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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2012

I Foro Minero Energtico Captulo Guamoc en El Bagre, Antioquia
La pequea y mediana minera es criminalizada

Leonardo Len
Agencia Prensa Rural

Durante el 20 y 21 de abril se discute sobre las problemticas de la minera en Colombia en el marco del I Foro Minero Energtico Captulo Guamoc en El Bagre, Antioquia.


Durante los das 20 y 21 de abril se han hecho visibles los graves problemas que tiene las regiones mineras del pas y en especial Guamoc, regin rica en oro en donde el conflicto social y armado se vive con gran intensidad por culpa de la avaricia de las multinacionales que por medio de las leyes aprobadas en el Congreso de la Repblica y con el accionar paramilitar, estn asesinando, criminalizando y desplazando la pequea y mediana minera para quedarse con las tierras y los ttulos mineros.

Guamoc es una regin que se encuentra en la parte suroccidental de la Serrana de San Lucas entre los departamentos de Antioquia y Bolvar en la que la principal actividad ha sido la minera desde antes de la conquista, con tiempos de auge y declive con un futuro incierto al ser objetivo de las multinacionales del oro, especialmente de origen canadiense y porque el paramilitarismo lleva a cabo un plan de exterminio de la poblacin, especialmente aquella que se opone a los megaproyectos trasnacionales. En esta zona del pas, los campesinos mineros se han asociado en la Asociacin de Hermandades Agroecolgicas y Mineras de Guamoc, la cual ha defendido los derechos humanos y econmicos de la poblacin por lo que ha sido vctima de sealamientos y montajes judiciales por parte del Estado.

En cuanto a la legislacin minera, Maylor Caicedo explic que la actual fue hecha concertada con las multinacionales y tiene una serie de elementos nuevos relacionados con la propiedad de la tierra y el impacto ambiental buscando poner la mayor cantidad de trabas posibles para que la pequea y mediana minera pueda cumplir la reglamentacin, obligando de esta manera a que las trasnacionales se queden con las licencias de funcionamiento, quedando las pequeas minas ilegalizadas, convirtiendo al campesino libre en obrero de las grandes empresas del oro.

A pesar de que la minera artesanal se ha hecho desde tiempos inmemorables y bajo el amparo de la ley pero ahora es perseguida tratando como delincuentes a los pequeos mineros. Este plan de criminalizacin fue el mismo que se hizo en el caso de la coca cuando los raspachines fueron tratados como delincuentes, de tal forma que tuvieron que buscar otros proyectos productivos como volverse trabajadores de las industrias de palma africana en las tierras que eran de los mismos campesinos.

Jorge Gamboa, de la Unin Sindical Obrera, en sus 31 aos en defensa de los trabajadores, afirma que no ha habido nunca una legislacin del trabajo para el obrero campesino, es decir para todos los que trabajan por un salario en el campo, permitiendo la violacin de los derechos humanos con total impunidad por parte de las multinacionales y los latifundistas que se lucran con la propiedad de la tierra y el trabajo campesino.

Contrario a lo que plantea el gobierno sobre el conflicto armado, los mineros han vivido en carne propia la guerra y por lo tanto tienen claro que el proyecto paramilitar no es ms que un proceso que desde sectores del Estado y el gran capital tiene como fin arrebatarle al campesinado las tierras y sus riquezas para que grandes latifundistas y empresas multinacionales se queden con los recursos, proceso que, como explica Hernando Gmez Serrano, se desarroll de la misma manera en Brasil en los aos 40s y 50s y en las dictaduras del cono sur ms adelante como en Chile desde 1973 con el gobierno sanguinario de Augusto Pinochet. Producto de ello, en tierras del nordeste brasilero hay grandes proyectos agroindustriales latifundistas en tierras que fueron robadas a sangre y fuego a los campesinos de aquel pas, que hoy son propiedad del capital trasnacional.

Por otra parte, los pequeos y medianos mineros son conscientes del dao que varios de ellos han hecho a la naturaleza con el uso de maquinaria pesada y la utilizacin indiscriminada de sustancias txicas requeridas para la extraccin de oro como el cianuro. Por eso se estn organizando en torno a la defensa del medio ambiente que se ve amenazado gravemente por la minera a cielo abierto y a gran escala que est entrando a las diferentes regiones, generando miseria, desolacin y deforestacin.

Otro tema importante ha sido el de la militarizacin, que de la mano al paramilitarismo han afectado a las comunidades puesto que su papel principal es el de defender al gran capital con el agravante que han asesinado campesinos hacindolos pasar por miembros de la guerrilla (los mal llamados falsos positivos), adems han inducido a las drogas a los jvenes y adolescentes ya que los soldados fuman marihuana y consumen otro tipo de estupefacientes en los centros poblados junto a la poblacin civil, incluso entrando a las casas y saqueando las pertenencias de los pobladores. Tambin inducen a la prostitucin de las jvenes y han cometido abusos sexuales a muchas de ellas en los lugares que se vive la presencia constante del ejrcito. A pesar de los abusos cometidos por la fuerza pblica, sta se queja y estigmatiza a las comunidades que rechazan su presencia precisamente por todo lo que cometen contra las mismas.

En cuanto a la presencia del Estado en las regiones mineras, se reduce nicamente a la ocupacin militar puesto que hay una carencia casi absoluta de escuelas, centros de formacin laboral, recreacin, infraestructura y salud, existiendo altos niveles de analfabetismo y de enfermedades tropicales como el paludismo y la lesmaniasis.

Un fenmeno importante ltimamente ha sido el de la proliferacin de las iglesias cristianas en las comunidades campesinas y mineras, producto de la desesperanza y por buscar una vlvula de escape al conflicto social y armado. Sin embargo esto ms bien ha contribuido a desviar la lucha por superar las dificultades concretas que se viven y a generar nuevos dominadores por medio de la fe con pastores que se lucran con ello.

En el plano de la movilizacin y organizacin, desde varias regiones se ha hecho el llamado de reproducir los foros mineros para que la poblacin est enterada completamente de el porqu de su situacin y hacia dnde van los intereses del Estado y el capital en materia minero energtica. Adems se vienen consolidando las organizaciones como Aheramigua en defensa del territorio y del campesinado como forma de resistencia cvica, se han venido creando nuevas en otras regiones y hay un compromiso decidido de fortalecer procesos como Marcha Patritica para unir esfuerzos y luchas por la segunda y definitiva independencia.


Fuente: http://prensarural.org/spip/spip.php?article7995



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