Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2012

Fiesta o lucha de los trabajadores en el 1 de Mayo

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


Como dijera Engel, uno de los mrtires de Chicago: Este mundo no me parece justo; y yo he batallado, y batallo ahora con morir, para crear un mundo justo.

Se viven tiempos complejos en el mundo porque la crisis econmica que afecta a los pases capitalistas ms desarrollados, con su propagacin correspondiente a los pases ms pobres, est poniendo en la picota pblica a un sistema neoliberal que lanza a la penuria a millones de personas que cada vez ms despiertan del sueo de bienestar perdurable y experimentan la pesadilla atroz de sentirse como derelictos en un medio donde los ricos prosiguen acumulando, en forma egosta y rapaz, las
riquezas que se niegan a compartir con los que representan la mayora de los pueblos.

Los indignados en todas partes, por unas u otras razones, se manifiestan contrarios al sistema actual de opresin y exclusin. Son bastantes y se expresan con fuerza creciente en comparacin con pocas pasadas. Sin embargo, quizs todava no se manifiestan todos los que realmente estn inconformes con las reglas prevalecientes en esas sociedades, y, mucho menos, alcanzan a comprender con toda claridad las causas profundas que determinan que la dictadura establecida por las plutocracias nacionales e internacionales prosiga ejerciendo la expoliacin ms despiadada, edulcorando una realidad ttrica con parafernalias electoreras, desfiles carnavalescos de democracia y hechizos de promesas irrealizables. Y falta mucho ms, cmo concertar los medios de unir las fuerzas para que esa gran mayora logre arrebatar el poder a esa minora plutocrtica.

Es sintomtico a este respecto, que la reaccin de lucha se manifieste en un pas como los Estados Unidos, donde se espera que miles de trabajadores, estudiantes, inmigrantes y desempleados, y otros sectores inconformes con el actual estado de las cosas en el pas, desfilarn en protesta y promovern huelgas en 115 ciudades el primero de mayo, que es un da laboral normal, a pesar de que la celebracin internacional de esa fecha como da de los trabajadores tuvo su origen en los trgicos
acontecimientos ocurridos en Chicago en el siglo XIX.

Se conoce que en la mayor parte del mundo donde se conmemora esta efemrides, los trabajadores marchan esgrimiendo sus banderas y gritan con voces y pancartas sus reivindicaciones sociales y polticas, esas que han sido desodas y preteridas en sus respectivas sociedades, en actos que recuerdan en espritu a aquellos mrtires de Chicago que fueron inmolados por la injusticia norteamericana, acusados y condenados a la pena capital por un crimen que no cometieron, y en cuyo honor y vindicacin de acord conmemorar en 1890 esta fecha representativa de las luchas obreras, por el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en Pars en 1889.

Estos sindicalistas anarquistas fueron ejecutados en Estados Unidos por su participacin en las jornadas de lucha por la consecucin de la jornada laboral de ocho horas, que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto lgido tres das ms tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad es una fiesta reivindicativa de
los derechos de los trabajadores en sentido general y se celebra en muchos de los pases. Curiosamente, como hemos dicho, en los Estados Unidos no se celebra esta conmemoracin y es un da laboral normal. Se conculca as una verdad histrica y se le escamotea al pueblo norteamericano la posibilidad de rendir tributo a quienes lo merecen.

Una de las reivindicaciones bsicas de los trabajadores era la jornada de 8 horas. El hacer valer la mxima: ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueo y ocho horas para la casa. La Federacin Estadounidense del Trabajo, inicialmente socialista, haba resuelto, en su cuarto congreso, realizado el 17 de octubre de 1884, que desde el 1 de mayo de 1886 la duracin legal de la jornada de trabajo debera ser de ocho horas, yndose a la huelga si no se obtena esta reivindicacin y recomendndose a todas las uniones sindicales que tratasen de hacer promulgar leyes en ese sentido en sus jurisdicciones.

Esta resolucin despert el inters de las organizaciones, que vean la posibilidad de obtener mayor cantidad de puestos de trabajo con la jornada de ocho horas, reduciendo el paro. El 1 de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200.000 obtenan esa conquista con la simple amenaza de paro. Desde aquel acontecimiento ocurrido el 1 de mayo de 1886, que termin siendo aciago durante los das 2, 3 y 4, pocas cosas esenciales han cambiado en los pases sometidos al capitalismo salvaje. Si la huelga fue el instrumento esgrimido por los trabajadores norteamericanos y los mrtires de Chicago, con un saldo de muerte para sus protagonistas, an hoy las noticias jalonan los derroteros de la clase obrera en procura de justicia y equidad.

Como expresara Jos Mart el 15 de abril de 1887, no es esta o aquella huelga particular lo que importa, sino la condicin social que a todas las engendra; menos huelgas habra o duraran menos, si los que las provocan por su injusticia no agravaran las razones de ellas con sus aires altivos, o con alardes de fuerza que enconan la herida de los que ya estn cansados de ver ejercitada sobre ellos la fuerza ajena, y entran en el conocimiento y voluntad de su propia fuerza; y las huelgas son justas cuando se apoyan en un derecho claro y es un sistema justosalvador y necesario cuando se usa para rechazar exageradas exigencias de los capitalistas. Mart, cronista esclarecido de aquel acontecimiento, en su artculo Un
drama terrible, reflej los verdaderos mviles de la infausta decisin de los tribunales al condenar a la pena capital a cinco inocentes, acusados de provocar la explosin que caus la muerte de varias personas, entre ellas siete policas, y de cuya participacin nunca se obtuvieron pruebas determinantes. Fue un largo proceso judicial. Treinta y seis das tard el jurado en formarse, segn relat Mart. Novecientos ochenta y un jurado hubo que examinar para reunir doce. Reunidos al fin, sigui por todo un mes la sombra vista. Al final se produjo el veredicto de culpables, y la condena de pena capital. Y era que los Estados Unidos de su poca, segn Mart, por el culto desmedido a la riqueza, ha cado, sin ninguna de las trabas de la tradicin, en la desigualdad, injusticia y violencia de los pases monrquicos. De una apacible aldea pasmosa se convirti la repblica en una monarqua disimulada. Por eso entenda la reaccin desesperada de las clases pobres: Quin que sufre de los males humanos, por muy enfrenada que tenga la razn, no siente que se le inflama y extrava cuando ve de cerca, como si le abofeteasen, como si lo cubriesen de lodo, como si le manchasen de sangre las manos, una de esas miserias sociales que bien pueden mantener en estado de constante locura a los que ven podrirse en ellas a sus hijos y a sus mujeres?

Por eso pensaba que para medir todo lo profundo de la desesperacin del hombre, es necesario ver si el espanto que suele en calma preparar supera a aquel contra el que, con furor de siglos, se levanta indignado. El obrero, que es hombre y aspira, resiste, con la sabidura de la naturaleza, la idea de un mundo donde queda aniquilado el hombre. Quien quiera saber si lo que pedan era justo, venga aqu; valos volver, como bueyes tundidos, a sus moradas inmundas, ya negra la noche; valos venir de sus tugurios distantes, tiritando los hombres, despeinadas y lvidas las mujeres, cuando an no ha cesado de reposar el mismo sol!.

Ante la realidad norteamericana de aquella poca, Mart adverta: Los pueblos, como los mdicos, han de preferir prever la enfermedad, o curarla en sus races, a dejar que florezca en toda su pujanza, para combatir el mal desenvuelto por su propia culpa, con mtodos sangrientos y desesperados. Para mayor elocuencia en el relato, Mart se hace eco de las palabras de
uno de los condenados, Engel, antes de morir: Temblar porque me han vencido aquellos a quienes hubiera yo querido vencer? Este mundo no me parece justo; y yo he batallado, y batallo ahora con morir, para crear un mundo justo. Qu me importa que mi muerte sea un asesinato judicial? Cabe en un hombre que ha abrazado una causa tan gloriosa como la nuestra desear vivir cuando puede morir por ella?. As ocurrieron aquellos sucesos de Chicago y se sell la suerte de aquellos mrtires cuyos cortejos fnebres, en su da, fueron acompaados de cientos de sus compaeros y partidarios. Ellos fueron: Georg Engel, alemn, 50 aos, tipgrafo; Adolf Fischer, alemn, 30 aos, periodista; Albert Parsons, estadounidense, 39 aos, periodista, se entreg para estar con sus compaeros y fue juzgado igualmente; Hessois Auguste Spies, alemn, 31 aos, periodista; Louis Linng, alemn, 22 aos, carpintero. Este ltimo para no ser ejecutado, se suicid en su propia celda.

Retomando el origen primigenio de las luchas obreras y las represiones, que se han sucedido desde siglos hasta nuestros das, cabe afirmar que para la reflexin profunda de Mart quedaba claro que el egosmo era el sustrato de los males sociales que inquietaban y alborotaban a los trabajadores, y ste prosigue sindolo en la poca contempornea. Es que la riqueza desmedida engendra ese culto general a la riqueza, pagado por todos, trae a todos ofuscados. El hombre cree, en engao, que su principal, si no su nico objeto en la tierra, es acumular una fortuna. Y le parece que toda otra dedicacin que no sea la egosta es una mala accin, muy censurable.

Esa es la filosofa que impregna y emponzoa el alma de los ciudadanos en el capitalismo, que flota como una herencia perniciosa e irradia hacia todas partes; y es que, como expresara el Maestro, las riquezas injustas; las riquezas que se arman contra la libertad, y la corrompen; las riquezas que excitan la ira de los necesitados, de los defraudados, vienen siempre del goce de un privilegio sobre las propiedades naturales, sobre los elementos, sobre el agua y la tierra, que slo pueden pertenecer, a modo de depsito, al que saque mayor provecho de ellos para bienestar comn. Con el trabajo honrado jams se acumulan esas fortunas insolentes. Y es que las sociedades presididas por el gran capital, a pesar de su evolucin de siglos y sus variantes alcanzadas y desarrolladas hasta la actualidad, son en esencia autoritarias y antidemocrticas, aunque se vistan de seda, pues como expresara Mart visionariamente sociedad autoritaria es, por supuesto, aquella basada en el concepto, sincero o fingido, de la desigualdad humana, en la que se exige el cumplimiento de
los deberes sociales a aquellos a quienes se niegan los derechos, en beneficio principal del poder y placer de los que se los niegan: mero resto del estado brbaro.

Y Mart, oteando el horizonte desde su atalaya en el siglo XIX, barruntaba que se viene encima, amasado por los trabajadores, un universo nuevo, pues analizaba que ...cada hecho de que un trabajador sufre es consecuencia ordenada de un sistema que lo maltrata por igual a todos y que es traicin de una parte de ellos negarse a cooperar a la obra pujante
e idntica de todos. Por eso, pudo evaluar, tal vez con un atisbo luminoso adelantado, que Karl Marx estudi los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despert a los dormidos, y les ense el modo de echar a tierra los puntales rotos. Ante su muerte, expres con rotundez admirable: Como se puso del lado de los dbiles, merece honor. Por todas las razones apuntadas, cuando los noticieros de todo el mundo reflejen las noticias, si lo hicieran con objetividad y honestidad, de las conmemoraciones de este primero de mayo en los pases del mundo, se podr comprobar hasta dnde se ha avanzado en la satisfaccin de las clases trabajadoras en dichas sociedades, cules son sus reclamos y reivindicaciones ms sensibles y urgentes, tanto nacionales como universales, y, por supuesto, cul es la comunin de intereses con sus
gobernantes. Porque en fin, la fiesta o la pelea dependern del modo y la medida en se han convertido en realidad las aspiraciones de los trabajadores en la sociedad en que viven, trabajan, luchan y suean.

En Cuba, la nacin hoy ms calumniada del mundo por la prensa y los personajes ms cavernarios del planeta, ya vern cmo son las cosas realmente, y se podr constar que los festejos por el Da Internacional de los Trabajadores se corresponden con el carcter socialista de la revolucin y la sociedad que se proclam el 16 de abril de 1961, precisamente un da antes de que los Estados Unidos, con su invasin mercenaria por Girn, quisiera destruirla con plomo y fuego. As que despus de ms de 53 aos del triunfo de la revolucin de los humildes, por los humildes y para los humildes, nadie se extrae que los cubanos celebremos esta fecha con la misma conviccin que tuviera Jos Mart, nuestro Hroe Nacional, cuando escribiera en carta a un coetneo que el obrero no es un ser inferior, ni se ha de tender a tenerlo en corrales y gobernarlo con la pica, sino en abrirle, de hermano a hermano, las consideraciones y derechos que aseguran en los pueblos la paz y la felicidad, y que, aos despus, en su cuaderno de apuntes escribiera lo que forma parte de la esencia de este mar de pueblo que inundar a Cuba de un confn a otro. A la felicidad del obrero se va por la felicidad de la patria; al obrero feliz se va por la patria feliz.

Una vez ms la plaza de la Revolucin en La Habana y las plazas de las ciudades grandes y pequeas, as como las de los poblados de todo el pas, se inundarn de pueblo, y un verdadero mar de gente desfilar con energas y entusiasmos increbles, verdadera maravilla propia de una patria socialista, para festejar una fiesta convertida en compromiso histrico:
el Da Internacional de los Trabajadores. Y habr un reclamo inmenso, ya que hay una razn para ello, y es el de la libertad de los 5 Hroes cubanos presos injustamente en los Estados Unidos por sus luchas antiterroristas y, por supuesto, que esa potencia cese el criminal bloqueo que ha impuesto a Cuba por ms de medio siglo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter