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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2012

Entrevista a Rafael Poch, corresponsal de La Vanguardia en Berln
Europa se encuentra en una divisoria: repetir 1930 o 1848

ngel Ferrero
La Directa


Cmo ves Europa en comparacin con China y Amrica Latina (economa, dinmica social)?

Regresar a Europa tras ms de veinte aos fuera, fue encontrarse con un bostezo. Los aos noventa y la primera dcada del siglo han sido socialmente somnolientos, de gran apata social. En los ochenta el continente estaba dividido en dos amalgamas estrambticas: capitalismo y democracia en el Oeste y socialismo y dictadura en el Este. La tensin entre aquellas amalgamas moderaba algo el capitalismo en el Oeste. Hoy Europa se ha unificado con el resultado de ms desigualdad y ms explotacin, tanto en el Este como en el Oeste. Pero ese cambio, que evidentemente no es igual en todos los pases, no ha sido contestado. En el Este seguramente por el desprestigio que las dictaduras imprimieron a lo social y el "slvese quien pueda" en el que se convirti la mera supervivencia para mucha gente en muchos pases. En el Oeste los motivos tambin varan de un pas a otro. En Espaa, por ejemplo, se produjo lo que yo denomino como el "asfaltado intelectual" de la sociedad: cierta americanizacin, cierto espritu cutre de nuevo rico hipotecado... En cualquier caso el resultado final fue parecido en todas partes: retroceso de los movimientos sociales y de la conciencia crtica. Mientras tanto, en China se viva un extraordinario avance de la economa y de la contaminacin, regado por el mayor proceso de urbanizacin de la historia. Un dinamismo extraordinario. Un cambio social vertiginoso difcil de caracterizar con un solo brochazo. De Amrica Latina slo puedo hablar de odas, pero es evidente que ha habido un despertar social que ha tenido consecuencias polticas en media docena de pases con el resultado de una inusitada capacidad de autonoma con respecto al gran vecino del Norte, Estados Unidos, y toda una serie de iniciativas coordinadas en el Sur, algo novedoso y esperanzador. Volviendo a Europa, parece que ahora nos encontramos en una especie de divisoria, pues vemos indicios de cambio de signo contradictorio. Algo se va a mover.

En un artculo cita una frase de Merkel "Nada debera dar por supuesto otro medio siglo de paz y prosperidad en Europa". La puede comentar?

Contiene una gran verdad, aunque seguramente la frase fue introducida en el discurso como mero adorno retrico por algn asesor de la canciller. El hecho es que la estabilidad en la que han vivido los europeos en las ltimas dos o tres generaciones se sostiene sobre unas bases muy frgiles que ahora la crisis pone en cuestin. Pero en Occidente no hay conciencia de la posibilidad de un hundimiento -lo que pas en la URSS en los noventa, en Argentina con el corralito, o la normalidad de cualquier nepal medio es un hundimiento. Los europeos occidentales y sus dirigentes no tienen experiencia de eso. Eso hace que se contine bailando sobre la cubierta del Titanic o que se crea que por tener un camarote de primera estn a salvo del naufragio. En Alemania es significativo que la generacin que conoci el desastre de 1945, los viejos, sean los nicos que dicen cosas sensatas sobre Europa y la euro crisis. Pero cuando hablo de crisis me refiero a un asunto de tres niveles. Uno es el financiero, el desmoronamiento del piramidal castillo de naipes especulativo / ladrn. El segundo es la consecuencia que ese desmoronamiento tiene en la "economa real", con empresas que cierran, sectores inflados que se desinflan, gente que pierde su trabajo y una generacin de jvenes sin futuro. El tercer nivel es el principal: se trata de la crisis asociada al "cambio global antropognico" del que el calentamiento global es el escenario ms conocido y popular. Este tercer nivel es superior, porque contiene los dems niveles y mucho ms. A su lado la crisis del neoliberalismo es algo anecdtico, casi una nota a pie de pgina, podramos decir...

El reto de la "crisis neoliberal", cuando apareci en 2008, era aprovecharla para atajar toda la crisis en su conjunto, con una transicin energtica, un cambio de modelo, de contabilidad, de racionalidad econmica, de relacin con el medio y, naturalmente, de valores. Avanzar en esa direccin. Lo que se denomin "New Green Deal". De momento ni siquiera se ha reconocido la crisis del neoliberalismo y la crisis financiera se afronta con recetas neoliberales y leyendas nacionales que nos llevan de regreso al siglo XIX. Respecto a la gran crisis, la cumbre de la ONU sobre cambio climtico de Durban ha dejado bien claro el desfase entre la urgencia del cambio que se precisa y la ceguera de la respuesta. Todo sumado, resulta difcil imaginar una situacin ms necia y miserable.

Cuando las instituciones internacionales como la ONU, ya llevan aos dedicando grandes eventos, esfuerzos y acuerdos al calentamiento global, las polticas econmicas nacionales deberan poner el cambio de modelo en el centro de su estrategia a medio y largo plazo. Ni siquiera en Alemania, uno de los pases pioneros del movimiento "verde", se habla de eso en las instituciones como se debera. Y no es casualidad. Por un lado, las instituciones de nuestras democracias no estn diseadas para el largo plazo, sino para un "usar y tirar" de cuatro o cinco aos. La transicin energtica exige estrategias a quince, veinte, treinta aos vista, pero la mirada de nuestros gobernantes no alcanza mucho ms all de las prximas elecciones. Por otro lado, la estructura econmica-empresarial regida por el beneficio determina mucho cualquier proyecto de cambio energtico: los mismos monopolios e intereses que alimentan el calentamiento son los nuevos lderes elicos y solares. Las nuevas energas en manos de las viejas estructuras sin duda no son lo mismo, pero tampoco son la solucin. No se saldr de esta crisis sin profundas reformas estructurales e institucionales. Tales reformas precisan de un fuerte movimiento social internacional.

A Alemania le favoreci la burbuja inmobiliaria espaola. Qu hay detrs de la propaganda contra los "vagos del sur"?

Ante todo la vana esperanza de que el pas puede salir ileso de la crisis. Alemania haba sido un pas de relativa nivelacin social, como Japn, con un estado social generoso y unas relaciones laborales mucho ms decentes que la media europea. En 1990, la anexin de la RDA, que cost un billn de euros, acab con el espantajo comunista, que era el principal incentivo para el "modelo social alemn". La mayor competitividad de los productos alemanes, en Europa y en el mundo, se logr, en gran parte, congelando salarios y generalizando la precariedad laboral en Alemania. Ese desmonte social-laboral contribuy afirmar la potencia exportadora alemana en una poca en la que aparecan nuevos desafos competidores en Asia, pero desequilibr aun ms internamente la zona euro.

Desde la introduccin del euro Alemania gener un supervit comercial de 800.000 millones de euros dentro de la euro zona, lo que cre un agujero equivalente en los pases menos competitivos del grupo. Esta es la "unin de transferencias" de la que no se habla en Alemania, donde bajo ese concepto slo se entiende los subsidios y fondos de compensacin al sur de Europa que Alemania y otros pases ricos desembolsaron. En cualquier caso, las empresas alemanas (no "los alemanes") ganaron mucho dinero e invirtieron gran parte de sus beneficios en el exterior, capitalizando la estafa inmobiliaria de Estados Unidos, la destruccin del litoral espaol y buena parte de las fantasas irlandesas o griegas, etc., etc. Desentenderse de eso y hacer ver que la situacin es resultado del maniquesmo entre pases virtuosos y manirrotos, denota una gran desvergenza, porque el problema no es nacional. La crisis fue desencadenada por el sector privado, especialmente por los bancos que financiaron la pirmide inmobiliaria que se desmoron. Para atajarla, los pases europeos han dado a los bancos 4,6 billones de euros desde 2008 esa es la cifra facilitada por el presidente de la Comisin Europea, Jos Manuel Durao Barroso. Adems, hubo otro enorme desembolso de dinero pblico en los programas de estmulo keynesianos del 2008. Todo ello increment, evidentemente, la actual deuda pblica.

Que hoy el debate est centrado en la crisis de la deuda pblica, y no sobre el casino que la ocasion, se debe, fundamentalmente, a que el poder financiero controla gobiernos y medios de comunicacin e impone la leyenda que ms le conviene. El gobierno alemn ha sido particularmente activo en ese frente. Su nacional-populismo acerca de que el problema son unos pases del sur gastadores que no "hicieron sus deberes" y en los que la gente comn vivi "por encima de sus posibilidades", le permite canalizar el descontento de los contribuyentes alemanes por los centenares de millones transferidos a los bancos como consecuencia de la irresponsabilidad de estos invirtiendo en el casino global. Reconocer la realidad significara revisar los ltimos veinte aos de poltica econmica y social alemana que se han vendido como exitosos y modlicos para el resto de Europa.

Pero no lo fueron?

Solo fueron exitosos para los empresarios y para los ms ricos. Desde la anexin de la RDA la economa alemana ha crecido alrededor de un 30%, pero el resultado no ha sido una prosperidad general, sino un enorme incremento de la desigualdad. Desde 1990 los impuestos a los ms ricos bajaron un 10% y la imposicin fiscal a la clase media subi un 13%, los salarios reales se redujeron un 0,9% y los ingresos por beneficio y patrimonio aumentaron un 36%. Desde el punto de vista de la (des) nivelacin social, Alemania es hoy un pas europeo normal: el 1% ms rico de su poblacin concentra el 23% de la riqueza (una relacin similar a la existente en Estados Unidos en 2007) y el 10% ms favorecido el 60% de ella, mientras la mitad de la poblacin slo dispone del 2%.

Por qu siguen rechazando los eurobonos?

En parte porque el gobierno alemn es rehn de su propia leyenda populista. La leyenda afirma que Alemania es el gran pagador de Europa, la gran vctima. Su contribucin a los rescates europeos es, efectivamente, la mayor en trminos absolutos, pero slo porque su economa y su poblacin son las mayores. La contribucin alemana per cpita es la sexta entre 17 pases, y segn la parte del PNB dedicada es la dcima, pero eso no se dice, como tampoco se dice que han sido los mayores beneficiarios de la existencia de una moneda nica. Entonces, si la msica con la que se desayunan diariamente los alemanes les dice que ellos son los que ms pagan y que ellos lo han hecho todo "bien", acceder a los eurobonos significa socializar el desbarajuste de quienes lo hicieron "mal". Salir de este enredo significara reconocer la interrelacin de la euro crisis y corregir la leyenda, lo que resulta muy complicado para el conjunto del establishment alemn porque supone cuestionar la poltica de los ltimos veinte aos. No es un problema de gobierno, sino tambin de la actual oposicin: recordemos que fue un gobierno de socialdemcratas y verdes quien realiz la ltima gran ofensiva neoliberal en el pas, con la llamada "Agenda 2010" de Schrder y abriendo las puertas a los "hedge funds"... Adems de esto, tambin hay un punto de dogmatismo ideolgico neoliberal.

Pero sera injusto no aadir algo: si la actitud alemana es obtusa, cmo calificar el disciplinado seguidismo masoquista de los gobiernos de Francia, Espaa y los dems, que ni siquiera defienden los vanos intereses nacionales de una estrategia exportadora y consienten una poltica que incrementa su crisis? En Espaa ni siquiera ha habido un "mea culpa" por el ladrillo. Ningn aeropuerto intil o destruccin del litoral ha llevado a nadie a la crcel. Al revs, el discurso poltico del PP reivindica aquella "etapa de crecimiento". Es una casa de locos... Hemos de ponernos de acuerdo en una cosa: en la Europa de hoy la estupidez es internacional. Frente a la divisin de una Europa en pases virtuosos y manirrotos, que pretende disolver problemas sociales en cuestiones nacionales, el internacionalismo ciudadano debe constatar la absoluta unidad de la estupidez europea como primer paso.

Qu queda del proyecto europeo, ahora que ya se habla de dos zonas euro, pero adems con una clara divisin los europeos buenos y los malos?

Ese discurso introduce una tendencia desintegradora y disolvente en la Unin Europea. Con el, Alemania ha abierto una caja de Pandora muy peligrosa. Es un discurso que divide Europa y que ofenda a sus pueblos. Lo hemos visto en Grecia donde se demoniza a Alemania, y se empieza a ver en Espaa. Cuando llegu a Berln en 2008, Merkel era considerada en Espaa como el paradigma de la buena gobernante. Desde el ao pasado su prestigio y el de Alemania han cado por los suelos. Todo esto es disolvente para la cohesin europea, pues abre una espiral desintegradora. Los alemanes, a los que siempre les ha costado mucho ponerse en el lugar de los otros, no son conscientes de lo que estn sembrando. Cuando el ao pasado le pregunt al ministro de Exteriores alemn, Guido Westerwelle, sobre el resentimiento que sembraba en Europa el discurso aleccionador de una Alemania virtuosa, me mir como si le hablara en chino... Todo esto es muy malo, pues la Unin Europea, vista con perspectiva histrica, es una buena solucin a lo que haba antes: naciones que guerreaban constantemente entre s. Por eso hay que conservarla, reformndola. Para ello hay que poner los intereses generales de la ciudadana por delante del negocio, lo poltico por delante de lo econmico, y no pedir peras al olmo, no pretender hacer un superestado europeo a partir de la idealizacin del continente como sugiere Jrgen Habermas en su "Zur Verfassung Europas". En la proyeccin exterior de la Unin Europea, hay que conformarse con una ambigua y paquidrmica estructura comn que no le complique la vida al resto del mundo. Lograr que esa estructura no sea imperialista, ya sera un enorme avance histrico.

Y sobre el peligro de los populismos, que en lo econmico vienen con propuestas que deberan haber llegado desde la izquierda? Estamos ante una repeticin de los 30?

Antes he mencionado que Europa est en una divisoria, que algo se va a mover, porque se ha creado un agujero y hay una demanda de respuesta a la nueva situacin. La direccin que van a tomar las cosas es opinable. Tenemos tanto indicios de 1930 -el aumento del desprecio al dbil, el darwinismo social, el racismo y el auge del discurso y la practica de la extrema derecha, con situaciones que en algunos casos parecen calcar el mapa de la Europa de los aos treinta y cuarenta- como indicios de 1848, de una "primavera de los pueblos" internacionalista, ciudadana y social. Pero, no nos engaemos, este segundo escenario positivo precisa trabajo, compromiso y organizacin. El espontanesmo festivo-narcisista y el happening "on line" no son suficientes. Los ejemplos que mencionas advierten que el populismo de extrema derecha puede rellenar el agujero y ganar la calle.

Mirando la toma de decisiones en Espaa o Italia, en relacin a los recortes, hacia donde vamos? Se modific la Constitucin sin referndum, ya no se consulta a los ciudadanos sobre los nuevos recortes...

Cierta austeridad popular a cambio de un desmonte del casino podra haber sido aceptable, por lo menos en los pases ms ricos de Europa, pero el intento de hacer regresar a Europa al siglo XIX en lo social y laboral, sin tocar el casino y por decreto, evidentemente, no es democrtico. Rompe lo que quedaba del contrato social europeo de posguerra, all donde lo hubo. La imposicin de las polticas de ajuste ha reventado la soberana nacional, que por otra parte nunca gobern ni decidi las cuestiones econmicas principales. Aunque no todas las democracias son iguales (en Noruega hay mucha ms democracia que en Espaa, en Espaa ms que en Rusia y en Rusia ms que en Hait), la democracia realmente existente tiene muy poco que ver con su sentido genuino de "poder popular". La tendencia que hoy gobierna Europa disuelve incluso esa caricatura de democracia. Como lo social y lo poltico van unidos a la degradacin de lo primero le corresponde la degradacin de lo segundo. Qu quiere decir, por ejemplo, "reformar el derecho de huelga", como se dice ahora en Espaa, en el actual contexto? Evidentemente se trata de restringir. Cmo se lee que hombres de Goldman Sachs estn al frente del gobierno griego, en Italia, o en el Banco Central Europeo, o rodeando y asesorando a Merkel en Berln y a Obama en Washington? Todo eso lanza un desafo directo a los pueblos de Europa que esperamos se dirima en una primavera rebelde a la 1848 y no en un auge de la extrema derecha el militarismo y de la irracionalidad. En Espaa el regreso de los postfranquistas al gobierno es un incentivo para los movimientos sociales porque crea condiciones ms confortables para una contestacin ciudadana sin complejos de "hacer el juego a la derecha".

Pueden cambiar las cosas en Alemania en las elecciones de septiembre de 2013?

En Alemania hay una clara mayora para desplazar a los conservadores del gobierno en 2013. Esa mayora se logra mediante la suma de los socialdemcratas (SPD), los verdes, y los socialdemcratas de izquierda de Die Linke. El problema es que la obvia viabilidad de este tripartito es tab en Alemania. Die Linke es el nico partido opuesto al orden neoliberal y sin responsabilidades en los recortes sociales de los ltimos diez aos. Eso explica que sea tratado como una especie de "partido demente", del que se dice que es "incapaz para gobernar", cuando la realidad es que es, fundamentalmente, una fuerza socialdemcrata que lleva mucho tiempo gobernando en coalicin en diversas regiones del pas. Die Linke se opone, adems, a la participacin alemana en guerras imperiales. Esas dos virtudes, con las que sociolgicamente estn de acuerdo el 60% o el 70% de los alemanes, marcan una divisoria de respetabilidad institucional: pertenecer o no al establishment. SPD y verdes prefieren perder las elecciones y que gobiernen los conservadores antes que aliarse con Die Linke, entre otras cosas porque tal alianza significara auto criticarse por los aos de gobierno en los que iniciaron el gran recorte social y metieron, por primera vez desde Hitler, al pas en guerras. Tal autocrtica implicara no slo un cambio de programa sino de dirigentes, pues los lderes de ambos partidos fueron los que gobernaron y adoptaron aquellas decisiones. As pues, descartado ese tripartito, al da de hoy la suma de verdes y SPD no alcanza para gobernar. Eso quiere decir que Merkel puede volver a ganar (a menos que la incierta estabilidad exportadora se hunda, lo que es muy posible), o que vuelva a gobernar en coalicin con el SPD, o con los verdes. En ambos casos un cambio de gobierno no alterara nada fundamental. Para convencerse de ello basta mirar hacia atrs: no slo en Alemania, tambin en Espaa, en Francia y en el Reino Unido, el neoliberalismo se introdujo, o fue potenciado, de la mano de los socialdemcratas. Y en ninguno de esos pases hay indicios de correccin en esos partidos. En ausencia de tal correccin, quien quiera un cambio razonable, puede seguir apostando por ellos? Dicho esto, una cada de Sarkozy la prxima primavera en Francia podra complicarle las cosas a Merkel. Lo decisivo, sin embargo, debe venir de abajo. Es sorprendente que, ante una situacin que es claramente supranacional, todava no se hable de coordinar las jornadas de huelga general entre varios pases europeos. La falta de solidaridad y empata hasta ahora demostrada hacia la canallada que estn haciendo con la poblacin de Grecia, es una prueba a la dignidad de los otros pases de la UE. Por el momento triunfa el reflejo cobarde y mezquino del "nosotros no somos como Grecia". Adems de mezquino es suicida, porque los recortes que se van a aplicar en Espaa introducirn escenarios griegos. De momento, con el billn de euros de dinero pblico prestado a bajo inters a la banca privada desde diciembre por el Banco Central Europeo, parece que han conseguido comprar cierto tiempo de tranquilidad burstil... Esa parece ser la alternativa de la derecha a los eurobonos.

Cmo ha gestionado China la crisis?

China fue el nico pas que era consciente de su crtica posicin en la globalizacin antes de la aparicin de la crisis. En 2002, cuando llegue a Pekn, sus dirigentes ya pensaban en cambiar el modelo: en pasar de un modelo puramente exportador, muy dependiente del mercado global y expuesto a sus vaivenes, a un tipo de desarrollo ms endgeno y basado en el consumo interno. Para ello era necesario invertir ms en la poblacin pobre, para que sta pudiera consumir y alimentar el nuevo esquema con su consumo. De ah naci la recuperacin del concepto confucioniano de "pequeo bienestar" (Xiakoang) y la retrica de la "sociedad armoniosa". China se propone ahora crear un sistema de seguridad social para su enorme poblacin. Si en los noventa realizaba experimentos capitalistas en ciertas regiones, ahora hay experimentos "sociales" como el de Chongqing, que recuperan cierto discurso maosta nivelador. Todo eso, unido a la supremaca de lo poltico, al control que el partido tiene de las finanzas (el jefe del Banco central es nombrado por el partido y los jefes de los principales bancos son miembros del comit central), le permite un control de la situacin y una capacidad de juego mayor que la que existe en Occidente. China es un pas que ha protagonizado enormes cambios de lnea en su historia reciente. Si fuera necesario, creo que podra volverse a poner el uniforme maosta, no para hacer la poltica de los aos sesenta, pero s para cambiar radicalmente de lnea... Dicho esto, hay que recordar lo ms importante: que el pas presenta las contradicciones planetarias en su mxima concentracin. Si el crecimiento se detiene, el pas puede inaugurar un nuevo "gran desorden" (da luan), un concepto chino parecido al ruso de "smuta" que describe las etapas de caos que jalonan su historia. Que sus dirigentes sean conscientes de la fragilidad que gobiernan, no significa que vayan a tener xito.

En tu libro sobre China, afirmas "Nuestro porvenir depende de China y todos los problemas de la crisis estn en ella".

Mi libro intenta presentar un pas que es paradigma de la crisis mundial, algo que me parece ms realista y adecuado que recrearse en las leyendas de la "nueva amenaza china" y la "prxima superpotencia hegemnica", que nos vende el "mainstream" meditico. La expansin desarrollista china evidencia, en ltima instancia, la inviabilidad de la economa mundial inventada por Occidente. Los xitos chinos de los ltimos treinta aos se han realizado sobre modelos en crisis, lo que contiene ms certezas que sospechas de que hay muchos desastres incluidos en ellos. Lo que afirmo es que si los chinos logran salir de la crisis antropognica, de la crisis de civilizacin mundial, pese a su manifiesta desventaja en poblacin, recursos etc., entonces quiere decir que todos los dems podemos salir de ella. Esa es la gran "Actualidad de China", que da ttulo a mi libro.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Daniel Escribano y ngel Ferrero

Nota edicin SinPermiso: ngel Ferrero, miembro del Comit de Redaccin de SinPermiso, entrevist al corresponsal de La Vanguardia en Berln, nuestro amigo Rafael Poch, para el semanario cataln La Directa. Lo que sigue es una versin castellana preparada por el propio entrevistador.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4902



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