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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2012

La Organizacin Femenina Popular (OFP) del Magdalena Medio cumple 40 aos de lucha
La resistencia de las mujeres de Barrancabermeja

Enric Llopis
Rebelin


Dicen que a las mujeres de la Organizacin Femenina Popular (OFP) de Barrancabermeja es ms fcil cortarles la cabeza que las ideas. Porque hace falta mucha perseverancia, casi tozudez, en unas ideas para conservar la llama de la lucha en una ciudad como Barrancabermeja, capital de la regin del Magdalena Medio, uno de los puntos ms calientes de Colombia y no slo por sus trridas temperaturas (con medias de 40 grados anuales), sino sobre todo por la violencia con la que histricamente se ha escenificado el conflicto armado.

En Barrancabermeja puede rastrearse sin mayor problema la huella de la guerra civil que devasta Colombia desde hace dcadas. En el Magdalena Medio regin rica en agroindustria (palma africana), ganadera y sobre todo petrleo- surgieron las bandas paramilitares; se rubric la gran alianza entre gobierno, narcotraficantes, paramilitares y multinacionales que vertebra la historia contempornea de Colombia; y a mediados de los 80 del siglo pasado emergieron las guerrillas del ELN y las FARC. Todos los actores de un conflicto que sobrevive hasta hoy.

Siempre el petrleo. Son los hallazgos del oro negro los que impulsaron la fundacin de una ciudad muy marcada en sus orgenes por los intereses de la Texaco; incluso hoy, Barrancabermeja acoge la refinera ms potente de Colombia, en manos de la estatal Ecopetrol; y buena parte de la economa de esta ciudad que ronda los 200.000 habitantes (con muchas oscilaciones por los desplazamientos) gira en torno a la industria petroqumica. Las condiciones lamentables de una economa basada en la pura extraccin derivaron en un hervidero de protestas sociales durante las primeras dcadas del siglo XX. De hecho, Barrancabermeja exhibe una de las historias de sindicalismo reivindicativo ms meritorias de Colombia.

Fueron muy sonadas entonces, por ejemplo, las movilizaciones de prostitutas. Hoy recoge el testigo la Organizacin Femenina Popular que, tras sobrevivir al asedio de ejrcito y paramilitares (que an contina), cumple este ao su 40 aniversario en un proceso organizativo, social y poltico de mujeres basado en la resistencia activa no violenta, para defender sus derechos de clase y gnero; la autonoma como mujeres y como sujetos de derechos; y la civilidad inspirada en modelos democrticos, segn proclaman.

En la hora del balance, Gloria Amparo Surez, coordinadora de la OFP, recuerda cmo en el ro Magdalena (el ro vida, el ms grande de Colombia) muchas mujeres rezan por la muerte de sus hijos, pues los mataban y despus los arrojaban a sus aguas. La historia de Barrancabermeja es sobre todo la de sus muertos, heridos y desplazados: En diciembre de 2000 los paramilitares toman la ciudad y acusan a sus habitantes de colaborar con la guerrilla. Entran a sangre y fuego, evoca Surez. Antes de la escabechina la ciudad contaba con 250.000 habitantes; en 2005, como consecuencia de la represin y los desplazamientos, la poblacin se reduce a 150.000 personas.

En 2001 los grupos paramilitares destruyen la Casa de la Mujer, uno de los smbolos de la organizacin. Mediante donaciones particulares de ladrillos se acaba reconstruyendo la casa. Es ste un ejemplo de la capacidad de resistencia de la gente de Barranca , apunta la coordinadora de la OFP. Los hechos ya figuran en un captulo sealado de la memoria histrica. Y del presente porque, segn Gloria Amparo Surez, la situacin no ha cambiado tanto, slo que es ms difcil visibilizarla porque el gobierno de Santos vende la idea del postconflicto y de que posee la llave de la paz .

Los paramilitares, desmovilizados o no, y el capital privado que los utiliza, continan amenazando e intimidando a las organizaciones sociales aade- en una regin, el Magdalena Medio, con muchos recursos en disputa; pero ahora se ocultan bajo el eufemismo de bandas criminales ; pretenden as que se achaque al azar sus acciones, es decir, quitarles el peso poltico. Mientras se encontraba en Bogot tramitando el visado para volar a Espaa, donde se halla estos das, dos personajes se presentaron en el domicilio particular de Gloria Surez, sin identificarse, preguntando por ella. El mensaje es claro: saben dnde vive y, sobre todo, dnde encontrar a su familia. Un acoso de baja intensidad que forma parte de la vida cotidiana de las mujeres militantes.

En 1998 se produjo otra masacre clebre en Barranca , con el balance de siete muertos menores de 25 aos y otros 25 desaparecidos, despus que un grupo de paramilitares entrara en la cancha de ftbol donde se celebraba una fiesta, al grito de guerrilleros e hijos de puta, aqu viene la guerra. Y en 2012? Han sido asesinados en Colombia 18 sindicalistas hasta el momento, pero ahora las muertes se adjudican oficialmente a la delincuencia comn. El problema es que hay grandes dificultades para visibilizar las denuncias; pero lo cierto es que continan los desplazamientos, las entregas de tierras y empresas al capital privado, y la violencia paramilitar, asegura la coordinadora de la OFP.

En este contexto tan difcil las organizaciones sociales desarrollan su trabajo. Adems de la movilizacin y la labor de denuncia, la Organizacin Femenina Popular promueve cursos de capacitacin de lderes y formacin de mujeres de los sectores populares; iniciativas de atencin en medicina alternativa; huertos, comedores y ollas populares; artesana y productos alimenticios, dentro de una apuesta poltica por la soberana alimentaria; acompaamiento legal a mujeres y consultora jurdica, entre otras iniciativas. Pero si slo hiciramos esto no tendramos problemas asegura Gloria Surez-, las persecuciones vienen realmente por nuestro trabajo de denuncia.

Por ejemplo, con carteles en los que puede leerse el testimonio de mujeres que han sufrido la violencia sexual de los paramilitares. Las mujeres no parimos ni forjamos hijos para la guerra, reza uno de los afiches en un arrebato de coraje y valor en la denuncia; 16 mujeres fueron asesinadas en Barrancabermeja en el ao 2011; este ao han desaparecido dos mujeres y una ha resultado asesinada. Una violencia que, segn denuncia la OFP, es selectiva pues se encarniza con las mujeres ms combativas. El ao pasado se registraron en Barrancabermeja, adems, 240 denuncias por violencia sexual (segn la OFP, slo se denuncia una de cada 10 agresiones). Esto, en un pas como Colombia, donde el cuerpo de la mujer se ha usado sistemticamente como arma de guerra, sobre todo por parte del ejrcito y los paramilitares.

Sin embargo, en trminos generales y segn la estadstica, hoy la violencia ha disminuido en Barrancabermeja, tras la brutal represin iniciada en la dcada de 2000 (en los 90 la guerrilla controlaba barrios enteros de una ciudad donde el petrleo encenda el conflicto armado). Muy pocas organizaciones, como la OFP y la Unin Sindical Obrera (el sindicato ms potente de Colombia), resistieron las embestidas del estado y lograron sobrevivir en la ciudad; la OFP, incluso, ha exportado sus iniciativas a Bogot o Bucaramanca, lo que evidencia la buena salud de la organizacin.

Pero la pobreza, la miseria, el hambre de tierras y los desplazamientos forzados continan hoy en Barrancabermeja, ms all del milagro econmico que el presidente Santos vende a la prensa internacional. El gobierno anuncia inversiones masivas y brota algn que otro centro comercial por primera vez en la ciudad. Una estrategia para desmovilizar y evitar que crezcan las organizaciones populares? Seguro. Pero la OFP contina, 40 aos despus, empuando la bandera de la terquedad en la resistencia, porque el da que creamos que ya no hay nada que hacer, estamos acabados, afirma Gloria Surez.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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