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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2012

Dilogo advinanza para el Seminario Literatura y Despus, organizado por la Universidad Internacional de Andaluca
Este banco est robado

Beln Gopegui
Rebelin


Buenas tardes, voy a leerles un dilogo de realidad/ficcin que mantuve con el coordinador de este seminario hace unos das. Tiene suerte el coordinador de que el dilogo no tratara de cuentas secretas en Suiza o de su doble vida, sino apenas de un robo. Aqu va:

Coordinador - De qu vas a hablar?

Novelista: - De la carta robada, como siempre.

C:- En qu contexto?

N: En el contexto del seminario, el ciberespacio, la postautonoma, el momento en que la literatura deja, o empieza a dejar, de tener en s algo sagrado.

- Pero hablars de literatura poltica en la era digital?

La llamar literatura crtica, o descomprometida con el sistema, o necesitada de dar cuenta de que la libertad no se tiene sino que se conquista.

- Por qu no poltica?

Porque con la desaparicin de los grandes relatos, lo que en verdad desapareci fue un relato, el de la posibilidad de la revolucin, que es bien distinto al relato de la revolucin imaginaria. Con l se va la literatura poltica aunque, al mismo tiempo, haya habido una inflacin de la palabra poltica en las diferentes prcticas artsticas, discursivas, metatextuales, etctera.

- Vas a hablar de algo que ha desaparecido?

Voy a hablar de lo que ya no es nombrado, de lo que ocurre cuando el significante -literatura, o incluso arte, poltica- se queda y el significado se va, lo que no quiere decir que desaparezca sino que se desplaza. Para encontrarlo hay que mirar en otra parte.

- Dnde?

He utilizado tres libros, dos recientes, Tras la muerte del aura (En contra y a favor de la Ilustracin) de Juan Carlos Rodrguez (1) y Aqu Amrica latina, una especulacin, de Josefina Ludmer (2), y uno de 1991, Las auras fras: el culto al a obra de arte en la era postaurtica, de Jos Luis Brea (3). Dado el contexto del seminario debera haber acudido a un Brea ms cercano e inmerso en el ciberespacio. Pero su libro de 1991 tiene la fuerza de lo que an no haba sucedido, tal como se refiriera hace aos Peter Weiss a las vanguardias: "representaban el estadio de algo en formacin, la tensin ante algo inminente, por lo que los pies ya no descansaban en un suelo firme y slo quedaba lo intranquilizador, lo mareante, la espera conteniendo el aliento" (4). Un ao despus del libro de Brea, se decret el fin de la historia, y si es lgico que la historia haya seguido ocurriendo cada da, lo ha hecho ms como eplogo, como farsa, como repeticin. Pero entonces podra haber pasado algo distinto. Hablar como si ahora, de nuevo, existiera la tensin ante lo inminente, como si acaso pudiramos volver a escribir conteniendo el aliento.

- Qu deca Brea?

Deca: "Una propuesta que no aade nada al cdigo con el que va a ser comprendida es una propuesta que la humanidad podra haberse ahorrado".

- Lo compartes?

Si tuviera que elegir un rasgo que uniera todas las novelas que me han interesado sera se, entregar en cada una la herramienta con que ha de ser descifrada, no slo la novela sino el cdigo, la convencin que impugna. Los textos que no contienen esa herramienta suelen ser mera reproduccin del sistema en forma de adulacin, engao, agua estancada, anzuelo alto o bajo.

- No irs a coincidir con Vargas Llosa cuando reprocha que la cultura acabe en puro entretenimiento?

El entretenimiento es descanso, y nada tengo contra l. Pero s contra la adulacin y su objetivo. Por eso no distingo, como hace Vargas Llosa, entre "Cultura" y entretenimiento, sino, an, entre buscar una verdad y rentabilizar una mentira. Una mentira que excluye el conflicto, que pretende imponer la paz social cuando existen y existimos quienes nos consideramos en guerra. Y no por voluntad sino porque esta vida no es nuestra, no nos pertenece. "Cmo se manifiesta el conflicto -se preguntan Ippolita, Lovink y Ned Rossiter, del Instituto de culturas en red- en el interior confortable de las redes sociales con sus tapiceras de "auto-personalizacin? La doctrina de la confianza difumina los antagonismos; preocupada por los negocios ha eliminado prcticamente los foros abiertos y desagradables de Internet". El conflicto queda, aado, circunscrito a la condicin de troll, pero la provocacin del troll est reglada, forma parte de lo predecible. Si nos ceimos al mbito de la escritura dir que nunca habamos escrito tanto, y tampoco nunca, paradjicamente, habamos sido tan escritos, pues la vida es juego de contrarios, y para salir de un rea de influencia es preciso entrar en otra.

- La ltima es una afirmacin discutible. Por qu juego de contrarios? Por qu no juego solamente?

Porque hay muerte y hay materia. Con el ciberespacio han surgido nuevos conceptos. Pongamos dos: lgica de la abundancia e imaginacin pblica. La primera se da "cuando la estructura de produccin y costes vuelve innecesario dirimir colectivamente -va mercado o decisin autoritaria o democrtica- qu se produce y qu no", el ejemplo clsico es la comparacin entre los peridicos y la blogosfera. (Juan de Urrutia) La segunda, la imaginacin pblica o fbrica de realidad es: "un universo sin afueras, real virtual, de imgenes y palabras, discursos y narraciones, que fluye en movimiento perpetuo y efmero; (...) un trabajo social, annimo y colectivo de construccin de realidad; todos somos capaces de imaginar, todos somos creadores y ningn dueo" (Josefina Ludmer). Ambas definiciones aciertan a describir procesos inditos y ayudan a pensar; al mismo tiempo, ambas eluden viejas permanencias -el mantenimiento, la produccin y reproduccin, del cuerpo que escribe en el blog, o la propiedad -los dueos- de los caminos de la red, cables, cdigo, energa, infraestructura; en palabras de Juan Carlos Rodrguez: la tcnica no existe por s sola.

- Sin embargo, hubo un tiempo en que la literatura era autnoma en la medida en que tena el poder de darse sus propias leyes; en ese momento no haba juego de contrarios y la literatura...

...exista "por s sola"?

- Ms o menos.

Digamos que la literatura tena, y an tiene en parte, una lgica interna y un poder para definirse. Pero no creo que ese poder existiera por s solo. Era el poder surgido de una clase en proceso de convertirse en universal. La lgica del mercado se expanda pero an encontraba resistencias: ya fuera la aristocracia de la sangre y del espritu, ya la legitimidad de los valores en lucha del proletariado. El sistema educativo, la crtica, la autonoma de las artes toman como tarea, a menudo sin saberlo, oponerse al mismo tiempo a lo religioso y a las otras clases en lucha. Hoy las resistencias han sido vencidas. Hoy, Ludmer: "todo lo cultural [y literario] es econmico y todo lo econmico es cultural [y literario]".

- Y la red, y la explosin de creatividad, el procomn y las mil formas nuevas que fluyen sin precio, fuera del mercado, libres en el ciberespacio, no son nada?

Fluyen, s, pero no fuera del mercado. No hay bits que circulen exentos de la lgica del beneficio, siquiera sea porque lo hacen a travs del poder de las empresas de desarrollo, que proporcionan las aplicaciones y la infraestructura para que el flujo de informacin sea posible. El que ese poder entre en conflicto con el de las industrias culturales, no significa que ambos no sean mercantiles. Y ello sin contar con que, una vez ms, el principio fundamental del mercado exige alimentar cada da la creencia en un yo libre, en un "sujeto libre y propietario de s mismo" (Juan Carlos Rodrguez) Tan libre y tan propietario que incluso cede libremente, por ejemplo, la propiedad de los contenidos que produce en las redes sociales a las empresas que comercian con ellos. Con esto no excluyo, en absoluto, la necesidad de prestar atencin a las propuestas nuevas que aparecen cada da, formas de recombinar lo pblico y lo privado, cuestionamientos de la autora, otras visiones. Aunque s llamo la atencin sobre los silencios que rodean a esos nacimientos, un conjunto de cosas de las que nunca se habla, cito aqu a Csar Rendueles, quin se refiere al poder adquisitivo, clase social, gnero, de las personas que participan en los movimientos copyleft. A continuacin, en ese dentro/fuera de la red, y del libro, oriento mi inters hacia una literatura que nunca se so autnoma, una literatura que interrogue su libertad, su capacidad de descomprometerse con el sistema.

- Pero quines, ahora, en el mbito de la cultura, querran evitar que se reproduzca este sistema? No has hablado antes de la desaparicin de un relato, el de la revolucin posible?

As parece, por eso vuelvo a Brea: "Ahora, en esta coyuntura en que las artes, diera la impresin, se han anclado en un modus vivendi o, a mayor afinacin, en un modus coexistiendi, sin violencia ni amargura (...) Amargura, aunque slo sea, amargura. Esto se os debe exigir, artistas: al menos, haced de vuestro fracaso algo noble". Si hay un afuera, si hay un entorno, o si en el interior hay fisuras y resquebrajamientos, dira que a ellos se accede hoy a travs de amargura.

- Relatos amargos? Por favor! El universo literario rebosa de escritores melanclicos que narran sus peripecias.

No se trata de la amargura en la narracin, para eso, en efecto, s hay espacio, incluso lo hay para la voz del odio y lo baldo, como, en otro sentido, hay un espacio para los "pedacitos de carta menudsimos, rasgados con ira" y los botones arrancados. Lo que no parece tener sitio es la amargura en el propsito: inscribir en el cdigo con que la propuesta ser leda, la frustracin, la privacin de lo esperado, la pena por lo que no pudimos conseguir. Y es precisamente ahora, cuando todo parece posible, cuando cualquier texto en casi cualquier formato puede encontrar su hueco y circular por el ciberespacio, es ahora cuando necesitamos la amargura de lo frustrado, de lo que no se alcanza, si es que queremos recuperar la historia.

- Pero da la impresin de que, una vez ms, vas a decir que se puede, que hay un mtodo con que escribir una literatura crtica, que... No sera mejor darlo por clausurado y renunciar, aceptar que disponemos tan slo de una subjetividad construida en el mercado y para el mercado, y complacernos en esa subjetividad, disfrutar con ella, desarrollarla?

Mejor para quin? Me doy cuenta de que hace unos aos habra tenido que explicar esto, explicar que ese capitalismo que va a comernos mejor (JCR) con esta crisis tiene direccin y nombre. Explicar, de nuevo Juan Carlos Rodrguez, que "si no se est en contra de la explotacin en las relaciones de clase y del dominio vital en las de etnia y gnero, no se puede estar a favor de los derechos humanos, por ejemplo, no se puede estar "a favor" de nada". Hoy la llamada crisis hace ms fcil verlo.

- Entonces, qu es lo que se podra escribir ahora?

Mi pregunta es cmo decir que la carta est a la vista sin sealarla, cmo explicar el efecto de lo inadvertido sin, al explicarlo, volverlo ya advertido, diferente? Lo que a la hora de escribir sera: Cmo contar que estamos siendo contados, que no nos pertenecemos, sin que esta historia tambin nos la cuenten de antemano?

- Pondrs un ejemplo?

Pondr dos y terminar. El primero, una clase de carta robada, un adjetivo: Decimos ciberespacio, o decimos -JCR- ciberespacio capitalista? Si muestras el adjetivo que es obvio, que parece evidente, no lo muestras por completo porque lo que adems habra que mostrar es el proceso por el cual el adjetivo es visto y luego descartado, tal como el comisario de Poe vio la carta y la desech, la descart, precisamente porque la haba visto.

- Y el segundo?

El segundo se inscribe en el gnero de esta intervencin, en el espacio que se abre entre lo que puede decirse y lo que, tal vez, slo puede anunciarse, decir que se dir un da.


(1) Tras la muerte del aura (En contra y a favor de la Ilustracin) Juan Carlos Rodrguez. Editorial Universidad de Granada, Granada 2011

(2) Aqu Amrica latina. Una especulacin. Josefina Ludmer. Eterna Cadencia Editora. Buenos Aires 2010

(3) Las auras fras. El culto a la obra de arte en la era postaurtica Jos Luis Brea. Editorial Anagrama Barcelona 1991

(4) Informes. Peter Weiss. Traduccin Feli Formosa. Alianza Editrorial. Madrid 1974, p.78


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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