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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2012

Elecciones en Francia
Impresiones desde fuera

Miguel Romero
Viento Sur


"S que soy observado ms all de nuestras fronteras. Debo reorientar Europa al camino del crecimiento." Hollande sobreacta atribuyndose capacidades que estn lejos de su alcance, despus de haber conseguido un primer puesto muy ajustado en la primera vuelta de las elecciones francesas (28,5%, punto y medio por encima del presidente saliente, esperemos que definitivamente, Sarkozy). Pero es cierto que las elecciones francesas del domingo 22 han sido seguidas con ms atencin de la habitual, particularmente aqu, en la izquierda, y en la izquierda alternativa. Eso es lo que justifica esta nota, escrita pensando ms en los debates domsticos, que en un anlisis en profundidad sobre la situacin poltica francesa, que corresponde hacer desde dentro. Por decirlo todo, tambin me anima a escribirla que muchos de los principales problemas que suscitan los resultados electorales, especialmente del Frente de Izquierda y del Nuevo Partido Anticapitalista, conectan inmediatamente con los que se plantean en el libro Conversaciones con la izquierda anticapitalista en Europa que est ya en las libreras, y sobre el que me permito esta modesta e indisimulada autopublicidad.

La referencias entrecomilladas corresponden a declaraciones de candidatos y partidos tomadas de la prensa; no he querido atiborrar el texto de notas, y slo al final incluir algunos textos de consulta de especial inters.

 

1. Un primer dato a considerar es la alta participacin, cercana al 80%. Frecuentemente se considera que una baja participacin electoral es un signo cierto de deslegitimacin del sistema. Significara entonces una participacin tan considerable una legitimidad o legitimacin de V Repblica francesa? Ms bien, el conjunto de los resultados, y particularmente los que corresponden a candidaturas que se dicen, o estn, contra el sistema (cercano al 35% de los votos) indica lo contrario. El mayor o menor inters de la ciudadana en participar, o no, en unas elecciones obedece habitualmente a razones ms superficiales y aleatorias que la legitimidad del sistema. El llamamiento de Jean Luc Mlenchon a una VI Repblica, con lo que implica de critica radical al rgimen actual, sale de las elecciones no debilitado, sino posiblemente reforzado; quizs se refuerce ms an tras la segunda vuelta y las legislativas de junio en las que se asistir a un mercado persa de intercambios de apoyos y votos ms o menos contra natura, consecuencia directa del sistema electoral francs, uno de los menos proporcionales del mundo.

 

2. Es significativo del estado de agotamiento y desorientacin de la socialdemocracia europea que un poltico de segunda mano como Franois Hollande -que debe su puesto a las andanzas de Dominique Strauss-Kahn, el candidato preferido, de lejos, por los socialistas franceses hasta hace slo unos meses- se haya convertido en un modelo de referencia para los PS europeos, al que se aferran para salir del pozo, y en la gran esperanza, incluso al parecer de gobiernos como el del PP, para un cambio de rumbo en la Unin Europea. Pero ni el programa de Hollande, ni las condiciones de la crisis capitalista, tambin en Francia, permiten tener expectativas razonables en este sentido. El lema econmico central del probable futuro presidente es suficientemente significativo: Dar sentido al rigor (a la austeridad, diramos en el lenguaje poltico de aqu). Ms all de las reformas fiscales y las promesas de creacin de empleo, tpicas de los programas electorales y que habr que ver en que quedan cuando Hollande descubra la herencia recibida, sus objetivos estratgicos en poltica econmica se reducen a tres: -alargar los plazos para llegar al dficit cero hasta el 2017; -establecer a un compromiso con Merkel para reformas, sin duda menores, del Tratado de Estabilidad y para flexibilizar el rigor del Banco Central Europeo; -dar seguridad a los mercados, para lo cual ha viajado ya a la City de Londres y anuncia una prxima reunin con los patronos de las empresas del CAC 40 (equivalente al Ibex 35). Esto explica que su posible victoria no provoque especiales inquietudes en los gabinetes de estudio de los grandes bancos internacionales. Incluso, la defensa de cierta flexibilidad, sobre todo en los ritmos de aplicacin de las polticas de ajuste pueden terminar siendo funcionales para el sistema, si se confirman las perspectivas de depresin a medio plazo en pases no intervenidos, como Espaa, Italia, e incluso la propia Francia (el peridico en lnea Mediapart anuncia un posible Lehman Brothers francs en las prximas semanas; por el momento, no revela el nombre del banco amenazado). Pero esto es todo: lo de reorientar Europa al camino del crecimiento es pura propaganda electoral. Y hacer de l el abanderado de un nuevo ciclo socialdemcrata en la UE es una fbula difundida por quienes, como es el caso del PSOE, no tienen nada que ofrecer por s mismos.

Es obvio, pero no est de ms recordarlo: la poltica de Hollande es anti-Sarkozy, no anti-neoliberal.

 

3. El dato ms notable, y peligroso, de las elecciones ha sido el 18,12% obtenido por el Frente Nacional de Marine Le Pen. Adems de sus consecuencias en Francia, encuentra un terreno abonado en muchos pases europeos para estimular el avance de la extrema derecha; una relectura de textos que hemos publicado en nuestra revista, como el que sealamos al final, es muy recomendable.

En Francia no hay ms de seis millones de fachas, ha dicho un portavoz del PS. No cuesta trabajo creerlo. La actual extrema derecha europea no es polticamente equivalente a la de los aos 30. Pero las diferencias no deben hacer olvidar las semejanzas, y el papel de estas semejanzas en el acopio de votos.

Marine Le Pen lleva en campaa ao y medio y ha tenido diversos discursos en torno a una estrategia bien diseada. El primer objetivo fue lo que llam desdiabolizar al Frente Nacional, es decir, convertirlo en un partido como los otros, cuyos votantes no tuvieran que esconderse, ni aparecer de espaldas en los reportajes electorales. Sobre todo, se trataba de quitarse de encima la marca antisemita, que est en los genes del partido fundado por su padre, pero provoca rechazos muy amplios en la sociedad francesa. As, Marine Le Pen incorpor a su discurso un programa econmico basado en el rechazo del euro y la afirmacin de un soberanismo distante de la UE y radicalmente crtico con sus instituciones.

Los resultados de este discurso no fueron demasiado alentadores en las encuestas electorales, as que en la ltima etapa de su campaa volvi, esta vez con mucho xito, al marco poltico bsico de la extrema derecha, con el que se identifica realmente su base social y electoral, es decir: islamofobia (que sustituye ahora con ventaja al antiguo antisemitismo); estricto control de la inmigracin, por medio, entre otras medidas, de una poltica nacional de fronteras que anule la aplicacin en Francia del Tratado de Schengen; una versin especialmente represiva de la seguridad ciudadana; proteccionismo (contra las deslocalizaciones; por la prioridad nacional en el empleo y el acceso a la vivienda).

Ms all de las medidas concretas, la aportacin de Marine Le Pen a la poltica tradicional de su partido, ha estado en reforzar su carcter popular (representamos a la Francia pobre ha dicho, y lamentablemente hay verdad en ello, especialmente en la Francia profunda campesina); antisistema y fuera del sistema (somos ahora la nica verdadera oposicin a las elites financieras y a la izquierda ultraliberal, laxa y libertaria, una combinacin en la que cada adjetivo cuenta) Ahora, bajo el impulso del xito electoral, ha aadido un nuevo objetivo central: la implosin del sistema poltico, para situar al Frente Nacional, posiblemente con un nuevo nombre, como fuerza mayoritaria de la derecha francesa.

No es un objetivo inalcanzable, pero tampoco parece al alcance de la mano por va parlamentaria, y no cabe duda de que sta ahora la va del FN y de sus compinches europeos. Marine Le Pen tiene que jugar a fondo a la derrota de Sarkozy, lo cual puede terminar siendo decisivo para la victoria de Hollande, pero tendr que negociar con el partido del an presidente, la UMP, para conseguir su gran objetivo: contar con un grupo parlamentario propio en la Asamblea Nacional que saldr de las elecciones de junio. Le Pen calcula que puede llegar a la segunda vuelta de esas elecciones con, al menos, cien candidatos (que obtendran ms del 12,5% en la primera vuelta). Pero el carcter ultramayoritario del sistema electoral francs, la puede dejar con cero diputados, que es como est ahora. Para formar grupo necesitara 15 diputados (la Asamblea Nacional tiene 577) y slo podra conseguirlos mediante un complicado juego de desistimientos pactados, fundamentalmente con la UMP.

Por ltimo, y aunque no pase de ser una ancdota, la euforia de la noche electoral, llev a Marine Le Pen a superarse a s misma en materia de demagogia, dirigida esta vez hacia la izquierda: as llam a la resistencia (el lema compartido de las candidaturas a la izquierda del PS, gritado especialmente a todo pulmn en los mtines masivos de Mlenchon) y a la colaboracin con los soberanistas de izquierda, y por sin esto fuera poco, bajo el slogan que simboliza a Mayo 68: Ce n est quun dbut; continuons le combat. Marine Le Pen no olvida que una parte de su fuerza viene, y a lo que se ve aspira a que siga viniendo, de gente de izquierda antisistema, decepcionada por sus antiguos partidos.

 

4. Aunque el resultado obtenido haya estado muy por debajo de las expectativas (11,11% respecto al 16 17% esperado, con la idea de superar a Le Pen, lo que lamentablemente ha quedado lejos de conseguir), el Frente de Izquierdas y su lder Jean-Luc Mlenchon se han convertido en un referente para la izquierda europea, que recuerda al papel que jug hace unos aos Die Linke.

El xito masivo de la campaa electoral de Mlenchon y su importante votacin me parece una muy buena noticia para ese espacio a la izquierda de la socialdemocracia que existe en estado magmtico en toda Europa. Hay que reconocer que l mismo y el Frente de Izquierdas van a ser la principal referencia poltica de izquierda de la nueva etapa en Francia y que lo que digan y lo que hagan tendr una considerable influencia europea. Razn de ms para evitar las simplificaciones de la pura exaltacin y tratar de analizar su poltica real, con sus logros y contradicciones.

 

El primer punto a destacar es el marco poltico que ha sido, mucho ms que el programa concreto, la base de la campaa de Mlenchon. Los lemas principales son conocidos: Tomemos el poder!, Insurreccin cvica, Revolucin por las urnas todo ello con un tono presidencial (Yo coger mi vieja pluma, una hoja de papel y empezar marcando: el salario mnimo a 1.700 euros. Cuando se es de izquierdas y se llega al poder, hay que aumentar el salario mnimo!) que no es simplemente lenguaje exuberante de campaa. Hay aqu un tema que no termina de estar claro, pero en el que conviene detenerse.

Mlenchon se ha reivindicado de lo que llama el modelo latino para definir su proyecto poltico. Este modelo consistira en disputarle la hegemona al PS en el pueblo de izquierdas, un objetivo que me parece bien planteado y que tambin forma parte, con un enfoque propio, del Bloco de Esquerda portugus, un partido menos valorado de lo que merece, como se muestra, creo, en el libro publicitado al comienzo de esta nota.

Pero en la concepcin de Mlenchon este objetivo se alcanza prioritariamente por procedimientos electorales. De ah sus ilusiones en disputar ahora la 2 vuelta a Hollande (Eso sera la culminacin del modelo latino, declar), con la perspectiva de disputarla de nuevo, y ganarla, dentro de cinco aos. Es verdad que esto es slo una interpretacin, pero es coherente con la campaa desarrollada. El 11% obtenido compromete seriamente la credibilidad del proyecto a corto plazo, pero es una hiptesis razonable que se mantenga como ncleo del proyecto de Mlenchon.

Las referencias al modelo latino (aunque se dice que su contacto direct en este aspecto es Rafael Correa, un mal modelo) dan sentido a analizar la poltica de Mlenchon no desde el populismo -utilizado cada vez como una etiqueta peyorativa banal que se aplica a todo lo que no suene a la ortodoxia dominante-, pero si desde la razn populista, por utilizar el ttulo del muy recomendable libro de Ernesto Laclau, pionero en una revisin poltica radical de la lucha por la hegemona antagonista en nuestra poca y el papel del sujeto pueblo en ella. Hay tambin en este punto relecturas recomendables en nuestra revista y un debate muy pertinente, sobre el que me voy a limitar a justificar sumariamente mis reservas. A mi parecer, el Frente de Izquierdas es por ahora estrictamente un movimiento electoral, sometido a los avatares propios de unas elecciones, entre otros, bajar cinco puntos en una semana las expectativas de voto por la presin de un voto til hacia Hollande, voto que no debera pesar excesivamente en elecciones a dos vueltas.

La conversin de ese movimiento electoral en un movimiento sociopoltico es un enorme salto cualitativo, muy problemtico cuando es precisamente lo electoral el aspecto predominante de la accin poltica. Que ese hipottico movimiento sociopoltico culminara en la constitucin del sujeto pueblo es algo que simplemente no parece tener bases significativas en la actual realidad poltica francesa. Por supuesto, habr que prestar atencin a los desarrollos futuros de las resistencias a la poltica de Hollande y, particularmente, de la lucha social y poltica con el Frente Nacional. Pero por el momento, creo que son ms importantes que especulaciones constituyentes las caractersticas concretas, esperemos que en marcos unitarios, que tomarn esas resistencias y esas luchas, y el nuevo contenido que adquiera a partir de ellas, conceptos que suenan tan bien como insurreccin cvica.

 

En segundo lugar, el programa concreto del Frente de Izquierdas tiene objetivos y propuestas que responden muy bien a las polticas de ajuste que padecemos, pero tambin contradicciones y ambigedades notables que, no s por qu, no aparecen ni aludidas entre sus partidarios de aqu. Hemos publicado textos en la web que las sealan sin el menor sectarismo, simplemente porque existen y hay que valorarlas precisamente por la importancia adquirida por el Frente. Por ejemplo, en uno de los artculos que publicamos se lee: Mlenchon denuncia el imperialismo estadounidense, defiende la retirada de la OTAN, pero no es ni antiimperialista ni antimilitarista. Cuando se le pregunta lo que piensa de la actitud de Nicolas Sarkozy en el asunto libio, responde: la poltica realizada es conforme al inters de Francia -estar ligada con el mundo magreb. Cuando Eva Joly propone suprimir el desfile militar del 14 de julio, en el verano de 2011, se enfada declarando que el pueblo francs no tiene que tener vergenza de (su) ejrcito, de (su) orgullo nacional... Aboga incluso por un desfile militar y ciudadano, para mostrar a las finanzas internacionales que aqu hay un pueblo que no se dejar dominar, y enviar un mensaje a las agencias de notacin: aqu no estamos en Grecia. Asmismo, en el balance de las elecciones de Samy Johsua que est en nuestra web leemos: La referencia omnipresente a La Repblica es ambigua en la historia del pas, y no es por azar que sea reivindicada tambin por Sarkozy y tantos otros. Hay en Mlenchon la referencia a 1793 y a La Comuna de Pars. Pero tambin el saludo a la presencia de Francia en todos los continentes (dicho de otra forma, en las ltimas colonias), a la poltica de Estado a la manera gaullista, a una alianza directa con bellas democracias como China y Rusia, a la venta sin escrpulos de armas francesas, al mantenimiento de la disuasin nuclear, mas las tentaciones fluctuantes sobre el proteccionismo. Hay pues mucho que discutir, especialmente, sobre el soberanismo nacionalista tal como lo entiende Mlenchon.

Pero esas discusiones no deben enturbiar que el Frente de Izquierdas defiende un programa social antineoliberal radical, sobre el cual las coincidencias con un enfoque anticapitalista son mucho ms importantes que los desacuerdos. Por tanto, aunque tenga sentido mantener abierto el debate antineoliberalismo/anticapitalismo desde el punto de vista de las orientaciones a medio y largo plazo, este debate probablemente no tenga inters para la gran mayora de la gente que sufre da a da los estragos de las polticas neoliberales, y que lo que querran es una accin firme y comn contra ellas. Ojal estas aspiraciones se concreten. Sera una muy buena leccin, mas all de Francia.

Una ltima cuestin. El Frente de Izquierda es una coalicin electoral. Probablemente se mantendr de algn modo, pero es muy poco probable que a medio plazo se transforme en un partido, un Die Linke francs. Por una parte, las relaciones de fuerzas entre sus componentes son muy desiguales: el PCF dice tener 130.000 militantes, 75.000 con la cotizaciones al da, 1.000 cargos pblicos elegidos (entre los cuales, 17 diputados en la Asamblea Nacional) y encabeza el 75 % de las candidaturas para las prximas legislativas. El partido de Mlenchon, Partido de Izquierda, dice tener 10.000 militantes, menos estructurados que los del PCF, y un peso institucional mucho ms dbil (slo dos diputados en la Asamblea). Los dems grupos de la coalicin tienen apenas unas decenas de militantes.

A estos desequilibrios se suman diferencias polticas ahora no evidentes, pero que podran pesar en un futuro prximo. Diferencias incluso en las frmulas: no es lo mismo, aunque suene parecido, llamar a disputarle la hegemona de la izquierda al PS, que a cambiar el centro de gravedad de la izquierda, como propone el PCF. Pero sobre todo, no me parece tan clara como piensa Samy Johsua, la posicin sobre una eventual alianza de gobierno con Hollande. Mlenchon la rechaza. La posicin del PCF es mucho ms ambigua; en la noche electoral, uno de sus portavoces dijo: Si hubiramos obtenido un 16 o 17% de los votos habra dado lugar a un gran debate. Si todo depende de los votos y no de la valoracin del programa de Hollande, podra haber sorpresas despus de las legislativas. Aunque ahora, como la poltica hay que hacerla sobre datos concretos y no sobre hiptesis de intenciones, se pueda considerar que no hay en este aspecto desacuerdos entre el Frente y quienes se oponen a cualquier forma de colaboracin gubernamental con el social-liberalismo.

 

5. Terminar con unos comentarios sobre los resultados del NPA, que me resultan especialmente difciles de escribir. Las afinidades cuentan. Pero sobre todo cuenta el conocimiento de las graves dificultades que atraviesa la organizacin desde mucho antes de las elecciones y la preocupacin por el futuro del NPA, porque coincido con Alex Callinicos en que el colapso del NPA sera un desastre para toda la izquierda revolucionaria internacionalmente.

Poco antes de las elecciones, Philippe Poutou declar: Si consigo el 1% eso no nos desmovilizar, pero un resultado apreciable nos situara en una posicin mejor para el futuro. Ha obtenido el 1,12%, un resultado muy dbil, que no mejora por compararlo con los sondeos iniciales que le daban ms o menos la mitad. Pero un mal resultado no justifica el tratamiento despectivo que se ha podido leer aqu, en comentarios desde la izquierda sobre la campaa francesa. Ms all de las discusiones que haya que tener sobre la orientacin poltica de la campaa, Poutou ha defendido dignamente un programa anticapitalista en los difciles escenarios de los debates continuos en los grandes medios de comunicacin y en decenas de mtines, desafiando y venciendo ese desprecio de clase y de casta que le trat de ridiculizar por ser un obrero, como denunciaron Philippe Corcuff y Lilian Mathieu en el artculo que publicamos en el n 121 de VIENTO SUR.

Sealar dos aspectos que me parecen poco convincentes de la campaa de Poutou, con las reservas de que la opinin se basa en lecturas, no en la experiencia directa, y con el convencimiento de que si no se hubieran producido stos que me parecen errores, el resultado electoral habra sido muy parecido. Una vez que el NPA decidi presentar una candidatura propia en las condiciones polticas de estas elecciones, en las que el Frente de Izquierdas apareca como el abanderado de la unidad, la partida estaba jugada y en mi opinin, desde un punto de vista electoral, perdida. Lo que no significa desconocer que la poltica unitaria, especialmente en elecciones, es quizs la ms difcil de las que tiene hoy ante s la izquierda anticapitalista en toda Europa, y que frecuentemente quien ms habla de unidad, no es quien mas trabaja por realizarla.

Coincido con Samy Johsua en uno de los problemas que seala de la campaa Poutou en el artculo ya citado: Cuando el temor de la crisis paraliza las conciencias, cuando los odios estallan equivocndose a veces de direccin, cuando en todas partes se est a la bsqueda de salidas crebles y coherentes, la idea de que la preocupacin principal sea el rechazo de los polticos profesionales no golpea en lo esencial, aunque tenga su legitimidad. La crtica de la poltica profesional es una de las aportaciones importantes del NPA, y particularmente de su anterior portavoz Olivier Besancenot, que enlaza con las mejores tradiciones del movimiento obrero, La Comuna, en primer lugar, de la que tanto se ha hablado por parte del Mlenchon, pero tambin de Besancenot, en esta campaa. Todo lo que tiene que ver con las limitaciones de salario, de duracin de mandatos, los controles sociales de la gestin de los cargos pblicos es no slo legtimo, sino imprescindible. Pero Poutou lo ha llevado al extremo de lo que ha aparecido como una burla de cualquier responsabilidad poltica institucional, que puede caer simptica, pero que dudo mucho que se tome en serio para dar respuestas polticas a la dursima situacin existente. Por poner un ejemplo: en una entrevista en Canal +, Poutou reacciona simplemente con carcajadas cuando el periodista le recuerda cmo haba respondido Besancenot en otro programa a la pregunta: Cul sera la prioridad de Poutou si fuera elegido?. La respuesta fue: Uff, estara totalmente en la mierda!. Una reaccin que viene a significar lo mismo que su declaracin en otro programa, segn la cual si saliera elegido se autodisolvera.

El segundo problema tiene que ver con uno de los puntos fuertes de la campaa del NPA, que ha sido el tema central del discurso de Poutou: la defensa de un escudo social que proteja a la gente trabajadora de las ataques del capital, integrado por un conjunto de reivindicaciones sociales. Por supuesto, no hay nada que oponer a esta propuesta y a que tenga un carcter fundamental en el programa electoral. Pero escuchando debates y charlas de Poutou, y de Besancenot, he tenido la impresin de que proponan bsicamente un programa reivindicativo de orientacin sindicalista revolucionaria, y que los temas propiamente polticos se limitaban a la propaganda anticapitalista. Es cierto que puede verse este tema desde otro punto de vista: cuando en medio de la campaa electoral los trabajadores de Acelor-Mittal se manifestaron en Pars, ni apareci el Frente de Izquierdas y all estaba, como debe ser, el NPA. Pero esto no es contradictorio con que en una campaa electoral, y mxime en esta campaa electoral con la creciente amenaza de Le Pen y con Mlenchon poniendo en primer plano temas polticos, el NPA no dio, a mi parecer, la importancia debida a cuestiones con las que se interesaba o identificaba mucha gente de izquierda, que son imprescindibles para crear conciencia poltica antagonista. En este aspecto, pienso que el discurso de Mlenchon respondi mejor a lo que estaba en juego.

Pero hayan existido o no estos problemas, lo que est claro ahora el objetivo es esa tercera vuelta social que proponen y anuncian tanto el Frente de Izquierda como el NPA, tras la 2 vuelta de las presidenciales el prximo 6 de mayo, da que por cierto coincide con las elecciones generales en Grecia, que podran tener una influencia en la situacin europea ms importante que quien termine siendo el presidente de Francia.

A lo largo de la campaa electoral, y especialmente en su ltima fase, el tono y el enfoque de Poutou ha sido cada vez ms claramente unitario hacia la accin comn con el Frente de Izquierdas. Es un dato esperanzador que combate el riesgo, siempre presente en las malas polticas unitarias, de basarlas en intentar alimentarse de los errores de aquel a quien se propone la alianza, en vez de considerar que el principal alimento que fortalece a una organizacin revolucionaria es la movilizacin social fuerte y unitaria.

Terminar citando una vez ms a Johsua: En la prosecucin de su proyecto fundador, le es preciso trabajar al mismo tiempo en construir una nueva formacin con todos los anticapitalistas, desgraciadamente hoy de nuevo demasiado dispersos. Una maldicin de la que habr que librarse algn da. Una nueva formacin, pues, en el interior de un amplio bloque unitario, poltico y social, contra la austeridad tanto de derechas (si a pesar de todo Sarkozy logra ganar) como de izquierdas. Lo que sigue al escrutinio impone este doble reagrupamiento frente a los temas de la resistencia a la crisis capitalista y a la poltica muy probable de Hollande si es elegido. Puede marcar una inflexin en Europa, mostrar una va nueva y abrir al fin otras posibilidades que las de la letana de las derrotas y los retrocesos.

Por mi parte, nada que aadir.

 

24/4/2012

 

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR

 

 

Consultas recomendadas

 

Artculos

 

*El resultado de Philippe Poutou y el porvenir del anticapitalismo

Samy Johsua

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=5123

 

*Declaracin de Philippe Poutou. 22/04/2012

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=5122

 

*Mritos y lmites del Frente de Izquierdas. LCR-Blgica

http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=5010

 

*Tambin en Europa: posibilidades populistas en la poltica europea y espaola. igo Errejn. VIENTO SUR n 115. Marzo 2011

http://www.vientosur.info/articulosabiertos/VS115_Errejon_TambienenEuropa.pdf

 

*Una Europa en crisis, una extrema derecha en ascenso. Miguel Urbn. VIENTO SUR n 111. Julio 2010.

http://www.vientosur.info/articulosabiertos/VS111_EuropaenCrisis_Urban.pdf

 

*Quienes puedan leer en francs encontrarn una documentacin excelente sobre los temas tratados en la web http://www.europe-solidaire.org/

 

Libros

 

Laclau, E (2005) La razn populista. Buenos Aires: Fondo de Cultura Econmica

 

Romero, M (edit.) (2012) Conversaciones con la izquierda anticapitalista europea. Madrid: Los libros de VIENTO SUR/La oveja roja.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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