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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-05-2012

Yuri Buenaventura: la poesa y la esperanza

Camilo de los Milagros
Rebelin


Yo era de los que crea que la poesa, tal como se imagina prisionera en libros y academias refinadas, estaba condenada a desaparecer. Y parece que as es. Esa idea de que los poetas son seres superiores, por encima del comn de los mortales, envueltos en un aura de divinidad me parece una idea mediocre. La poesa no es, a estas alturas, ninguna bebida mgica, ninguna expresin de la esencia profunda de la humanidad, sino un arte en decadencia si nos atenemos a los que se hacen llamar poetas y son reconocidos como tales. Hay ms esencia vital, ms fuerza creadora -y hasta ms belleza- en el repertorio de cualquier banda clsica del Rock en espaol que en todos los festivales de poetas incomprendidos e incomprensibles que se realizan por ah con patrocinio de los monopolios editoriales.

Dnde est la poesa de nuestro tiempo? Hace mucho que fue desterrada por los crticos y poetas descendientes de las divinidades. Sin duda, no la encontraremos en los pasillos de la institucionalidad, ni en las antologas. Ni siquiera en los libros de versos. No es un conflicto nuevo: la genial literatura siempre se ha llevado mal con academias, tiranos, gobiernos o instituciones.

Miguel de Unamuno tuvo problemas empezando el siglo pasado por criticar la monarqua en Espaa. En ese entonces Luis Tejada se quejaba a propsito que en Colombia, por el contrario, gracias a la libertad de opinin y prensa las palabras perdan su carcter subversivo, la escritura se converta en un oficio muy aburrido. Para fortuna de Luis Tejada la historia hara de ste un lugar donde las palabras tienen todo el peso que se merecen.

Cuando las metforas adquieren de nuevo un espritu secreto, cuando encubren cmplices toda la tempestad oculta detrs de un verso, hay todava margen para pensar que la poesa vuelva a nacer escondida en otras voces, prolongada por otros caminos. Desde Baudelaire ste es un oficio de malditos. Un proscrito, un maldito es el cantante Yuri Buenaventura que dedic una cancin al viejo Manuel en el marco de la Marcha Patritica. A cul Manuel? Se deba preguntar el Presidente sin poder conciliar el sueo en su palacete a media cuadra de la Plaza de Bolvar donde varios miles de campesinos venidos de lo profundo de la selva grababan con su mirada un nuevo memorial de agravios.

Manuel? Un viejo sabio que viva arriba en el monte? Cul sabio? Cul monte? Cul Guajiro Manuel? porque yo recuerdo varios muy famosos: uno que era indio y tinterillo, uno que fue Aragons antes que latinoamericano, uno que era estudiante No se trata todo esto de una protesta maldita tambin, prohibida, sealada, atacada y desprestigiada por el rgimen? Los que financiaron con nuestros impuestos una cumbre intil de miles de millones para que el asco de Amrica en pleno se viniera de putas a Cartagena, preguntan desesperados de dnde sali la plata con qu dar tamales a los campesinos marchantes que colmaron Bogot el 23 de abril durante la Marcha Patritica, unos tamales que adems estaban vinagres. Ellos, que financiaron de frente la catstrofe del paramilitarismo, ellos que nunca cuestionan la procedencia de los dineros que pagan el glifosato, las bombas Cluster y los helicpteros Black Hawk, estn muy preocupados porque 80.000 marchantes colapsaron pacficamente la capital a pesar de la lluvia y las amenazas de la cpula militar. Y el crimen ms escandaloso e imperdonable es que esos campesinos tenan plata para comprar tamales.

Ya estamos habituados: en Colombia el emperador puede literalmente- arrasar con fuego mil aldeas, pero al pueblo se le prohbe encender una vela.

Ahora que Yuri Buenaventura hizo con una cancin de salsa una declaracin de resistencia, recordamos a esa muchacha poetisa rabe perseguida por escribir a favor de la libertad o a ese estudiante de la Universidad Surcolombiana que metieron a la crcel por cantar canciones incmodas. De eso se trataba con la cancin del salsero, de que la metfora llegara a tener un carcter subversivo, maldito. De que la sepamos viva aunque se la crea muerta, como al Guajiro Manuel, un viejo sabio sin nombre propio. La poesa regresa por los caminos ms inesperados, esta vez para pedir el desquite. Los mismos caminos recorridos por esos marchantes que no eran bienvenidos en el corazn de la oligarqua. Yuri Buenaventura, un salsero de tremendo reconocimiento en Europa prefiere el anonimato en su tierra antes que venderse miserablemente a las lites de narcos, escoge una ruta difcil para su msica y sus versos: la de la rebelda.

Todava hay muchos nombres que no pueden pronunciarse. Eso me hace pensar que ste pas, a pesar de todas sus tragedias, sigue siendo hermoso porque concede tiempo a la metfora. Las palabras dicen ms de lo que dicen, las paredes hablan verdades que la verdad oficial calla. Tras los pasos de esa marcha se esconde otra metfora; la gran noticia que no sali en los diarios ni los televisores: lo prohibido, lo innombrable es que pasada tanta muerte se asoma por fin la esperanza, otra palabra de esas para la cual no tenemos nombre propio.



Guajiro del Monte Yuri Buenaventura



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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