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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2012

Chile entre dos derechas
Votar o no votar, esa es la cuestin

Manuel Cabieses Donoso
Punto Final


Despus de tantos sacrificios de la protesta social, manifestando su rechazo a la institucionalidad que limita nuestras libertades y derechos ciudadanos, sera absurdo que en las prximas elecciones municipales se entregara un voto de confianza a la Concertacin slo porque se autotitula oposicin.

Hay que abrir otro camino, uno que se corresponda con la realidad que vive el pas y que reiteran las encuestas de opinin frente al masivo rechazo a los actuales partidos polticos por sus prcticas burocrticas y corruptas. Precisamente es en las municipalidades donde se inicia la pirmide de la corrupcin institucional. Y es all donde se ha visto con claridad la declinacin de los partidos construidos a imagen y semejanza del modelo neoliberal.

Los bloques -Concertacin de Partidos por la Democracia y la derechista Coalicin por el Cambio-, son repudiadas en casi iguales porcentajes en todas las encuestas de opinin. Incluso la opositora Concertacin acumula ms rechazo todava.

No obstante, las encuestas no lo dicen todo. La que acusa con voz de trueno es la voz del pueblo. Hasta las protestas locales, enfocadas a problemas muy especficos, revelan un desafo a la institucionalidad y a sus instrumentos de coercin y cooptacin. Las demandas escalan rpidamente desde lo simple a lo complejo, apuntando al corazn del sistema: al modelo econmico y a la Constitucin Poltica generada por la dictadura empresarial-militar.

Aunque la protesta social todava carece de la fuerza, organizacin y nivel de conciencia que le permitira poner en jaque al sistema, ya ha hecho temblar a la institucionalidad. El gran empresariado -rebosante de ganancias- y los administradores polticos del sistema no se explican cmo un pas con una tasa de crecimiento anual del 6% y bajo desempleo (4%) -que incluso importa mano de obra-, confronta una crisis social y poltica tan profunda. Ni el presidente de la Repblica lo tiene claro. As lo expresaba el 21 de octubre pasado en conversacin con directores de revistas. Admita sentir temor -que sin duda comparte la clase dominante- de que pueda desatarse una crisis de ingobernabilidad. Sealaba dos factores que podran empujar a su gobierno al abismo: a) la profundizacin de la crisis capitalista mundial; y b) la protesta social que convierta el eplogo de su gobierno en un golpe de Estado (ver PF 745, pg. 3).

Eran los meses lgidos de la movilizacin estudiantil. Desde El Mercurio hasta la progre pero modosita revista Mensaje, pedan reformas polticas y econmicas urgentes. Los temores de la burguesa se han atenuado pero no han desaparecido. Lo reflejan sus voceros polticos. Y lo confirman los zapadores de la lucha social mimetizados en las maltrechas filas de la Izquierda. Estos saboteadores subordinan el movimiento a sus propios intereses partidarios y a la institucionalidad parlamentaria. As hicieron con las demandas primitivas de la protesta estudiantil que incluan la Asamblea Constituyente y la renacionalizacin del cobre, entre otras exigencias que comparten amplios sectores del pueblo. La manipulacin aisl al movimiento, aunque no logr enajenar la simpata que an despierta en la poblacin. Hoy existe amplia conciencia de que unos y otros, la Concertacin opositora y la derecha gobernante, tienen intereses comunes que sirven devotamente, cada cual a su modo.

Lo deca en marzo de 2002 el diputado Sergio Aguil en su artculo Chile entre dos derechas. Han pasado diez aos y la situacin no ha variado. Hoy, como entonces, ...las agendas de la Concertacin y de la Alianza por Chile son, en lo fundamental, idnticas. Son de derecha, sin ms. Y ese es el principal problema poltico de nuestro pas en estos tiempos: tener que optar entre dos derechas. Pero, estamos obligados a optar entre un segundo periodo de la derecha o traer de regreso a La Moneda a Michelle Bachelet?

A ese callejn sin salida conducir el tobogn electoral despus del consabido saludo a la bandera con el rutinario candidato de Izquierda que viabilice el traspaso de votos a la Concertacin.

No obstante, hay la posibilidad de convertir las elecciones municipales en un acto de rechazo ciudadano al sistema poltico. El movimiento social an no est en condiciones de crear -como en otros pases- su propio instrumento electoral para disputar el poder. Sin embargo, el rechazo ciudadano puede manifestarse mediante la abstencin activa, que d un portazo en las narices a las dos derechas e inicie el proceso de construccin del instrumento poltico-electoral del pueblo. La abstencin activa significa construir un amplio movimiento de repudio a la poltica bastarda modelada por el neoliberalismo. Se trata de reforzar las organizaciones sociales y acelerar el trnsito a la alternativa popular.

La inscripcin automtica trae 4,5 millones de nuevos electores, en su mayora jvenes. Elevar a casi 13 millones el universo electoral. Digno escenario para derrotar una institucionalidad roosa, ltimo bastin de las dos derechas.

Editorial de Punto Final, edicin N 755, 13 de abil, 2012 www.puntofinal.cl


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