Una estrategia as definida se sustenta en dos ejes: democratizar las instituciones y desarrollar la fuerza y la autonoma de los movimientos sociales, desde un punto de vista comprometido con las clases trabajadoras.

La primera cuestin a resolver es la del gobierno andaluz. No parece que existan condiciones objetivas y subjetivas para un acuerdo PSOE-IUCA de ese nivel. Lo ms prudente sera votar la investidura de Grian desde una cuerdo poltico explicita en torno a 7 u 8 demandas bsicas de la ciudadana y pasar a la oposicin. En la dinmica parlamentaria se puede y se debe llegar a acuerdos, establecer agendas y, lo fundamental, propiciar polticas que identifique los cambios con la presencia de IUCA. Hacer poltica transformadora y saberla comunicar.

Segundo gran asunto: propiciar frmulas claras y rotundas de regeneracin democrtica. Esto es decisivo, lo que est en juego es la credibilidad no solo del gobierno o de las instituciones sino de las fuerzas polticas como IUCA que han hecho de la lucha contra la corrupcin elemento clave de su definicin poltica. Luchar contra la corrupcin es primariamente una cuestin de tica pblica pero ms all, y ms decisivo, cortar los lazos de acero que subordinan la poltica democrtica a los intereses bastardos de la oligarqua financiera-inmobiliaria en recomposicin. En esta esfera no deben de hacerse concesiones: comisiones de investigacin, transparencia, control del gasto y mecanismos jurdicos-administrativos bien diseados que prevengan, detecten y castiguen la corrupcin .Esta debe seguir siendo sea de identidad de IU.

Tercero, condicionar la agenda. Nunca se ha tratado de subestimar al Parlamento y el trabajo de los cargos pblicos, ms bien al contrario. En las nuevas condiciones lo central de nuestro trabajo consistira en, usando a fondo el grupo parlamentario, convertir la agenda de la sociedad en agenda poltica. Eso es lo que dar perfil propio, renovar la poltica y demostrara en los hechos que no todos son iguales. Lo que se debe buscar con esto es definir, desde el control de la agenda, un discurso contra-hegemnico basado en lo publico, en la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo, en la critica permanente de los poderes salvajes del capital, la igualdad como fundamento de la democracia y de la justicia, teniendo siempre presente que esta es una sociedad de hombres y de mujeres y que estas estn sufriendo las polticas de crisis con una enorme intensidad: cuando se retira el gasto social, cuando crece la pobreza y aumenta el sufrimiento de las personas, las cargas familiares se reparten ms desigualmente y la mujer acenta su discriminacin.

Se necesita revertir la situacin, para impedir que las conquistas de las mujeres, sigan siendo siendo las vctimas propiciatorias de los ajustes sociales y laborales, con el riesgo aadido de una salida reaccionaria a la crisis de los cuidados relegando a una mayor subalternidad los procesos de sostenibilidad de la vida.

Si no revertimos la situacin, los jvenes, vern bloqueado su futuro, convertidos en los nuevos parias y sometidos a unas relaciones laborales que tienen ms que ver con frmulas renovadas de las viejas servidumbres que con los derechos laborales constitucionalizados. Una alianza entre generaciones, es decir, propiciar en lo concreto, que los mayores se politicen, convirtindose en unos protagonistas activos del futuro, comprometidos con sus nietos. Todo depender de que se vuelva a engarzar de nuevo cuestin social cuestin juvenil y democratizacin poltica en la perspectiva de construir un bloque alternativo que construya poder y desafe a la oligarqua.

Cuarto, organizar la convergencia poltico-social. Desde una estrategia de poderes sociales y ciudadanos, las relaciones con los movimientos y con las organizaciones sociales son fundamentales. Si algo se pone de manifiesto en la reciente huelga general es que la prdida de peso de los sindicatos en la fbrica o en las empresas puede ser compensado por su capacidad para hacer converger a mltiples actores sociales en la lucha por los derechos fundamentales y la constitucin del trabajo. IU debera propiciar, en las nuevas condiciones, una plataforma poltico-programtica comn con estos movimientos para crear un referente unitario alternativo que acte en la sociedad, busque alianzas con los intelectuales crticos y encuentre vas de relacin con Universidades, alumnos y ,en general, con sectores medios, viejos y nuevos. Lo que se estara organizando es un (contra) poder social, base y fundamento de una alternativa poltica.

Quinto, municipalismo y democracia participativa. Que se est en un proceso de estigmatizacin de los ayuntamientos parece ya fuera de dudas y que se avanza aceleradamente a la liquidacin de la democracia local. Las ltimas medidas adoptadas en relacin con las deudas municipales lejos de una solucin, son en realidad una trampa que pretende convertir al municipio en terreno propicio para la fragmentacin de las vctimas de la crisis, confrontando pago de la deuda municipal a autnomos y proveedores con el mantenimiento del trabajo municipal asalariado. Es cierto que los municipios han estado en el centro de la burbuja inmobiliaria y que la corrupcin ha tenido en ellos slidos fundamentos, pero hay que decir tambin que detrs de ellos (para lo malo) siempre han estado las comunidades autnomas y que han sido los parientes pobres de una organizacin del Estado que le han negado financiacin y le ha hecho asumir funciones para las que no se haban dotado recursos.

Poner en pie una alternativa municipalista coherente, asegurar los cambios institucionales imprescindibles, defender los ayuntamientos como potentes dispositivos de participacin democrtica, de desarrollo econmico y de calidad de vida de la ciudadana ayudara enormemente a encontrar una nueva relacin entre las personas y la poltica. El marco local sigue siendo un escenario potente, para la democracia participativa y para impulsar poderes ciudadanos que puedan confrontarse con la dictadura de los mercados. IUCA debera tener en esta esfera poltica un lugar privilegiado de accin poltica y de reconocimiento social.

IV. Conclusin: Una fuerza alternativa para la Alternativa.

Como antes se dijo, las palabras en IU se desgastan rpidamente. Trminos como reconstruccin o refundacin poco o nada dicen. Lo que es evidente es que el formato actual de IU est agotado y es un obstculo poderos para construir una fuerza democrtica, plural y de izquierdas. La responsabilidad de la direccin de IU es muy grande y de ella depender, en gran medida, que este objetivo se alcance.

Muchos y muchas hemos venido defendiendo, desde hace tiempo, que en Espaa se est abriendo un espacio poltico para revolucin democrtica. Antes del 15M esto poda parecer utpico. Ahora sabemos que hay fuerzas capaces de impulsarla, pero tambin sabemos que si no hay una alternativa poltica, lo que puede ocurrir es ms frustracin y ms fragmentacin. Vivimos un estado de excepcin que exige polticas de emergencia defendidas con coraje moral y dignidad.

Renovar la poltica, restablecer los lazos entre ella y las personas exige una ciudadana activa, crtica que se oponga a la delegacin permanente de stas democracias. La poltica, en este sentido, no puede ser algo que hacen los polticos que viven de ella. Si no se crea una forma-partido que se base en la democracia participativa y que se organice, como en las viejas tradiciones partidarias de la izquierda, como un molecular sector pblico voluntario, no habr transformacin social. Las personas no van a militar, a dedicar su tiempo y sus esfuerzos para subordinarse a un aparato burocrtico, impermeable a la crtica y dedicado fundamentalmente a tareas electorales e institucionales. Si se quiere un partido de masas se debe de construir respetando a los afiliados, reconociendo la pluralidad y manteniendo las reglas democrticas en su seno.

En este sentido, sera un revulsivo fundamental que ahora IU impulsara el proceso constituyente de una formacin poltica de nuevo tipo capaz de configurarse como una alternativa de poder y de sociedad. Es este el momento y hay que estar a la altura de las necesidades de nuestro pueblo.

Manuel Monereo. http://manuelmonereoperez.bolgspot.com

Pedro Montes

M Dolores Nieto. http://mariadoloresnieto.blogspot.com.es/

Diosdado Toledano.

Salvador Lpez Arnal

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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