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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-04-2012

Los trabajadores "intocables" de Japn

Roger Witherspoon
Socialist Worker

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El antiguo Japn no tena una poblacin negra esclava para usarla y abusar de ella. Para eso crearon a los burakumin,con el fin de colmar ese vaco econmico y social en la base de la sociedad. Todava existen.

Si la tarea es sucia o peligrosa o involucra un estigma social, contratad a los burakumin. Aceptarn la tarea. Tienen pocas opciones, y como todos los dems en la sociedad japonesa necesitan dinero para vivir, incluso en sus guetos. Adems, para eso sirve una clase intocable permanente.

As era hace siglos cuando la clase samuri cre a los burakumin para que se hicieran cargo del trabajo sucio de la sociedad. Y as es ahora, cuando hay que limpiar los escombros de cuatro reactores nucleares en Fukushima Daiichi y la empresa no quiere desperdiciar empleados capacitados en trabajos que los contaminarn y los harn inelegibles para ms trabajo en el campo nuclear.

Son personas desechables, dice Yuki Tanaka, profesor de historia en el Instituto de Paz Hiroshima en la Universidad Hiroshima City de Japn. Son los Intocables.

El tema de la discriminacin racial en Japn y cmo se materializa en un entorno radioactivo emergi durante una conversacin en una cena en un restaurante bajo las vas elevadas del metro en la Calle 125 y Broadway en Harlem.

Mientras pasaban uno tras otro ruidosos trenes A, Tanaka y sus colegas Kyoko Kitajima, un organizador sindical basado en Tokio que ahora trabaja en la central elctrica, y Fuminori Tanba, profesor asociado de Poltica Pblica en la Universidad Fukushima e investigador snior en el Instituto de Recuperacin de Desastres de la universidad estaban haciendo una pausa durante una serie de seminarios y discusiones de una semana de duracin sobre las secuelas del desastre en las centrales elctricas Fukushima-Daiichi de propiedad de Tokyo Electric Power Company (TEPCO).

Se han estado reuniendo con socorristas y residentes del rea de Nueva York y Nueva Jersey preocupados por la realidad de la reaccin y limpieza despus de una catstrofe nuclear. Haban sido trados de Japn por cuatro grupos ecologistas Indian Point Safe Energy Coalition, Riverkeeper, Clearwater y el Sierra Club que quieren cerrar las dos centrales elctricas nucleares de Indian Point a solo 40 kilmetros al norte de Harlem.

En relidad existen tres tipos de personas discriminadas en la clase inferior permanente de Japn: los ainus, los burakumin y los coreanos. Los ainus eran la poblacin indgena de la isla de Hokkaido que fueron dominados durante siglos por los japoneses. En 1899 se declar que ya no eran oficialmente indgenas, y su tierra se incluy en gran Japn. Muchos se han asimilado, pero miles de ellos continan en guetos en las afueras de las ciudades de Hokkaido.

Antes y durante la Segunda Guerra Mundial, ms deun milln de coreanos fueron llevados a Japn como peones, dice Tanaka, autor de Hidden Horrors: Japanese War Crimes in World War II [Horrores ocultos: crmenes de guerra japoneses en la Segunda Guerra Mundial]. Fueron obligados a trabajar en minas de carbn y arsenales, y se convirtieron en una especie de esclavos despus de la guerra porque no podan volver a su pas. Los coreanos y los burakumin tienen los puestos de trabajo ms sucios y peligrosos.

Sin embargo, el grupo tnico ms antiguo y ms prevaleciente, son los burakumin. Tanaka explic:

Es una distincin que comenz en la tradicin budista durante tiempos feudales. Exista la necesidad de trabajadores que realizaran tareas consideradas fsicamente contaminadas. Necesitaban gente que hiciera el trabajo sucio como criar y matar animales para producir cuero, o incinerar cuerpos y ocuparse de las aguas residuales.

Por lo tanto crearon esa clase, y se construyeron guetos cerca del borde de las grandes ciudades para que esa gente pudiera servir a los residentes en ciudades y pueblos. Los guetos se propagaron por todo Japn en tiempos medievales. Incluso despus de que recibieron la ciudadana plena con la nueva constitucin posterior a la Segunda Guerra Mundial, sigui siendo lo mismo. La gente tiene prejuicios contra esos pobladores de los guetos.

La discriminacin de los burakumin y los coreanos en los empleos es generalizada. Hay similitudes entre lo que sucede en Japn y lo que ocurri con los negros en su pas, dice Tanaka. El problema en Japn es que no tenemos gente de color. Somos todos iguales. No hay forma de distinguir a los burakumin solo con mirarlos.

Pero, agreg Kitajima, se puede decir quines son burakumin o coreanos al ver sus antecedentes y ver dnde nacieron, o dnde viven. Si sus antecedentes muestran que su hogar estaba en el gueto se conoce su ascendencia y los rechazan en los empleos o las viviendas. Es difcil abandonar el gueto porque no se pueden conseguir buenos puestos de trabajo si uno es del gueto.

La educacin no es una salida fcil en un pas en el cual los espacios en las universidades estn reservados exclusivamente para los que obtienen los resultados ms altos en exmenes nacionales extremadamente competitivos.

La gente en los guetos no puede competir realmente para ir a la universidad o a las academias porque sus escuelas locales no estn organizadas para enviar a los nios a la educacin superior, dijo Tanaka.

Estn orientadas hacia el trabajo en oficios, por lo tanto sus estudiantes no pueden aprobar los exmenes nacionales. No tienen los mejores maestros, o maestros que ensean dentro de su certificado de aptitud. Por lo tanto trabajan como jornaleros.

En ese contexto, la energa nuclear ha sido una ddiva para la clase inferior de los guetos permanentes. Las 54 centrales nucleares de Japn estn usualmente agrupadas, como las seis en Fukushima Daiichi, y todas tienen que cerrar todos los aos para abastecimiento y control. Los cierres dentro de un grupo ocurren usualmente en secuencia y pueden durar hasta dos meses. Aunque no se contrata a los burakumin en empleos profesionales a tiempo completo en las instalaciones nucleares, se les tiene en cuenta para el trabajo temporario anual.

Muchos, por lo tanto, logran un empleo a tiempo completo yendo de una planta a la otra, aunque en realidad son empleados por subcontratistas y no cuentan con las prestaciones de losempleados regulares a tiempo completo.

Kitayima dice que es un sistema similar al que rega para aparceros negros en los Estados del sur de EE.UU., esos trabajadores temporales en la industria nuclear tienen que pagar una parte de sus salarios a los contratistas para gastos. Van de una planta a la otra en busca de los puestos de trabajo ms peligrosos, dijo Tanaka, quien ha estudiado a los jornaleros de la industria nuclear. Es muy difcil seguir sus necesidades sanitarias ya que no son empleados permanentes y nadie monitorea su salud.

Entonces sucedi la destruccin en Fukushima Daiichi y sus cuatro plantas de energa nuclear. Fueron fusiones totales de las 100 toneladas de combustible en cada uno de los primeros tres reactores, mientras el combustible del reactos 4 se habadescargado en la piscina de combustible usado situada directamente sobre el propio reactor. Pero los edificios 3 y 4 de los reactores compartan un sistema de ventilacin, y el hidrgeno producido durante la fusin del combustible en la unidad 3 migr al otro reactor.

Las explosiones resultantes hicieron volar ambos techos y muros superiores. En cierto sentido, fue auspicioso. Con la desaparicin del techo y los muros, el gobierno pudo establecer caones de agua, que mantuvieron repletas las piscinas de combustible usado. Si el edificio hubiera quedado intacto, eso no hubiese sido posible, y el combustible usado habra estallado en una conflagracin radioactiva descontrolada.

Kitajima, que ayud a organizar una de las mayores manifestaciones antinucleares de Japn en el ao pasado, fue presentado en una reciente manifestacin patrocinada por los cuatro grupos ecologistas en la central nuclear Indian Point en Buchanan, N.Y. Se sum al presentador de radio y cineasta Gary Null, al profesor antinuclear Harvey Wasserman y a Jun San Yasuda, una monja budista de Grafton Peace Pavilion en Nueva York.

Kitajima, que ahora es un jornalero a contrata, no tuvo que ir a Fukushima a trabajar en un entorno radioactivo por 80 dlares al da. Haba sido un manifestante antinuclear, pero fue desde lejos, dijo. Cuando tuvo lugar el desastre, sent que era moralmente errneo que estuviera sentado lejos en plena seguridad hablando sobre los peligrosos trabajos en Fukushima sin estar realmente trabajando con ellos.

De modo que se enrol con un subcontratista y consigui un empleo en Fukushima Daiichi monitoreando a los trabajadores en busca de radiacin. Los trabajadores, dijo, llevan puestas tres capas de trajes de Tyvek para material peligroso, gafas y guantes, con gruesas capas de cinta adhesiva alrededor de las gafas y de las mangas para impedir que el aire contaminado penetre el traje.

Hay diferentes tipos de trajes de Tyvek, dijo Kitajima. Algunos contienen plomo y son los ms protectores. Pero esos son para los ingenieros del OIEA y de TEPCO, no para los trabajadores comunes y corrientes. Sus trajes no son tan protectores.

Los trabajadores entran a una casita de metal corrugado Quonset, explic, y se detienen en la primera cmara en la cual se sacan la capa exterior de material protector y la desechan. No los tocamos en esa cmara, dijo Kitajima. Se sacan esa primera capa ellos mismos.

Luego entranen una segunda cmara donde desechansus zapatos, la segunda capa de vestimenta y sus mscaras faciales. En cada sala, se mide su radiacin, pero se trata de contaminacin superficial de las partculas en el aire. No refleja la radiacin gamma, que penetra la vestimenta sin plomo y permanece sobre los trabajadores.

Kitajima describe lo que sucede a continuacin:

Luego entran en una tercera cmara, donde medimos la radiacin de sus cuerpos. Si el nivel es elevado, pasan a otra sala, donde reciben nuevas mscaras y filtros. No pueden tomar duchas para remover partculas que estn sobre ellos porque el agua en el rea est toda contaminada. Utilizan toallas con alcohol para limpiarse. Luego son entrevistados por personal de TEPCO, quienes les preguntan para establecer cmo se contaminaron, el tipo de trabajo que realizaban y cunto tiempo haban estado en esa ubicacin. Los trabajadores de TEPCO no son sometidos a la radiacin; solo monitorean y preguntan a los trabajadores temporales.

Los trabajadores temporales que han recibido dosis de radiacin equivalentes a la mxima dosis anual permisible para un trabajador nuclear de tiempo completo son despedidos y no pueden volver a trabajar en la industria durante un mnimo de cuatro aos.

Japn tiene un programa nacional de seguro de salud, dijo Tanaka, pero existen altas deducciones y pagos mnimos que los pobres no se pueden permitir, particularmente para atencin especializada.

La gente que trabaja en un rea de baja dosis puede llegar a sus lmites en un ao, dijo Kitajima. Los que trabajan en zonas de concentracin los recibirn en dos meses. Despus de ese lmite, no pueden volver durante cuatro aos, y durante ese tiempo no obtienen ninguna prestacin o garanta de ingreso. TEPCO dice que no es responsable porque no son sus empleados. El gobierno no se involucra.

Tanaka dijo que el gobierno podra establecer estudios epidemiolgicos a largo plazo para determinar el impacto de la radiacin sobre la salud de los trabajadores y de sus familias. Pero en realidad el gobierno no quiere saber nada del asunto, dijo.

En cuanto a los trabajadores, protestar no es una alternativa.

Segn Kitajima:

He hablado con ellos sobre una organizacin para recibir mejores cuidados. Pero no quieren. Los trabajadores temen perder sus empleos. Y si protestan, la compaa subcontratista tambin podra perder su contrato y sera reemplazada por otro subcontratista que aportara ms burakumin.

Son jornaleros diarios, y estn acorralados por las finanzas. No tienen otra alternativa. Esos trabajadores cuentan con que sufrirn de contaminacin radioactiva o enfermedades causadas por la radiacin dentro de cinco aos. Pero ya han renunciado a toda esperanza de prestaciones mdicas o compensacin del gobierno federal. Me enfurece pensar en un sistema creado para obligar a esa gente a enfrentarse aese tipo de peligro.

A veces paso por seis cambios de Tyvek por da. No los reciclan, simplemente los desechan. Las vestimentas son desechables. Y tambin la gente.

Publicado primero en el blog Energy Matters de Roger Witherspoon [1].

Publicado por la Organizacin Socialista Internacional.

[1] http://spoonsenergymatters.wordpress.com/2012/03/13/japans-throwaway-people-and-the-fallout-from-fukushima/

Fuente: http://socialistworker.org/print/2012/04/02/japans-untouchable-workers

rCR



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