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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2012

Siete razones del xito en campaa de Jean-Luc Mlenchon

Joseph Mac-Scaron
Sin Permiso


Jean_Luc Mlenchon, el hombre que se acuesta furioso y se levanta encolerizado. El color prpura. Recordemos los primeros meses laboriosos de su campaa en Francia cuando los observadores se preguntaban si iba a franquear la barrera del 5% y no tendra que ceder el paso a Eva Joly [candidata de Europa Ecologa-Los Verdes]. Su poderoso ascenso ha pasado inadvertido durante mucho tiempo. Hoy se le presenta como una de las sorpresas de estas presidenciales, luego como una burbuja meditica, y despus como un hacedor de reyes. Lo cual da vrtigo a nuestros mejores derviches [girvagos] editorialistas.

Ms all de sus resultados y de las multitudes que ha conseguido movilizar, Mlenchon ha logrado encarnar bien, sin embargo, un momento fuerte de estas elecciones. Y eso por razones varias.

La primera razn es que este poltico con mucha labia, que zanja, reprende, acusa, truena, tambin es delicado, un orfebre. Hace falta ser un verdadero artesano para haber logrado una marquetera poltica as. Dadle algunos restos de viejas planchas ideolgicas y os puede construir una pieza de seguidor del Tour de Francia. En un santiamn, el comunismo paliducho de [Pierre] Laurent [Secretario Nacional del PCF] y [Marie-George] Buffet [Secretaria Nacional hasta 2010, candidata en las presidenciales de 2007] recupera sus colores. Ha vuelto a aprender en este gran cuerpo enfermo que era el partido Comunista que su balance era "globalmente positivo". Puesto que ha pasado mucho tiempo en el aparato del Partido Socialista en un escaln local, luego nacionalhemos terminado por olvidar que Mlenchon es tambin un "intello" [intelectual]. "Las palabras son nuestras alas para pensar", le gusta decir.

Lo mismo vale para la masonera. Defensor de la Repblica y de la laicidad como buen trotskista lambertista en otro tiempo, ha despertado las obediencias dormidas e impuesto en el estudio de las logias la siguiente pregunta: se puede defender el humanismo y el Gran Ocaso? Lo cual ha desembocado en la "revolucin ciudadana", que se ha tomado, de partida, por un concepto un poco hueco, pero que tambin ha acompaado este auge notable.

La segunda razn es que un poltico debe ser ms zahor [sourcier] que hechicero [sorcier]. Pues bien, Mlenchon ha sabido detectar tres fuerzas polticas, ligar sus destinos, darles un lenguaje comn y hacerlas marchar al mismo paso.

La primera se desprende de lo que se han llamado los "acontecimientos de 1995". Esto puede parecer muy lejano, pero, al fin y al cabo, cuando se dice que el mapa electoral de la Sarthe [departamento del Oeste de Francia] sigue trazndose de acuerdo con los esquemas revelados por el historiador Paul Bois en su obra Paysans de lOuest [Campesinos del Oeste, obra fundamental de 1960 que trata la evolucin ideolgica y electoral en la regin desde la III Repblica]Este otoo hemos visto en la calle resurgir expresiones polticas --- que creamos desaparecidas a causa de su arcasmo (comunistas versin Gracchus Babeuf, feministas insurgentes, ecologistas tendencia La Gueule ouverte [La boca abierta, primera revista ecologista creada en Francia en 1972])que se han mezclado en las manifestaciones con la angustia del desclasamiento social de los cuadros profesionales. Esas fallas de las que se han escapado esos surtidores de clera nunca se haban sellado.

La segunda fuerza seala ms bien la tectnica de placas. Despus de diciembre de 1995, se ha visto crecer el descontento social en numerosos oficios relacionados con la cultura. La sociloga Dominique Schnapper, poco sospechosa de ser una revolucionaria desenfrenada, es quien ha detectado la existencia de un verdadero "tercer estado intelectual" en Francia, que reagrupa a todos los que quedan por su cuenta y riesgo en una mundializacin que privilegia la cultura y la produccin de masas. Jean-Pierre Chevnement tuvo la intuicin de esta fuerza poltica durante las presidenciales de 2002. Pero su campaa bac + 8 [propuesta sobre educacin universitaria] ha vuelto su mensaje inaudible.

La tercera fuerza naci del rechazo, el 29 de mayo de 2005, del Tratado Constitucional Europeo (TCE). Como ha advertido Mlenchon, que particip activamente en la campaa del no: la participacin "fue ms fuerte en las categoras populares que en las importantes". Esta fractura no se ha cerrado nunca. Una gran parte de los franceses consider y sigue considerando-, tras la gira de trileros europeos, que la democracia qued bien confiscada por la validacin parlamentaria del TC. De ah esta idea persistente que retoma Mlenchon en todos los tonos de que "se ha engaado al pueblo".

El pueblo. La gran crisis de 2008 ha pasado por ah. Ya no se ponen aqu en oposicin los de abajo y los de arriba, los ciudadanos y las lites sino el pueblo y los ricos. Ah, de nuevo ha trabajado Mlenchon como un orfebre. Tratndose de los ricos, se ha apoyado tanto sobre los trabajos de los Pinon-Charlot [Monique y Michel, importantes socilogos por sus trabajos sobre la oligarqua y gran burguesa francesas] como sobre su verbo inagotable para alancear a esas gentes "perfumadas".

Que se vayan todos! (Quils sen aillent tous!) [Flammarion, Pars, 2010] fue el ttulo de su libro-proyecto, que vendi ms de 80.000 ejemplares. En un tour de force, testimonio de sus arrestos polticos, el candidato del Frente de Izquierda ha conseguido devolver sus cartas de nobleza a la palabra "populismo". Como a todo el mundo lo han tratado de populista a diestro y siniestro, ha recogido el trmino y blande el "pueblo" como estandarte. Sus amigos y l multiplican en sus expresiones las referencias al trabajo manual, al mono de trabajo, al sudor. [Maurice] Thorez [Secretario General del PCF entre 1930 y 1964] se convierte en producto vintage [con solera]. Y se ve a los cuadros profesionales o representantes de la clase media cuyos padres eran ellos mismos cuadros o funcionarios dejarse mecer por un "obrerismo" que abandon hace mucho la clase obrera.

Su defensa del pueblo ha llevado a Mlenchon a menudo a tomarla con la prensa que filmaba o preguntaba en sus mtines a los "caretos", viendo en ello un signo de desprecio social. Mlenchon puede lanzarse a un vibrante homenaje a los "pescuezos" de todos los abismos de la modernidad, los maltrechos por la vida. Mlenchon es el anti-Deschiens.[Les Deschiens, comedia televisiva basada en estereotipos familiares y regionales franceses]

La tercera razn tiene que ver con el talento oratorio. Hasta sus enemigos polticos lo reconocen: sabe inflamar los auditorios, como antao el republicano severo Jean Poperen [1925, antiguo diputado y ministro socialista] pero tambin el florentino Mitterrand. Pues el mitterrandismo de Mlenchon es asimismo tan profundo como el de Franois Hollande. Los dos lderes de la izquierda comparten ese gusto por la retrica. Pero el primero hace soar ms, en sus vuelos lricos, con el Mitterrand de 1981, es decir, el de la poca del programa comn, mientras que el segundo est ms cerca del Mitterrand de 1988, versin la fuerza tranquila [lema electoral de Mitterrand en esa campaa]. No obsta: si se descarta esta mofa ms cercana a los personajes de Eugne Dabit [1898-1936, escritor encuadrado en la llamada "literatura proletaria"], el autor de Htel du Nord, que a Jacques Chardonne [1884-1968, literato conservador y colaboracionista], con su voz desde la garganta que puede crecer y volver a bajar de un solo golpe, se sita bien dentro de la tradicin mitterrandiana. El ejemplo perfecto de ello fue el discurso pronunciado en Marsella, extremadamente escrito, extremadamente literario, y que es la respuesta que los militantes de izquierda ya no esperaban en los discursos de Dakar y de Grenoble.

La cuarta razn es que el discurso mlenchoniano est habitado. En un pas atormentado por la duda, recurrir a la Historia se convierte en una ardiente necesidad. Ese "el pasado hay que hacer aicos" [de La Internacional, en francs: "Du pass faisons table rase"] en absoluto es del gusto del antiguo lambertista que tambin en esto ha seguido los pasos de Franois Mitterrand, con una excepcin notable: recitar ms con mayor placer los nombres de los miembros del Comit de Salud Pblica que la lista de los papas de Avin. Su primer flechazo poltico lo experimenta leyendo la Historia de la Revolucin Francesa de Adolphe Thiers. Pero Mlenchon es ms lector del gran historiador comunista Albert Soboul [1914-1982] que de Jacques Bainville [1879-1936, periodista e historiador monrquico y ultraderechista]. Con l resurgen captulos por los que los historiadores pasan tras una genuflexinsin detenerse. Durante su primer cara a cara con Marine Le Pen en el canal BFMTV, se vio al jefe del Frente de Izquierda infligir a la presidenta del Frente Nacional una verdadera leccin de historia. Se dice que esto hizo enfurecer a Jean-Marie Le Pen, que le propuso un debate en el curso del cual "iba a dejarle sin calzones". El interesado replic: "Demasiado tarde: yo ya soy sans-culottei

La quinta razn se refiere a la estrategia: Frente contra Frente. La mayor parte de los editorialistas no han comprendido esta voluntad anunciada desde el comienzo de pelear con el partido de Le Pen. Tanto ms cuando metan ellos en el mismo saco Frente de Izquierda y Frente Nacional. Cunto tiempo ha hecho falta para que dejaran de pretender que Mlenchon deseaba salir del euro? No es seguro que el Frente de Izquierda tenga como competencia en las clases populares al Frente Nacional. No se trata de los mismos segmentos de electorado obrero. Como desquite, bien que ha conseguido Mlenchon perturbar la operacin de "respetabilidad" de la candidata frentista. Sus militantes han impedido a los del FN presentarse a la salida de las fbricas y l mismo ha torpedeado la intervencin de Marine Le Pen en el estudio de "Des Paroles et des actes" [Palabras y actos, programa televisivo de TV5]. Hay que ver ah orgullo ideolgico? S, si se le aade, como a menudo en Mlenchon, una preocupacin tctica: convocar a esta lucha a toda una parte del pueblo de la izquierda que, desde hace casi treinta aos, dobla el espinazo, contentndose con peticiones de principio de la izquierda moralina

Sexta razn: Esta estrategia ha permitido a Mlenchon asentar y acaso de forma duradera- su OPA sobre la izquierda de la izquierda, extrema izquierda incluida. Su inteligencia poltica ha estado en no buscar una vez ms crear el gran partido centralizado que reunira a todas las capillas, sino hacer una especie de UDF (o FGDS) de la izquierda de la izquierda. El jacobino convencido ha impuesto a todas estas formaciones una estructura girondina. Chapeau, artista! En el Frente de Izquierda, el micromovimiento FASE [Federacin por una Alternativa Social y Ecolgica] de Clmentine Autain puede hablar de igual a igual con el Partido Comunista de Pierre Laurent.

Sptima razn: proponer un proyecto colectivo en un momento en que la crisis pone en apuros al individualismo. " Cest un joli nom, camarade " ["Un bonito nombre, camarada"] cantaba Jean Ferrat [1930-2010, notable cantautor cercano al PCF]. Mirar el entorno inmediato de un hombre poltico constituye algo a menudo rico en enseanzas. Cunto tiempo conserva sus colaboradores, sus equipos? Los de Franois Bayrou, por ejemplo, pasan regularmente a la gran centrifugadora. Nada de eso en Mlenchon. El hombre rie, reprende, recupera el dominio de si mismo, pero conserva siempre un vnculo con aquellos que se han cruzado en su camino. En los mtines de Mlenchon, esos grandes baos colectivos, uno se mantiene caliente. En esta ltima cualidad es en la que deber apoyarse los cinco aos venideros.

Joseph Mac-Scaron es periodista del semanario francs Marianne.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Lucas Antn

Fuente:  http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4929



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