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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2012

Entrevista a Andrs de Francisco, doctor en filosofa y profesor en la Facultad de CC. Polticas y Sociologa de la UCM sobre "La mirada republicana" (III)
La ley es un poderoso educador. Y es el principal resultado de la poltica. De lo que se trata es de que ese nomos no sea un capricho de unos pocos poderosos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Andrs de Francisco es doctor en filosofa y profesor titular en la Facultad de CC. Polticas y Sociologa de la Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en el campo de la metodologa y la teora social, donde ha publicado Sociologa y Cambio social (Barcelona, Ariel: 1997) y Capital Social (Madrid: Zona Abierta, 2001). Miembro fundador el Grupo de Sociologa Analtica (FES) y coautor del manifiesto Por un Giro Analtico en Sociologa (RIS, vol. 67, 2009), la filosofa y teora polticas es otro campo de su inters. En este mbito ha publicado numerosos artculos adems de Republicanismo y democracia (Buenos Aires: Mio y Dvila, 2005) y Ciudadana y democracia: un enfoque republicano (Madrid: La Catarata, 2007). Su ltimo libro, La mirada republicana , nudo central de esta conversacin, ha sido editado tambin por los Libros de la Catarata (2012).

Estbamos en asuntos de perversidades. Sealas que el particularismo de la ley y la accin pblica es perverso porque convierte al Estado en un sistema al servicio de la dominacin de unos hombres sobre otros. Pero, cundo el estado no ha sido un sistema al servicio de los grupos sociales hegemnicos?

El Estado democrtico ateniense estaba inclinado en favor de su base social de trabajadores asalariados, pero respet la propiedad y la ley, y consigui bastante lealtad de las clases medias y de los ricos; a lo que con seguridad contribuy el imperio martimo que Atenas construy en el Egeo. Es claro que los aporoi, los muchos pobres libres, eran el grupo hegemnico, pero fue un rgimen muy pluralista donde ricos y pobres gozaban de gran libertad. Platn llega a quejarse de que hasta los esclavos y los animales tenan demasiada libertad en la Atenas democrtica. Creo que el Estado es expresin de la correlacin de fuerzas sociales que, a su vez, depende del rgimen de propiedad y de la estructura de su distribucin. Un ejemplo: si los sindicatos son dbiles y el movimiento obrero es dbil, te cae un decretazo como la ltima reforma laboral del PP, es decir, la ley se inclina inequitativamente- en favor de los particularsimos intereses del dinero y el capital, y el Estado est ah para hacer cumplir esa ley que cercena la libertad real del mundo del trabajo. Pero no tiene por qu ser as. El Estado tiene una gran elasticidad. De lo contrario no tendra sentido hablar de Estado democrtico, de democratizacin del Estado, etc. Las luchas democrticas son luchas tambin por el control del Estado.

Cul es la diferencia esencial entre el republicanismo liberal y el republicanismo democrtico que t defiendes?

Vamos a ver. Yo defiendo un republicanismo democrtico y eso lo distingue de un republicanismo oligrquico. Pero, adems, defiendo un republicanismo (democrtico) pluralista. Y aqu est la clave para la diferenciacin con el liberalismo. La diferenciacin, esto es, entre un pluralismo republicano y un pluralismo liberal. Pues bien, para no perdernos en tecnicismos, responder rpidamente. El pluralismo republicano no se hace contra o frente al Estado. Necesita de la intervencin del Estado para impedir que la dinmica social sobre todo, la del capitalismo de mercado- no acabe con el propio pluralismo cultural y tico, imponiendo a la sociedad formas de vida, pautas de conducta, valores, sentimientos, intereses y necesidades favorables a los grupos hegemnicos. Ello, naturalmente, implica muchas cosas. Implica, por ejemplo, pensar que las manos invisibles no son siempre virtuosas; implica tambin tomarse en serio la virtud como algo susceptible de ser promovido polticamente, mediante sistemas de regulacin social que favorezcan normas sociales de cooperacin, sin por ello caer en el paternalismo estatal ni en el perfeccionismo moral. El liberalismo piensa que la mejor forma de preservar el pluralismo de las distintas concepciones del bien privado, es dejando la mxima libertad a la sociedad civil; lo cual tal vez sera plausible si esa sociedad civil fuera verdaderamente libre; pero atravesada como est por relaciones asimtricas de poder, de dinmicas monopolistas u oligopolistas, de poderossismos mecanismos privados de manipulacin de la opinin pblica, es cuando menos ingenuo predicar la neutralidad del Estado.

Por qu la virtud es tan importante para el republicanismo que defiendes? Podras definirla brevemente?.

Los humanos somos seres vergonzosos. Pero sentimos vergenza como dice Aristteles- de nuestros vicios. No nos gusta que nos tomen por cobardes o tacaos o irresponsables o mendaces o serviles. Al contrario, queremos que nos respeten porque hacemos las cosas bien, con excelencia, y dando la talla: ante el peligro, no dejndonos llevar por nuestros apetitos ms inmediatos, obrando con justicia, siendo generosos, amables en el trato, objetivos en el juicio, proporcionados en nuestras reacciones emocionales. Todo esto es impensable sin autodominio sin enkrateia-, que para el gran Jaeger es virtud de virtudes. Piensa en las llamadas cuatro virtudes cardinales: prudencia, moderacin, valenta y justicia. Piensa en todo lo que uno tiene que controlar dentro de s para que su conducta responda a esas virtudes. Tiene que vencer muchos deseos y muchas emociones. Por ejemplo, hay que vencer el miedo para ser valiente, y el egosmo para ser justo. Por eso la virtud tiene que ver con la economa de nuestros deseos y de nuestras pasiones. Virtuoso es aqul que ha aprendido a desear y a sentir correctamente. Cmo? Formndose buenos hbitos y, a su travs, forjndose un buen carcter. Aristteles deca que todos estamos dotados de armas para la virtud, aunque tambin es cierto que hay caracteres con mejores predisposiciones que otros. En cualquier caso, la virtud tambin depende de condicionamientos externos. Por ejemplo, de la suficiencia material (autarkeia), para no depender de otros y poder vivir para uno mismo, como uno quiere. La libertad parece as una condicin de la virtud. Y, en verdad, las acciones excelentes suelen ser aquellas que hacemos por ellas mismas, autotlicamente. Obligados, a regaadientes, sin libertad, las cosas nos salen mal. Aparte de la suficiencia material, hay otros condicionamientos externos. Platn, por ejemplo, conceba la poltica desde la metfora de la medicina, como cura de almas, como pedagoga de la virtud. Y en general, el sistema de valores, las prcticas sociales, las pautas culturales, los ordini Todo ello constituye un entramado de incentivos que educan en la virtud o, por el contrario, corrompen el carcter de los individuos. En un texto que publiqu en Rebelion.org he defendido que el capitalismo aventurero de casino que nos ha tocado sufrir conspira contra las cuatro virtudes cardinales. Es un sistema corrupto y corruptor. Donde no hay virtud hay corrupcin: un cncer para la repblica.

La pedagoga que, segn sealas, incorpora la poltica republicana que defiendes, no puede caer en las turbulentas aguas del dirigismo diciendo o ubicando a la gente en un discutible terreno del buen vivir y/o del buen hacer que, a lo mejor, pueden resultarles poco convincentes?

La ley es un poderoso educador. Y es el principal resultado de la poltica. De lo que se trata es de que ese nomos no sea un capricho de unos pocos poderosos sino que exprese la voluntad general, que sea expresin de una deliberacin verdaderamente libre y democrtica. Y que el Estado tenga la suficiente fuerza y autoridad para hacerlo valer, promover y respetar. Y esto permite mucha libertad y mucha diversidad en las concepciones del bien privado. La misma teora de las virtudes la aristotlica por ejemplo- es criterial y relativamente indeterminada. No prescribe una nica forma de vida buena para todo individuo, sino que admite gran pluralidad. No todos elegimos las mismas acciones autotlicas aunque el autotelismo sea un criterio de excelencia. No todos buscamos los mismos placeres, aunque la prudencia y el autodominio sean claves para desear como es debido. No todos sentimos ni reaccionamos igual emocionalmente, aunque la buena vida tambin depende de una buena educacin sentimental. No todos buscamos la felicidad de la misma forma, aunque la virtud sea necesaria para encontrarla. De todas formas, tu pregunta es muy importante. El paternalismo es una tentacin de la poltica republicana de la virtud, pero es en realidad una perversin de la teora de la virtud, que arranca, como deca ms arriba, de la libertad. La clave est en la democracia: slo una ley democrtica expresin de la voluntad ciudadana- no incurre en el paternalismo. Al contrario, nos educa y a la vez nos hace libres. Somos libres al auto-dotarnos de leyes. Y las buenas leyes nos hacen buenos ciudadanos.

Tomando pie en la Antgona de Sfocles, sealas que la unilateralidad de Antgona es menos daina que la de Creonte y, adems, menos violenta. Por qu?

Porque est basada en la piedad. Una ley sin piedad es una mala ley. Antgona no quiere la piedad sin ley, quiere que la ley de la ciudad permita enterrar dignamente al hermano, pese a ser enemigo de la ciudad. Y asume ser castigada por la misma ley que viola para honrar el cuerpo muerto del hermano y darle sepultura. El amor filial tiene un espacio que la ley, si es piadosa, debera permitir expresar. Por ejemplo, que una ley no obligue al padre a declarar contra el hijo, me parece algo que est correctamente- en el espritu de Antgona. Tambin la presuncin de inocencia como principio del derecho penal est, creo, en esa lnea: porque hay que estar muy seguro para condenar y aplicar un castigo. Una ley imprudente y cruel puede arrasar con todo, tambin con la inocencia.

T reivindicas un republicanismo democrtico-pluralista que se inspira o toma como referente la Atenas de los siglos -V y -IV. Pero la Atenas que te sirve de inspiracin tena una poltica exterior bastante poco fraternal e, internamente, en los asuntos pblicos, muchsimos pobladores de la ciudad estaban lejos de ser incorporados a la comunidad. Una ciudad-Estado as, puede ser un modelo que inspire una teora normativa emancipadora? T mismo afirmas que el republicanismo imperialista es algo despreciable adems de filosficamente inconsistente.

S, mi republicanismo es cosmopolita y anti-imperialista. Es en eso muy kantiano y se distancia completamente de Maquiavelo o de Harrington, que preferan repblicas para la expansin como Roma- a repblicas para la preservacin como la serensima repblica de Venecia-. Es verdad que Harrington justifica el expansionismo republicano como mecanismo de autorreplicacin del propio modelo republicano. En cierto modo, eso fue lo que pas en Roma: su expansin imperial coincidi en parte con la expansin de la civitas. Pero eso a m no me convence: al final el imperio socav a la repblica. Yo estara ms a favor de una poltica internacional basada en incentivos selectivos, positivos y negativos, para forzar dinmicas internas de cambio poltico en la direccin republicana. Abogara por ejrcitos meramente defensivos y no me importara pertenecer a una liga de naciones republicanas dispuestas a intervenir incluso militarmente- para rescatar a un pueblo del despotismo o el genocidio, pero no para imperar sobre l.

Volviendo a Atenas. Pese a su imperialismo y la existencia de esclavos y la exclusin de las mujeres del demos, era un rgimen ejemplar. Tambin hubo tiranas y oligarquas imperialistas, esclavistas y patriarcales en el mundo antiguo. Ese comn denominador permite separar el grano de la paja y ver lo propio y especfico de la democracia, su innovacin fundamental, a saber: la incorporacin a la praxis de los pobres libres, del mundo del trabajo asalariado, de los misthotoi. Por lo dems, es verdad que no emancip a los esclavos, ni concedi derechos polticos a las mujeres, pero no es menos cierto que fueron mejor tratados que en ninguna otra polis.

Sostienes que en tu opinin la mayora de las personas tienen predisposiciones naturales para la cooperacin social bien arraigadas en su genoma tras una larga evolucin de la especie. No hay algo de ingenuo lamarckismo en esa creencia? La especie puede haber evolucionado mucho o no tanto- pero por qu y de dnde ha surgido esa predisposicin natural para la cooperacin? No hay numerosos ejemplos histricos y actuales desde luego- que apuntan en sentido contrario?

Hay multitud de trabajos cientficos de primera lnea en psicologa evolucionaia y cognitiva, en paleoantropologa, en neurociencia, que son concluyentes respecto de nuestras predisposiciones naturales cognitivas y emocionales- para la cooperacin. Sin ellas, seguramente no habramos sobrevivido como especie. Se sabe incluso que somos strong reciprocators, es decir, que somos capaces de altruismo incondicional incluso ms all del grupo de consanguinidad. Sobre todo a la hora de aplicar el llamado castigo altruista. Y es que cooperar depende de que seamos capaces de detectar y de penalizar al gorrn, al que no coopera pero se aprovecha de la cooperacin de los dems. Pues bien, fjate, se ha probado que disponemos de algoritmos de reconocimiento y castigo del gorrn basados en la aplicacin inconsciente de un regla lgica: el modus tolendo tolens. Ms an, la neurociencia ha descubierto que hay un efecto-placer en el castigo del gorrn localizado en una parte del cerebro llamada stratium dorsal. Tambin est probada la existencia de mecanismos cognitivos muy afinados para discriminar en las expresiones faciales entre emociones falsas y emociones reales, lo cual ha permitido la evolucin de la confianza entre agentes cooperadores.

Pero eso no implica que seamos siempre y en todo momento agentes cooperadores y altruistas. En absoluto. Tambin somos tribales, agresivos, competitivos y autointeresados. Como dice un zologo que me encanta Frans De Waal-, somos mitad bonobos, mitad chimpancs. Primates duales, en cualquier caso. Y, como dira Aristteles, las peores bestias en ausencia de virtud.

El Estado, sealas, no es solo un aparato de poder con capacidad de vigilancia y sancin. Es tambin un common. Qu Estado realmente existente es o ha sido un common?

Todos los Estados realmente existentes han sido un common. En la mayora de los casos, un common de las lites dominantes. La izquierda aspira a ampliar la base social de ese common, conseguir que las clases ms vulnerables y despotenciadas entren en l.

Calificas de interesante la idea de la mano intangible desarrollada por Philip Pettit. Te pegunto a continuacin sobre este asunto.

De acuerdo, cuando quieras.

Nota edicin:

La primera y segunda parte de esta entrevista pueden verse en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=148285 y en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=148448

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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