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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2012

Repsol despierta la bestia colonialista

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


Las medidas nacionalizadoras y recuperacin de las riquezas bsicas, ejecutadas en Amrica Latina o frica o Asia, siempre han sufrido la ira de los centros coloniales y las empresas afectadas. Los ejemplos no faltan a la cita. Lzaro Cardenas, Jacobo Arbenz, Fidel Castro, Omar Torrijos, Velazco Alvarado, Salvador Allende, Evo Morales, Hugo Chvez, la lista es amplia. Acostumbrados al ordeno y mando, los arrogantes imperios desconocen el concepto de independencia y soberana. Son reticentes al trato de igualdad. El paternalismo anclado en posiciones de fuerza articula el discurso de la soberbia imperial. Revelarse contra la autoridad paterna y el orden establecido debe merecer un castigo ejemplar. Bloqueos, procesos desestabilizadores, estrangulamiento econmico, magnicidios o Golpes de Estado. En estos das, la expropiacin de una empresa privada, Repsol YPF, cuyos intereses slo representan a sus accionistas y cuyo objetivo es obtener beneficios a costa de cualquier consideracin tica, jurdica, moral y medio ambiental, despierta la ira de los centros de poder hegemnicos, sus instituciones y principales dirigentes polticos.

Argentina, su presidenta y su pueblo estn siendo sometidos a un ataque sin cuartel por parte de las autoridades espaolas, dirigentes europeos, gobiernos cipayos latinoamericanos, centros de estudio y medios de comunicacin social donde Repsol posee acciones y controla voluntades. Estados Unidos, el FMI, la Unin Europea y lo impensable, la voz del principal sindicato considerado de izquierdas en Espaa, Comisiones Obreras se suma al carro imperialista. El comunicado de Comisiones Obreras no tiene desperdicio, se adhiere a las crticas de los partidos polticos y reivindica su desacuerdo y rechazo al gobierno argentino por una "... medida que causar graves perjuicios a los accionistas, sobre todo a los pequeos, a los trabajadores y a la economa espaola..." Un sindicato que dice representar a los trabajadores se ala con una empresa causante de asesinatos, secuestro y desaparicin de dirigentes sindicales en Colombia y otros pases de la regin, han perdido la vergenza. En un excelente informe redactado en 2006, por Pedro Ramiro, y otros, editado como libro: La energa que apaga Colombia. Los impactos de las inversiones de Repsol y Unin Fenosa, sus autores relatan la puesta en prctica de la denominada 'Operacin Heroica' desarrollada por las fuerzas armadas y los grupos paramilitares, en la regin de Arauca, para limpiar la zona y facilitar la instalacin de Repsol.En dicha operacin, se realizaron "2500 detenciones de personas, acusando a 30 dirigentes de organizaciones ecologistas y medio ambientales de rebelin y terrorismo". Llevada a cabo entre el 1 de enero y el 14 de noviembre de 2003, su implantacin supuso un extrao incremento en el departamento de Arauca de "ms del 74% de los homicidios y privaciones de libertad ocurridos contra sindicalistas en toda Colombia". La instalacin de Repsol, trajo consigo el desplazamiento y expropiacin de las tierras comunales de la etnia u'wa, los dueos reales de las tierras. Pero da igual que da los mismo. Comisiones Obreras apoya a Repsol. Menos sorprendentes son las palabras de Jos Manuel Soria, ministro de Industria cuando amenaza: "El gobierno de Espaa defender los intereses de Repsol y de cualquier otra empresa espaola que est operando en el resto del mundo". palabras que tienen eco en Soraya Senz de Santamara a la sazn vicepresidenta del gobierno, quien corrobora a su colega: "La obligacin de Espaa es defender, con todos los instrumentos a su alcance, los intereses generales de Espaa", sobre todo cuando Repsol les ha financiado electoralmente. Asimismo, el PSOE no ha querido faltar a la bacanal colonialista, y paga favores a Repsol, diciendo que: "el gobierno espaol sabe que puede contar con nosotros y confiamos en que finalmente esto se pueda arreglar y dar marcha atrs a una decisin muy perjudicial". El cuadro se ataques se completa con la miserable actuacin de los partidos minoritarios y nacionalistas quienes tildan la medida de anacrnica. Como sntesis la declaracin emitida por Unin Progreso y Democracia, que : "...insta al gobierno argentino a mantener una lnea de coherencia en la aplicacin de la necesaria seguridad jurdica de las empresas inversoras extranjeras que operan en el pas..., UPyD quiere advertir sobre una posible extensin de expropiaciones encabezadas por Hugo Chvez en otros gobiernos de Amrica Latina, que pueden poner en peligro los actuales niveles de inversin extranjera, estrangulando las posibilidades de desarrollo econmico que hoy por hoy benefician las cuentas de los pases receptores de dicha inversin....y exige responsabilidad jurdica para las inversiones de REPSOL." Entender UPyD por responsabilidad jurdica aquellas que hacen la vista gorda al asesinato de dirigentes sindicales, el traslado forzoso y el etnocidio de comunidades y pueblos originarios, as como la impunidad en la degradacin medio-ambiental donde est presente?

Pareciera ser que Repsol es una empresa modlica, comprometida con la proteccin del medio ambiente, respetuosa de las comunidades indgenas y una lder en la aplicacin de tecnologas no contaminantes y un presidente Antonio Brufau, en la indigencia, cuyo sueldo en 2011, super los siete millones de euros netos. Motivo por el cual, no tiene empacho en decir que la expropiacin "solo es una forma de tapar la crisis social y econmica que est enfrentando Argentina".

Sin embargo, un informe del Observatorio de las Multinacionales espaolas en Amrica Latina (OMAL) apunta lo contrario. Repsol acta activamente en la prdida de la diversidad, est presente en 17 parques nacionales en Bolivia, Ecuador y argentina. Sus emisiones directas ascienden a 30 millones de toneladas de CO2 equivalente, ello sin tomar en consideracin aquellas producto de la quema de combustibles fsiles que producen ms de 1.000 millones de toneladas de CO2 equivalente al ao.

Pero en esta campaa desestabilizadora no podemos dejar de mencionar la actuacin de los gobiernos cipayos de Amrica latina. Las palabras de Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia quien, para mostrar su simpata con Repsol seala que: "aqu, por Colombia, no expropiamos...queremos que ustedes sientan que hay reglas estables de juego, aqu novamos a expropiar sean bienvenidos, ustedes son nuestros socios. Si a ustedes les va bien, a nosotros nos va bien", y qu decir de Felipe Caldern cuando critica a la presidenta de Argentina y califica la medida de "lamentable...y que no le va hacer bien a nadie", o del ministro de economa de Ollanta Humala, Miguel Castilla, adjetivando la nacionalizacin de "poltica errnea e insana". Sebastin Piera, presidente de Chile, tampoco pierde comba y muestra "su preocupacin por tal medida". Todos ellos han olvidado que sus pases son lo que son, en gran medida, por la nacionalizacin del petrleo y del cobre. Por suerte, otro grupo de presidentes y pases, la mayora, como Venezuela, Ecuador, Cuba, Paraguay, Bolivia, Brasil o Uruguay, han levantado la bandera de la dignidad, apoyando a la Repblica Argentina. Basten las palabras de Jos Mujica, presidente de Uruguay, quien subray que tal medida se fund en un viejo error, el de privatizar la petrolera estatal en la dcada de los noventa "...y si lo arreglan o no lo arreglan es un problema del pueblo argentino" . No hay mas caminos o soberana nacional o claudicacin vergonzante.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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