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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2012

El asesinato de Anastasio Hernndez Rojas
Los lmites de la responsabilidad

Joseph Nevins
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Informes de testigos presenciales y secuencias de vdeo mostrados en un documental de PBS la semana pasada suministran pruebas estremecedoras de que agentes federales de EE.UU. golpearon brutalmente a Anastasio Hernndez Rojas, le aplicaron cinco veces choques elctricos con taser y finalmente lo mataron mientras yaca en el suelo con los brazos esposados a la espalda en mayo de 2010. Las revelaciones en Crossing the Line at the Border [Cruzando la lnea en la frontera] constituyen un convincente desmentido de la historia oficial de lo que ocurri, y han causado legtimamente llamados a que se reclamenten responsabilidades. Entre las preguntas que resultan de esos llamados estn, qu significa la responsabilidad en un caso semejante y cules deberan ser los parmetros del proceso, es decir, es un objetivo esencial que se impidan futuros casos de brutalidad?

Nacido en Mxico, Hernndez Rojas lleg a EE.UU. a los 16 aos. Durante ms de 27 aos vivi y trabaj en ese pas, donde se cas y tuvo cinco hijos. En mayo de 2010, despus de perder su trabajo en la construccin, fue arrestado por robo en tiendas. Cuando un control de sus antecedentes mostr que estaba en el pas sin autorizacin oficial, la polica lo entreg a las autoridades federales, que lo deportaron a Mxico. Al no estar dispuesto a aceptar el exilio de su mujer e hijos, Hernndez Rojas volvi rpidamente a cruzar hacia EE.UU., pero agentes de la Patrulla Fronteriza lo interceptaron en un rea remota mientras trataba de volver a casa.

Segn se ha informado, en el centro de detencin, un agente atac e hiri a Hernndez Rojas, lo que lo llev a expresar el deseo de interponer una queja. Tambin se informa de que el mismo agente fue uno de los dos que lo condujeron de vuelta solo al punto de entrada en San Ysidro (la parte ms al sur de San Diego) para volver a deportarlo. Fue all, a solo unos metros de la verdadera frontera con Mxico, donde tuvo lugar el letal asalto nocturno, en el que participaron ms de una docena de agentes.

Un informe del Mdico Legista del Condado de San Diego concluy que la muerte de Hernndez Rojas fue un caso de homicidio provocado por los electrochoques con el taser- (Segn un informe de Amnista Internacional, 334 personas murieron en EE.UU. despus de sufrir choques con un taser, que supuestamente es un artefacto no letal, u otras armas similares de conduccin de energa entre junio de 2001 y agosto de 2008). Este padre de familia, de 42 aos, tambin tena costillas rotas; varios dientes sueltos; magulladuras en todo el cuerpo y en la cabeza y daos en la columna vertebral.

Lo que permiti que la golpiza y la electrocucin no fueran cuestionadas legalmente fue la aceptacin de las autoridades, en diversos niveles, del relato respectoal suceso de la Oficina de Aduanas y Proteccin Fronteriza (CBP, por sus siglas en ingls). Segn la historia oficial de la oficina, los agentes hicieron lo que hicieron porque Hernndez Rojas sin esposas se puso agresivo y el uso de las porras y del taser fue necesario para someter al individuo y mantener la seguridad de los agentes.

La naturaleza flagrante de la brutalidad, el encubrimiento de lo ocurrido, y lo que parecen ser evidentes violaciones de la ley han ayudado a provocar una protesta generalizada. Desde conferencias de prensa hasta una peticin en lnea y una mirada de informes noticiosos, la presin aumenta sobre las autoridades federales para que realicen una investigacin exhaustiva de la muerte de Hernndez Rojas.

De un modo ms amplio, intercesores como John Carlos Frey, documentalista y periodista investigativo involucrado en la produccin de Crossing the Line at the Border apuntan a una cultura institucional de impunidad que permite que los asesinatos por parte de los agentes de la Patrulla Fronteriza pasen si que prcticamente se examinen fuera de la oficina. Frey tambin destaca el apresuramiento por reclutar cada vez ms agentes despus del 11-S, y la reduccin de los estndares de reclutamiento y capacitacin, en el intento de explicar por lo menos ocho casos documentados de extremo uso de la fuerza contra migrantes desarmados y no combativos, que llevaron a la muerte a manos de la Patrulla Fronteriza desde mayo de 2010.

No se sabe si los responsables de las muertes fueron o no agentes relativamente nuevos reclutados y entrenados usando criterios menos rigurosos ya que la CBP ni siquiera ha entregado los nombres de los agentes involucrados. Pero, y tal vez ms importante, el efecto de una argumentacin semejante es sugerir que los agentes mejor cualificados constituyen la respuesta al problema.

No cabe duda de que una seleccin rigurosa de los candidatos, una buena capacitacin y alguna especie de supervisin pblica, es muy preferible a su carencia. Pero al privilegiar factores semejantes, lo que se oculta es la violencia diaria y la muerte y el sufrimiento que los aparatos de control fronterizo y de la inmigracin causan a travs de sus prcticas normales.

Durante las ltimas dos dcadas, muchos miles de migrantes han perdido sus vidas tratando de atravesar las tierras fronterizas entre EE.UU. y Mxico para entrar a EE.UU., con el fin de encontrar trabajo o reunirse con sus seres queridos. Las autoridades de EE.UU. han enviado millones al exilio, muchos de ellos antiguos residentes en el pas, que apenas tienen lazos con sus pases natales. Al hacerlo han separado a cientos de miles de nios de sus padres. Tambin han reducido la duracin de las vidas de muchos deportados: en un caso particularmente escandaloso, uno de los primeros individuos removido a Hait despus que el gobierno de Obama reanud las deportaciones al pas devastado por el terremoto en 2011, perdi la vida debido al clera poco despus de su llegada.

La ley y la naturaleza institucionalizada de las prcticas que producen esos resultados ayudan a ocultar la violencia que encarnan y la muerte y sufrimiento relacionados. Pero solo el hecho de que muchos no vean la violencia por lo que es causa de muerte no significa que sea nada menos.

Desde el establecimiento de la frontera entre EE.UU. y Mxico, la matanza de gente y la negacin de vida han sido centrales en lo que se refiere a la lnea divisoria internacional. Despus de todo, su fundamento necesit una guerra de conquista y el desposeimiento de las poblaciones nativas y mexicanas en las tierras fronterizas. Y, ante tantos que se niegan a aceptar la injusticia original, su conservacin ha requerido diversas formas de violencia sobre una base regular desde entonces. De un modo ms amplio, en un mundo de profunda desigualdad, basado en la produccin de diferencias como las que se basan en raza, clase y nacin, la frontera refleja y ayuda a reproducir quin obtiene qu en trminos de derechos y recursos, y la naturaleza misma de la vida y la muerte, y los diversos estados entre ellas.

Anastasio Hernndez Rojas naci en el lado equivocado de la frontera que divide a la gente y los sitios de privilegio de los de la desventaja. Por lo tanto, como innumerables otros desde el punto de vista de la clase gobernante de EE.UU., lleg a ser desechable. Cuando las autoridades estadounidenses deportaron a Hernndez Rojas a Mxico y lo privaron de su derecho a estar con su familia, le negaron efectivamente su derecho a vivir. Y cuando lo golpearon y electrocutaron hasta la muerte, tambin lo hicieron.

Para obtener justicia lograr autntica responsabilizacin por el asesinato de Anastasio Hernndez Rojas hay que ir mucho ms all de los parmetros de su caso en particular. Requiere que impugnemos el sistema socio-territorial que lo convirti en desechable para comenzar. De otra manera, terminaremos por confirmar y fortalecer una frontera que asegura la vida de algunos y enva a otros a la muerte.

Joseph Nevins ensea geografa en Vassar College. Es autor de Dying to Live: A Story of U.S. Immigration in an Age of Global Apartheid (City Lights Books, 2008) y Operation Gatekeeper and Beyond: The War on Illegals and the Remaking of the U.S.-Mexico Boundary (Routledge, 2010).

Este artculo fue publicado originalmente por NACLA.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2012/04/26/the-killing-of-anastasio-hernandez-rojas/

rCR



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