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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2012

Las valientes hijas de Eva

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


Cuentan las leyendas hebreas sobre la creacin del mundo, que antes de la creacin de Eva, Yahv (el innombrable) cre a otra mujer, llamada Lilith. Esta mujer fue formada por el creador utilizando el mismo barro con el cual fabric a Adn, teniendo el cuidado de crearlos a ambos a su misma imagen y semejanza. Despus de su creacin, les entrego el Jardn del Edn para cohabitarlo en armona e igualdad.

Despus de algn tiempo, se dice que Lilith abandon el paraso, debido a su inconformidad con las reglas establecidas por Yahv, como por ejemplo no comer el fruto del rbol del conocimiento, y debido a su aburrimiento por la cotidianeidad de la vida paradisaca y sobre todo, a su cansancio frente a las nfulas de superioridad de Adn, pese a que haban sido creados del mismo barro.

Una vez que se enter de la partida de Lilith, Yavh mand a tres de sus ngeles a buscarla con el mensaje de que si acceda a regresar con Adn, no sufrira ningn castigo y se le otorgara la oportunidad de volver a empezar. Sin embargo, Lilith se mantuvo firme en su decisin y no solo se neg a regresar con Adn sino que se mudo a la regin del Mar Muerto para vivir en comunidad con los ngeles cados, en un lugar donde no estaba prohibida la ingesta de ninguna fruta, en donde se poda mencionar cualquier nombre en voz alta y en el cual no haba obligacin de servir a los ngeles.

Frente a los hechos consumados, Yavh no tuvo ms remedio que crear otra compaera para Adn, convencido que no era bueno que el varn estuviese slo. Dicen estas leyendas, que este segundo intento se hizo de manera diferente para evitar una nueva Lilith, para lo cual hizo caer a Adn en un sueo profundo, perodo durante el cual sac una costilla de su costado y con ella form a Eva. Luego la entreg al hombre para que le acompaara y le sirviera. Eva cumpli sus funciones hasta que conoci a la serpiente y decidi comer la fruta del rbol del conocimiento, hecho que le gan su destierro, y la maldicin de su creador que la conden a enemistarse con la serpiente, a servir a los hombres y a sufrir dolor en el momento del alumbramiento.

Qu paso con Lilith? La leyenda no dice con exactitud cul fue su destino, pero parece que no renunci a la maternidad, pero que la ejerci voluntariamente, sin culpabilidad ni dolor. Sobre todo no se enemist con la serpiente, con la que se supone que mantuvo una estrecha y fructfera amistad a lo largo de su vida. No se sabe si fue feliz ni longeva, pero es fcil imaginarla como una mujer autnoma y empoderada hasta el final de sus das.

La religin catlica se nutri del mito creacional de la cultura hebrea (que a su vez la haba heredado de las culturas mesopotmicas), y la incorpor al Gnesis de su libro sagrado, no sin antes eliminar las menciones a Lilith en el proceso creacionista, lo que todava causa ms de alguna confusin en la lectura de los captulos 1 y 2 del Gnesis en la biblia catlica.

Al asumir este mito creacionista a partir del siglo IV, la tradicin catlica implcitamente dividi a las mujeres en dos grandes arquetipos. Por una parte, coloc a las desventuras y desterradas hijas de Eva, condenadas a sufrir y a servir a los hombres para compensar su culpa en la prdida del paraso terrenal, y que solo podan redimirse con la castidad o la maternidad; mientras que en el otro extremo, fueron ubicadas las insumisas y rebeldes hijas de Lilith, mujeres condenadas a la persecucin implacable de la Iglesia por su descaro al cuestionar los dogmas de fe y sobre todo, por su frrea conviccin acerca de su igualdad en relacin a los hombres.

Dos siglos antes, en el siglo I, Pablo de Tarso a partir de las ideas sobre la inferioridad de las mujeres desarrolladas por la filosofa aristotlica, estableci un cuerpo de preceptos sobre el rol de mujeres y hombres en las iglesias cristianas primitivas Dos conocidos pasajes ilustran las ideas de Pablo de Tarso: Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estn sujetas, como tambin la ley dice. Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa a sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar una mujer en la congregacin (1 Corintios 14:34-35) y La mujer aprenda en silencio con toda la sujecin; Porque no permito a la mujer ensear, ni ejercer dominio sobre el hombre; sino estar en silencio. Pues Adn fue formado primero, despus Eva y Adn no fue engaado, sino que la mujer, siendo engaada, incurri en transgresin (1Timoteo 2:11-14)

Con el paso de los siglos estas ideas se transformaron en piedra angular de la discriminacin de las mujeres dentro de las estructuras y ministerios de la Iglesia Catlica, llegando a tener a su mxima expresin en la doctrina de San Agustn y de Santo Toms de Aquino, que de forma recurrente retornaron al mito originario de la creacin de Eva y de su responsabilidad en la prdida del paraso, para justificar la condicin de sumisin de las mujeres.

A partir de all, las mujeres interesadas en formar parte de esta institucin religiosa, se vieron obligadas a asumir el arquetipo y los roles de las desterradas y desventuradas hijas de Eva, teniendo la esperanza de lograr su salvacin a partir del ejemplo de sumisin de la Virgen Mara: poniendo su vida al servicio de los dems y/o limitando su sexualidad exclusivamente a la funcin de la maternidad. Este rol llego a abarcar aspectos tan institucionales como aceptar la prohibicin de la ordenacin sacerdotal de mujeres hasta la aceptacin de la intromisin eclesistica en aspectos tan privados como la regulacin de la funcin reproductiva de las mujeres.

Sin embargo, pese a toda esta discriminacin, las mujeres se convirtieron histricamente no solo la mayora de la feligresa de la Iglesia catlica sino en las protagonistas de grandes movimientos orientados a su reforma y/o renovacin, para crear una Iglesia que pueda ser ms congruente con las enseanzas de amor, justicia e igualdad de Jess de Nazaret.

Por ejemplo, entre los siglos XII y XIII surgieron en Europa las Beguinas, un movimiento laico de mujeres catlicas identificado por el smbolo del Ave Fnix, que estaban organizadas a partir de la lectura y el estudio de textos religiosos, y que produjeron una abundante obra intelectual al mismo tiempo que realizaban un intenso trabajo dentro de las comunidades en apoyo a enfermos, hurfanos y pobres. Dentro de sus actividades principales actividades estaba la educacin de otras mujeres y la divulgacin de textos religiosos y de sus obras literarias en lenguaje popular, para que fuera accesible a la mayora de la poblacin que no entenda el latn. Estas mujeres se asentaron en barrios o pequeas ciudades conocidos como beguinatos, constituidos por una multitud de casas pequeas (a veces hasta 100), cada una de las cuales est habitada por una o varias beguinas. Tenan calles y plazas, una enfermera, uno o varios conventos dedicados a las novicias y beguinas que deseaban una vida ms comunitaria y una iglesia particular. Estos espacios daban respuesta a las inquietudes intelectuales de algunas mujeres, que de otra forma no podan acceder al conocimiento. Vivian sin ningn tipo de autoridad o jerarquas, viajaban mucho, se mantenan por sus propios medios y nunca buscaron el reconocimiento o patrocinio de la jerarqua catlica. Se dice que a finales del siglo XIII exista en Europa ms de 200,000 beguinas y su influencia se haba extendido a Espaa, Francia, Holanda y Alemania.

Esta forma de vida tan impropia de las hijas de Eva, llam la atencin de la Iglesia Catlica y en el ao 1331, durante el Concilio de Viena, el Papa Clemente V decret su persecucin por hereja bajo el argumento de que " su modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios". Se instruy a la recin creada Inquisicin para proceder a la investigacin, interrogatorio y ejecucin de las beguinas que se negaran a vivir en un monasterio para dedicarse a la oracin y a la penitencia. No existen datos precisos de cuantas beguinas fueron quemadas en la hoguera de la inquisicin, pero si se sabe que algunas de las ms grandes msticas y escritoras de este movimiento sufrieron este destino, como por ejemplo la escritora Margarita Porete.

Un movimiento ms reciente de mujeres catlicas orientado a la igualdad y no discriminacin de las mujeres en la estructura de la Iglesia Catlica es el de la Conferencia del Liderazgo de Mujeres Religiosas de Estados Unidos (LCWR) creada con autorizacin del Vaticano en 1958, y que agrupa actualmente a 1500 superioras de rdenes religiosas, que representan a un 80% de las 57,000 monjas que residen en EE UU. Desde su fundacin, esta organizacin asumi el espritu renovador del Concilio Vaticano II, para encarnarlo en la prctica de las mujeres catlicas en los Estados Unidos, tanto religiosas como laicas, compromiso que las han llevado en muchas ocasiones a cuestionar el machismo y la misoginia existentes en la doctrina y rituales del catolicismo.

Una de las dirigentes ms destacadas de la LCWR, la hermana Theresa Kane superiora de la orden de la Caridad, marc en 1965 el talante de este movimiento cuando confront pblicamente al Papa Paulo VI al solicitarle que se abriera a la incorporacin de mujeres en todos los ministerios de la iglesia, incluyendo el sacerdocio. Otros temas de la agenda de estas religiosas se relacionan con una participacin ms activa de las monjas en la vida comunitaria y acadmica as como la eliminacin de la lista oficial de pecados de la Iglesia catlica, la homosexualidad y el uso de anticonceptivos como mtodos de planificacin familiar.

Sin embargo, al igual que hace siete siglos ocurri con las Beduinas, recientemente la jerarqua catlica ha enfilado contra la LCWR el poder represivo de la Congregacin de la Doctrina de la Fe (ex Inquisicin) y ha hecho pblico un Informe de las actividades de esta organizacin de religiosas en el cual concluye la existencia de graves desviaciones doctrinales que se oponen subrepticiamente a la doctrina oficial en materia de sacerdocio y homosexualidad, adems de la prevalencia de ciertas ideas feministas radicales incompatibles con la fe Catlica en algunos de sus programas y presentaciones, y el informe agrega que algunos de sus comentarios de esta organizacin sobre el patriarcado (machismo) deforman el modo en el que Jess estructur su vida sacramental en la Iglesia; otros incluso minan las doctrinas dadas sobre la Santa Trinidad, la divinidad de Cristo y la inspiracin de la Sagrada Escritura.

El Informe de la Congregacin de la Doctrina de la Fe (disponible en internet) recomienda que se proceda a una reforma de los Estatutos de la LCWR para asegurar que sus posturas tericas y prcticas estn bajo los lineamientos directos del Vaticano. Para ello, el Papa Benedicto XVI ha instruido a una comisin de obispos, encabezada por el Arzobispo de Seatlle, para que supervise directamente en el plazo de cinco aos este proceso de re-estructuracin de la LCWR.

Personalmente no comparto ninguno de los dogmas ni de los rituales de las hijas de Eva, y ms bien mis simpatas y afectos se inclinan por las hijas de Lilith. Pese a ello, y tomando en cuenta que la religin catlica tiene ms de 1,100 millones de seguidores en el mundo (lo que la convierte en una institucin fundamental en el proceso de socializacin de gnero) es de justicia reconocer la importante contribucin a la igualdad de gnero que estn realizando las religiosas y telogas catlicas de la LCWR desde la relectura del Evangelio de Jess de Nazaret, ese gran defensor de los derechos de las mujeres y de la solidaridad como fundamento de la economa.

Qu las religiones monotestas oficiales odien y al mismo tiempo teman a las mujeres no es nada nuevo, y esto es tan cierto para el Islamismo, el catolicismo como para el judasmo. Tampoco es nuevo el hecho que muchas mujeres dentro de estas religiones se resistan a ser tratadas como creyentes de segunda categora y/o se organicen para transformar este status quo. Lo que s podra ser novedoso en esta etapa de la historia de la humanidad es el hecho que las mujeres no religiosas, no creyentes y/o hijas de Lilith nos unamos a la causa de las valientes hijas de Eva, que se encuentran en resistencia en estos momentos contra el patriarcado, y que desde la sororidad, hagamos de su lucha, nuestra lucha. Por favor, hijas de Lilith, no dejemos solas a nuestras hermanas de la LCWR en esta lucha.


Julia Evelyn Martnez es economista feminista salvadorea, profesora de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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