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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2012

Las reformas neocon del ministro Wert
Educacin de desastre

Enrique Javier Dez Gutirrez
Rebelin


Nos cuenta Noami Klein, en su conocido libro La Doctrina del Shock, que Milton Friedman, gran gur y lder intelectual del capitalismo de libre mercado, a sus 93 aos escriba en The Wall Street Journal que las inundaciones y la catstrofe provocada por el huracn Katrina en 2005 era una tragedia porque la mayor parte de las escuelas de Nueva Orleans estn en ruinas, teniendo que ir el alumnado a escuelas de otras zonas, pero tambin es una oportunidad para emprender una reforma radical del sistema educativo.

La reforma radical que propona Friedman era que, en lugar de gastar una parte de los miles de millones de dlares destinados a la reconstruccin y la mejora del sistema de educacin pblica de Nueva Orlens, el gobierno entregase cheques escolares a las familias, para que stas pudieran dirigirse a las escuelas privadas, y que stas recibieran subvenciones estatales a cambio de aceptar a este nuevo alumnado. La administracin de George W. Bush apoy sus planes y en menos de diecinueve meses, en contraste con la parlisis con que se repararon los diques y la red elctrica, las escuelas pblicas de Nueva Orlens fueron sustituidas casi en su totalidad por una red de escuelas chrter, es decir, escuelas originalmente creadas y construidas por el Estado que pasaron a ser gestionadas por instituciones privadas segn sus propias reglas. Antes del huracn Katrina, la junta estatal se ocupaba de 123 escuelas pblicas; despus, slo quedaban 4. Los maestros y las maestras de la ciudad solan enorgullecerse de pertenecer a un sindicato fuerte. Tras el desastre, los contratos del profesorado quedaron hechos pedazos, y los 4.700 miembros del sindicato fueron despedidos. Algunos de los profesores ms jvenes volvieron a trabajar para las escuelas chrter, con salarios reducidos. La mayora no recuperaron sus empleos. (Klein, 2007).

Nueva Orlens era, segn The New York Times, el principal laboratorio de pruebas de la nacin para el incremento de las escuelas chrter, mientras el American Enterprise Institute, un think tank de inspiracin friedmaniana, declaraba entusiasmado que el Katrina logr en un da [...] lo que los reformadores escolares de Luisiana no pudieron lograr tras varios aos intentndolo. Mientras, los maestros de escuela, que eran testigos de cmo el dinero destinado a las vctimas de las inundaciones era desviado de su objetivo original y se utilizaba para eliminar un sistema pblico y sustituirlo por otro privado, tildaban el plan de Friedman de atraco a la educacin (Klein, 2007, 26).

Estos ataques organizados contra los servicios pblicos, aprovechando crisis provocadas para generar tales oportunidades de negocio, es lo que Noami Klein ha denominado capitalismo del desastre. Esta misma msica es la que nos suena aqu, en Europa y concretamente, en Espaa, donde el gobierno conservador del PP est aprovechando la oportunidad de la crisis econmica y financiera para consolidar el saqueo de la educacin pblica, iniciada ya por el gobierno socialdemcrata precedente, siguiendo las propuestas de Friedman de actuar con rapidez, para imponer los cambios rpida e irreversiblemente, antes de que la sociedad afectada volviera a instalarse en la tirana del status quo. Estimaba que una nueva administracin disfruta de seis a nueve meses para poner en marcha cambios legislativos importantes; si no aprovecha la oportunidad de actuar durante ese perodo concreto, no volver a disfrutar de ocasin igual (Friedman y Friedman, 1984, 3). Milton Friedman aprendi lo importante que era generar un estado de shock en la poblacin que facilitara el tratamiento de choque del programa de ajuste. Aprovechar momentos de trauma colectivo para dar el pistoletazo de salida a reformas econmicas y sociales de corte radical. Se tiende a aceptar esos tratamientos de choque creyendo en la promesa de que salvarn de mayores desastres.

Esta nuevo evangelio se ha convertido en una especie de dogmatismo fantico moderno que prcticamente ha dejado de necesitar justificacin. A pesar de que los hechos se demuestran tozudos en confirmar una y otra vez que no consiguen la confianza de los mercados, que no se produce el crecimiento anunciado, que no aumenta el empleo estable, que no se remonta la crisis, no hay fe ms fantica que la de los creyentes en este capitalismo del desastre. No hay mito ms extraordinario de la ciencia econmica que ste, pues es difcil encontrar otro caso donde los hechos contradicen tanto una teora dominante. Pero argumentan que se debe a no haber profundizado aun suficientemente en los recortes, no haber privatizado aun ms, no haber ahondado aun suficientemente en el desmantelamiento del Estado. La repeticin constante en todos los medios de comunicacin de este catecismo por casi todos los polticos y polticas, tanto de derecha como de izquierda socialdemcrata, le confiere tal carga de intimidacin que ahoga toda tentativa de reflexin libre, y convierte en extremadamente difcil la resistencia contra este nuevo oscurantismo.

Como explica el colectivo Baltasar Gracin se trata de desarmar ideolgica y moralmente al conjunto de la sociedad respecto a las demandas de una educacin pblica, gratuita y accesible para todos y todas en todos sus niveles, con el Estado como responsable y garante. Quieren transmitir la idea de que se impone y se impondr (haremos lo que hay que hacer) un cambio profundo de todo el sistema educativo, dando por sentado que el actual es obsoleto, ineficaz de cara a las exigencias del mercado laboral y, sobre todo, insostenible en tiempos de crisis.

Las reformas y recortes propuestas por el nuevo equipo ministerial del gabinete educativo del Ministro Wert responden a la filosofa del PP, largo tiempo documentada en programas electorales e informes emitidos por las fundaciones y think tank ligados a este partido conservador. Responden a la ofensiva neoliberal y neoconservadora que impone la idea de la ausencia de alternativas racionales y viables a su modelo que presentan como el nico orden posible, criminalizando todo movimiento de oposicin. Puede que sea imperfecto, dicen, pero es el nico sistema viable en un mundo gobernado por los mercados globales y una intensa competicin.

Todas las reformas y recortes en educacin apuntan de forma persistente a recortar la extensin del derecho a la educacin pblica para toda la ciudadana, garantizada por el Estado. Ya lo proclamaba la OCDE en 2001: los programas educativos no pueden ser diseados como si toda la poblacin escolar fuera a alcanzar sus niveles ms altos. Se ha producido una mutacin en la concepcin de este derecho: si durante aos la educacin fue una causa social, ahora la conciben como un imperativo econmico, al servicio de la economa y de su competitividad (Laval y otros, 2002). La formacin y el conocimiento se convierten en un bien privado, en una ventaja competitiva para insertarse en el futuro mercado laboral. Las nociones de igualdad, emancipacin y democracia han sido remplazadas por un discurso de excelencia, competencias, autonoma financiera y reduccin de costes. Confluyen en ello dos corrientes, aparentemente contradictorias, pero que han unido sus fuerzas: el neoliberalismo y el neoconservadurismo (Apple, 2002; Puelles, 2005).

Los sectores neoliberales consideran que la educacin, al igual que todos los servicios pblicos, ha de convertirse en fuente de negocio y de ganancia para el capital. No slo porque sea el ltimo espacio de conquista que le queda al capitalismo por colonizar, pues ya se ha extendido por todo el planeta y no le quedan ms territorios a donde expandirse para seguir creciendo y obteniendo beneficios, sino porque considera que la gestin privada de la educacin es mejor y ms eficaz. Apuestan, por tanto, por convertir este bien pblico en una oportunidad de negocio (mueve dos billones de euros anuales a nivel mundial, segn datos de la UNESCO), y gestionarlo como si de una empresa eficiente y selectiva se tratara, que adecue los recursos humanos en formacin a las necesidades del mercado laboral cambiante, precario y cada vez ms desregulado, dotndoles de aquellas competencias flexibles y polivalentes que les permitan adecuarse al mismo.

Los sectores neoconservadores, por su parte, consideran la escuela pblica gratuita como un sistema marginal y subsidiario de baja calidad, a modo de beneficencia para los sectores sin recursos, que servira en todo caso como instrumento de adoctrinamiento ideolgico y conformismo social de las clases populares. Reclaman para ello curriculums centralizados y conforme a los valores que consideran tradicionales y, en cierto modo, sagrados, reforzando los aspectos autoritarios, competitivos, academicistas y religioso-confesionales. Pero apuestan por una educacin diferenciada y selectiva para sus vstagos. De hecho reclaman convertir en un derecho reconocido, al mismo nivel que el derecho a la educacin, la capacidad de eleccin o de preferencia por un centro determinado. Sin embargo, todas las investigaciones demuestran que, detrs de los argumentos a favor de la libertad de eleccin de centro, lo que se esconde es el rechazo a la mezcla social, a educar a la progenie con los que no son de su misma clase, con aquellos sectores sociales que consideran no adecuados para la relacin con sus hijos e hijas (Gimeno Sacristn, 1998).

En lo que confluyen ambos sectores, tanto neoliberales como neoconservadores, es que garantizar la educacin pblica para toda la ciudadana es una carga gravosa para ellos, puesto que se sustenta en los impuestos de toda la poblacin y en una fiscalidad progresiva donde ellos tienen que poner su parte. Argumentan que ellos tienen as que pagar doble, pues pagan la factura del colegio privado al que envan a sus hijos e hijas y adems tienen que tributar impuestos como todos los dems, para sufragar los servicios pblicos para todos como la educacin. Exigiendo que se les devuelva la factura de lo que tienen que pagar mediante reduccin fiscal o mediante el equivalente en unos cheques escolares que sufraguen lo que les cuesta llevar a sus hijos e hijas a colegios privados.

Mientras los pobres no tienen ninguna alternativa a los centros pblicos, los ms afortunados pagan por separado los suyos. stos son los colegios pblicos mejor dotados de las zonas residenciales ms prsperas o los colegios privados. En este ltimo caso, los afortunados tienen que pagar dos veces, y una de sus reacciones ms comprensibles es la recurrente sugerencia de que se les debera devolver el equivalente de los impuestos que pagan por la enseanza pblica en un bono luego utilizable en los centros de enseanza privada de su eleccin. Evitaran as la carga del doble coste de la enseanza. Pero existe el acuerdo tcito de no exponerlo tan groseramente; la libertad de eleccin es la justificacin ms frecuentemente oda (Kenneth Galbraith, 1992, 55).

De ah las propuestas actuales de reformas anunciadas por el Ministro de Educacin, Wert, o por el Ministro de Economa, De Guindos, que confluyen de forma mimtica con esta alianza, de la que forman parte.

Las reformas propuestas buscan, por una parte, reducir el perodo de enseanza obligatoria. Es decir, apuestan por la exclusin de una cierta parte de quienes han sido incluidos, en el ltimo medio siglo, en el proceso de escolarizacin creciente de la poblacin (Viao, 2012). Mediante estrategias que estn siendo reforzadas: la potenciacin de exmenes o pruebas de paso de un nivel, etapa, ciclo o curso a otro, y el reforzamiento de las exigencias para promocionar de uno a otro, fortaleciendo as el carcter selectivo, incluso en los niveles obligatorios; la consolidacin de itinerarios o ramas paralelas a edades cada vez ms tempranas; la segregacin en forma de grupos de clase segn capacidades; la consagracin oficial de diversas redes de centros docentes en funcin de la clase social o de determinadas caractersticas personales como el sexo o la confesin religiosa; y el establecimiento de diferenciaciones competitivas relevantes entre centros docentes de un mismo nivel, etapa o ciclo obligatorio ―centros de excelencia, bilinges, etc. Estrategias que se ven acompaadas simultneamente de la reformulacin del principio de gratuidad, mediante la extensin de los conciertos o subvenciones a la enseanza privada, la implantacin de los cheques o bonos escolares, las deducciones fiscales del coste de la matrcula en los centros privados y el incremento de las tasas de matrculas en los centros pblicos de los niveles educativos no obligatorios con el fin de dificultar el acceso a los mismos, introduciendo sistemas de re-pago, aduciendo que es necesario asumir la responsabilidad del coste real de la educacin.

Por otra parte, estas reformas en educacin propuestas por el PP buscan tambin aumentar la diferenciacin de las dos redes de educacin. No se trata de que el sector pblico desaparezca, sino que se centre en atender, sobre todo, a las clases bajas, migrantes y minoras, as como alumnado con necesidades educativas o con dificultades de aprendizaje, es decir, a quienes sean rechazados por el sector privado o no hallen acomodo en el mismo, y tambin en dar servicio en aquellas zonas, como las rurales, que no son rentables para la iniciativa privada. Permanecer as la Educacin Pblica como una red subsidiaria de la privada, de cuya financiacin se desentienden progresivamente el Estado y las Comunidades Autnomas, con progresivos recortes: el 22% en los Presupuestos Generales del Estado del 2012, lo cual supone un recorte de 3.400 millones de euros en los dos ltimos aos, ms otros 3.000 millones adicionales que se anuncian para este ao, as como todas las medidas de recorte que estn introduciendo las CCAA, reduciendo el nmero de profesorado e incrementando el nmero de alumnado por profesor, las horas lectivas del profesorado y las materias consideradas afines con vistas a su enseanza por un mismo profesor; la desaparicin o reduccin de programas de refuerzo o apoyo, desdobles y atencin a la diversidad, tutoras, materias optativas, mdulos de formacin profesional, servicios de orientacin o biblioteca, ayudas para adquisicin de libros de texto, comedores y actividades extraescolares, etc. Recortes acompaados, ante las protestas del profesorado, de una campaa de descrdito del mismo y de los sindicatos que las promueven o apoyan.

Mientras, se fomenta el proceso de privatizacin educativa, mediante la creacin de centros de enseanza privada y la potenciacin de su demanda. Las reformas apuestan por la implicacin de proveedores no gubernamentales (como lleva recomendando la OCDE desde 1987) facilitndoles la construccin y creacin de centros privados mediante la cesin de suelo pblico, o la adjudicacin directa a empresas de la explotacin de centros pblicos. Pero utilizan otras vas que apuntan a la expansin de las opciones privadas: la creacin de zonas nicas de escolarizacin (eliminando el criterio de proximidad y de distribucin equilibrada de todo el alumnado a la hora de la matriculacin), la ampliacin de los criterios de los centros concertados para seleccionar a su alumnado, el establecimiento de mecanismos para financiar pblicamente ms tramos de la enseanza privada como la educacin no obligatoria (la concertacin de todo el Bachillerato, al iniciarse dentro de la etapa obligatoria, si finalmente se convierte 4 de la ESO en 1 de Bachillerato, como ya anunci Wert) o las desgravaciones fiscales para quienes lleven a sus hijos e hijas a colegios privados.

En paralelo se aplican y extienden medidas de privatizacin de la red pblica mediante la introduccin de tcnicas de gestin de la empresa privada en la direccin y organizacin de los centros educativos, que se consideran ms eficaces y medibles con sus indicadores de resultados, lo cual permite establecer sistemas de rendicin de cuentas y rankings comparativos, as como la gestin flexible desde la direccin/gerencia de los recursos humanos (lo cual se ha facilitado extraordinariamente con la actual reforma laboral) o el establecimiento de frmulas contractuales (contratos-programa) de gestin por objetivos y pago por resultados para la financiacin y sostenimiento de los centros (dar ms a las escuelas o al profesorado que mejores resultados acadmicos obtienen). Medidas de comercializacin que avanzan en la utilizacin de los centros por empresas privadas que llevan a cabo actividades lucrativas complementarias en horario escolar o fuera del mismo; el fomento de la financiacin externa (publicidad, alquiler de locales, patrocinio privado, mquinas expendedoras de productos, etc.) que convierten al centro docente en un espacio ms comercial que educativo; la externalizacin o subcontratacin de actividades extraescolares, comedores, incluso la formacin del profesorado, la evaluacin de los centros o la construccin y mantenimiento de edificios escolares o la introduccin dentro del currculo acadmico y del horario lectivo de personal privado y ajeno a los requisitos de acceso a la funcin docente (Jones y otros, 2009; Viao, 2012).

Los argumentos para esta guerra ideolgica desatada por el PP son los mismos que se aplican a todos los servicios pblicos: defendemos la libertad de eleccin del consumidor; lo pblico es ineficaz y tenemos que establecer mecanismos de control de resultados y rendicin de cuentas; lo privado surge de la iniciativa social y apoyarla es satisfacer la demanda social; la reduccin de gastos sociales son ajustes necesarios para garantizar los servicios y derechos sociales, para mantener un servicio pblico sostenible, etc.

Debemos combatir este nuevo neoconservadurismo desigualitario que nos inunda, reclamando un sistema pblico de educacin inclusiva que garantice el derecho a la educacin de todos y todas, sea cual sea su procedencia social o cultural, que cubra la necesidades de plazas escolares de todo el conjunto de la poblacin y con la suficiente calidad en cada centro para que toda la poblacin pueda recibir el mximo posible de oportunidades en su aprendizaje y desarrollo personal y profesional.

Esos mnimos de calidad pasan por reducir el nmero de estudiantes por grupo y por profesor, potenciar la atencin tutorial y dotar de servicios de orientacin a todos los centros pblicos de Primaria y Secundaria; por incorporar nuevos perfiles profesionales en la escuela: educadores y trabajadores sociales, mediadores interculturales, etc.; por establecer un sistema integral de becas y ayudas al estudio, as como la gratuidad de los libros y materiales didcticos y de los comedores escolares; por establecer comisiones de escolarizacin permanentes y centralizadas, por distrito escolar, para evitar la seleccin del alumnado por los centros. Pero tambin por establecer un currculum que destierre el adoctrinamiento religioso de las enseanzas confesionales.

Debemos defender una educacin que apoye y motive al profesorado, no que le desacredite, acordando un Estatuto de la funcin pblica educativa que mejore las condiciones laborales, que recoja como dedicacin lectiva las tareas y funciones que hoy demanda el sistema educativo, configurando claustros estables y estableciendo el cuerpo nico del profesorado. Para ello es necesario disear simultneamente una formacin inicial que combine teora con prctica tutorizada por profesorado cualificado en centros educativos durante todo el proceso, y una formacin permanente en horario laboral que fomente su autoridad profesional mediante la adquisicin de estrategias de dilogo para convencer y de negociacin para resolver conflictos.

Todo esto no es posible con el brutal recorte de los Presupuestos en Educacin al que estamos asistiendo a nivel estatal y autonmico de la mano de los ltimos gobiernos. Solo ser posible mediante un pacto consensuado de blindaje constitucional de la financiacin de la Educacin Pblica o bien a travs de una Ley de Financiacin del Sistema Educativo Pblico. En cualquier caso es imprescindible que se garantice la suficiencia de recursos para afrontar las medidas planteadas, asegurando alcanzar el 7% del PIB en gasto pblico educativo. Slo as se podr hacer realidad la mejora del sistema educativo y el derecho universal a una educacin de calidad en condiciones de igualdad. Nos jugamos el futuro de nuestros hijos e hijas. Educacin o barbarie, no hay neutralidad posible.

BIBLIOGRAFA CITADA

Apple, M. (2002). Educar como Dios manda. Mercados, niveles, religin y desigualdad. Barcelona: Paids.

Colectivo Baltasar Gracin . (2012) A dnde apuntan las reformas educativas del gobierno del PP? Recuperado el 10 de abril de 2012 en http://www.colectivobgracian.com/

Friedman, M. y Friedman, R. (1984). Tyranny of the Status Quo. San Diego: Harcourt Brace Jovanovich.

Galbraith, J.K. (1992). La cultura de la satisfaccin. Barcelona: Ariel.

Gimeno Sacristn, J. (1998). (1998). Nuevos liberales y viejos conservadores ante la educacin. En lvarez-Ura, F . y otros. (Compls.). Neoliberalismo vs. Democracia (130-159). Madrid: La Piqueta.

Jones, K.; Hatcher, R.; Hirtt, N.; Innes, R.; Johsua, S.; Klausenitzer, J. y Colectivo Baltasar Gracin . (2009). La Escuela en Europa Occidental. El nuevo orden y sus adversarios. Valencia: Germania.

Klein, N . (2007). La doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre. Barcelona: Paids.

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Viao, A . (2012). El desmantelamiento del derecho a la educacin: discursos y estrategias neoconservadoras. Recuperado el 9 de abril de 2012 en http://es.scribd.com/doc/88251368

Enrique Javier Dez Gutirrez es profesor de la Universidad de Len y Coordinador Federal del rea de Educacin de IU



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