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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2012

Respuesta a Edmilson Costa, secretario de relaciones internacionales del PC brasileo
Un poco de autocritica, no hara mal

Gilberto Lpez y Rivas
Rebelin/La Jornada


Edmilson Costa, Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Brasileo, escribe un afilado artculo reproducido en Rebelin (18 de abril del 2012) y titulado Una crtica a los postmodernistas. Los movimientos sociales y los procesos revolucionarios en Amrica Latina. Costa incluye dentro de los postmodernistas a quienes: 1.- consideran obsoleto el concepto de clase obrera, proletariado y la centralidad del trabajo; 2.- Alegan el fin de la centralidad de la lucha de clases; 3.- Piensan que las vanguardias polticas, los partidos revolucionarios, especialmente los comunistas, no tienen ms ningn papel a desempear en el mundo actual.

Argumenta que una gran parte de las luchas sociales en los ltimos aos fueron derrotadas exactamente porque no existan vanguardias con capacidad de conducir y orientar esas luchas para la radicalidad de clase y la emancipacin del proletariado. Para demostrar esta aseveracin utiliza como ejemplos los casos de Bolivia, Ecuador, Argentina, Tnez, Egipto, Brasil y el Foro Social Mundial, donde:

D espus de un momento de euforia y movilizacin, los movimientos sociales son capaces de realizar proezas impresionantes, como desacreditar el viejo orden, desafiar las clases dominantes, pero en un segundo momento se agotan en s mismos sin alcanzar los objetivos por falta de perspectivasEs necesaria reitera-- la vanguardia poltica para conducir los procesos de trasformacin.

A partir de esta perspectiva que engloba movimientos de una compleja y diversa composicin social, tnico-nacional, poltica e ideolgica desde Nuestra Amrica hasta el norte de frica, el autor expresa el siguiente juicio sumarsimo:

La ideologa post-modernista es responsable por gran parte de las derrotas de los movimientos sociales en estas dos dcadas, no slo porque ese modismo terico influenci parte de la juventud y liderazgos de los movimientos sociales, como tambin porque llev a la frustracin a miles de luchadores sociales. Eso porque las luchas fragmentadas se desarrollan de manera espontanea. Al inicio, hay una trayectoria de ascenso, envuelve miles de personas, pero inmediatamente despus el movimiento va debilitndose hasta ser absorbido por el sistema.

Segn Costa, los movimientos sociales, influenciados por el fetiche ideolgico del postmodernismo --que representa la ideologa pequeo-burguesa de la sumisin sofisticada al orden del capital--, hoy ms que nunca requieren de la conduccin y orientacin de las vanguardias revolucionarias, que con una plataforma estratgica de emancipacin de la humanidad, derrotarn al imperialismo y al capitalismo y transitarn hacia la construccin de la sociedad socialista.

Desde el marxismo , aceptando la centralidad de la lucha de clases, coloreada por sus caractersticas histricas, tnico-nacionales, el gnero y los grupos de edad, y sin ponerme el saco del postmodernismo que Costa hilvana como en el pasado , cuando se utilizaban trminos que satanizaban a quien no siguiera las lne as de la ortodoxia, me surgen estas interrogantes :

Dnde estaban las vanguardias polticas durante estos 20 aos y cules fueron las acciones reales de los partidos comunistas, (que no siempre son revolucionarios, antimperialistas y dirigentes reales de las luchas de los pueblos), en contra de la mundializacin capitalista neoliberal y su brutalidad represiva? Es posible analizar estas dos dcadas desde la exterioridad y sin asumir una mnima autocritica por omisin o comisin frente a hechos juzgados supuestamente desde la centralidad de la vanguardia poltica?

La crtica al vanguardismo haba sido motivo de reflexiones en el marxismo revolucionario del siglo XX, empezando por Rosa Luxemburgo , que cuestion la burocratizacin temprana de los soviets . Tambin, Raya Dunayesvkaya, congruente con la idea de que la teora slo puede desarrollarse plenamente cuando se asienta en lo que las propias masas hacen o piensan, destaca que para Marx lo fundamental consista en que el ser humano no era meramente objeto, sino sujeto; que no nicamente estaba determinado por la historia, sino que tambin la creaba.

A partir de estos planteamientos, Raya hace una crtica radical al vanguardismo: las masas campesinas o proletarias son las forjadoras de la historia, o solamente les corresponde someterse a una direccin y recibir rdenes? Deben ser masas pasivas al da siguiente de la revolucin? En su condena al estalinismo afirma que este rgimen sofoc la espontaneidad de las masas: el Estado absorbi a los sindicatos y a todas las organizaciones obreras de tal manera que la propiedad y el plan estatales, el partido, eran los fetiches por los cuales los trabajadores deban ofrendar su vida. Dunayesvkaya propone, en cambio, una perspectiva que se fundamenta en el sujeto autodesarrollado, y se alinea con Lenin, quien, a su juicio, consider a las masas, el proletariado, el campesinado, e incluso la nacionalidad oprimida, como sujetos autodesarrollados. Lenin crea que se necesitaba un nuevo impulso terico porque haba nacido un nuevo sujeto: la autodeterminacin de las naciones. Tambin discrepa con Trotsky en su concepcin del campesinado, quien no lo consideraba sujeto autodesarrollado ni tampoco le conceda una conciencia nacional ni mucho menos socialista.

Dunayesvkaya mantiene que la iniciativa poltica no es siempre patrimonio exclusivo de la clase obrera. Cuando las masas son el sujeto no debe analizarse una revolucin a partir del liderazgo, sino del sujeto autodesarrollado. Afirma que Trotsky siempre se preocup demasiado del problema de la direccin, subordinando al sujeto autodesarrollado. Ante su pregunta reiterada: qu sucede despus de la toma del poder?, Raya responde que la cuestin del carcter imprescindible de la espontaneidad es no slo inherente a la revolucin, sino que debe marcar su trayectoria posterior, lo mismo que la diversidad cultural, el autodesarrollo y la instauracin de una forma no estatal de colectividad.

Ya en otros escritos me haba referido al obrerismo, posicin que tanto dao ha hecho a los procesos revolucionarios en el mundo entero y que parece ser un lastre difcil de abandonar por los partidos que se reclaman comunistas y obreros y promueven en los hechos una perspectiva jerarquizada de la lucha social [ii] .

E n 1986, el marxista argentino Leopoldo Mrmora [iii] defina este fenmeno que en el terreno de la poltica se expres en atribuirle al proletariado misiones histricas que sobrepasan sus posibilidades reales. Ni las masas obreras ni el partido del proletariado estn en condiciones de ser como tales portadores de los intereses globales de la sociedad. El proletariado tiene y conservar siempre intereses de clase particulares y propios [iv] . Una lucha contra hegemnica afirmaba este autor es una tarea nacional popular que desborda a la clase obrera y no puede ser depositada en un destino histrico exclusivo de esa clase. Esta lucha, necesariamente, tendr que ser el resultado de un movimiento democrtico y socialmente heterogneo de masas.

Mrmora seal el peso de esta herencia en los movimientos socialistas que consideraron a la burguesa liberal y al proletariado moderno como los nicos sujetos sociales posibles y necesarios de todo cambio real. Adolfo Snchez Vsquez seal al respecto: Finalmente entre las tesis o concepciones de Marx y del marxismo clsico que hay que abandonar, al ser desmentidas por el movimiento de la realidad, est la relativa al sujeto de la historia. Hoy no puede sostenerse que la clase obrera sea el sujeto central y exclusivo de la historia, cuando la realidad muestra y exige un sujeto plural, cuya composicin no puede (ni debe) ser inalterable o establecerse a priori. [v]

Seran estas ideas postmodernistas ? Se consideran fracasos las luchas antisistmicas y anticapitalistas como las que llevan a cabo los pueblos indgenas del continente? Y el papel en las derrotas de partidos como el PT brasileo y el PRD mexicano , que son olmpicamente ignorados por Costa en su anlisis?; esta izquierda institucionalizada que ha abandonado la idea de un cambio sustancial de las condiciones de vida de sus pueblos, ha aceptado las reglas del juego del capitalismo , est muy satisfecha con la alternancia en el poder , siempre y cuando ellos tengan cargos en los gobiernos , y sus dirigentes han devenido en administradores de la administracin pblica y en lugar de que sirvan de instrumento a los movimientos sociales, se sirven de los movimientos sociales para la reproduccin de su liderazgo .

Para nada menosprecio el papel jugado por el movimiento comunista internacional y por los partidos comunistas de cada pas en el mundo entero, que durante las revoluciones rusa, alemana, hngara, en la primera parte del siglo XX, y ms tarde, durante la segunda guerra mundial, en la resistencia contra el fascismo y en su derrota , escribieron paginas memorables en la historia de la emancipacin de los pueblos y los trabajadores y en la salvaguarda de la especie humana. De igual manera, en Nuestra Amrica, los partidos comunistas han jugado un papel fundamental en la lucha social y en la oposicin democrtica, en contra de las dictaduras militares y en contra de las democracias capitalistas, cada vez ms represivas y autoritarias. Me considero parte de esta tradicin libertaria. Por ello, compaero Costa, un poco de autocritica, no hara mal.


Una versin sintetizada de este artculo aparece hoy en peridico mexicano La Jornada.

[ii] Gilberto Lpez y Rivas. Antropologa, etnomarxismo y compromiso social de los antroplogos . Mxico: Editorial Ocean Sur, 2010.

[iii] El marxismo argentino , por cierto, ha hecho una contribucin muy importante a la concepcin sobre nacin , y a la crtica, desde el marxismo, a los planteamientos errneos sobre la cuestin colonial e imperialista. Ver Ana Mara Rivadeo. Lesa Patria.

[iv] Leopoldo Mrmora. El concepto socialista de nacin . Mxico: Cuadernos de Pasado y Presente, 1986, p. 279.

[v] Discurso en la Universidad de La Habana, en ocasin del otorgamiento del Doctorado Honoris Causa, 2004.



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