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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-04-2012

La trampa

Emilio Pizocaro
Rebelin


Sorprende e inquieta la falta de perspectiva histrica y de horizonte estratgico de la izquierda espaola. Y cuando hablo de izquierda, no me refiero a la social-democracia transfigurada, como todos sabemos, en social-liberal. No, me estoy refiriendo especficamente a una izquierda institucional que reivindica su papel emancipador y que cuenta con una militancia honesta y combativa.

A diferencia de nuestra izquierda institucional, la oligarqua sabe exactamente en que fase histrica nos encontramos. Vale la pena recordar aqu la ejemplificadora sentencia de Warren Buffet ; hay una guerra de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que est realizando la guerra, y la estamos ganando.

Ms alto y claro imposible. La clases dominantes han tomado una decisin estratgica : declarar la guerra a las clases subalternas. Lo hacen porque estn convencidos que nica receta posible para salvar el capitalismo occidental es imponer una profunda contra-reforma neoliberal que deber llevarse por delante lo que queda del estado de bienestar. Se acab el pacto social al amparo de las polticas keynesianas nos dicen, todos los das, los plumferos y tertulianos de la derechona espaola.

Vamos, estoy seguro que esta resolucin no la tomaron porque son la representacin poltica de la maldad metafsica. No, lo han decidido porque no ven otra camino para salvar sus intereses y la tasa de ganancia del capital financiero. No les importa, un pice, que su receta signifique el fin de los consensos sociales y el trmino de la democracia liberal y su total sumisin a los mercados.

Como est respondiendo la izquierda institucional a la estrategia de guerra de la oligarqua financiera?

La izquierda institucional lo hace con una estrategia defensiva. Y por el momento se niega a comprender que tal poltica est condenada a la derrota como todas las estrategias defensivas. Una de las expresiones de esta estrategia sin horizonte y sin programa es lo que llamamos la trampa institucional.

Encerrados todava en polticas solamente electorales, el partido de la izquierda institucional , se manifiesta pblicamente de manera contradictoria.

Hay aquellos que corren presurosos a cualquier canto de sirena de los amigos socio-liberales y que tiene como proyecto ocupar el espacio electoral dejado por ese partido.

Hay otro grupo importante ,que posiblemente sea mayora en las bases, que no saben exactamente que hacer cuando se les pide el voto para conformar una mayora de progreso .

Estn los que proponen un pacto de investidura y tambin estn aquellos que (como en Extremadura) responde con un ni sal ni agua al social-liberalismo.

Sirve para algo alguna de las posiciones enunciadas? A nuestro parecer sirven para muy poco o casi nada.

No pretendemos afirmar aqu, que no hay que defender la conquistas logradas por aos de lucha y que los pactos no son necesarios . Lo que sostenemos es otra cosa muy distinta.

Sostenemos simplemente que ha llegado la hora de colocar sobre la mesa una programa para una revolucin democrtica que lleve a Espaa ( y a Europa) en la direccin de la construccin de una sociedad post-capitalista. Si construimos ese horizonte podremos llegar a todos los pactos y acuerdos, siempre y cuando nos permitan avanzar en la direccin de la revolucin democrtica.

El destacado socilogo Samir Amin tiene toda la razn cuando contextualiza la actual fase histrica Esta no es una coyuntura sino ms bien un momento histrico, que se presenta formidable para el pueblo. Me refiero a la revolucin, pero aun si no quiero abusar de ese trmino, estn dadas las condiciones objetivas para construir amplios bloques sociales alternativos anticapitalistas, hay un contexto para la audacia, para plantear un cambio radical

Por lo tanto, la ofensiva, de la cual hablamos, no solo debe permitir defender efectivamente las conquistas alcanzadas por aos de combate sino que debe mostrar un horizonte cercano a conquistar, a saber; una democracia econmica, social y participativa.

Cuales son las herramientas para pasar a la ofensiva?
Por el momento contamos con muy pocas, pero destaca el naciente movimiento de los Constituyentes que se ha atrevido a mostrar un camino que parte de una idea poderosa; Recuperar el poder constituyente para su nico titular ; el pueblo.

Los constituyentes afirman una verdad ineludible : Es necesario,ejercer la soberana popular, y poner en marcha un proceso constituyente para construir pacficamente, desde abajo y con los de abajo, una nueva Constitucin, fruto de una Revolucin Democrtica.

Esta nueva y vieja idea corre rauda por Europa. Primero fue Islandia. Hoy, hay movimientos constituyentes en Alemania, Italia y Francia. No es casualidad que el exitoso Candidato del Frente de Izquierda Francs, Jean-Luc Mlenchon, tenga como eje central de su campaa un proceso constituyente para la sexta Repblica,.

S alguien por ah cree que esta idea est fuera de la agenda y solo es un delirio vanguardista tenemos que apuntar el siguiente prrafo de un artculo publicado por el miembro de la Juventud Socialista, David Lizoain, en el diario digital Social Europe Jornal.

Esperar un cambio en la mayora parlamentaria, a solo tres meses de la victoria aplastante del PP, ser demasiado poco y demasiado tarde. No podemos permitir que la fe ciega en la idea que los partidos tienden a alternar el poder nos oculte la necesidad de reconstruir una alternativa y llevar a cabo una segunda transicin democrtica. La receta ms audaz para Espaa es, a su misma vez, la ms razonable: necesitamos una Asamblea Constituyente una tabula rasa constitucional e institucional, en otras palabras si queremos salir rpidamente de la depresin en la que estamos inmersos.

Salgamos de la trampa de una democracia que no lo es.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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