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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2012

Marcha Patritica: De la miseria a la esperanza

Juan Alberto Snchez Marn
Rebelin




La preventiva criminalizacin de la Marcha Patritica, la puesta en circulacin de toda clase de rumores asocindola con la guerrilla de las FARC, la exacerbada muestra por la televisin de pruebas de utilera al respecto, las declaraciones apresuradas del Mayor General Sergio Mantilla afirmando que la Marcha podra estar infiltrada o dando a entender que eso era un hecho porque existan bblicas pruebas desde los tiempos de la operacin Sodoma, revelan que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el estamento militar hacen un solo cuerpo en el propsito de cruzarle el pie a los marchantes.

Con una reeleccin an no dicha por los medios, pero ya declarada por los hechos, un fenmeno social como la Marcha Patritica alarma. En un pas en el que la realidad apenas es lo que pasa de la clase alta para arriba o las salvajadas que algunos desadaptados de los estratos 0, 1, si acaso 2, cometen en rias, atracos o contra sus propias compaeras (como si en los otros estratos la violencia intrafamiliar no fuera tanto o ms grave), o en su papel de forzados reclutas vctimas o subversivos desalmados, asustan tantsimos actores sin guin, procedentes precisamente de la franja tan grande que es aquel pas invisible. El negado, el innombrable.

No en vano se apresura (e improvisa?) el predecible movimiento de fichas ministeriales que apalancan las aspiraciones del presidente. O se sacan cien mil viviendas debajo de la manga. Cien mil que debieron ser ms, porque si el dficit de vivienda alcanza 1,2 millones y crece al ritmo desaforado de 250 mil al ao (sin tener en cuenta que hay 2,6 millones de compatriotas con la casa a punto de caerse, segn el censo de 2005, lo que trasluce que unas cuantas ya deben estar en tierra), la cifra anunciada no pasa de ser un pao de agua tibia (1). O muchas menos si se nos ocurre relacionar la buena nueva con los 526 mil subsidios de vivienda prometidos por el gobierno en sus inicios, que ahora, quemada en plvora la mitad del trayecto, a duras penas van por los 17.302 entregados. (2)

Bullaranga meditica contra una marcha que habla de una segunda y definitiva Independencia? Zanahorias para despistar lo que puede ser un pensamiento con desacostumbrada presencia en las urnas? Sea lo que fuere, acostumbrados como estamos a que el ltimo en la cola se cuela de primero, pocas cosas tan molestas como un Movimiento de confluencias sociales y populares. El alcalde Gustavo Petro y sus progresistas le dejaron claro al pas que una cosa es lo que indican las tendencias, los expertos y los medios masivos, y otra lo que dictamina la realidad. Una cosa piensa el burro, otra

Muy grave en un momento en el que las encuestas no son halageas para el gobierno y en el que el canto de sirena del TLC no tiene cuerda para hermosear nada. Ni siquiera a las mentiras del tratado le alcanza este gobierno a sacar provecho, pues a la mayor parte de los poqusimos sectores beneficiados los coge con los pantalones abajo y a todos con la estantera en el piso: Sin puertos, sin infraestructura vial ni ferrocarrilera, ni fluvial, mejor dicho, sin la pregonada prosperidad necesaria para tener una mnima competitividad, la que en medio del ms escandaloso subdesarrollo debera presentrsele (representrsele?) a los Estados Unidos.

Ahora que el presidente empieza a terminar algunos platos de las viandas opparas del poder, ve pender machetes de Damocles sobre su cabeza. Alguno pender de un pelo de la crin de Crespn, que con unos cuantos meneos esquiva. Sin embargo, l es consciente de que la liebre salta desde cualquier matorral.

Una cosa es un twittero montado en un caballo, aunque de paso, muerto, y aunque algo azaroso manoteando sobre el lomo tieso, muy venido a menos, con los vasallos en desbandada o encarcelados, los alfiles prfugos, pagando escondederos a peso, y sus mafiosos, paramilitares y corruptos negociando gatos por liebres con el estado.


Y otro asunto son ms de ochenta mil marchantes hastiados, desesperados, pateados, a la vez ansiosos por buscar otros caminos, dispuestos a andar cientos de kilmetros slo para hacerse sentir diciendo a viva voz su trino desgarrado: Estamos ac, y qu?. (3)

Ms an: Cuando ese conglomerado de gente no es una organizacin, sino ms de mil setecientas; no es un gremio, sino muchos; no es un sector, sino todos; no es una regin, sino Colombia.

La Marcha Patritica, es verdad, tiene varios problemas elementales, de la misma manera que los tuvo la extinta Unin Patritica, cuya falta de recordacin sera inexcusable: Es legtima, constitucional y legal. Lo seala su propia Junta (4) y lo constatan los testimonios de trabajadores participantes, obreros, desplazados, estudiantes, indgenas, intelectuales, en fin, desperdigados en televisoras comunitarias, radios y dems medios independientes, cuyo compromiso con la bsqueda de una solucin poltica al conflicto social y armado resulta evidente.

Problemas porque en Colombia la legalidad sirve para darle carisma a los entuertos, la Constitucin para torcerla y saltrsela, y apenas es considerado legtimo lo que convalida el desborde institucional y los abusos de quienes ejercen el poder.

Cualquier proyecto en contrava es un atropello a la razn. Fuera de la cerrada plataforma: Planteamiento de platelmintos.

Aqu la nica oposicin bien vista es aquella que hace parte del circo de la Unidad Nacional. Ms avanzar a partir de hoy el ministro de vivienda Germn Vargas Lleras en la construccin de sus casas en el aire que lo que l mismo sentado en su oficina y con todo a la mano adelant hasta ayer como ministro de Interior para dotar al pas de un Estatuto de Oposicin (y de gobierno, por supuesto).

La marrulla entretiene las audiencias endilgando culpas y desidias al azar. Y los peligrosos crdulos juran y re juran que es culpable el Polo ms cruel, que jams mereci ser partido y va por ah engaando gobiernos Algo as.

De qu modo molestan las garantas y los equilibrios en este pas y cunto agradan los eufemismos que permiten tildar de contrarios a quienes no lo son. Tenemos de opositores a los que le protestan al gobierno por un ministerio, a lo sumo. A los que callan y otorgan. Y es oposicin la que con otros hace lo mismo.

Al presidente Santos le gustan mucho ese tipo de retricas justicieras del poder con falsos destellos de alternancias y participacin. Cuestin que le viene de sangre, quizs, desde los tiempos del to abuelo Eduardo (5), adalid y fundador del Frente Nacional, ese explcito reparto patrio de yo con yo durante 16 aos.

Gobierno, militares, grandes industriales y empresarios, altos dignatarios de la iglesia o las iglesias, tambin ven la ms conspicua expresin de la democracia en esta uniformidad mal disimulada.

Expresiones nacidas y criadas en el subsuelo social, como la Marcha Patritica y todo lo que arrastra de posibilidades, constituyen una amenaza para el statu quo.

Un sistema que ha hecho tantas cosas mal, que ha daado a tantos y tan de seguido, tiene rabo de paja. Hay que reconocer que el presidente Santos lo sabe bien y acta en correspondencia con ello. Es mas listo que varios de su clase y por eso hasta lo consideran traidor. Godofredo Cnico Caspa es uno de ellos (6).

En el mundo del pker, de faroles, semi faroles y dems de Juan Manuel Santos, la Gran Revolucin Agraria de la Ley de Vctimas y de Restitucin de Tierras (7), las ayudas de Colombia Humanitaria para los damnificados por el invierno, los subsidios y crditos para la educacin superior hasta del 100% para los estratos 1, 2 y 3, el generalizado rescate de pobres que evitando evasiones de impuestos har chillar a 80 mil colombianos ricos, lo mismo que las cien mil casas gratis, no son otra cosa que aparentar mucho con nada o casi nada en las manos.

Ofertar harto para terminar dando menudencias al final de este perodo presidencial y generar la necesidad de la continuidad. El mismo truco que Uribe puso en prctica con represin cerril, Santos lo lleva a cabo con su revolucin de naipes.

Estremece que esta Marcha Patritica, al estilo de las de la primavera rabe, si bien puede ser una marcha de personas tajantes en el pensamiento, en las propuestas, no lo es de radicales en el comportamiento, como lo desearon unos, para haber desprestigiado y reprimido el Movimiento en ciernes desde antes de despuntar.

Viendo los riesgos de este Movimiento naciente, ms que buscarlos atrs, en el pasado largo de un pas que se reinventa da a da, o al lado, de donde muy probablemente habrn de venir las voces intimidantes, los ultimtum amenazadores, o, esperemos que no, las balas asesinas, el verdadero peligro yace alto: En fuerzas con mucha autoridad para la provocacin y la descalificacin. Porque ser siniestro en Colombia requiere un buen cargo, exige misa diaria, demanda tener medios o aparecer en ellos.

El presidente Santos se refiri hace un tiempo a la mano negra que amenaza la reparacin de las vctimas y la restitucin de sus tierras (8). Pues bien, ahora han de ser varias las fuerzas oscuras que no tardarn en empezar a operar (9). Como dijera alguna vez Otto Morales Bentez, la paz tiene enemigos agazapados. l mismo fue uno de ellos cuando los procesos de paz de Belisario Betancur.

Estn agazapados en las cumbres de las Fuerzas Militares, de la Procuradura, de la Cmara de Representantes, del Congreso de la Repblica y del mismo gobierno, o en sus casas por crcel, o en complejos policiales, o en las presidencias y gerencias de grandes medios. O encubiertos en las oficinas de pujantes bancos e industrias, de las empresas multinacionales o de las embajadas amigas.

No son numerosos, no son tantos como los que tratan de hacernos creer y son muchsimos menos de los que ellos mismos creen que son. Pero tienen una enorme disposicin para el perjuicio. Y en el ro revuelto de la patria se les facilita poner en prctica su capacidad para violentar cualquier proceso que difiera de su ideologa, un credo que no yace en el abstracto mundo de las ideas, sino en la tenencia de la tierra, la posesin de los capitales, el usufructo perpetuo de las riquezas, el absoluto control de los hilos del poder.

El principal mecanismo de obstruccin es la violencia, que tan bien nutren sus otros beneficiarios: los fabricantes, los traficantes, los negociantes, los usuarios de las armas. Pero la violencia tiene muchas formas y presencias, y la armada no es la peor ni la causa de nada. Es despojo, masacres, genocidios, s, pero la acentan y perpetan leyes indebidas, errtiles interpretaciones jurdicas, amaadas disposiciones, constreimiento de libertades, injusticias sociales de toda clase.

La Marcha Patritica determin el despliegue de miles de polica de lite. ESMAD que no pudieron desmadrarse. Tal vez el acaecimiento rpido de la Marcha no dio tiempo a otra clase de infiltraciones en realidad peligrosas, como ha sido tradicional en este tipo de manifestaciones populares, de elementos desestabilizadores que simulan la pertenencia a organizaciones armadas y justifican la represin.

Entonces hay que echar mano de otros recursos. La sospecha se transforma en el crimen. La rebelin, un til comodn. Tres conversando en la esquina o dos chateando ms de la cuenta (lo que se fija con facilidad segn el nmero de bits trocados) son el intento de algo, despus sabremos de qu. Convocar a una manifestacin conduce a la crcel y la resistencia pasiva es un delito, como lo pretende por estos das el ejemplar PP espaol (10).

Ms all de los importantes guas entroncados desde los inicios o que se han venido adhiriendo, el Movimiento que se avecina empez a hacerse sentir desde hace aos. No ha surgido por generacin espontnea ni ha sido sacado de ningn sombrero.

Tal vez el presidente Santos escuch no hace mucho sus pasos de animal grande, pero los movimientos sociales en Colombia tienen una larga tradicin de organizacin y de lucha por la reivindicacin de sus derechos. Y de un reguero de muertos a la vera de ese camino. Son movimientos de todas las clases, alcances y tamaos, que agrupan campesinos, indgenas, trabajadores, artistas, comunidades, en la Costas Pacfica y Atlntica, en los Llanos, en los Andes, al centro, en la regin cafetera, en Chigorod o en Bogot.

La Marcha, que es Movimiento, que es Partido, de miles, cien miles, millones, y que ser lo que sus componentes quieran que sea, expresa inclusin, dignidad y soberana. El grito de Independencia de 1810 desemboc en una Patria Boba que todava no acaba. Barak Obama, Leon Panetta, Ehud Barak, hasta Rajoy, acaban de visitarnos y de ratificar que nos siguen viendo como las colonias que nunca hemos dejado de ser: No somos los aliados, somos los sometidos. Y estas lomas y planicies estn llenas de virreyes, fuerzas especiales extranjeras, transnacionales aurferas y petroleras, BMs, FMIs, USAIDs que lo reafirman.

Ms de doscientos aos despus, es hora de otra cosa.

Los liderazgos significativos y reconocidos de Piedad Crdoba, Ivn Cepeda, Carlos Lozano, Andrs Gil, Gloria Cuartas, Jaime Caicedo, Patricia Ariza y otros voceros ms, son slo puntas de icebergs grandes, que vienen de lo ms profundo y olvidado de este pas, no tanto porque estn adentro (que lo estn) de las selvas heridas y heredadas de Jos Eustasio Rivera, o en los vivos desiertos legendarios de la Guajira de Eduardo Zalamea Borda, o en los caseros perdidos de ese Choc que una vez asombr al joven Gabriel Garca Mrquez, sino, sobre todo, porque estn enfrente y no los vemos

Vienen, ms bien, de la ciudad de ciudades que representa la Bogot de Jos Antonio Osorio Lizarazo, en la que estn esos antros de pobrera donde se aglomeran familias enteras con sus chiquillos, sus perros, sus cerdos y sus harapos. No vamos ahora a pasear un poco por entre la miseria, como dice el olvidado escritor en sus Mansiones de Pobrera. (11) Ahora tanta miseria ha llevado a que un pas entero salga a las calles y plazas y exista. Es la Marcha Patritica en pleno Movimiento y con todo el calendario delante.

NOTAS:

(1) En siete semanas estara la 'primera piedra' de las 100 mil viviendas gratis. Revista Semana. 26 de abril de 2012. http://bit.ly/Jtgvuh

(2) Intervencin del senador Jorge Enrique Robledo en el Congreso de la Repblica de Colombia. 24 de abril de 2012. http://bit.ly/Imj4wk

(3) Los grandes medios en el pas reconocen la participacin de la mitad (40 mil), lo que permite suponer que el dato divulgado por la Marcha se queda corto y que los congregados pudieron ser an ms.

(4) Portal de la Marcha Patritica. Comunicado frente a las afirmaciones del seor Presidente. http://bit.ly/IcBaGQ

(5) Eduardo Santos Montejo. Presidente de Colombia entre 1938 y 1942. Dueo durante varias dcadas del peridico El Tiempo. Eduardo Santos era hermano del escrito Enrique Santos Montejo "Calibn", abuelo del actual presidente colombiano. http://bit.ly/hGBbhj

(6) Personaje de ficcin creado por Antonio Morales Riveira y magistralmente personificado por el humorista Jaime Garzn, asesinado por los paramilitares, que expresa la manera de pensar y actuar de buena parte de la oligarqua colombiana.

(7) Robledo vs Restrepo: la pelea por la verdadera 'revolucin agraria'. La Silla Vaca. 11 de febrero de 2012. http://bit.ly/Khm7r1

(8) Mano negra amenaza proceso de restitucin de tierras: Santos. El Espectador. 4 de diciembre de 2011. http://bit.ly/rQmRcM

(9) Tempranamente lo hicieron: Defensora del Pueblo denuncia desaparicin de lder de Marcha Patritica. Revista Semana. 27 de abril de 2012. http://bit.ly/ImS7zj

(10) Convocar algaradas por Internet llevar a la crcel a sus promotores. El Mundo, Espaa. 11 de abril de 2012. http://mun.do/Is8ZC0

(11) OSORIO LIZARAZO, Jos Antonio. Novelas y crnicas. Instituto Colombiano de Cultura, Biblioteca Bsica Colombiana, 1978. Bogot, Colombia.


(*) Juan Alberto Snchez Marn es periodista, cineasta y realizador de televisin colombiano.

http://juanalbertosm.com


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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