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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2012

Espaa
Las medidas falsamente necesarias

Juan Francisco Martn Seco
elcomentario.tv


Una superchera domina a menudo el discurso econmico, la de la necesidad. Es frecuente escuchar a los gobiernos que tal o cual medida es necesaria. Ya nos gustara no tener que hacerlo, pero no queda otra alternativa. Y esta letana es recogida y difundida por los altavoces mediticos de los poderes econmicos que lo repiten una y otra vez, hasta que la poblacin acaba aceptndola como verdad indiscutible. Sin embargo, pocas realidades sern tan contrarias a la ciencia econmica como la necesidad. La economa comienza como disciplina all donde se da la posibilidad de elegir entre distintas opciones. En presencia del determinismo, el problema econmico desaparece.

Segn la famosa definicin de Robbins, dos son los parmetros que enmarcan la actividad econmica: la escasez y la alternancia. Si falta cualquiera de estos elementos no podemos hablar de problema econmico. Escasez no se identifica con necesidad, sino con limitacin. Los recursos son limitados pero de usos alternativos. Y ante cualquier medida econmica siempre caben una o varias opciones. Bien es verdad que la eleccin de una u otra nunca suele ser neutral. Se beneficia a determinados grupos y se perjudica a otros.

Desde mayo de 2010, los sucesivos gobiernos, primero el del PSOE y ms tarde el del PP, han ido adoptando todo un abanico de medidas de tal calado que estn modificando sustancialmente la estructura social, el marco de relaciones laborales y hasta la misma condicin de nuestro Estado. El actual presidente del Gobierno ha pedido en rueda de prensa un pequeo esfuerzo -pequeo?-, unos pocos euros necesarios para el sostenimiento de la educacin o de la sanidad pblica. Son cosas que no nos gusta hacer, ha dicho, pero son totalmente necesarias para el sostenimiento de la sanidad o la educacin pblica. En este momento no hay dinero para atender el pago de los servicios pblicos. No hay dinero porque hemos gastado mucho.

Esta ltima aseveracin, aplicada al Estado, carece totalmente de fundamento. Si algn sector ha gastado mucho en la etapa anterior ha sido el privado. Se mida como se mida, el sector pblico espaol se ha mantenido en un nivel de gasto muy inferior al de otros pases, como ahora se dice, de nuestro entorno, a los que segn se proclama se pretende imitar; y la comparacin se hace mucho ms negativa para Espaa si a lo que nos estamos refiriendo es a los gastos sociales.

Los problemas actuales de las finanzas pblicas tienen su origen en la enorme cada de los ingresos ocasionada por la recesin econmica y por las tres reformas fiscales extraordinariamente regresivas (dos del anterior gobierno del PP y una del ltimo gobierno del PSOE), instrumentadas principalmente en el IRPF y en el impuesto de sociedades. En su momento, se venda la peregrina idea de que no iban a tener impacto en la recaudacin y se propagaba el espejismo de que la bajada impositiva se realizaba sin coste alguno, es decir, sin contrapartida, sin aumento de otros impuestos o reduccin y menoscabo de los servicios pblicos o de las prestaciones sociales. Ahora, sin embargo, se afirma que no hay dinero y se opta por la peor solucin posible que es la de hacer pagar al usuario.

En esta materia, como en cualquier otra de las reas de la disciplina econmica, las alternativas existen. Los servicios pblicos se pueden financiar mediante impuestos o a travs de un precio; cuando se mantiene que son insostenibles lo nico que se est diciendo es que no se desea sufragarlos mediante tributos. Financiarlos total o parcialmente a travs del precio no es ms que una opcin, y una de las peores porque se hace depender la educacin o la asistencia sanitaria de la capacidad econmica del usuario, destruyendo la igualdad de oportunidades que, aunque escasa, el Estado social haba generado.

La excusa de aplicar la progresividad al copago carece totalmente de fundamento. Para eso existen los impuestos que se pueden hacer tan progresivos como se desee. Adems, aumentarn enormemente la carga burocrtica y el coste de tramitacin, tanto ms si se lleva a cabo, como es lgico, por departamentos ministeriales ajenos al de Hacienda desconocedores por completo de este tipo de procedimientos. Volvemos a ser testigos de ocurrencias sin reflexin y estudio, de modo que se cometern de nuevo burdas equivocaciones como la de caer en el error de salto, creando enojosos agravios comparativos.

Juan Francisco Martn Seco es un analista econmico espaol.

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4906


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