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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2012

Tabucchi y la responsabilidad

Gregorio Morn
Sin Permiso


De haber conocido Antonio Tabucchi la historia de Domingo Malagn estoy convencido de que le habra inspirado un libro hermoso y cruel sobre el destino del hombre y sobre la responsabilidad. Algo parecido a Sostiene Pereira pero metido en los hondones de la clandestinidad antifranquista, la guerra fra, el estalinismo y la supervivencia, a partir de un estudiante de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, al que la vida convirti en el falsificador ms eficaz y modesto que conocieron los tiempos.

Este pretende ser un homenaje a los hombres legales que sufrieron la ilegalidad no como si fuera una mancha sino como un acicate frente a una sociedad gris y represiva; los tiempos del clera. Se cruz Malagn cuando en mi ingenuidad planificadora haba pensado dedicar un artculo a ese escritor inslito en su dignidad, que fue Antonio Tabucchi. Un tipo raro en su especie porque mantena una distancia entre lo que realmente era un profesor de literatura envenenado por la historia y lo que la gente gustaba de l, su cercana literaria. Porque Tabucchi no haca novelas, construa historias, y hay en esto una diferencia considerable. Lamento que se perdiera la de Domingo Malagn. Fallecieron simultneamente y eso que mientras uno tena 66 muy viajados Anagrama acaba de publicar sus sentidos Viajes, el otro alcanz a vivir otros 30, que se dice pronto tratndose de la vida srdida de un clandestino.

Llegar a los 96 aos y haber sido Domingo Malagn tiene un mrito especial que merece unas lneas y un respeto. En mi poca militante, su figura, que no su nombre, siempre oculto, alcanz la leyenda. Era el falsificador de pasaportes, carnets de identidad y documentos varios del Partido Comunista de Espaa desde el da que alguien descubri que en un campo de concentracin francs para republicanos espaoles haba un individuo capaz de hacer cupones de comida tan reales y autnticos como los que concedan con cuenta gotas los policas franceses. Sell su suerte. Ascendi hacia el cadalso de la gloria clandestina. Proceda del anarquismo madrileo, castizo, del barrio de Chamber, y quera ser pintor aunque no tuviera posibles. La guerra y sobre todo la inmensa posguerra le trasform en un artesano de la falsificacin. El nico imprescindible de todos nosotros, dijo Santiago Carrillo en la nica reunin donde le nombraron dirigente in absentia. En clandestinidad sobran lderes y faltan profesionales de la astucia.

Conoc a Malagn en Madrid hacia 1981, cuando se ocupaba de los archivos del PCE. Conviv con l dos aos durante diez horas, de lunes a jueves. Abrimos juntos las cajas que venan de Mosc y lo hacamos entre risas porque entonces estbamos solos y nadie se interesaba por la historia del comunismo espaol. El paisaje se haba vuelto socialista. Algn historiador reproch que en mi Miseria y grandeza del PCE (1986) no precisara las carpetas de donde extraje los documentos. Ahora lo puedo contar. Las cajas de Mosc venan como venan, sin referencia alguna, y as las abrimos entre risas, Malagn y yo, con un destornillador y un martillo. Unas cajas de madera maciza, que llevaban cerradas quin sabe cuntos aos. Gracias a la complicidad de Malagn, a su responsabilidad, pude encontrar documentos excepcionales que ahora han desaparecido de esos mismos archivos.

Tengo la doble deuda con Malagn de haber utilizado en un par de ocasiones sus pasaportes; uno en un viaje a Helsinki en el 69 y otro a Bucarest en el 72. Tambin la de su responsabilidad ante el pasado. Cuando encontr el documento en el que Santiago Carrillo, desde Francia, informa a Dolores Ibarruri, en Mosc, que el opositor Gabriel Len Trilla ha sido liquidado en Madrid le ejecutaron dejndolo desnudo, para que pareciera un asunto de homosexuales hice la fotocopia intercalndola entre otras muchas para que no la detectaran, y cuando la tuve en mi mano recuerdo que se la ense y no dijo nada. Al da siguiente le pregunt, en aquellos largusimos concilibulos que nos ocupaban el da entero no haba nadie en los archivos, ni militantes ni historiadores, entonces tocaba acercarse a la Fundacin Pablo Iglesias del PSOE, que llevaban entre el nclito Fernando Claudn y su coqueluche Ludolfo Paramio. Cuando salga mi libro no habr ms prueba que mi fotocopia?. Y l con ese gesto de veterano, sonri y dijo: Y la ma. Se haba provisto de una copia, en previsin de lo que iba a pasar. Buena parte de aquello desapareci. Quedan los restos del naufragio.

Por eso me parece importante recordarlo ahora que ha muerto Antonio Tabucchi que escribi libros construidos como homenajes a la responsabilidad. Qu es Sostiene Pereira sino un elogio del hombre cabal? Yo prefiero Rquiem. Y entre sus narraciones Enigma, que aparece en uno de sus primeros libros, Pequeos equvocos sin importancia, ttulo de un brillante relato adolescente con fondo de cancin de Domenico Modugno.

Tabucchi tuvo sonados incidentes en los que sali a relucir su responsabilidad como escritor y es pena que nadie quiera recordarlos ahora que estn de actualidad. El primero fue su denuncia de Saramago, como un impostor, censor, y radical del da despus. Los portugueses son gentes muy diferentes a nosotros, poco dados al ruido; basta ir a un restaurante. Sabe usted si hay catalanes o asturianos en cuanto entra. No le ocurrir si son de Lisboa o del Alentejo. Los portugueses contaban un chascarrillo a media voz que aseguraba que el da que Jos Cardoso Pires, ese gran escritor no suficientemente conocido entre nosotros, se enter que haban conseguido la democracia el 25 de abril del 74, devolvi su carnet del Partido Comunista. Ese mismo da lo pidi Jos Saramago.

Cuando Tabucchi denunci su labor censorial y dogmtica en el Dirio de Notcias se abri un abismo entre la oposicin silenciosa de los Saramago y la responsabilidad de los Sostiene Pereira. Luego vino el rifirrafe con Umberto Eco y la comodidad de columpiarse sobre el presente; una actitud que sacaba de quicio a Tabucchi. Por fin lleg Berlusconi y el artculo sobre la responsabilidad de la sociedad italiana en su xito. Un texto que su propio peridico, el legendario Corriere della Sera, no se atrevi a publicar. Pero sobre todo est el caso Cesare Battisti.

En Espaa no tenemos ni idea de Cesare Battisti. Pero el caso Battisti es en Italia algo similar a nuestra asignatura pendiente, sobre la que nos mostramos reticentes a escribir. Un asesino de ETA tiene derecho a pasar pgina, en esa especie de amnista social a la que somos tan dados en Catalunya? (Histrico e inolvidable aquel da que se enterraba a Ernest Lluch y la portavoz pidi dilogo, con el asesinado de cuerpo presente). Cesare Battisti fue condenado en Italia a la perpetua por cometer cuatro asesinatos; dos, por disparos en la nuca, y otros dos, por colaboracin. Era un lumpen, que entr en la crcel como sisador de menor cuanta y se escap con la ayuda de un mafioso para convertirse en ejecutor del PAC (Proletariado Armado por el Comunismo).

Para Tabucchi que un tipo as sorteara la justicia le pareca de similar impunidad a la que mantena el presidente Berlusconi con sus corrupciones. No hay dos medidas, ni la ley del embudo. Si pedimos que Berlusconi vaya a la crcel, no podemos salvar a Battisti porque asegura que est al otro lado de la barricada. Muri Tabucchi y los homenajes recuerdan al hombre sensible y humilde que pele por cosas que no parecan importantes, y lo eran. Tanto que Berlusconi sigue ah, a la espera, y Battisti se refugi en Brasil con la ayuda de los servicios de informacin franceses y la proteccin de aquella izquierda maosta de Bernard-Henri Lvy y Philippe Sollers, que ampara a quien os hacer lo que ellos soaron antes de hacerse mayores y reaccionarios. La responsabilidad de un escritor se acaba con su vida. Por eso hay que homenajearla, porque se olvida pronto.

 

Gregorio Morn es un columnista habitual en el diario barcelons La Vanguardia. Veterano resistente y luchador poltico en el clandestino Partido Comunista de Espaa bajo el franquismo, Morn es un periodista de investigacin que ha escrito, entre otros de aguda critica cultural, libros imprescindibles para entender el proceso que llev en Espaa de la dictadura franquista a la monarqua parlamentaria actual.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4850



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