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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2012

Reapropiando (II)
Proceso Constituyente

Javier Couso
Hablando Repblica


En el debate sobre los mtodos para lograr el cambio social, se han propuesto tantos caminos como partidos y grupos componen la izquierda. Desde la insurreccin a la huelga general revolucionaria, de la conquista por las urnas al foquismo guerrillero, del entrismo a los pactos sociales,... cada uno ha servido, o no servido, dependiendo de las circunstancias de cada pas y de sus propias sinergias sociales.

Tradicionalmente el movimiento obrero ha pensado que los detentadores del poder no se lo van a dejar arrebatar sin lucha, de ah la creencia en que aunque se use tcticamente la batalla electoral, ser finalmente inevitable la confrontacin armada.

Si echamos un vistazo a la historia ms reciente, hay un momento que los historiadores consideran clave por ser lo ms cercano al paso del antiguo rgimen a lo contemporneo. La Revolucin Francesa, con su precedente en el Rgimen del Contrato Social Ingls, instaura un nuevo marco legal donde desarrollar la legitimidad del ejercicio del poder ciudadano.

El Rgimen Constituyente se inspira en los enciclopedistas de la Ilustracin bajo los principios de la Razn, la Igualdad y la Libertad, siendo las posteriores Revoluciones Liberales las que provocan la ruptura con el Absolutismo real, sus privilegios aristocrticos feudales y el colonialismo.

El nuevo poder constituyente dibuja una nueva relacin social basada en un poder pblico que no se legitima por la ascendencia del nacimiento o la teocracia sino por la construccin de un sujeto colectivo: El pueblo soberano.

En la eterna discusin sobre dnde reside la soberana que legitima el ejercicio del poder, se sustituye al Soberano por el Pueblo, el sbdito sumiso sujeto a una autoridad superior por el Ciudadano como ser, sujeto de derechos, incluida el de la participacin poltica.

La Declaracin de Virginia (1775), en el marco de la Revolucin Americana, afirma que Todos somos libres e independientes, Tenemos derecho al gozo en la vida Y que Todos los funcionarios son sirvientes del pueblo y en todo momento son responsables ante l. Los Derechos del Hombre y el Ciudadano de La Revolucin Francesa, llevan este espritu de igualdad y justicia a cotas no conocidas con anterioridad y a la vez arrebatan el ejercicio de la defensa a los nobles y mercenarios, limitando adems el poder de la Iglesia al instaurar un Estado Laico de ciudadanos donde descansa la Soberana Nacional.

Ambas son revoluciones precursoras que recogen y dan marco legal al derecho de los pueblos a la rebelin contra la opresin o la tirana. Derechos que son, hasta el da de hoy, parte del alma de todos los movimientos populares de liberacin.

A partir de ese momento, no hay cambio social en la historia que no haya llevado aparejado la creacin de un poder constituyente que elaborara un marco donde desarrollar nuevas formas polticas y sociales. As se recoge en la Constitucin de Cadiz (1812), en la abortada Constitucin Federal de la I Repblica Espaola (1874), en el proceso constituyente de los Soviets obreros y campesinos en la Revolucin de Octubre o en la propia Constitucin de la II Repblica Espaola cuyo primer artculo habla de un Repblica de Trabajadores.

Por contra, la Constitucin que hoy supone nuestro marco actual es una Constitucin hecha, no por el pueblo ciudadano como sujeto de soberana, sino por los que detentaron el poder a partir de un golpe de estado que dio paso a una cruel Dictadura Militar y su aspiracin es funcionar como barrera antiincendios contra el fuego que, despus de cuarenta aos de persecucin poltica, se empezaba a avivar. Una voladura controlada de un poder que tras crecer con el Eje nazi-fascista se parapet en el anticomunismo atlntico y sobrevivi del lado estadounidense en el marco de la guerra fra.

A pesar de ser aprobada por mayora, es la expresin condicionada del miedo en medio de una gran crisis econmica (del petrleo), con las redes contrainsurgentes de la OTAN (Gladio) que llevaba a cabo acciones agresivas (atentados, guerra sucia, ) para evitar el acceso al poder a los partidos comunistas en Europa (Italia, Portugal,...), en un momento de partidos de oposicin y sindicatos debilitados por la lucha clandestina y con una estructura institucional franquista inalterable e inalterada, que coloca al nieto del rey, expulsado por el pueblo en 1931, como garante de una continuidad que permite, con barniz democrtico, la supervivencia del mismo poder y los mismos negocios con diferente cara. Atado y bien atado.

Evidentemente hay un avance en las libertades y un paso de gigante en las garantas individuales y colectivas, pero tambin hay un dique de contencin ante cualquier intento de cambio real del statu quo.

Una corona incuestionable, inmune y no electa, un sistema electoral que favorece el bipartidismo, atribuciones excepcionales del ejrcito en momentos de crisis social, adems de vendernos durante casi treinta aos una imposibilidad de reforma de cualquier tipo que no es tal, cuando por cesin de la soberana ante los dictados del poder financiero, se reforma, sin partIcipacin popular, en 2011 para blindar la prioridad del pago a la deuda creada por la usura privada.

Un debate que incluya un proceso constituyente resurge de nuevo cuando en Latinoamrica despus de los aos de la miseria y la violencia que supusieron las agresiones del FMI y el Banco Mundial del Consenso de Washington, los movimientos populares de varios pases consiguen convertirse en fuerzas destituyentes de los poderes al servicio forneo-financiero e iniciar Procesos Constituyentes de ruptura bajo la misma inspiracin de las primeras revoluciones contra el Absolutismo de raz feudal, logrando un respaldo en los refrendos del 75% en Ecuador o del 90% en Bolivia, por poner dos ejemplos.

No es extrao, pues, el virulento ataque de los grandes medios ante esa recuperacin de soberana que afecta principalmente a la gestin de los recursos naturales que depredan las multinacionales radicadas en el llamado Primer Mundo, que deben aceptar otras condiciones o incluso renunciar al expolio puro y duro.

Tampoco sorprende la revisin cultural que hacen primeros espadas de la derecha liberal contra la herencia cultural y poltica de la Revolucin Francesa. Los que representan a la nueva, pero vieja, Aristocracia Financiera temen que los Sbditos se conviertan realmente en Ciudadanos que quieran ejercer su soberana no como una ilusin holgrafica sino REAL.

Salvando las distancias, adecuando a nuestra realidad y con vocacin de futuro, quizs sea el momento de ir empezando a trabajar en comn y con la sempiterna necesaria generosidad, en el horizonte de un Proceso Constituyente que devuelva el sujeto de la SOBERANA real, al pueblo formado por ciudadanos y ciudadanas LIBRES.

Artculo realizado por Javier Couso , como continuacin a "Reapropiando (I): Soberana Nacional".

Fuente: http://hablandorepublica.blogspot.com.es/2012/04/reapropiando-ii-proceso-constituyente.html


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