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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2012

Cuando Iraq se pierde entre Don Irán y Doña Turquía

Muzanna Abdalá
Al-Quds al-Arabi


Se dijo que Iraq había regresado al seno de la familia árabe gracias a la cumbre árabe celebrada recientemente en Bagdad. Pero los pilares del poder con máscaras árabes se opusieron con aversión diciendo «son los árabes quienes han vuelto a nosotros porque nosotros no los necesitamos». Como las ilusiones hinchan las yugulares y construyen castillos de arena, y la arabidad de Iraq se ha convertido en una preocupación para quienes controlan el país, que endurece sus lechos debido a la naturaleza de sus ideas sectarias sin miras que sólo pueden vivir y crecer en aguas poco profundas y que ven en esa arabidad la mayor amenaza a su existencia. En cuanto finalizó la conferencia volvieron sus rostros hacia Turquía e Irán, aunque muchos analistas políticos habían previsto que la presidencia iraquí de la cumbre les llevaría a moverse con rapidez hacia los países hermanos, pero estos no acudieron con una representación de nivel suficiente para activar las decisiones de la cumbre, y debatir las cuestiones que no fueron abordadas. De haber optado por esta iniciativa el gobierno iraquí hubiese sembrando la semilla de la iniciativa, de las buenas intenciones y de orientación sincera al servicio de la Umma, la Nación Árabe, con el que demostrar que realmente defienden esa idea. Sin embargo demostraron nuevamente que la conferencia solo era para ellos un luminoso que les concedía parte de esa legitimidad que querían obtener y el disimulo político quedó muy claro a través de la injerencia flagrante y manifiesta de países vecinos no árabes en los asuntos de Iraq. Una injerencia que arrancó de inmediato tras la celebración de la cumbre, con mayor agudeza que en el pasado y con proyectos estratégicos que pretenden secuestrar la entidad y la identidad de Iraq, unos planes que a pesar de que aspiraban a ellos se mantenían congelados y que han recibido un empuje claro de las partes que participan en el proceso político y que prepararon el ambiente y la coyuntura propicia para ello.

Los que ejercen el poder en solitario en Iraq y que pretenden consolidar esa forma de poder tienen miedo a los otros, cuyo papel político ha sido engullido en el sistema de cuotas. Como ni la marginación ni la criminalización ni la exclusión ejercidas sobre “los otros” son ya medios suficientes para garantizar el mantenerse en el poder, [Maliki] se ha precipitado hacia Irán para desarrollar sus alianzas regionales con Teherán más allá de la coordinación puntual en política y en materia de seguridad. El sacrificio en pro de la grandeza y la ilusión de un Estado regional fuerte que esa parte que ejerce el poder en solitario imagina que ha fabricado en Iraq, le imponen ver a todo aquel que se opone a sus políticas como una fuerza regional hostil a su poder de la que hay que deshacerse, y a ver que el único camino hacia ello está en poner su destino entre los dientes de la mandíbula iraní para que responda conteniendo a los rivales de dentro y de fuera. Ha convertido la cuestión siria en un aviso, una cuestión en la que el miedo al factor iraní que interviene en ella es la causa fundamental de que la situación siga siendo la que es. Además esa parte explica la abstención de algunos países árabes de participar en la cumbre de Bagdad con una representación de alto nivel en su animadversión contra ellos [Maliki], y cree que esa oposición se ha convertido en un arma en manos de sus enemigos con la que luchar contra él. Ante esta situación ha reaccionándose echándose más si cabe en los brazos de Irán. La parte iraní, que entendió el deseo de Maliki, respondió con rapidez a los rivales locales y árabes de aquél por boca del vicepresidente iraní Mohamed Reda Rahimi, quien hizo un llamamiento a la unión de Irán e Iraq para responder a lo que consideran conspiraciones internacionales contra ellos debido a sus dogmas. Como el gobierno iraquí es un producto de la administración internacional que sigue tutelándole y prestándole apoyo continuo, parece ingenuo imaginar que es víctima de una conspiración internacional, y que la única explicación para las llamadas «conspiraciones por motivos de dogma» sea que se tratan de una señal clara del factor sectario que se cree que une a Iraq e Irán, motivo por el que se ven expuestos a conspiraciones por parte del entorno árabe que, a su parecer, está siendo apoyado por fuerzas internacionales.

La cúpula iraní ha ido lejos en su apoyo a Maliki intentando fabricarle un papel internacional en la solución de problemas entre Teherán y Occidente en lo que respecta al expediente nuclear, y por eso solicitó el traslado de la mesa de negociaciones a Bagdad, un mensaje que quiso hacer llegar a muchas partes, la primera de ellas los países del Golfo, que no estuvieron presentes al nivel requerido en la cumbre de Bagdad: «Vuestra ausencia no va a afectar a Maliki lo más mínimo porque ha obtenido la legitimidad árabe a través de la presidencia de la cumbre, os guste o no os guste, y nosotros podemos darle un mayor papel para que actúe a nivel regional e internacional». También era un mensaje para los partidos del islam político chií coaligados en Bloque Nacional: «Maliki es vuestro símbolo político para el que no hay alternativa en este momento, y apoyarle y ayudarle es vuestro deber». También es un mensaje para sus rivales en Al Iraquiya y en la Alianza Kurda: «Vuestros movimientos para retirar la confianza a Maliki son inútiles porque se ha convertido en una variante en la ecuación regional e internacional». Las otras partes que participan en el poder y que temen a ese poder totalitario de Maliki que amenaza su existencia, han propuesto desarrollar su cooperación con los avales regionales e internacionales turcos y estadounidenses para pasar a una etapa en la que haya un nivel más elevado de coordinación y cooperación y obtener el apoyo necesario aunque sea vendiendo los intereses del país. Masuud Barazani giró el rostro hacia la Casa Blanca para asegurarse de que Washington le mantenía el apoyo que le concede en virtud del acuerdo de respaldo a cambio de territorio y que gestiona la relación de estas dos partes desde 1991 hasta la actualidad. Obama le indicó que el desarrollo de la cooperación con Turquía, la fuerza regional más próxima a él, es la única manera de equilibrar el papel iraní en el que se apoya Maliki, porque los estadounidenses no quieren en estos momentos provocar a la parte iraní sino hacer un pacto con Irán que beneficie más a Obama en una segunda presidencia. Turquía dio su visto bueno y elogió el consejo deseando desempeñar un papel por delegación para conseguir simpatía occidental de cara a entrar en la Unión Europea.

Por su parte Al Hashemi, que ha hecho de su causa injusta un «ingrediente», se movilizó junto a Nuyeifi para crear una alianza (política sunní) en el entorno que los apoya, olvidando sus lemas nacionalistas y patrióticos mientras su líder Iyad Alaui busca en sus antiguos expedientes un pretexto con el que encontrar entre sus aliados de ayer a quien se compadezca de él por haber acabado con las manos vacías, él que reconoció su eficaz participación en la ocupación de Iraq a través de su cooperación con varios aparatos de inteligencia para derrocar al antiguo régimen.

Hay que preguntarse dónde está Iraq como nación, pueblo, entidad, identidad, existencia y futuro entre todos estos movimientos que vive la política iraquí. Hallaremos una respuesta muy clara y valiente: que lo que sucede no tiene que ver en absoluto con el interés nacional sino que se trata de una subasta abierta para vender los intereses del pueblo y la nación al mejor postor para garantizar unos intereses personales, sectarios y de partido de un conjunto de políticos que sufren un analfabetismo de conciencia política, nacional y patriótica, pero que controlan los destinos de millones de personas con cuyas tragedias mercadean y a cuyas expensas se enriquecen. Tanto Turquía como Irán gestionan un sistema político, de seguridad, económico, cultural, civilizacional y militar en la zona cuyo fin es revivir los poderes persa y otomano, e Iraq será la primera víctima de ese renacimiento en virtud de la geografía y de la miserable realidad política del país.

Fuente: http://alquds.co.uk/index.asp?fname=today%5C30qpt475.htm&arc=data%5C2012%5C04%5C04-30%5C30qpt475.htm

Traducido por Al-Fanar Traductores: http://www.boletin.org/control/product/~category_id=ESP_ROOT/~product_id=QU-0101-05-12


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