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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2012

Resea de "Democracia radical"

Luis Roca Jusmet
Rebelin


El tema de la democracia continua candente. Asistimos sin duda a una recuperacin de este significante en su sentido ms emancipatorio. Podemos discutir si esta es la mejor estrategia o hay otros trminos ms claros : comunismo, socialismo, repblica. Pero lo que importa es el contenido.

Se trata de saber no tanto lo que criticamos sino lo que proponemos. Este es el desafo. En este sentido libros como el que nos ocupa me parecen muy tiles.

El libro est bien estructurado en cuatro partes : 1) Cuestionndonos la democracia; 2) Bienes, vnculos y sujetos; 3) Experiencias sociales y democracia radical ; 4) Experiencias y crticas de la democracia participativa. Lo que falta, y lo digo como crtica constructiva, es una conclusin. Porque pasamos de unos planteamientos tericos a otros ms prcticos sin que al final se sepa recoger, de manera provisional por supuesto, un balance de todo lo dicho. As como hay un prefacio ( "Tiempos de desconcierto, tiempo de bifurcaciones, tiempo de decisiones") me parece que hubiera resultado muy interesante un eplogo, para no acabar perdindonos en las cuestiones cada vez ms concretas de los ltimos artculos.

La primera parte contiene dos artculos, interesantes, de Angel Calle y de Carlos Taibo. En el primero hay una definicin til de democracia real como la capacidad de decidir sobre asuntos que nos afectan colectivamente. Las condiciones de horizontalidad, cooperacin y deliberacin para darle una consistencia. Una clarificacin respecto a la falsa vinculacin de la democracia con el liberalismo y el capitalismo. Hay tambin un anlisis para diferenciar la democracia radical de la participativa. Una bsqueda de sus races en corrientes libertarias, ecofeministas y libertarias. Entra tambin en el novedoso trmino de los procomunes, que busca diferenciarse tanto del estatismo pblico como de lo mercantil privado. Aqu hay un terreno difcil pero sobre el que vale la pena reflexionar que es la diferencia entre las instituciones democrticas y el Estado. En el artculo de Taibo hay una genealoga muy inquietante que va desde los orgenes del capitalismo ( colonialismo, esclavismo, racismo) hasta la poltica de Bush pasando por el nazismo. Todo dentro de la lgica del capitalismo de aumento desenfrenado del capital. Aqu es importante recalcar el papel oscuro del positivismo ( racionalidad instrumental) y del liberalismo : uno de sus mejores representantes, J.S. Mill, justificaba el colonialismo). Nos describe un panorama desolador: universo concentracionario, guerras y bsqueda violenta de recursos y espacios vitales. Ni la democracia es patrimonio de Europa ni Europa puede presentar el nazismo como una excepcin. Democracia y capitalismo son incompatibles.

La segunda parte es la que me parece ms interesante. Se inicia con un artculo de Montserrat Galcern sobre "La dimensin democrtica radical del feminismo". La autora es, sin duda, una de las ms brillantes representantes de la filosofa poltica de izquierdas de nuestro pas, por lo que su texto, que rebasa lo que plantea el ttulo, tiene mucho inters. Lo inicia con una clara delimitacin de lo que es la democracia liberal : una "democracia" de lites, lo cual entra en contradiccin con el sentido fuerte del trmino. Al mismo tiempo seala una cuestin fundamental que no por elemental no haya que repetir : sin formacin poltica de los ciudadanos no hay democracia. Posteriormente plantea las tres formulaciones de las alternativas a esta democracia liberal : 1) Democracia participativa, en la que el gobierno abre canales reales de participacin ciudadana, como en el caso de Brasil. Evidentemente se trata de consultas con poder decisorio y no puramente informativas como las que estamos acostumbrados, por supuesto. 2) Formas de democracia radical. Aqu incluira tanto los movimientos de resistencia como la creacin de espacios alternativos autnticamente democrticos.3) Democracia lquida basada en las redes sociales. Tiene la desventaja de basarse en una concepcin liberal del individuo aislado. Sus ventajas son que cuestiona el poder de decisin de los expertos y que defiende a Internet y sus redes de los intentos de ser absorbido por el mercado. El artculo continua con el tema especfico del feminismo donde plantea cuestiones muy sugerentes, como el de las identidades particulares ( del que formara parte la sexual). Finalmente la referencia al gran Spinoza, del que sin duda podemos seguir aprendiendo mucho de su concepto de democracia como desarrollo de la potencialidad creativa. Solo una cuestin : Vivimos en una sociedad patriarcal en las sociedades industrializadas ? Yo dira que al margen que continua la discriminacin de la mujer el patriarcado est en estado de descomposicin.

El artculo del historiador y ensayista argentino Ezequiel Adamovosky ( "Problemas de la poltica autnoma") me parece muy fecundo. Seala los principios de su propuesta : 1) Sujeto mltiple que se articula en la accin; 2) Formas organizativas que no caigan en lo que se critica, que es la jerarqua vertical; 3) Poltica autnoma entendida que como la organizacin de un todo cooperante que define y redefine sus prcticas y sus reglas. Hay una reflexin muy lcida sobre el apoyo de los trabajadores a la derecha : la gente vota el orden contra el caos y la izquierda radical no ofrece ninguna alternativa credibilidad. Juicio duro pero justo: no hay que conformarse con la cantinela de la manipulacin o la falta de conciencia, que no dejan de ser excusas de mal pagador. Hay que pensar como pasar de los social a lo poltico al margen de los canales representativos de la democracia liberal. Las instituciones son necesarias : acuerdos que se materialicen en normas y estructuras organizativas estables que resulten efectivas. Hay que inventarse modelos organizativos de nuevo tipo, capaz de articular formas de cooperacin social no opresivas y hacerlo a gran escala. Aqu hay muchas y variadas propuestas sobre las que vale la pena pensar y debatir. Continuamos con un anlisis muy fino de Mayo Fuster Morell sobre las comunidades de Creacin on-line para la construccin de bienes pblicos digitales. Su propuesta es reflexionar sobre sus consecuencias polticas ,evaluando los pros, contras y ambigedades de estas formas institucionales y organizativas para ir avanzando en su calidad democrtica. Finalmente acabamos este segundo bloque con un artculo de David Gallar y nuevamente el coordinador, ngel Calle Collado titulado "Estamos en medio". Partimos de nacemos,vivimos y morimos en una red csmica, biolgica y social y no somos tomos independientes. Hay luego un intento de definir cuales son las necesidades humanas que, al margen de las buenas intenciones, me parece condenado al fracaso. Me parece que son inclasificables, aunque las reflexiones sobre el tema puedan ser tiles como simples aproximaciones. Las conclusiones del artculo son: 1) Las resistencias de las formas de nuevos satisfactores ligados a la cooperacin social son el hilo constructor de las nuevas formas de democracia radical 2) las formas de democracia participativa impulsadas realmente por los poderes pblicos pueden ser elementos dinamizadores de una democracia "desde abajo".

La Tercera parte se inicia con un artculo del socilogo argentino residente en Mlaga Nicols Sguiglia "Libertad, autonoma y procomn. Movimientos urbanos en la precariedad." Aqu me interesa sobre todo su anlisis de los Centros Sociales de Gestin Ciudadana, sobre todo porque son experiencias prcticas que se dan en la ciudad de Mlaga. Continua despus un artculo del mismo ngel Calle Collado, Marta Soler Montiel y Marta Rivera Ferr que es una buena introduccin al innovador tema de la democracia alimentaria a partir de la nocin de soberana alimentaria y las propuestas de Agroecologa Emergente. Nos encontramos luego con un artculo sobre "La democracia radical en las empresas recuperadas argentinas". El anlisis de Esteban Magnani y de Cintia Mariana Cabral es muy equilibrado : sin sobrevalorar la dimensin de estos procesos los sita muy adecuadamente como experiencias reales de democracia de base a tener en cuenta.

Acaba el libro en su cuarta parte con tres artculos algo dispersos, que no acaban de encajar del todo en su presentacin como experiencias de democracia participativa. S lo hace el primero, que es una anlisis riguroso y crtico por parte de Margarita Lpez Maya de las formas de participacin poltica del gobierno venezolano a partir de 1999. El ltimo, de Mamen Cullar Padilla ( Instituto de Sociologa y Estudios Campesinos de la Universidad de Crdoba) analiza el papel de las polticas pblicas en el fomento de redes y sistemas de certificacin alternativos.

Con el artculo que s quiero entrar en abierta polmica es con el segundo de este bloque, escrito por tres integrantes del grupo Baladre: Jos Iglesias Fernndez, scar Garca Jurado y Manolo Sez Bayona que titulan "De la Renta Bsica convencional a la Renta Bsica de los iguales". De entrada quisiera plantear una reflexin crtica sobre la cuestin de la Renta Bsica y luego sobre el planteamiento del artculo. La cuestin de la Renta Bsica plantea varios problemas. El primero es que suponiendo que fuera posible solo podra aplicarse a nivel mundial. Es evidente que si se aplica en un pas o se cierran las fronteras o los movimientos migratorios seran insostenibles. Soy de la opinin que las propuestas han de ser posibles: no podemos defender algo que sabemos que es irrealizable. En segundo lugar tenemos la idea que un ciudadano por serlo ha de tener unas condiciones mnimas que aseguren su dignidad. De acuerdo pero los derechos tienen un reciprocidad, es decir, que comportan unos deberes para que sean posibles para todos. Est claro que la sociedad exige un trabajo y este trabajo deber ser equitativo pero nadie puede decidir no trabajar. Lo que se debe garantizar es, por tanto, alguna prestacin, aunque sea en el mbito domstico. No puede ser incondicional: lo que s debe serlo es la garanta de trabajo, de sanidad, de educacin, de vivienda, de cuidados para los dependientes. Pero es otro planteamiento. Aclarado esto la radicalidad del artculo me parece cuestionable porque utiliza un lenguaje escolstico marxista que me parece que confunde ms que aclara. No podemos hablar de "derechos burgueses" si nos referimos a los derechos humanos. Hablar de "Dictadura de la burguesa" considero que impide una reflexin ms precisa sobre las clases dominantes. Igualmente me parece discutible la afirmacin de que para criticar no es necesario tener alternativas. Podemos resistir sin ms delante de la injusticia, pero hay que avanzar hacia la formulacin de alternativas.

El libro, en conjunto, nos presenta un buen material para discutir la democracia por venir, es decir, la democracia que queremos.

"Democraca Radical". ngel Calle Collado (coordinador), Barcelona: Icaria, 2011

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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