Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2012

Entrevista a Philippe van Parijs, fundador de la Basic Income Earth Network
Espaguetis y surf: razones para una renta bsica universal en la crisis actual del capitalismo

Giuliano Battiston
www.sbilanciamoci.info

Hace unas semanas, la ministra de trabajo italiana Elsa Fornero afirm que, de existir una renta bsica en Italia, la gente se pondra cmoda y se dedicara a comer pasta al pomodoro. Como respuesta a dicha afirmacin, Giuliano Battiston realiz esta entrevista realizada a Philippe Van Parijs, fundador de la Basic Income Earth Network (BIEN) y miembro del Consejo Editorial de Sin Permiso.





Antes de adentrarnos en las razones por las cuales deberamos otorgar a todos los ciudadanos, de manera incondicional, una renta bsica acumulable con otros ingresos, quizs convenga valorar las objeciones ms comunes a esta propuesta. Comencemos por aquella avanzada ya por Marshall, si bien en un contexto diferente segn la cual los derechos deberan venir acompaados de contrapartidas, de deberes, de manera que exista un vnculo entre ingreso y trabajo y que la concesin del mismo se condicione a una contribucin productiva o a la voluntad de realizarla. Como usted recuerda en La renta mnima universal, en Europa continental tiene un peso importante el modelo bismarckiano, conservador-corporativo de la proteccin social, con arreglo al cual sta debe estar ligada al trabajo y al estatuto asalariado de los ciudadanos. Del mismo modo, en su ensayo La renta bsica y los dos dilemas del Estado de bienestar reconoce que la parcial desconexin entre el trabajo y el ingreso exigira un replanteamiento radical en trminos culturales, incluso en aquellos partidos de izquierda que todava hoy ven en el trabajo un tema central de su agenda poltica Cmo favorecer este replanteamiento? Y cmo responder sobre todo a las objeciones antes mencionadas?

La idea de que el derecho a un ingreso deba estar ligado al trabajo o a la disposicin a trabajar; la asociacin, en definitiva, entre trabajo e ingreso, derivada de consideraciones ticas, antes que econmicas, no se limita a los pases del llamado modelo bismarckiano. Tambin est presente en el mundo anglosajn, y yo dira que en todas las sociedades del mundo. A este respecto, es interesante destacar una singular analoga con la relacin tica que durante mucho tiempo diversas sociedades han instituido entre sexo, gratificacin sexual y reproduccin. En todas aquellas sociedades en las cuales, en razn de la elevada mortalidad infantil, era esencial alcanzar un elevado nivel de procreacin, era comn la existencia de un vnculo tico entre gratificacin sexual y riesgo, al menos, de procrear, es decir, de contribuir eventualmente a la supervivencia de la comunidad. Por razones anlogas, yo dira que desde hace mucho tiempo ha arraigado la idea de que slo se puede acceder a la gratificacin del consumo, y por tanto, del ingreso, a condicin de estar dispuesto a contribuir a la produccin (el equivalente de la reproduccin, en el ejemplo de la gratificacin sexual). Lo que ocurre es que hoy vivimos en condiciones tecnolgicas y econmicas muy distintas, gracias a las cuales ya no es necesario ni que todas las actividades sexuales estn ligadas a la posibilidad de procrear, ni que el acceso al ingreso est condicionado a la contribucin a la productividad, y por consiguiente, al trabajo. Lo que pretendo sealar es sencillamente que es posible concebir una organizacin social que no est basada en este tipo de tica del trabajo. Soy consciente, en todo caso, de que este discurso solo muestra la posibilidad de una organizacin alternativa, pero no que esta sea justa o deseable. Esto ltimo exige mucho trabajo pedaggico y la superacin de numerosos obstculos culturales, tanto a la derecha como a la izquierda. Me parece curioso, de todos modos, que en todos estos aos la objecin tica a la renta bsica haya primado sobre las objeciones tcnicas, es decir, aquellas vinculadas a las posibilidades de su financiacin y a su viabilidad poltica.

Para usted, los argumentos a favor de una renta bsica universal no pueden limitarse a consideraciones de orden econmico, ya que estos inevitablemente apelan a una determinada concepcin de la sociedad justa. Ahora bien, si decidiramos contravenir sus indicaciones y limitarnos a la plausibilidad y a la conveniencia econmica, en qu medida la introduccin de una renta bsica estara inspirada en la preocupacin por erradicar no solo la pobreza definida de manera estrecha y esttica, sino tambin la exclusin? Y en qu sentido se tratara, no de una alternativa al derecho al trabajo, sino ms bien de una contribucin esencial a su realizacin en las circunstancias actuales?

Lo primero que hay que plantearse es: quines son los pobres? Si se adopta una definicin muy simplista de la pobreza en trminos de diferencias, alguien es pobre cuando su ingreso es inferior a un cierto umbral, arbitrario, de pobreza, definido como nivel de ingreso real. Y cul es el modo ms eficaz para eliminar esta pobreza monetaria? Aumentar un poquito la carga fiscal de los ricos, sin volverlos pobres, sin que los ricos acaben por debajo de dicho umbral de pobreza, y utilizar el dinero recaudado para distribuirlo entre la gente pobre, de manera que todos estn en condiciones de sobrepasar dicho umbral. En el vocabulario de los especialistas en poltica social este mtodo se denomina target efficiency, y alude a un uso de los recursos capaz de abolir la poverty gap, la diferencia existente entre ingreso y umbral de la pobreza. Se trata, empero, de una aproximacin algo miope, ya que la target efficiency mxima crea necesariamente una imposicin fiscal marginal sobre los ricos, al tiempo que incide en un 100 por ciento sobre los pobres. De hecho, cuando una persona pobre trata de salir de su situacin de pobreza o de desocupacin a travs de un trabajo declarado que le da algo de dinero, se la castiga por su esfuerzo con la supresin de un porcentaje proporcional de los subsidios que recibe. Esto significa que para los ricos la imposicin marginal es del 50 por ciento como mximo o del 40 por ciento en ciertos pases- mientras que para los pobres es del 100 por ciento, ya que pierden todo lo que ganan. El nico modo de evitar este mecanismo perverso es asegurar incluso a aquellos que disponen de un ingreso primario que no equivale a cero una transferencia de dinero que les permita aumentar su ingreso por encima del umbral de la pobreza. De este modo, es verdad, la target efficiency no ser perfecta, pero su imperfeccin, es decir, la focalizacin en los pobres, es la condicin necesaria de una poltica inteligente de lucha contra la pobreza que sea, al mismo tiempo, una estrategia contra la exclusin del mercado de trabajo. La frmula ms simple y sistemtica para llevar adelante una poltica de este tipo, si bien no es la nica, pasa por el subsidio universal, por la transferencia bruta de una misma cantidad tanto a los que trabajan como a los que no trabajan. De ese modo, quien siendo pobre decidiera trabajar, obtendra un ingreso ms alto en relacin a los periodos en los que decidiera no hacerlo.

A propsito del trabajo, son muchos los que piensan que una renta bsica universal disminuira la responsabilidad de las personas o incentivara, incluso, comportamientos irresponsables. Ya en el siglo XIX, el belga Joseph Charlier deca que poda estimular la pereza, y ms recientemente, John Rawls, de quien usted se declara deudor en trminos tericos, lleg a afirmar que quienes practican surf todo el da en las playas de Malib deberan encontrar una manera de satisfacer sus propias necesidades, en lugar de beneficiarse de los fondos pblicos. Los comunitaristas, por su parte, mantienen que la renta bsica acabara por debilitar los lazos sociales, al reducir el sentimiento de responsabilidad y de solidaridad hacia los otros. Usted, en cambio, insiste en que la renta bsica permitira a cada individuo desarrollar sus capacidades, eliminara las dependencias, acrecentara el poder contractual de los trabajadores, y cosas semejantes Nos explica sus razones?

Los sistemas actuales que diferencian el nivel de las prestaciones sociales a partir de la composicin del ncleo familiar tienden a conceder ms ingresos y beneficios a dos individuos que vivan separados que a los que lo hagan juntos. La individualizacin vinculada a mi interpretacin de la renta bsica, en cambio, se traducira de entrada en un estmulo a la unin, ya que si estos dos individuos quisieran permanecer juntos, o unirse a otros, no seran penalizados. Desde este punto de visto, el subsidio universal constituira un incentivo a la vida comunitaria y familiar, sobre todo si se compara con sistemas de seguridad social alternativos. Por otra parte, y frente a quienes argumentan que es irrazonable conceder un ingreso sin contrapartida alguna, o sin la garanta de la disposicin a trabajar, lo cierto es que la renta bsica podra funcionar tambin como apoyo sistemtico a las actividades no asalariadas. Comprendo la preocupacin comunitarista por una vida colectiva activa y participativa, pero creo que incluso desde esta perspectiva la renta bsica universal es una alternativa mejor a las tradicionales polticas trabajistas. Hay, en todo caso, otra objecin comunitarista, que apela al ligamen indisoluble existente entre derechos y deberes, que es el que hace posible que una comunidad pueda funcionar de manera eficaz y que me parece importante. Tambin yo, debo decir, creo que los ciudadanos tienen que tener obligaciones, y que en algunos casos estas obligaciones deben tener una adecuada traduccin legal. Es ms, creo que incluso all donde estos deberes no estn consagrados jurdicamente, los ciudadanos tendran la obligacin de participar en la vida pblica. Lo que ocurre es que, en mi opinin, la renta bsica facilitara el cumplimiento de este deber, de manera que su existencia es perfectamente coherente y compatible con dicho vnculo entre derechos y deberes.

En Salvar la solidaridad, usted habla de la necesidad no solo de resistir a la erosin de los elementos universalistas, no selectivos, del Estado social, sino de reforzarlos. Si se analizan los trminos que utiliza en su ensayo sobre los fundamentos morales del Estado de bienestar incluido en el volumen Restructuring the Welfare State-, destaca la centralidad que en su razonamiento ocupa la necesidad de repensar de manera radical los componentes fundamentales de nuestros sistemas de proteccin social. Esto exigira que dejaran de ser una red que captura e incluso que inmoviliza a los individuos, para permitir que estos puedan ejercitar efectivamente su propia libertad Cmo alumbrar, en todo caso, lo que en The Second Marriage of Justice and Efficiency ha definido como un nuevo contrato social capaz de conjugar mayor seguridad y mayor flexibilidad?

La justicia no es solo una cuestin de ingreso sino tambin de poder. Esto comprende la posibilidad de escoger qu hacer con la propia vida, tanto si se trata de dedicar menos horas al trabajo retribuido como de disponer de un acceso ms sencillo al trabajo remunerado. Es lo que, en otros trminos, he definido como la libertad real de actuar, en el trabajo y fuera de l. Incluso cuando hablamos de un ingreso, esto es, de un recurso monetarizable, las ventajas no se limitan al bienestar material de las personas sino tambin al uso que podamos hacer de nuestro tiempo. La renta bsica universal nos permitira acceder al trabajo remunerado, desarrollar actividades fuera del trabajo y gozar de un mayor nivel de consumo. Al ser incondicionada, en efecto, contribuira a combatir la exclusin del trabajo y a escoger entre trabajos diversos y entre diferentes actividades no estrictamente laborales. Son todos estos elementos los que haran posible un matrimonio con la justicia. Para comprender, por otro lado, su relacin con la eficiencia, deberamos en cambio reconocer que en muchos pases la cuestin central reside en la gestin y creacin inteligente de capital humano, y que el ingreso es el instrumento que mejor facilita la circulacin y la movilidad entre las esferas del trabajo, de la formacin y de la familia. Cuando se dispone de un ingreso individual, universal e incondicionado, es ms fcil decidir en un momento dado disminuir o interrumpir el ritmo laboral para dedicarse mejor a los hijos, esto es, a la creacin de capital humano para las generaciones futuras. O para profundizar la propia formacin y adptarse mejor a las estructuras siempre cambiantes del mercado de trabajo. De este modo, se podra trabajar ms y, al haber recibido una formacin complementaria ms avanzada, cambiar ms fcilmente de profesin. Se trata, obviamente, de una medida que exige numerosas reformas complementarias en el sistema educativo. Pero creo que la introduccin de un ingreso mnimo universal podra constituir la base, el ncleo duro de una poltica capaz de facilitar una mejor circulacin entre las esferas antes aludidas y de afrontar los cambios econmicos estructurales y la crisis coyuntural por la que atravesamos.

A propsito de la crisis, se podra decir que refleja las contradicciones y la debilidad de un modelo econmico-cultural, el neoliberal, cuya hegemona, segn algunos, podra estar llegando a su fin. En La renta mnima universal usted afirma que una reflexin seria y rigurosa sobre la renta bsica nos ayudara a repensar las funciones del Estado social frente a la crisis multiforme que lo acecha, as como abordar los retos que la mundializacin impone a quienes quieran ofrecer una alternativa radical e innovadora al neoliberalismo En qu trminos, puestos a ello, constituye la renta bsica una alternativa al neoliberalismo?

La crisis actual, al igual que la de los aos treinta del siglo XX, es el producto de una serie de fallas institucionales. Lo cierto es que las reformas introducidas tras aquella crisis impidieron que se produjeran otras similares, de la misma manera que hoy tenemos Estados sociales y prestaciones sin los cuales las consecuencias sociales y econmicas de lo que est ocurriendo seran mucho ms dramticas. Es innegable, en todo caso, que la crisis actual tiene que ver con instituciones que no han funcionado bien porque no haban sido diseadas de manera adecuada o porque acabaron transformadas por una doctrina ultra-liberal que exiga menores regulaciones. Es evidente, pues, la necesidad de un mayor control del sistema bancario, del sector inmobiliario y de las aseguradoras, ambos ligados al propio sistema bancario. Y es evidente, en trminos ms generales, que hace falta una regulacin global en ciertos sectores centrales para el funcionamiento de la economa. En este sentido, es posible hablar de una autntica crisis del neoliberalismo. La renta bsica no podra, desde luego, haber evitado la crisis, sera absurdo afirmarlo. Pero si en algunos pases la crisis resulta menos grave precisamente gracias a ciertas formas de proteccin social, es indudable que la introduccin de una renta bsica habra podido mitigar todava ms sus efectos. Las condiciones para la redistribucin, sobre todo en el mbito de la ocupacin, habran sido mejores que las actuales. Querra agregar otro elemento, en todo caso, que considero importante, y que est vinculado a las razones por las cuales a inicios de los aos ochenta comenc a interesarme por la renta bsica universal. Ya en aquellos aos me planteaba cules podan ser los instrumentos idneos para resolver el problema del desempleo, que era muy importante en Europa sobre todo tras la recesin de los aos setenta. Todos los economistas sostenan que era necesario un mayor crecimiento, pero para mi y para otros como yo que formbamos parte del movimiento ecologista era absurdo recurrir a una poltica de aumento del crecimiento, incluso porque en trminos realistas habramos necesitado crecer al 7 u al 8 por ciento anual para resolver el problema. Me pareca, en cambio, que la idea de una renta bsica universal poda cumplir dos funciones. Por un lado, poda resultar satisfactoria para aquel sector del movimiento ecologista de izquierda que aspiraba a preservar y cuidar el ambiente y a resolver, al miemos tiempo, los problemas sociales. Por otra parte, poda dar respuesta a quienes reclamaban un nuevo proyecto para la izquierda europea de finales del siglo XX, a quienes sentan la necesidad de tener un horizonte de futuro que no se redujera a un mercado cada vez ms poderoso, como pretendan los neoliberales, y que no supusiese un control cada vez mayor del Estado o una apropiacin colectiva o estatal de los medios de produccin, como sugeran algunos marxistas. Se trataba de dar ms poder no al Estado o al mercado, sino a cada individuo, garantizando a todos la supervivencia, y de favorecer, al mismo tiempo, el crecimiento y el desarrollo de esferas de actividad ms all tanto del propio Estado como del mercado.

En Salvar la solidaridad, escribe que un pensamiento rawlsiano de izquierdas resulta crucial para preservar los espacios de distribucin existentes y oponerse con fuerza a la fragmentacin de la solidaridad. Pero tambin afirma que es menester comprometerse con la creacin de mecanismos que permitan una amplia redistribucin a escala europea. La pregunta, en este punto, sera: cmo resolver esta tensin entre capacidad econmica y poltica, entre la insostenibilidad econmica de un generoso estado de bienestar nacional y la insostenibilidad poltica de un generoso estado de bienestar transnacional? En otros trminos, cmo obviar el hecho de que, como usted mismo apunta, cuanto ms se ampla el mbito geogrfico poltico, menores son las posibilidades polticas de llevar adelante cambios econmicos?

Por una parte, estn los Estados nacionales, que tienen capacidad poltica para acometer una distribucin ms justa, pero que afrontan cada vez ms dificultades econmicas a causa de la competicin fiscal y social del mundo globalizado. Por otra parte, existen entidades polticamente ms amplias, como la Unin Europea, que tendran capacidad econmica para operar esta distribucin, pero que carecen de capacidad poltica. Frente a este dilema: qu hacer? No creo que exista esperanza alguna de restaurar la capacidad econmica de los Estados nacionales. Existe, no obstante, la esperanza de promover y crear capacidades de actuacin poltica en una escala ms elevada. La cuestin es que los mecanismos de redistribucin macro regionales no caern del cielo, de la mente iluminada de un filsofo, ni mucho menos de los ordenadores de los burcratas de Bruselas. Ms bien, sern el resultado de una movilizacin suficientemente fuerte de las asociaciones, organizaciones y entidades que representan y defienden los intereses de los ms vulnerables, de aquellos para quien esta redistribucin es esencial. La desgracia es que hoy no existe un movimiento paneuropeo, transnacional, verdaderamente cohesionado y fuerte. La lucha de los sindicatos es a menudo fragmentaria, y las confederaciones de partidos polticos de izquierda son dbiles. Cmo remediar esta situacin? Yo creo que hay actuar en el nivel de las precondiciones, favorecer la capacidad de movilizacin y de coordinacin de los lobbies que representan las asociaciones de los ms dbiles. En este sentido, deberamos exigir, por ejemplo, la institucin de una nica capital poltica europea. La doble sede de Estrasburgo y Bruselas facilita, en mi opinin, la actuacin de los lobbies ms poderosos, que tienen capacidad para perseguir a los parlamentarios all donde haga falta y de influir en sus decisiones. Lo ms importante, en todo caso, es superar el problema de la diversidad lingstica: una vez ms, los actores poltico-econmicos ms slidos se pueden permitir intrpretes y traductores de calidad, coordinarse y movilizarse con suficiencia. En cambio, quienes representan las necesidades ms difusas de la poblacin no pueden hacerlo. Para que estos lmites puedan superarse de manera eficaz y sin costos prohibitivos, hara falta una democratizacin radical y acelerada de la lingua franca, del ingls, un instrumento de poder importantsimo que constituye una precondicin para la factibilidad poltica de muchas iniciativas. Por otro lado, es menester aumentar la transparencia de las decisiones de las autoridades polticas pblicas y de las empresas privadas y asegurar su accesibilidad a todos a travs de internet. Finalmente, es un deber cvico, una obligacin social alimentar el gran depsito de internet con informacin confiable, trabajndola con integridad y competencia. Internet representa, de hecho, un instrumento excepcional para dar ms poder a quien tiene menos.

Como hemos visto, por renta bsica universal, usted entiende un ingreso otorgado por una comunidad poltica a todos sus miembros, de manera individual, sin control de los recursos ni exigencias de contrapartidas. En esta definicin hay algunos problemas. Por un lado, establecer los lmites geogrficos de la comunidad poltica. Por otro, estipular las condiciones de pertenencia a la misma y, en trminos ms generales, una teora de la justicia que resulte adecuada. Usted defiende la necesidad de pensar alguna forma de justicia global y de contribuir al advenimiento lento, catico pero urgente de las primeras formas de democracia planetaria. Consciente del carcter parcialmente utpico de dicha democracia planetaria, en Salvar la solidaridad sostiene, en cambio, que deberamos promover una suerte de patriotismo solidarista. Y en su ensayo International Distributive Justice sugiere, contra las tesis de quienes piensan que no puede haber justicia global sin un orden socio-econmico global, sin instituciones democrticas o estructuras de alcance global, adoptar una concepcin minimalista de los requisitos necesarios y suficientes de la justicia global. Nos explica mejor el vnculo entre patriotismo solidarista y justicia social global?

Defiendo esta concepcin minimalista de la justicia para dar sentido al concepto de justicia global, pero eso no significa negar la necesidad de alguna forma de funcionamiento democrtico global. Se trata, en realidad, de una objecin a las posiciones de quienes, como Thomas Nagel o Ronald Dworkin, entienden que el concepto de justicia igualitaria solo tiene sentido si existe una comunidad democrtica. Ciertamente, un marco democrtico de este tipo aumentara las probabilidades de avanzar hacia la realizacin de esta concepcin. Pero la ausencia de una democracia global no nos impide pensar la justicia en trminos globales. Por lo que respecta al futuro inmediato y al ms lejano, creo que las instituciones ms adecuadas para conseguir democracia y justicia en diferentes escalas deberan ser del tipo cappuccino: en la escala central va la base fuerte de caf, la que da solidez a la estructura institucional en su complejidad, ya que sin caf no habra cappuccino. Pero como tampoco este existira sin leche y sin cacao, estos ingredientes se distribuyen de modo descentralizado, en el nivel nacional, en el caso de una estructura de tipo europeo, o en el regional, a partir de los municipios, de las asociaciones, y as sucesivamente. El hecho de que las exigencias de estabilidad de la arquitectura institucional y la necesidad de evitar la competencia en el plano fiscal y social demanden una fuerte centralidad incluso en los pases federales, con competencias diferentes en mbitos ms descentralizados, no debera impedirnos imaginarnos formas de articulacin ms ambiciosas, ms originales y experimentales. Estas formas de articulacin deberan estar moldeadas a partir de circunstancias y mbitos concretos. El campo de la sanidad, por ejemplo, podra operar de manera mucho ms descentralizada. En todo caso, la estabilidad del conjunto solo se reforzar si quienes contribuyen a la redistribucin se sienten implicados y comprometidos con una comunidad que lleva adelante un proyecto original. Y si, junto a esa base fuerte y amplia de redistribucin para todos, existen instrumentos suplementarios y ms circunscritos de solidaridad, que promuevan, justamente, un patriotismo solidarista. En otros trminos, pienso que es posible estar convencido de la importancia de tener instituciones de distribucin a nivel europeo, e incluso mundial, que representen una base para todos, y al mismo tiempo adherir a proyectos de cohesin social ms ambiciosos en un mbito ms circunscrito. Todo esto, en cualquier caso, ser posible cuando, en lugar de realizar aproximaciones oportunistas, podamos madurar la adhesin orgullosa a una comunidad poltica en la que vida sea mejor gracias a la participacin comn en un proyecto social.

Philippe Van Parijs, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso, es profesor de filosofa poltica en la Universidad de la Nueva Lovaina.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Xavier Layret

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4843


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter