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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2012

Gora Errepublika! Visca la Repblica! Viva a Repblica! Viva la Repblica!
14 de Abril

John Brown
Iohannes Maurus


Tal vez lo que ms dao haya hecho al republicanismo espaol sea la confusin de la Repblica con una forma de Estado. Inicialmente, el trmino repblica (res publica) hace directa alusin a lo que es comn a todos los ciudadanos, a aquello que a todos pertenece y sobre cuya base pueden establecerse derechos particulares, incluida la propiedad privada (proclamada en Roma, no como un atributo del individuo, sino "ex jure Quiritum", conforme al derecho comn de los ciudadanos). Repblica significa la primaca de lo comn sobre la propiedad: por ello mismo, la repblica es el gobierno de la multitud libre, no de los reyes ni de los ricos, no de los soberanos ni de los propietarios. Ha habido y hay, sin embargo, repblicas cuya alma es monrquica: son las constituidas sobre la propiedad y cuya finalidad es la preservacin de la propiedad y no la salvaguardia de lo comn. Esas repblicas nominales tienen caracter estatal pues se configuran como un conjunto de aparatos de dominacin y de representacin y no como un espacio libre de intervencin poltica de la variopintamultitud de los ciudadanos. Son, como las monarquas, un tipo de gobierno que aspira a la trascendencia sobre la sociedad.

Una repblica es, sin embargo, otra cosa, un modo de gobierno que se confunde con la democracia y que no aspira por consiguiente a representar/sustituir a la multitud. La multitud es irrepresentable y slo en ese paradjico sentido es "soberana". El conjunto de los propietarios, en cambio, puede acceder a la representacin; mejor dicho, los propietarios -separados entre s por su propiedad privada- slo existen como conjunto, en tanto que representados. El soberano representa a los propietarios y los somete a un rgimen de legalidad cerrado que permite la libertad del mercado y en el mercado y excluye cualquier libertad poltica, cualquier ejercicio del poder constituyente. Las repblicas de los propietarios -en lo esencial regmenes absolutistas que tambin pueden tener forma monrquica- llaman estado de derecho a la prohibicin del poder constituyente. Por ello mismo procuran con afn totalitario criminalizar todo intento de cambio sustancial del orden legal y toda actuacin al margen de la ley que no sea la del propio soberano. Es lo que estamos viendo hoy en esa repblica de los propietarios monrquicamente encabezada que es el Reino de Espaa cuando se intenta criminalizar como violenta la resistencia pacfica a la autoridad o reprimir cualquier disenso respecto del orden capitalista reconocido por las leyes y la constitucin.

Una verdadera repblica reconoce esencialmente el disenso, porque no se basa ni se puede basar en ningn fantasma consensual: la repblica es rgimen de la multitud, gobierno de lo comn. La multitud en s slo puede ser plural: por ello los clsicos del republicanismo radical como Maquiavelo o Spinoza siempre afirmaron que la libertad no se basaba en la excelencia de la legislacin, sino en la correlacin de fuerzas entre soberano y multitud y entre los distintos sectores de la multitud. La repblica nunca puede olvidar su fundamento, que es el poder constituyente de la multitud. Un rgimen republicano nunca puede ser -como pretenden serlo las repblicas de los propietarios- la encarnacin del Estado de derecho ms all de la cual slo existen el crimen y el delito, la violencia ilegtima y el terrorismo, sino un sistema donde el derecho es flexible y admite siempre mrgenes de realidad, mrgenes de anomala, de disenso y de desobediencia que son irregulables y con los que todo poder debe negociar.

La Repblica espaola de 1931 no lleg a ser una repblica de los propietarios, sobre todo porque los principales representantes de las clases propietarias nunca la quisieron. La Repblica fue trada por ĺas clases populares que ocuparon la puerta del Sol ochenta aos antes del 15M y echaron a una monarqua corrupta que intent sobrevivir en sus ltimos aos mediante un rgimen dictatorial. Las clases populares fueron quienes en el 34 y el el 36 salvaron la Repblica contra los esfuerzos sibversivos de los propietarios y, durante tres aos, impidieron la victoria de Franco. Hoy, la Repblica tiene que volver a ser un marco de libertad y de democracia, pero al mismo tiempo un rgimen de la multitud y un gobierno de lo comn. La Repblica de la multitud no es una forma de Estado sino la forma misma de la autodeterminacin de la multitud como comunidad abierta y no representable. Reivindicar hoy la Repblica en el Estado espaol es impulsar un proceso constituyente que abra nuevas posibilidades de organizacin y de relacin al conjunto de individuos y de pueblos que hoy se ven incluidos en ste Estado que deca Gil De Biedma dominado por "todos los demonios". Esto es lo que ha permitido que hoy, 14 de abril de 2012, en varios ayuntamientos de Euskal Herria y, en concreto, en el de Donostia, ondease la bandera tricolor, y que un importante sector del 15M participara en las manifestaciones en favor de la Repblica por considerarlas el marco idneo para la dura batalla por la defensa de las libertades que se avecina.

Fuente:
http://iohannesmaurus.blogspot.com.es/2012/04/14-de-abril-gora-errepublika-visca-la.html


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