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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2012

Presupuestos generales: del engao al desengao

Hctor Manuel Delgado
Rebelin


Lleg la hora de la verdad y como era de esperar el gobierno de Espaa, alumno aventajado de Europa, no ha def raudado a nadie: se han presentado los presupuestos generales ms austeros de la historia democrtica de nuestro pas en consonancia con la tnica general de rigor exigida desde Bruselas. Recortes y tijeretazos de toda ndole que se extienden a la mayora de las carteras ministeriales y adems no escatiman en medios a la hora de cumplir con los objetivos de dficit fijados para finales de este ao en curso. Sin embargo, y a pesar de la extrema dureza del ajuste presupuestario, una de entre todas las medidas adoptadas por el gobierno merece un aparte: la amnista fiscal brindada a todos aquellos capitales no declarados que decidan tramitar su regularizacin con la Hacienda Pblica.

Esta medida, tachada de excepcional segn el ministro Montoro, resulta harto paradjica habida cuenta de las declaraciones enhestadas el 7 de junio del ao 2010 por la entonces portavoz del Partido Popular, Mara Dolores de Cospedal. En palabras de Cospedal lo que es impresentable es que la salida que tenga el Gobierno para colocar la deuda sea dando una amnista fiscal a aquellos que han defraudado a Hacienda. Nosotros claro que estamos en contra de ese tipo de amnistas fiscales porque, francamente, si se les est diciendo a los ciudadanos que pagan sus impuestos, que les van a subir los impuestos y, a aquellos que defraudan, se les va a dar una amnista, es tan injusto, es tan antisocial y es tal barbaridad que desde luego el Partido Popular est en contra. A tenor de estas afirmaciones, a qu se debe este repentino cambio de actitud? Si lo que hace un ao y medio el PP criticaba con dureza, ahora se trasforma en una medida excepcional para salir de la crisis, a qu deberamos atenernos? Dnde situar el listn de la Verdad cuando lo negro se convierte en blanco y lo blanco deviene negro? Desde el Gobierno no dudan en amoldar su respuesta al contexto generalizado de una crisis econmica que no deja ningn otro margen de maniobra: como recalca Montoro, se trata de medidas de carcter excepcional adoptadas para salir de la crisis en un marco general de extrema urgencia.

Pero la aplicacin de esta amnista fiscal junto con la presentacin de los presupuestos generales ms exiguos de la democracia espaola y las medidas de austeridad pergeadas durante los cien das del gobierno de Mariano Rajoy, se entroncan dentro de una dinmica discursiva mucho ms acerba y fatalista que trata de infundir en la ciudadana un sentimiento de frustracin e inexorabilidad en lo relavito a las reformas aprobadas por el gobierno a modo de un cortafuegos para luchar contra la crisis. Haciendo gala de los sibilinos manejos de todo poder poltico establecido, el gobierno del Partido Popular ha sabido desgranar una justificacin de las reformas, enfatizando, por encima de todo, la necesidad de realizar un esfuerzo colectivo y acatar los paquetes de medidas adoptadas hasta ahora porque, aunque no gusten a nadie, stas equivalen a una especie de fait accompli y de remedio doloroso pero, en definitiva, ineludible.

Y para alcanzar este propsito no dudan en explayar sus reformas recurriendo a los retrucanos colegados a las premisas de una estudiada retrica de la expiacin necesaria : nosotros somos los mayores culpables de esta situacin porque hemos estado viviendo demasiado tiempo por encima de nuestras posibilidades reales y ahora, por lo tanto, no cabe sino purgar este pecado afrontando el futuro sin contemplaciones y, mal nos pese, aceptando las reformas impuestas por el gobierno. A trueque de justificar las reformas, el gobierno del Partido Popular se escuda tras la postilla de un discurso redentor conjugado magistralmente con la herencia socialista, la cifra de los 4.750.000 desempleados y la retrica de la expiacin necesaria. Se nos piden sacrificios, responsabilidad y sensatez de cara a las reformas, porque segn avala el Presidente del Gobierno, es un momento difcil, creo que la gente entiende las decisiones y las cosas que tenemos que hacer [] Nosotros hemos tomado decisiones que afectan a mucha gente. Espaa necesita moderacin, sensatez y equilibrio. Debemos explicar las medidas. Si son percibidas como justas y equitativas, estoy convencido de que no va a ver tensin social porque creo en la madurez, el equilibro y la sensatez del pueblo espaol (El Pas, 24-02-2012). Y toda oportunidad semeja propicia para fustigar los odos de una ciudadana que inmersa en la vorgine de la mayor depresin econmica de Europa, espera soluciones por parte del gobierno.

Sin embargo, estas inyecciones de retrica falsaria encaminadas a amortiguar el descontento social que ya han comenzado a promover algunas de las reformas aprobadas por el nuevo gobierno, no son lo que el pas necesita. Ahora, no es el momento de rifirrafes y de justificaciones ad hoc sino todo lo contrario: es el momento de consensuar una actuacin rpida, eficaz, conjunta y capaz de frenar cuanto antes la sangra del desempleo y potenciar el crecimiento con medidas ajustadas a tales fines. Y en esto, el gobierno del Partido Popular, formando pia alrededor de la reforma laboral, parece caminar en sentido opuesto. Los nuevos presupuestos generales son buena muestra de ello: ni se incentiva el empleo y ni se reactiva el crecimiento. La reforma laboral y los presupuestos generales tan slo presionan el mundo del trabajo a la baja y facilitan el despido contando siempre de antemano con la enorme reserva de desempleados dispuestos a aceptar cualquier trabajo sea al precio que sea. Se pisotean los convenios laborales en pro de una flexibilizacin laboral que acabar postrando la voluntad del trabajador a la voracidad del mercado y el capital privado. Es por ello, segn escribe Joseph Ramoneda que la reforma se inscribe en una poltica econmica con un objetivo principal: que al salir de la crisis nos encontremos, como por arte de magia, con un sistema econmico cambiado con las rentas salariales disminuidas, con mayor nivel de desregularizacin, con un Estado que sea menos providencial para los ciudadanos y ms bancos y ms empresas y con la privatizacin de servicios pblicos avanzada (El Pas, 16-02-2012). Las reformas aprobadas hasta ahora entran dentro de esa dinmica de renovacin estructural apuntada por Joseph Ramoneda y que, como ya advirti el gobierno avant la lettre y en vsperas de la huelga general del pasado 29 de marzo, nadie ni nada conseguir detener. El gobierno est decidido en llevar hasta el final su plan de reformas porque como ya advirti el presidente Mariano Rajoy en su discurso de investidura la Espaa que dejamos atrs no va a volver, y esta vieja nacin tendr que rejuvenecer su actitud, recuperar flexibilidad y fortalecer sus estructuras para competir por un puesto de primera fila en el nuevo mundo.

En esta coyuntura, ni la huelga general del pasado 29 de marzo - tachada de pecata minuta - ni el batacazo de las elecciones andaluzas y asturianas, han conseguido amilanar la voluntad del gobierno. La ministra de empleo, Ftima Bnez asegura que se sentar a dialogar con los sindicatos, pero, aade: no se modificar un pice la columna vertebral de la reforma laboral . Una forma menos visible y prepotente de advertir a los sindicatos que una vez ideado el proyecto de reforma, nada ni nadie conseguirn frenarlo. Cualquier otra propuesta que se aleje de la senda de la austeridad trillada en Bruselas, carece de todo fundamento slido porque, nos aseguran, el futuro inmediato de Europa, y sobre todo de Espaa, pasan nica y exclusivamente, por la aplicacin a ultranza de las frmulas de rigor presupuestario. Pero de nuevo restalla la duda, cules son los criterios sobre los que se basa esta asuncin de la ortodoxia econmica europea? De dnde proceden los informes y estudios que determinan la necesidad de aplicar este tipo de medidas de austeridad para salvar a Europa de la recesin econmica? No cabra la posibilidad de proponer una estrategia menos exigente? Una estrategia adaptada a las condiciones particulares de cada pas y garante de incentivar la economa con una aplicacin progresiva y escalonada de medidas encauzadas a luchar contra la crisis sin postrar a los pases en apuros a la agona de soportar el peso de unas exigencias a todas luces ineficientes? En este sentido la tctica luctuosa de Europa, bien arropada por el gobierno del PP, es un fracaso porque sta se afianza nicamente en su frreo e inquebrantable apego a una ortodoxia econmica asentada sobre los vagarosos principios de una remozada y locuaz teologa neoliberal que, abandonando el patrn socialdemcrata del keynesianismo, se empea en hacernos creer que sta es la nica va posible para zanjar una crisis derivada de los desmanes de la finanza unidos al despilfarro y la nefasta gestin de nuestro gobernantes.

Y para acallar los reproches de la oposicin cuando las aguas suben demasiado revueltas, al gobierno le basta despachar el discurso con el exordio apocalptico del infierno dantesco que se abrir bajo nuestros pies si no cumplimos a rajatabla con los mandatos de Bruselas. So pena de sufrir el castigo ominoso derivado de un rescate econmico, no nos queda sino apretarnos los cinturones y esperar a que escampe la tormenta. Mas, las amenazas del abominable y demoledor castigo del fuego eterno, no parecen tan ineludibles como nos las pinta la retrica de la expiacin necesaria. Qu ocurrira si tomsemos como modelo para salir de la crisis alguna de las diversas soluciones abrazadas en tres pases (Argentina, Islandia y Finlandia) frente a sus respectivas recesiones econmicas? La primera, Argentina, suspendi el pago de su deuda externa en 2001 y desde entonces el pas se ha rehecho espectacularmente hasta el punto de triplicar su PIB entre el perodo 2003-2011. La segunda, Islandia, se neg a rescatar a la banca, suspendi pagos de deuda, responsabiliz judicialmente a las entidades financieras y acab sentando en el banquillo de los acusados al ex presidente Gear Heerade. Y por este camino, Islandia ha logrado contener el desempleo, crecer al 2.9%, proyectar cifras de crecimiento para el prximo ao en torno al 3% y mantener el dficit fiscal en el 0.5%. El tercero y ltimo, Finlandia, que exhibiendo un modelo econmico alternativo a la ortodoxia europea, ha optado por reforzar el estado del Bienestar y proteger an ms a los trabajadores y los desempleados (La Vanguardia, 09-03-2012). Estos tres casos son el vivo ejemplo de las alternativas paralelas a una salida de la crisis que Bruselas, leal comando del BCE y el FMI, intenta presentarnos como nica y exclusiva.

Por todo ello, espera mos que el Gobierno nos ofrezca alternativas ms factibles que la mera verborrea, grrula y locuaz, de esa misma retrica de la expiacin necesaria pregonada desde la cancillera Europea. La estrada de la austeridad y el rigor presupuestario, se han convertido en una escabrosa obsesin que no hace sino agravar la situacin y apretar un poco ms la soga al cuello de una ciudadana viviendo la mayor crisis econmica e institucional de la democracia en Espaa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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