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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2012

El culto a las tijeras neoliberales

Manuel Marrero Morales
Rebelin


En esto de las religiones, hay personas creyentes, las hay practicantes, agnsticas, ateas o laicas. Tambin las hay tolerantes o fundamentalistas. Sus dioses pueden ser trascendentales, intangibles, inmateriales, omnipotentes e incluso omnipresentes. nicos o mltiples. Verdaderos o falsos.

Pues bien, en las Facultades y Escuelas de Economa de mayor prestigio del planeta, adonde acuden a formarse los que luego conforman los ncleos del poder financiero y poltico, la mayora le rinde culto al mismo dios: el neoliberalismo, al que han convertido en pensamiento nico y con el que llevan dcadas adoctrinndonos desde el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Central Europeo, hasta la ltima de las Consejeras de Hacienda de un Gobierno Autnomo Ultraperifrico. Se consideran en posesin de una verdad absoluta y le rinden pleitesa, porque es la forma de dominacin ms adecuada para sostener al sistema capitalista. Sus practicantes, que son legiones, son intolerantes y fundamentalistas a la hora de concebir medidas econmicas que aplicar a las sociedades democrticas. Los mercados son su dogma y dondequiera que se encuentren defienden que sean los mercaderes los que regulen la vida de las sociedades. Forman parte de la derecha poltica europea e internacional y su fanatismo alcanza tambin a amplios sectores socialdemcratas, que aplican las mismas recetas all donde les toque gobernar. Todos ellos son excluyentes con otras formas alternativas de pensamiento y slo aceptan alguna propuesta diferente cuando se ven necesitados del apoyo de la izquierda transformadora para alcanzar el poder.

Desde su integrismo, hablan de la democracia como sistema perfecto e incluso, con la excusa de instaurarla en otros mbitos geogrficos o culturales, no dudan en hacerlo con las armas, cuya industria es un elemento fundamental del sistema. Y si no hay guerras o miedos, o grupos que quieran perpetuarse en el poder, tampoco hay ventas de armas. Por eso se han especializado tambin en propagar las amenazas o el miedo, como excusa democrtica, para hacerse con el control de las fuentes de energa, que son el motor de la economa y del sistema en su conjunto. No tienen problemas en apoyar a dictadores y asesinos, mientras le sean tiles y luego borrarlos de un plumazo, cuando ya no entren en sus planes estratgicos. El cinismo tambin forma parte de su perfil.

Han instaurado en nuestras mentes el consumismo como necesidad y para ello no han tenido reparos en aplicar a la industria la obsolescencia programada para que todo tenga una fecha de caducidad o de utilidad. Nos han intentado convencer de que para alcanzar la felicidad tenemos que consumir ms y para ello, por tanto, es necesario trabajar hasta la extenuacin. Nos han inculcado que es ms importante tener que ser. E incluso nos han hecho creer que ya la mayora formaba parte de una amplia clase media, menos beligerante por tanto con el status de la clase dirigente. Y sobre estas bases, ofreciendo incluso una cara amable, han ido construyendo su modus vivendi, su modelo de sociedad.

Defienden el enriquecimiento ilimitado de unos pocos, la acumulacin de dinero y de poder en pocas manos, a costa del empobrecimiento y sometimiento del resto de la poblacin. Desde hace dcadas se han ido haciendo con el control absoluto de los centros del poder financiero y del poder poltico y han pretendido hacernos creer que formamos parte de pueblos soberanos, que elegimos a nuestros gobernantes para que redistribuyan la riqueza y gobiernen para los intereses generales. Saben de sobra que no slo no es as, sino que la corrupcin es una parte esencial de los engranajes del sistema y que en esa hipottica separacin de poderes, que debiera ser consustancial al sistema democrtico, suelen primar las decisiones polticas, econmicas y judiciales, que benefician a los ms poderosos.

Utilizan los medios de comunicacin como instrumentos de desinformacin, filtran todo lo que no convenga a sus fines, y repiten los mismos mensajes desde los distintos frentes. La persuasin como instrumento para la interiorizacin de sus ideas y la asuncin de sus medidas, como nicas e inevitables, van calando entre la poblacin.

No tienen escrpulos en obligar a dimitir a los Presidentes de Grecia e Italia y colocar en su lugar a incondicionales tecncratas fieles a sus planteamientos. Nos estn llevando inexorablemente a posiciones autoritarias, que forman parte de su mxima aspiracin: la constitucin de un Gobierno Mundial que ejerza el control omnmodo, bien de facto bien por el miedo y la coaccin, sobre el conjunto del planeta. El imperio de los mercados. En esta fase se estn mostrando ya insaciables, a cara descubierta.

Y en estos momentos, en este pas, siguen aplicndose en hablarnos de la inevitable austeridad y la imprescindible poltica de recortes, que comenz a impulsarse desde el Gobierno anterior, con el silencio cmplice del PP, que esperaba ver pasar el cadver del contrincante por delante de su puerta, como as ocurri el 20-N. La modificacin del artculo 135 de la Constitucin para fijar el dficit, pactada por los dos partidos mayoritarios, allanaba el camino an ms al advenimiento del autodenominado partido de los trabajadores, que en nmero de varios millones apoyaron al PP confiando en un cambio que les favoreciera. Sus escasas y medidas promesas electorales tardaron apenas unos das en comenzar a ser incumplidas. Y todo ello, con el argumento fundamental de la herencia recibida, que hoy en da le sirve hasta al propio Sarkozy para su campaa electoral.

No negocian la Reforma Laboral, que nos retrotrae varias dcadas en la prdida de derechos y de dignidad. Aprueban la Ley de Estabilidad Presupuestaria, que es una consecuencia de lo acordado en pleno mes de agosto entre el PSOE y el PP. Elaboran unos Presupuestos, despus del fracaso cosechado en Andaluca, con recortes en casi todas las partidas, menos en la asignacin a la Iglesia Catlica que, junto con el Ejrcito, parece ser unos de los principales nichos de empleo, segn su propia publicidad. Dejan a cero los Presupuestos para la Ley de Dependencia. Amenazan ahora con aadir ms recortes a la Educacin y a la Sanidad. Y lo seguirn haciendo hasta la segunda oleada de recortes, que se producir con la aprobacin en diciembre de los presupuestos del prximo ao.

Todas estas medidas que estn adoptando estn produciendo ms paro, ms pobreza, ms exclusin social, una mayor prdida de derechos y libertades y el consiguiente deterioro de los servicios pblicos. Y al mismo tiempo entregan dichos servicios en manos de la iniciativa privada, pues ese es el objetivo.

Nos gobiernan los alumnos obedientes de la derecha conservadora, que estn de rodillas ante los poderes financieros internacionales. Legislan en beneficio de una exigua minora: los de arriba. Sus medidas las sufrimos el conjunto de personas desempleadas, asalariadas, funcionarias, pensionistas, estudiantes, dependientes, que conformamos la otra clase social: los de abajo.

Ellos, los de arriba, tienen asegurado su futuro. Est en juego el nuestro y el de las generaciones venideras.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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