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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-04-2012

Reapropiacin parcial de YPF y despus?

Eduardo Lucita
Viento Sur


La reciente decisin poltica de recuperar el control de la emblemtica empresa nacional YPF es una decisin soberana positiva que abre expectativas y tambin numerosos interrogantes, a la par que pareciera insertarse en un nuevo giro en la poltica gubernamental.

Los hidrocarburos son un recurso estratgico para cualquier pas y particularmente para uno como Argentina cuya matriz energtica dependen en un 90 por ciento de estos recursos. As la reapropiacin del 51 por ciento de las acciones de YPF en poder de la multinacional Repsol es un avance. Este avance fue obligado por la fuerte cada de la produccin hidrocarburfera y su contrapartida, la importacin de energa que peg un salto explosivo de 4.500 millones de dlares en el 2010 a 9.400 en 2001. Alguna estimaciones valan esas necesidades para el ao en curso en no menos de 12.000 millones de dlares, una cifra ms que significativa para unas finanzas pblicas que ya no nadan en la abundancia.

Un dato adicional es la deuda de YPF, en cuatro aos se triplic mientras que su patrimonio caa un 30 por ciento en el mismo perodo. La conclusin sale sola, giraba al exterior montos superiores incluso a las ganancias reales mientras que se endeudaba se descapitalizaba y desinverta.

Un avance con interrogantes

Se trata de un punto de partida que debe ser apoyado, y bregar para que se supere. YPF explica en promedio solo un tercio de la produccin hidrocarburfera (33 por ciento del petrleo, 25 del gas, 50 de la refinacin) mientras que los otros dos tercios, que tambin perdieron produccin, continuarn la explotacin bajo la forma de las concesiones actuales. Este avance es insuficiente porque alcanza solo a una porcin de YPF que adems como empresa mantiene el status jurdico anterior. De alguna forma se intenta seguir el modelo Petrobras, sociedad annima mixta con gerenciamiento tipo privado .

Sin embargo Argentina no es Brasil. Para desarrollar la industria, que de eso se trata, necesita un esquema energtico a precios subsidiados y diferenciados por sectores de la economa. En otros trminos, energa a bajo costo para mejorar los niveles de productividad de los sectores no competitivos.

Cuando tanto se alaba al modelo Petrobrs conviene recordar el papel sub-imperial que jug, cuando el presidente Evo Morales enviara el ejrcito a los campos petroleros para garantizar y custodiar su nacionalizacin, sin olvidar las presiones sobre el gobierno Lula. Cuando el descubrimiento de yacimientos en el lecho submarino profundo, capa pre-sal, el entonces presidente Lula plante destinar parte de esa nueva renta petrolera a crear un fondo social para financiar entre otros su estratgico programa Hambre Cero. Petrobras se neg terminantemente a ceder recursos a lo que Lula respondi proponiendo crear otra empresa petrolera estatal 100 por ciento que administrara todas las actividades del pre-sal. Es un antecedente no despreciable .

Ahora es cuando

Se trata de un avance que hay que superar ya que el proyecto presentado nada dice de los decretos desreguladores vigentes desde los 90, ni de los contratos de concesin por fuera de YPF, menos an del concepto de libre disponibilidad del crudo que da plena libertad a los concesionarios, lo que aparece como contradictorio con el objetivo general enunciado: lograr el autoabastecimiento y tambin generar saldos exportables.

Hay que avanzar sobre la reapropiacin parcial de YPF dando de baja la normativa desreguladora del sector, auditando integralmente todas las concesiones y las reservas, terminando con el principio neoliberal de libre disponibilidad y avanzar hacia una empresa 100x100 estatal. Pasos necesarios para consolidar el avance logrado que deben inscribirse en un plan energtico nacional de larga duracin.

Iniciativa y reorientacin poltica  

La reapropiacin de parte del paquete accionario tiene una dimensin poltica simblica que supera el propio acto expropiatorio. Implica por un lado la recuperacin de la iniciativa poltica por parte del gobierno. Conviene recordar que en el primer trimestre del ao en curso, con el impresionante 54 por ciento de apoyo en las elecciones presidenciales de octubre pasado recin estrenado, la realidad le cambi la agenda al gobierno.

Como hemos explicado desde esta misma columna este cambio de agenda fue resultado de la combinacin del masivo rechazo popular a la megaminera en las provincias del noroeste; la tragedia ferroviaria que sesg 51 vidas y el reconocimiento implcito de una situacin energtica que no est colapsada pero si en crisis latente.

Pero junto con la recuperacin de la iniciativa la situacin pareciera contener un nuevo giro en la poltica gubernamental. La declamada profundizacin del modelo fue oportunamente reemplazada por la sintona fina, que sin llegar a desplegarse parece ahora haber quedado relegada (congelamiento de la quita de subsidios y su correlato en las tarifas, levantamiento del techo a las paritarias, al menos en el sector privado, nuevo impulso al crdito subsidiado). Este cambio ha sido coronado por la reforma de la Carta Orgnica del BCRA y ahora con la estatizacin parcial de YPF. Todo rodeado de fuertes definiciones en torno a la defensa del mercado interno, al sostenimiento de la demanda y a la defensa del salario y el empleo frente a la crisis mundial.

Todas estas medidas y definiciones implican un nuevo giro en la poltica gubernamental? Las definiciones del viceministro de economa en su vehemente presentacin ante la Cmara de Senadores parecieran indicar que estn ms emparentadas con la etapa que se abriera con la captura de renta agraria extraordinaria y la estatizacin de las AFJP que con la sintona fina.

En este sentido conviene registrar que en el reciente Congreso de Economistas Heterodoxos realizado en esta capital, del que tambin hemos dado cuenta en esta columna las ponencias ms discutidas fueron las que sostenan las tesis de una Economa tirada por la demanda. No es de descartar que estos debates hayan influenciado favorablemente en las disputas al interior del gobierno en favor de las tendencias mercado internistas, que pareciera finalmente se han impuesto.

Si as fuera, como definir la etapa que ahora se abre? Es temprano todava, probablemente termine resultando una mixtura de las dos anteriores. Esto parece estar implcito en el propio discurso presidencial: Ya nadie piensa en un Estado empresario, tampoco ya, luego de lo que pas en 2008, nadie puede pensar en un mercado que se autorregula sin la intervencin del Estado (Conferencia de la UIA en noviembre del 2010).

Es en esta relacin contradictoria, entre una realidad local e internacional- que empuja cada vez ms a una intervencin decidida del Estado y un discurso oficial que encorseta esta intervencin en sus costados reguladores, que los trabajadores y el movimiento popular deben intervenir. Por que no han de ser indiferentes a como se resuelva esta contradiccin, que encierra el debate sobre el rol del Estado y la Cuestin Nacional, tan desdibujada en estos tiempos de mundializacin del capital.

 

Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda

Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=5141



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