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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2012

Hiptesis teolgica

Susana Merino
Rebelin


Ser demasiado audaz imaginar que el Creador no envi una sola y nica vez a la tierra a su hijo bien amado, sino que estuvo presente muchas veces bajo diversas manifestaciones humanas y a travs de los siglos en diferentes y muy distantes comunidades del planeta?

He estado pensando en esta posibilidad a partir de la conviccin de que somos todos hijos de un mismo Padre, nico e inmanente hacedor del Universo y que en consecuencia resultara inexplicable y casi insostenible la bblica tradicin judeo-cristiana de que hubiera elegidosolo a un pequeo pueblo semtico como nico destinatario de su paternal preocupacin.

Acaso los dems pueblos de la tierra son hijos de otros dioses que han enviado a su vez a otros profetas para guiarlos, orientarlos y sostenerlos y hasta correr el riesgo de generar peligrosos enfrentamientos? Me parece que sera una teora difcilmente sustentable. Imaginar en cambio que en algunos de ellos se ha encarnado la voluntad de ese Padre para as tratar de encaminar a sus hijos, a todos sus hijos, a seguir un camino de perfeccin, de superacin colectiva y de amor fraterno a travs de la palabra y del ejemplo de esos seres iluminados que han ido apareciendo espordicamente a lo largo de la historia, podra no ser tan descabellado y sera sin duda la mayor revelacin del amor del Creador por sus criaturas.

Desde un punto de vista incluyente, universal, omnisciente, podra tratarse de una teora casi ms racional, aunque tal vez bastante ms provocativa tambin para quienes hemos venido creyendo a pie juntillas en la idea del pueblo elegido y de que su presunto heredero innegable sea el cristianismo.

Una primera, aunque fuese superficial aproximacin a los contenidos de algunas de las creencias ms arraigadas y ms difundidas en el Medio y en el Lejano Oriente permite descubrir la existencia de grandes coincidencias de principios, de valores y de objetivos entre el confucionismo, el budismo o hinduismo, el taosmo, el islamismo y nuestros propias convicciones cristianas, por no citar ms que las cuatro o cinco religiones profesadas por la mayor cantidad de creyentes.

Quin fue Confucio? Confucio (551 a 479 A.C.) fue un sabio chino que comenz su prdica a los cincuenta aos recorriendo su pas seguido por algunos discpulos. Para l las mximas virtudes eran la tolerancia, la bondad, la benevolencia, el amor al prjimo y el respeto a los mayores, la lealtad y la reciprocidad, valores todos imprescindibles en las relaciones humanas, sobre la base de una sujecin a la voluntad del Cielo (cabe aclarar que entre los chinos el Cielo es sinnimo de Dios) que es la realidad primera, fuente mxima de moralidad y de orden.

Y Lao Ts? Fue tambin otro sabio chino que vivi entre los siglos IV y VI AC. (no hay precisiones) y cuya obra ms conocida es el Tao Te Ching, que abarca desde la concepcin del cosmos hasta la espiritualidad individual. Su filosofa rechaza la violencia y sostiene que el exceso de leyes y reglas dificultan la vida en sociedad porque restringen las libertades de los pueblos. Segn Lao Ts, el Tao (traducido habitualmente como el Camino) es la primordialidad esencial de todo, el principio generador del que nacen la tierra y el cielo como manifestaciones de la Naturaleza cuya existencia y mutaciones fueron dando origen a todas las cosas. Lao Ts rechaza tambin las reglas impuestas por mandatos jerrquicos y estima que el hombre debe liberarse de ataduras ficticias para poder desenvolverse armoniosamente con la naturaleza y de esa forma alcanzar la prosperidad en su vida y el desarrollo del bien comn.

Podramos referirnos tambin brevemente a Buda, nacido Sidharta Gautama, en Nepal (alrededor del siglo V AC.). Su vida oscil entre una existencia de exacerbados placeres palaciegos y el ascetismo extremo hasta encontrar lo que consider el camino del medio Para l no existen intermediarios entre lo humano y lo divino. El karma rige la existencia de los seres humanos segn leyes que dictan la compasin y el amor por la existencia como base de la felicidad de quienes las ejercen. Su filosofa no se considera una revelacin divina sino solo un ejemplo, una gua para quienes deben recorrer la vida por su cuenta, lograr el despertar espiritual, alcanzar la verdad y derrotar a la ignorancia.

Y para no extenderme demasiado mencionar sintticamente a Mahoma, otro de los grandes profetas posteriores a Cristo (alrededor del siglo VI DC) pero que en su vida de mercader trashumante fue nutrindose de principios judos y cristianos en las comunidades que encontraba a lo largo de sus viajes. Ese es probablemente el motivo por el que es considerado por el Islam como un continuador de sus predecesores Abraham, Moiss y Jess. Mahoma reuni sus enseanzas y la base de su doctrina en el Corn cuyos 114 captulos o azoras le fueron transmitidos segn la tradicin por el arcngel Gabriel. En l establece las normas fundamentales del Islamismo: el perdn de las injurias, la prctica de la misericordia, la prohibicin del adulterio, del homicidio, del robo. En suma un conjunto de preceptos y de recomendaciones ticas y morales y ciertos preceptos relativos a la religin, el matrimonio, el divorcio o la herencia.

Esta brevsima y apretada sntesis de algunos de los rasgos ms salientes de las religiones que, adems del cristianismo, se han extendido por los cinco continentes trata de poner de relieve el carcter de guas o de recomendaciones tendentes a conseguir el perfeccionamiento de los seres humanos, de sus conductas, de su relacin con sus coetneos y con la naturaleza para lograr lo que las poblaciones indoamericanas han llamado acertadamente el buen vivir y que no solo no son contradictorias entre s, sino que podran ser suscriptas por casi todos los creyentes de todas las religiones.

Estas conclusiones me remiten a pensar o a imaginar nuevamente que la presencia del Creador, de Dios o del Padre, se ha venido manifestando reiteradamente en la humanidad, de diversas maneras y a travs de diferentes profetas, sabios, filsofos o iluminados, instalndose en las diferentes culturas de acuerdo con el sentir y el vivir de los hombres de cada poca e inspirando normas de conducta, de convivencia, de superacin individual y colectiva que ayuden a sus hijos a constituir pueblos sanos, felices y dignos de habitar esta maravillosa obra de su creacin. Es curioso destacar que ninguno de ellos fund una religin, una iglesia, una secta, sino que ensearon con el ejemplo y solo buscaron con profunda conviccin e incansable prdica honrar con su propia vida y hasta con la muerte los alineamientos espirituales que se sentan comprometidos a propagar.

Lstima que los seres humanos nos empeemos tan empecinadamente en no escucharlos! Y sin embargo estoy convencida de que todas las utopas son alcanzables!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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