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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2012

Prologo a la edicin eslovena de la obra de Eduardo Galeano, "Patas arriba. La escuela del mundo al revs"
La desescolarizacin del mundo patas arriba

Gaper Kralj
Rebelin




Diseo de la cubierta Luka Umek

Editado por la Editorial Sanje, Liubliana, Eslovenia, 2011

 

  El lenguaje cambi considerablemente, los conceptos se alteraron, y para describir el mundo tal y como hoy lo conocemos ya no basta decir simplemente que se trata de la crisis del capitalismo ms profunda en la historia moderna de la humanidad: es necesario presentar pruebas. Y esto es lo que se propone el presente libro. Patas arriba. La escuela del mundo al revs (1998), basado en numerosos estudios de casos, pone en evidencia las mscaras del sistema: en sus aulas enloquecidas rigen los valores invertidos con los que el capitalismo mantiene y justifica su poder global. Por un lado, el libro puede leerse de un modo informativo: es posible que nos interese saber cmo y por qu se impuso la creencia de que otro mundo no es posible. Por otro, puede leerse de un modo transformativo: tal vez nos despierte, incite y desafe a empezar a reflexionar de una manera distinta sobre cuestiones que nos parecen obvias. En tal caso, esta peligrosa lectura no slo influir en nuestros pensamientos, sino tambin en nuestra relacin con el mundo. Y parece que fue con este propsito que su autor, el escritor uruguayo y apasionado del ftbol, Eduardo Galeano, acord una alianza secreta en complicidad con su compaero ausente, Jos Guadalupe Posada, el artista mexicano de principios del siglo veinte.

Galeano obtuvo reconocimiento con Las venas abiertas de Amrica Latina (1971). Obra en la que escribi aquellas pginas que la historia, esa bella durmiente (o ese monstruo, depende del punto de vista), normalmente omite. Parti de la tesis de que el subdesarrollo no es una etapa del desarrollo, es su consecuencia; expuso los extravos de los conquistadores e inquisidores, y luego de los economistas y tecncratas convencidos de que Amrica Latina sigue viviendo en la infancia del capitalismo; y, despus de noventa noches en vela, en la oscilacin entre el estremecimiento producido por cafena y la concentracin, entre las emociones y el riguroso trabajo mental, a finales de 1970 concluy un extenso panfleto poltico de ms de trescientas pginas al que no pronostic ms que dos o tres aos de vida. El propio libro demostr cunto se equivocaba. Pero no en lo referente a su tesis sobre el desarrollo desigual y sus modelos de xito, tan devastadores para la mayora de la poblacin mundial modelos en los cuales est basado tambin Patas arriba , sino en cuanto a su esperanza de vida. Aunque la irona de Las venas abiertas molest a los gobernantes sin sentido del humor pero con mucho sentido del terror estatal, sobrevivieron ambos: Galeano en el exilio entre los aos 1973 y 1976 en Buenos Aires, luego en Barcelona donde vivi y escribi hasta que en 1984 regres a su Montevideo natal y el libro, sobre todo en Amrica Latina, donde por aquel entonces lo rescataban de las autoridades, lo ocultaban en los paales, se lo pasaban de mano en mano, lo lean en los autobuses y en los metros, lo citaban en los encuentros y en las reuniones secretas. Las venas abiertas sigue siendo hoy una de las obras esenciales no slo para entender la otra historia de Amrica Latina, sino sobre todo para comprender la rabia humana ante el desenfrenado despojo de las riquezas terrenas y subterrneas del continente.

En cierto sentido, Patas arriba. La escuela del mundo al revs es la continuacin de Las venas abiertas de Amrica Latina. Es verdad que entre ambas obras transcurrieron casi treinta aos, pero el mundo sigue regido por las mismas leyes bsicas: con la exportacin de las riquezas naturales todava se importa la miseria humana; los mayores comerciantes de armas todava son los ms fervientes pacifistas; y los peores contaminadores, los ms entregados a la doctrina verde. Pero no obstante, como dice Galeano, hace tres dcadas exista la conviccin de que la pobreza era fruto de la injusticia, mientras que hoy es el justo castigo que la ineficiencia merece. Por eso, en Patas arriba, que apunta no slo a Amrica Latina sino al planeta entero, Galeano pregunta otra vez: de qu manera est conectada la pobreza con la injusticia? Cmo estn vinculados la ciencia y el derecho internacional con el racismo? Cmo se justifican las leyes que excluyen a poblaciones enteras o incluyen solamente a aquellos individuos productivos que pueden ser impunemente desgastados y despus de uso (y abuso) desechados? Por qu las desigualdades econmicas y sociales dentro del sistema capitalista slo pueden aumentar? Y tambin: cunto cuestan hoy los asesinatos de las personas y de los pases? Cmo hoy ejercen el poder, en lugar de las rgidas dictaduras militares, las dictaduras de los medios de comunicacin y del capital financiero? Adnde viaja el dinero y por qu, de forma inversamente proporcional al considerable progreso tecnolgico, las horas de trabajo estn aumentando, los salarios disminuyendo, y la seguridad social, con las restantes condiciones para una vida digna, desapareciendo? De qu manera el tiempo libre y el estudio tambin se han vuelto dependientes del trabajo? Cmo se han roto tantos vnculos de solidaridad? Y para hacernos comprender cmo de verdad funciona este mundo, el mundo al revs, Galeano nos invita a una escuela en la que imparten clase distinguidos expertos, todos ellos catedrticos de Neoliberalismo; a una escuela que instruye sobre la importancia del egosmo, la competencia, la traicin al prjimo y el autoengao para el crecimiento personal y el xito en la vida; a una escuela donde se ensea Curso bsico de injusticia, Curso bsico de racismo y de machismo, etc. Pero Patas arriba no es un libro fatalista. A pesar de que la solidaridad en la lucha contra el sistema de la poca de Las venas abiertas se ha convertido en la lucha de uno contra otro y de todos contra todos, y aunque el dinero es el nico fundamento firme (slido) en el capitalismo tardo, Galeano no propone un suicidio colectivo. Al contrario, para tratar los temas depresivos usa las armas del humor y de la irona.

 

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La primera publicacin de Galeano, una caricatura poltica, aparece en el peridico montevideano El Sol. Ms tarde es corresponsal y editor del influyente semanal uruguayo Marcha, cuyo archivo es destruido por entero durante la dictadura de Bordaberry. Edita el diario poca y dirige una editorial universitaria. Exiliado en Buenos Aires funda y publica la revista Crisis hasta su partida a Barcelona. Despus de volver a Montevideo, en colaboracin con antiguos colegas editores, retoma las ideas de crtica social de la Marcha: en 1985 fundan el semanal la Brecha. Con Adolfo Prez Esquivel, Ernesto Cardenal, Tariq Ali y otros, forma parte del consejo consultivo de TeleSUR, con sede en Caracas, que hoy, junto con Al-Jazeera , es la red televisiva independiente y no comercial ms importante del mundo. Por una parte, en sus muchos e ingeniosos artculos periodsticos no se pueden pasar por alto sus ambiciones literarias; por la otra, l mismo dice que, de hecho, slo descubri el universo literario despus de haber escrito Las venas abiertas de Amrica Latina. En todo caso, parece que al sentarse ante el escritorio a escribir una columna para The Progressive, un artculo para La Jornada , o un nuevo libro, en este escritor templado cada vez se despierta aquel chico de catorce aos que hace casi seis dcadas preparaba en Montevideo la que sera su primera publicacin.

La obra literaria de Galeano se caracteriza por los escritos cortos. Con textos cada vez ms breves, quiere decir ms con menos palabras; l mismo afirma que no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida [ ] . Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia. [1] En el desnudamiento del lenguaje toma por modelo los consejos de su primer maestro, el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, el cual, durante las primeras tentativas literarias de Galeano, cuando ste se inclinaba atormentado sobre el papel en blanco, le recomend que eligiera las palabras con sensibilidad. Siempre me deca: "Vos acordate aquello que decan los chinos (yo creo que los chinos no decan eso, pero el viejo se lo haba inventado para darle prestigio a lo que deca); las nicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". [2] De ah que Galeano no tenga un horario fijo para escribir a diario. Al contrario, de los msicos cubanos aprendi a ponerse a escribir solamente cuando le escuecen las manos. El proceso creativo que sigue a la inspiracin lo compara al acto de tejer: as como el tejedor urde el tejido con hilos multicolor, l entrelaza en sus textos las hebras de palabras que son las emociones, ideas, experiencias, memorias... Y, como dice, estas hebras son producto, a la vez, de la razn y el corazn. Son ideas sentipensantes, no son ideas que pertenecen solamente al dominio de la razn. Estn muy vinculadas con lo que se siente en las entraas, provienen de esas voces misteriosas que la razn a veces no es capaz de entender, pero que es capaz de organizar. [3]

La temtica literaria central de Galeano fue y sigue siendo la memoria. El mejor ejemplo es la triloga Memoria del fuego (1982 1986), que al mismo tiempo es una de sus obras principales. En el primer libro, Los nacimientos (1982), se inspira en los mitos originarios indios y en la tradicin oral precolombina y, a partir de la conquista, lo hace en los captulos omitidos de la historia colonial temprana, hasta finales del siglo XVII. El segundo libro, Las caras y las mscaras (1984), es un mosaico de narraciones, que se opone a los libros escolares oficiales sobre la historia americana de los siglos XVIII y XIX. En l trata sobre el imperio britnico en Cuba que en slo diez meses convierte el pas en una fbrica de azcar; sobre las trece pobres colonias sin oro, sin plata y sin azcar; sobre la primera novela americana, en la que los europeos no creen en los sueos, pero se imaginan cosas que son todava ms increbles; sobre las promesas traicionadas de los conquistadores y de las profecas cumplidas de los guerreros indios. El tercer libro, El siglo del viento (1986), contina de esta manera hasta los aos ochenta del siglo XX. Est compuesto por las historias de Amrica, que es la del Norte y cuyo Sur no existe; de las revoluciones y los revolucionarios, de Zapata, Madero, Pancho Villa; del casi poder, de la reforma agraria y del primer ataque terrorista en los Estados Unidos; del arte, de Frida Kahlo y Diego Rivera; de las aventuras amorosas de las multinacionales, de la bananizacin y la impotencia de los estados marioneta; de los colegas escritores, de Mrquez, Neruda, Onetti, Cortzar, Rulfo, Borges, Carpentier, Walsh, Hemingway, Faulkner, del antroplogo Ribeira; del Lenin mexicano; de Al Capone que llama a la defensa contra el peligro comunista; del optimismo de Trotski que junto son su esposa Natasha en Coyoacn se alegra por cada maana nueva; de Sandino, rbenz, Che, Castro, Domitila, Allende; de Cuba que amanece sin Batista; de Guatemala de la que se apodera Castillo Armas y pone fin a la dcada de la restauracin democrtica del pas; de Nicaragua, donde Somoza est presente siempre y en todas partes; de la guerra del Vietnam, de Martin Luther King, del rock n roll y Rockefeller; de la matanza de los estudiantes en Tlatelolco; del Chile bajo Pinochet y la Argentina bajo Videla; de los presos polticos uruguayos, etc.

Pero la Memoria del fuego no es slo un compuesto de descripciones literarias de los acontecimientos rompedores, los grandes episodios histricos y sus sospechosos habituales, sino, sobre todo, de sus voces desodas y de los detalles no vistos, elaborados con esmero y entrelazados en historias designadas y ordenadas por aos para posibilitar al lector el fcil movimiento hacia adelante y hacia atrs en el tiempo. Con una distincin significativa: que todas estn escritas en tiempo verbal presente. Como dice Carlos Fuentes: El pasado humano se llama Memoria. El futuro humano se llama Deseo. Ambos confluyen en el presente, donde recordamos, donde anhelamos. [4] De ah que el amplio collage de relatos, algunos de unas pocas frases, funcione como una serie infinita de fotografas datadas: puede que nos atraiga una historia que irrumpe implacablemente del pasado al presente, puede que nos interese el contexto y que consultemos para nuestro studium posterior el material adicional que Galeano anota bajo el texto con nmero bibliogrfico adjunto. Al mismo tiempo aade que la Memoria del fuego no es obra de un historiador, sino de un escritor; no es un almanaque histrico sino una creacin literaria, con la que quiere contribuir al rescate de la memoria secuestrada.

Despus de haber escrito Las venas abiertas, una obra completa e ntegra en la que con precisin cirujana hizo una diseccin del capitalismo perifrico y de sus consecuencias para Amrica Latina y sus habitantes, renunci al grand rcite. Y tras escribir la Memoria del fuego, renuncia tambin al coherente orden cronolgico del texto. Por lo tanto, en sus obras posteriores, la bsqueda de conexiones y la creacin de constelaciones de historias particulares extradas de fuentes tan distintas como las advertencias de los dioses y los mensajes de los graffiti, las dej al propio lector. El campo de la literatura fragmentaria lo descubri por completo con El libro de los abrazos (1989). ste no est escrito al estilo de una novela de amor o de piratas y su objetivo tampoco es una reinterpretacin lineal de la historia cultural. Las historias enmarcadas forman ms bien una baraja de cartas, compuesta tanto por el terror como por las bellezas de Amrica Latina. Pgina tras pgina estn llenas de testimonios de personas que resplandecen con fuegos diferentes; de la pobreza, que es tan generosa como la riqueza es rapaz; de los nadies que cuestan menos que la bala que los mata; de los pueblos que mueren por los ideales de la revolucin social con el mismo ardor con que el amor nace del dolor... Desde El libro de los abrazos hasta Espejos: una historia casi universal (2008), universo de casi seiscientos fragmentos, Galeano se est dirigiendo hacia un lector mucho ms complejo, mucho ms exigente en materia espiritual, mientras que su literatura no se inserta con facilidad ni entre los cuentos ni entre los relatos breves, pues se resiste tenazmente a cualquier clasificacin.

 

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Galeano derriba las fronteras. l mismo dice que en vez de escritor debera ser contrabandista, delincuente. [5] Sus libros no pertenecen a ningn gnero literario y al mismo tiempo contienen elementos de muchos. A pesar de esto, algunos crticos designaron Patas arriba. La escuela del mundo al revs como su regreso del rea de las bellas letras al campo de la literatura polticamente comprometida, incluso al de la de protesta. [6] Otros comentaristas constataron que de hecho se haba adelantado a los crticos que le reprochaban didactismo innecesario autoproclamndose instructor de la escuela cuyas perversas lecciones son las nicas adecuadas para comprender el capitalismo actual. [7] El viejo maestro respondi con su conocido tono irnico: Etiquetar es siempre peligroso.

Las polmicas discusiones sobre la literatura polticamente comprometida, tan caractersticas de los crculos literarios latinoamericanos a partir de la segunda mitad del siglo XX, poca en la cual caben tambin las obras de Galeano, han dividido a los autores por lo menos en tres grupos diferentes. En el primero se hallan los que abogaron por la total autonoma de la literatura y del arte en general, y as liberaron formalmente al autor y a su obra de los vnculos ticos y polticos con la comunidad. En el segundo, los aficionados a la literatura revolucionaria, que floreci sobre todo con el empuje del triunfo cubano y se extendi por toda Amrica Latina, durante los aos siguientes a la cada de Batista, como herramienta a manos de la revolucin. A pesar de su maestra literaria, a los primeros les criticaron los segundos por su apoliticidad ante el ascenso de las dictaduras militares. A los segundos les criticaron los primeros por su realismo social, sus novelas de tesis, por la devastacin del lenguaje (incluso a travs de la sobreabundancia de palabras), el adoctrinamiento ideolgico, la retrica poltica, o sea, por la poca profundidad de sus obras. El tercer grupo se estableci en la interseccin de los dos. Ah se encontraban los escritores que intercedan a favor de la idea de libertad literaria, [8] pero al mismo tiempo tambin de la de responsabilidad individual y colectiva de los autores ante la necesidad profundamente sentida de radicales cambios sociales. [9] Su dilema recuerda a la disyuntiva de Orwell: del mismo modo que l en una poca pacfica podra haber escrito libros ornamentales o simplemente descriptivos, pero ante el ascenso del nazismo en Europa y del franquismo en Espaa se vio obligado a convertirse en una especie de panfletista, aquellos escritores latinoamericanos testigos de las sangrientas dictaduras que por toda Amrica Latina aniquilaban las vidas humanas para aplastar los ideales de la revolucin social, renunciaron al egosmo agudo, al simple entusiasmo esttico y al mero impulso histrico.

En efecto, de panfletista Galeano pas a ser escritor. Pero, desde los aos setenta del siglo pasado hasta ahora, no ha dejado de ser un inagotable e implacable crtico del sistema, acompaante de los movimientos sociales y luchador por la justicia en el continente americano y en el mundo. A finales de mayo de 2011 en todos los comentarios acentuaba sobre todo, en lugar del premio por el cual haba sido invitado a Espaa, el significado de la acampada y de la ocupacin de las plazas, en las cuales particip tanto en la Puerta del Sol en Madrid como en la Plaa de Catalunya en Barcelona. Ante el desacuerdo fundamental entre el sistema poltico y la nueva generacin de activistas que ya no cree en los partidos polticos ni en los rgidos sindicatos, considera que ellos eligieron el nombre apropiado, indignados, pues el mundo se divide entre los indignos y los indignados, entre los que en colaboracin con los medios de comunicacin de masas tratan de conservar el sistema vigente, y aquellos que, desde los barrios griegos antiautoritarios, la aventura egipciana democratizante, el experimento popular espaol, las feroces luchas por la educacin libre y gratuita para todos en las calles de Santiago de Chile, hasta el Wall Street ocupado en septiembre del 2011, etc., resisten decididamente al sistema capitalista global. Al mismo tiempo, Galeano no deja de creer en el oficio de escritor: no consiente ni la actitud autoexcluyente de los autores que escriben y al mismo tiempo afirman que escribir no tiene sentido en un mundo donde la gente muere de hambre, y an menos la de aquellos que convierten la literatura en un objeto de deseo burgus, que en este mundo es accesible solamente a los que pueden comprar libros.

Su escritura es la denuncia del control policial del lenguaje; y precisamente Patas arriba es la denuncia del vocabulario de los expertos en relaciones internacionales, de los lderes de la opinin pblica y de los estrategas militares, todos ellos enemigos lingsticos contemporneos de la crtica social y del pensamiento en general. Es la escuela de la poca en la que las bombas se han hecho inteligentes, en la que la dictadura de los medios de comunicacin se llama derecho a la informacin, en la que la educacin se ha convertido en la administracin del conocimiento... Por otro lado, aboga por la creacin literaria liberada de la ideologa dominante, de las prescripciones estilsticas, del valor de cambio econmico y del fetichismo de la mercanca impuestos por la construccin capitalista del mundo a la literatura y al arte en general. Al mismo tiempo no asiente ni a la llamada literatura revolucionaria, a la que considera, si est escrita para los convencidos, tan desertora como una literatura conservadora consagrada al xtasis en la contemplacin del propio ombligo. Adems, en relacin con el compromiso poltico de las obras literarias, aade: Muchas veces una buena novela de amor es ms reveladora y ayuda ms a la gente a saber quin es, de dnde viene y a dnde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura poltica que adems, en general, es aburridsima. [10]

Convencido de que la literatura quedar bloqueada de una o de otra manera mientras que los medios de comunicacin se ocupen de la imbecilizacin colectiva, Galeano persiste en su tarea bsica: rescatar la palabra, usada y abusada con impunidad y frecuencia para impedir o traicionar la comunicacin. Ya en 1977 en el artculo Defensa de la palabra escribe: Libertad es, en mi pas, el nombre de una crcel para presos polticos y Democracia se llaman varios regmenes de terror; la palabra amor define la relacin del hombre con su automvil y por revolucin se entiende lo que un nuevo detergente puede hacer en su cocina. [11] De manera similar, tres dcadas ms tarde, est rescatando palabras que en el diccionario preestablecido por la organizacin neoliberal del mundo han sido sustituidas por otras ms aceptables: el capitalismo luce el nombre artstico de economa de mercado; el imperialismo se llama globalizacin; las vctimas del imperialismo se llaman pases en vas de desarrollo; el oportunismo se llama pragmatismo; la traicin se llama realismo; los pobres se llaman carentes; el derecho del patrn a despedir al obrero sin indemnizacin ni explicacin se llama flexibilizacin del mercado laboral. [12]

Por una parte, Galeano rescata palabras para desenmascarar el sistema. Pues considera sospechoso todo lo que se da por supuesto en el mundo que tenemos ante nuestros ojos (y que precisamente por eso ni siquiera solemos verlo). Por la otra, en su trabajo de escritor, sigue fiel a los principios basados en el lazo indisoluble entre la tica y la esttica, entre la justicia y la belleza. Y, si por ello resulta prehistrico, l mismo asume el cargo de tales acusaciones.

 

***

Patas arriba. La escuela del mundo al revs es una especie de manual para leer las noticias diarias. Galeano propone un mtodo simple: leer las declaraciones de los gobernantes al revs, pues todos sin excepcin prometen cambios y en el gobierno cambian, pero cambian... de opinin. En esta escuela aparecen, unos al lado de otros, los polticos, los lderes de la opinin pblica, las cenicientas neoliberales de las telenovelas, los antihroes desde Hussein, Bush, Bin Laden, Gadafi... y todos los que, cada uno en su momento de resplandor y fama internacional, ganaron el prime-time y los papeles principales en el cine de terror: los comerciantes de seguridad, los expertos policiales, los propietarios de las crceles, los cientficos que subordinaron el saber cientfico al poder imperial de los centros globales, la reina del opio Victoria de Inglaterra, los banqueros del Vaticano y de otras partes.

Y, aunque slo en los ltimos dos captulos, tambin estn presentes aquellos que resisten a tal escuela. Sus voces y sus caras por lo general no aparecen en las noticias diarias, y si lo hacen, es tan solo en la prensa amarilla. En este sentido, al final del libro nos encontramos como en el patio escolar de la imaginacin poltica. All se hallan los individuos y los grupos que no obedecen a sus maestros, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, los movimientos sociales que ocupan las calles en vez de asistir a clase: los Indios que han enmascarado sus rostros para desenmascarar el poder que los humilla; los campesinos sin tierra que en la tierra ocupada y expropiada a las multinacionales cultivan alimentos para sus familias; los activistas que luchan por el derecho a la bancarrota, a no pagar las deudas a los financieros y banqueros, a la renta bsica garantizada independiente del empleo, a la vivienda para todos, a la educacin y a la asistencia mdica gratuitas. Entre ellos resuenan las consignas Nadie nos representa! y Si no nos dejis soar no os dejaremos dormir!

All est naciendo el mundo nuevo, mundito noms por ahora de Galeano. Tambin es ah donde, al fin y al cabo, reside la utopa, la que siempre est tan slo a un paso o dos delante del horizonte.

Por un lado Patas arriba. La escuela del mundo al revs se erige en la era del neoliberalismo, en la poca del dominio del capital financiero, del desarrollo de los medios de comunicacin y del florecimiento de la sociedad global de consumo. Por otro lado, en vez de un anlisis poltico-econmico, tenemos ante nosotros un entero plan de estudios entretejido con materia literaria explosiva. De ah que podamos leer el libro desde el principio hasta el final; elegir la asignatura preferida y leerlo por separado; o abrirlo al azar y, junto con Alicia en el pas de las maravillas de Galeano, a travs de las ancdotas enmarcadas, echar un vistazo en cualquier momento al mundo en el espejo, al mundo al revs. 

Galeano no es un optimista profesional, pero al mismo tiempo tampoco deja el pesimismo para tiempos mejores. Sostiene el principio de que dentro de una sociedad presa, la literatura libre slo puede existir como denuncia y esperanza. Por eso, Patas arriba representa una contribucin importante a lo que Ivan Illich denomina la desescolarizacin de la sociedad. Dice Illich que la escuela se ha vuelto el ms grande y el ms annimo de todos los patrones, al mismo tiempo un nuevo tipo de empresa, sucesora del gremio, de la fbrica y de la sociedad annima , y una verdadera agencia de publicidad que le hace a uno creer que necesita la sociedad tal como est. [13] Y as como este pedagogo radical coloc la desescolarizacin de la sociedad en el primer plano de todos los proyectos para la liberacin del hombre, Patas arriba viene a ser una rebelin contra el aislamiento individual y colectivo y, por tanto, una muestra del compaerismo y la solidaridad que Galeano desea que ayuden al mundo patas arriba a ponerse en pie.

 



[1]  Eduardo Galeano, Sobre el arte de un escritor , http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/galeano.htm (accesible el 28 de septiembre de 2011).

[2] Ibid.

[3] Carlos Aznrez, Eduardo Galeano: 'Cada vez es ms difcil ser diferente', http://sololiteratura.com/gal/entcadavezesmasdificil.htm (accesible el 28 de septiembre de 2011).

[4] Carlos Fuentes, La gran novela latinoamericana, Editorial Alfaguara, Madrid, 2011, p. 28.

[5] El novelista, ensayista, poeta, miembro del influyente grupo literario Sur y primer traductor de Theodor W. Adorno, Max Horkheimer y Walter Benjamin al espaol, Hctor lvarez Murena, en sus Ensayos sobre subversin (1962) describe as tales delincuentes con pasin escrituraria: Consideremos ms atentamente estas vidas. En apariencia ociosos, al margen de la sociedad, aunque obstinados en influir sobre ella, sin distingos de clase, por cierto. Concilibulos, fraternidades, movimientos regidos por consignas, olfato diablico para percibir amigos potenciales y enemigos encubiertos. Difusin solapada de ideas que (precisamente por la forma en que se las maneja) resultan sospechosas de ilicitud. Trfico de libelos redactados bajo el secreto y la noche. Excitabilidad desmesurada, temblores, sntomas permanentes de expectativa e intranquilidad No basta? No se han configurado ya ante nosotros los rasgos de una cara infrecuente, pero caracterstica, la cara repulsiva o atractiva (segn el partido desde el que se la mire) de quien con su ansiosa actividad busca derrocar el orden constituido, del conspirador, del subversor? . Hctor lvarez Murena, Ensayos sobre subversin seguido de El nombre secreto, Editorial Octaedro, Barcelona, 2002, p. 31.

[6]  Isabel Fonseca, A Land in Exile From Itself, http://www.nytimes.com/books/00/11/12/reviews/001112.12fonsect.html (accesible el 28 de septiembre de 2011).

[7] Mark Engler, Whither a New Internationalism? http://www.democracyuprising.com/2002/07/whither-a-new-internationalism/ (accesible el 28 de septiembre de 2011).

[8] En 1970, en ocasin de la celebracin del dcimo aniversario de la Casa de las Amricas en La Habana, Julio Cortzar dijo: Yo creo, y lo digo despus de haber pensado largamente todos los elementos que entran en juego, que escribir para una revolucin, que escribir dentro de una revolucin, que escribir revolucionariamente, no significa, como creen muchos, escribir obligadamente acerca de la revolucin misma. Julio Cortzar, Algunos aspectos del cuento, primera publicacin en la revista de la Casa de las Amricas, no. 60, 1970, La Habana, http://www.literatura.us/cortazar/aspectos.html (accesible el 28 de septiembre de 2011).

[9] Gabriel Garca Mrquez, por ejemplo, opina as: Nunca hablo de literatura, porque no s lo que es, y adems estoy convencido de que el mundo sera igual sin ella. En cambio, estoy convencido de que sera completamente distinto de no existir la polica. Pienso, por tanto, que habra sido ms til a la Humanidad si en vez de escritor fuera terrorista. Javier Garca Snchez, Ser sido, en: Anthony Percival (ed.), Escritores ante el espejo: estudio de la creatividad literaria, Editorial Lumen, Barcelona, 1997, p. 338.

 

[10] Eduardo Galeano, Sobre el arte de un escritor , http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/galeano.htm (accesible el 28 de septiembre de 2011).

[11] Eduardo Galeano, Nosotros decimos no: crnicas (1963/1988), Siglo XXI editores (septima edicin), Mxico, 2001, p. 224.

[12] Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revs, Siglo XXI editores (sexta edicin), Mxico 2003, p. 41.

[13]   Ivan Illich, Deschooling Society, CIDOC, Mxico, 1970, http://philosophy.la.psu.edu/illich/deschool/ (accesible el 28 de septiembre de 2011).

Traducido por Gaper Kralj, Tina Malič.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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