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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2012

Gernika y la Historia Militar

Alberto Piris
El viejo can


El prximo 26 de abril se conmemorar con abierta notoriedad el tristemente famoso bombardeo de Gernika, 75 aos despus de su perpetracin. Los que aquel da perdieron a sus amigos o familiares tuvieron despus que sorber sus lgrimas largo tiempo -en privado, claro est-, del mismo modo que los deudos de aquellos cuyos cadveres yacen esparcidos por el territorio espaol, en fosas desconocidas y con un orificio de bala en el crneo, solo pudieron manifestar su dolor en la ms estricta intimidad durante muchos aos.

Si la Historia es una ciencia, es tambin una ciencia manipulable a voluntad de quienes gobiernan de espaldas a su pueblo y con la complicidad de algunos que se dicen historiadores y son meros turiferarios del poder establecido. En los textos de Historia utilizados durante mi bachillerato, y en diversos documentos a niveles superiores de la enseanza, hube de estudiar, en un captulo habitualmente denominado "El mito de Guernica", que esta ciudad "fue destruida por los rojo-separatistas en su cobarde retirada ante las victoriosas fuerzas nacionales".

Devorador impenitente de libros de Historia desde mi juventud, aprend a lo largo de mi vida profesional que la llamada "Historia Militar" es la ms susceptible de ser manipulada con fines muy distintos a los de cualquier ciencia objetiva. Esto es as porque los llamados "mitos blicos" de casi todos los pases se entremezclan con la simbologa primordial de las naciones, all donde stas beben en sus fuentes imaginarias las viejas leyendas en torno a las que se conforman las "esencias patrias". Reyes, obispos, hroes, mrtires, etc., siempre sobre un trasfondo de guerras y violencia, y a menudo sin base objetiva alguna (quin cree que el sepulcro del apstol Santiago lleg flotando a Galicia?), conforman algo que a los gobernantes siempre satisface: un pueblo manejable que no pone en duda los mitos de su pasado y as acepta dcil el presente.

Como ya dej dicho Platn, los mitos tienen una til funcin social. Y como las guerras son las que en ltimo trmino han conformado la mayor parte de las naciones actuales, los mitos blicos de la Historia son los ms extendidos. Sin embargo, conviene matizar este fenmeno. La mayor parte de los textos de historia militar tienen dos orgenes: por un lado, historiadores profesionales que abordan el fenmeno de la guerra, y por otro, militares -generalmente cuadros de mando- que en ella participan o que la observan con mirada crtica. Una tercera fuente, relacionada con esto pero no propiamente histrica, es la de los relatos blicos, a menudo los ms interesantes y difundidos -y sobre todo, los ms abundantes-, porque adornan la presunta frialdad de la exposicin histrica con un atractivo texto capaz de seducir al lector.

Contra lo que a menudo se piensa, los militares no aprenden su oficio leyendo historia militar, ya que sta no describe realmente lo que ocurri en el pasado, sino lo que los historiadores de la poca dicen que ocurri. Son cosas muy distintas. Ni siquiera Julio Csar narrando la Guerra de las Galias, que l dirigi, o el mariscal Montgomery describiendo sus campaas en frica, Italia o Europa, son de mucha utilidad para los militares del siglo XXI. Si algo se deduce de una lectura metdica y reflexiva de la historia de las guerras es que cada una es un fenmeno nico e irrepetible: "La Historia no se repite; los historiadores, s", se dice con atinada razn. El contexto social, econmico, poltico, cultural, etc., en el que Napolen invadi Rusia no tena parangn alguno con las circunstancias en las que Hitler orden repetir la operacin casi 130 aos despus. El historiador profesional busca por sistema analogas y parecidos; pero el militar que intente hacerlo, para el mejor cumplimiento de su misin e ignorando los dems parmetros de la poca, fracasar inevitablemente.

Algunos historiadores acadmicos atribuan a Jerjes el mando de dos millones y medio de soldados cuando atac a Grecia en el 481 a.C., hasta que alguien ms versado en la milicia demostr la imposibilidad logstica de tal operacin. Por otro lado, ms de un militar metido a historiador ha atribuido a los caudillos medievales formas de pensar la guerra que solo aparecieron al concluir el siglo XVIII, con la Revolucin Francesa. Ni unos ni otros pueden acreditar fiabilidad objetiva. Menos todava, cuando, como cito al principio, un texto de historia de la guerra se elabora para disimular la verdad, cuando sta no es propicia a quien lo redacta, o para exagerar los hechos que favorecen a ciertas opiniones o ideologas.

De cualquier modo, los textos relacionados con el hecho blico siguen siendo de especial inters para la humanidad y requerirn de sus autores la habilidad necesaria para extraer cierto orden inteligible de entre "el miedo, el peligro y la confusin" que Clausewitz ya percibi en toda guerra. Solo as se podr entender ese fenmeno catico, imprevisible e intermitente que es la guerra, tan distinto de cualquier otra experiencia humana, que siempre ser mejor disponer de narraciones defectuosas o parciales que carecer en absoluto de toda referencia. Parco consuelo, pero consuelo al fin y al cabo.

Fuente: http://www.javierortiz.net/voz/piris



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