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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2012

El 15M y la composicin del aire

Santiago Alba Rico
Diagonal


Casi un ao despus de que se pusiese en marcha el movimiento 15M, es tan difcil negar su relevancia como medir sus efectos. La forma en la que naci, los procedimientos conscientes de auto organizacin que escogi, su beligerancia antipartidista, su rechazo de todo liderazgo y de toda representacin, lo convierten por definicin en un movimiento inconmensurable, cuyas propiedades permanecen en el mejor de los casos suspendidas en la atmsfera o disueltas en la conciencia social. Ha logrado cambiar algo el 15M? Ha introducido alguna transformacin reseable? Sigue siquiera vivo?

Las elecciones del pasado 20 de noviembre marcan sin duda un punto de reflujo importante en su visibilidad inmediata. Como escrib entonces, su potente fuerza deslegitimadora no poda verse de ninguna manera reflejada en las urnas o slo de manera negativa o incluso paradjica. La victoria del PP, en efecto, es inseparable del estruendoso batacazo del PSOE, indisociable a su vez de la formidable pujanza del movimiento que comenz en la Puerta del Sol en mayo del ao pasado. Podemos decir que, por una contradiccin al mismo tiempo dolorosa y prometedora, la mayora absoluta de Mariano Rajoy y de su demoledor programa econmico es el resultado directo del aumento en Espaa, y no al contrario, de la resistencia contra el neoliberalismo y los mercados. O que la derrota de Zapatero enunciado de otra manera fue una derrota de la derecha que el actual marco electoral no poda de ninguna manera ni registrar ni celebrar y que, peor an, slo poda entregar a la derecha ms extrema.

Pero esa victoria abrumadora del PP, que agrava sin duda la situacin y dificulta las luchas, revela tambin dos cosas muy importantes. La primera es que, incluso si muchos votos desperdigados han ido a parar aleatoriamente, como partculas cunticas, a UPyD, el vector ideolgico del 15M es claramente de izquierdas y, an ms, anticapitalista. La segunda es que, frente a la indiferencia apoltica de los votantes del bipartidismo espaol, la poltica hoy se defiende y reconstruye al margen de las elecciones, en un mundo paralelo donde no puede tener, al menos a corto plazo, efectos en el gobierno.

La excepcin de Bildu slo pone de manifiesto, una vez ms, el carcter excepcional del Pas Vasco, el nico lugar de Europa anacronismo o vanguardia donde el electorado est todava politizado.

Prdida de luz

Tras las elecciones, es intil negarlo, el 15M ha perdido parte de su capacidad para ensombrecer desde fuera, a partir de la luz que desprenda, un sistema cada vez ms incompatible con sus propias promesas y cada vez ms intolerante con sus propias vctimas. Como no lo esperaba nadie, se esper quizs demasiado de l. Como surgi al margen de los partidos y organizaciones tradicionales, escap y sigue escapando a todas las estadsticas. En su reflujo, ha dejado algunos residuos combativos, como las asambleas de barrio, y alimentado algunos impulsos reactivos, como la marea verde o las movilizaciones contra los recortes del PP.

No se puede fcilmente calcular su influencia, pero es difcil negar que el consistente apoyo a la huelga del pasado 29 de marzo, as como la masiva participacin en las manifestaciones convocadas ese da, deben inscribirse en la acumulacin sincopada que se inici hace ahora un ao y cuya constelacin de efervescencias ceimos con el nombre 15M. La jornada de huelga, que no modificar la poltica del gobierno, debe convertirse en el contrapunto cintico del 20 de noviembre, en el fulcro de un nuevo impulso que recoja y entrelace de nuevo todas las conciencias activadas durante los ltimos doce meses. La propia confrontacin debe servir a partir de ahora, a medida que el PP se vuelva ms agresivo en trminos econmicos y ms policialmente represivo, para afinar los discursos y coordinar las estrategias.

Consistencia de los impulsos

Hace unos das mantena una discusin absurda con un amigo. Cuntas personas hay en Espaa inclinadas a la adquisicin de un compromiso poltico firme? Cuntos potenciales militantes de izquierdas ha producido el 15M? Cuntos de ellos estn dispuestos a afrontar los riesgos de la inevitable politizacin organizada que demandan las amenazas crecientes del capitalismo? Las cifras son tambin imgenes y ninguna de ellas 3.000 o 3.000.000 refleja otra cosa que el estado de nimo del contable y la sustancia fluida del fenmeno. No hay que hacerse muchas ilusiones. El 15M no ha vencido a los mercados ni detenido los recortes; ni siquiera ha conseguido hacer dimitir a un ministro o un jefe de polica. Pero no puede decirse que no ha ocurrido nada. Inscrito en la misma falla tectnica de la crisis global capitalista que sacude un poco todo el planeta, desde el mundo rabe a Islandia, desde Grecia a EE UU, el movimiento 15M ha servido de levadura de una toma de conciencia transversal y de enlace consciente entre distintas protestas dispersas; ha modificado, por as decirlo, la composicin del aire.

En las situaciones de crisis, no son los datos sino la atmsfera lo que cuenta; cuando se agudizan los conflictos sociales, el destino de una sociedad se juega no en las estadsticas o en los discursos, sino en las emociones inconmensurables de las que se nutren. Lo inesperado del 15M fue que surgiera; pero ms sorprendente an fue que se hiciera las preguntas correctas y que atinara tambin, de manera ms o menos abstracta, con las respuestas correctas. Y que adems, de manera muy concreta, construyera los espacios fsicos de prcticas solidarias contrarias a la lgica material del capitalismo: la destruccin, el aislamiento, la inmediatez, la digestin. Es la composicin del aire la que determina la celeridad y consistencia de los impulsos elctricos que pueblan la atmsfera. El aire slo pareca anunciar como an anuncia tormentas de acero y plagas mortales. El 15M no garantiza nada, desde luego, pero su aparicin y persistencia dibuja en el aire el embrin de otras fuerzas sin las cuales, no ya la victoria, no, sino la lucha misma es imposible.

http://www.diagonalperiodico.net/El-15M-y-la-composicion-del-aire.html



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