Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-05-2012

Israel
Confesiones de un optimista

Uri Avnery
zope.gush-shalom.org

Traducido para Rebelin por LB.


Soy un optimista. Punto. No tiene vuelta de hoja.

Tal vez sea algo gentico. Mi padre era un optimista. Incluso cuando a la edad de 45 aos tuvo que huir desde su Alemania natal a un pequeo y primitivo pas del Oriente Medio, su nimo no decay. Aunque tuvo que adaptarse a un nuevo pas, a un clima caluroso, al duro trabajo fsico y a una pobreza absoluta, era feliz. Por lo menos haba salvado a su esposa y a sus cuatro hijos, el menor de los cuales era yo.

Hoy, en el cumpleaos nmero 64 de Israel (segn el calendario hebreo), sigo siendo un optimista.

Hace algn tiempo me top en una boda con el escritor Amos Oz y charlamos sobre esta curiosidad ma, mi optimismo. Oz me dijo que l era pesimista. Ser pesimista, dijo, es un estado en el que uno siempre tiene las de ganar. Si las cosas salen bien, eres feliz. Si las cosas empeoran, sigues siendo feliz porque has acertado.

El problema con el pesimismo, le dije, es que no lleva a ninguna parte. El pesimismo le alivia a uno de cualquier impulso para hacer algo. Si las cosas van a empeorar de todas formas, para qu preocuparse? El pesimismo es una actitud cmoda. Incluso te permite menospreciar a los optimistas, que an luchan por un mundo mejor. El optimismo es cosa de simples.

Pero ah est precisamente el quid de la cuestin. Solo los optimistas pueden luchar. Si no crees en un mundo mejor, en un pas mejor, en una sociedad mejor, no puedes luchar por ellos. Solo puedes sentarte en tu silln frente al televisor, chasquear la lengua ante la estupidez de la raza humana y de tu propia gente en particular, y sentirte superior.

Cada vez que confieso que soy un optimista me rocan con desdn. Acaso no veo lo que est sucediendo a mi alrededor? Era ste el Estado que imaginabas el 14 de mayo de 1948 cuando escuchaste por la radio el discurso de Ben-Gurion y te preparaste para la batalla de la noche?

No, no me imaginaba un Estado como ste. Mis compaeros y yo nos imaginamos un Estado muy diferente. Y, sin embargo, sigo siendo un optimista.

Cuando hablo de esto siempre me acuerdo de un momento concreto de mi vida. Era octubre de 1942 y el mundo temblaba.

En Rusia las tropas nazis haban llegado hasta Stalingrado y se haba iniciado la titnica batalla. No haba duda de que los alemanes tomaran la ciudad y proseguiran su avance.

Ms al sur la invencible Wehrmacht haba penetrado en el Cucaso. Desde ah la ruta los conduca directamente a Palestina a travs de Turqua y Siria.

El renombrado Afrika Korps de Erwin Rommel haba roto la lnea britnica y se haba plantado en la aldea egipcia de El Alamein, a unos 106 kilmetros de Alejandra. Desde ah hasta Palestina solo era cuestin de das.

Ya un ao antes los nazis haban ocupado Creta en lo que fue la primera invasin aerotransportada de la Historia.

Para cualquiera que mirara al mapa la situacin era clara. Por el norte, el oeste y el sur el coloso militar nazi se desplazaba inexorablemente hacia Palestina con el objetivo de destruir al semi-Estado judo. El rbido antisemitismo de Adolf Hitler no permita extraer otra conclusin.

Nuestros amos britnicos, obviamente, tambin pensaban igual. Ya haban enviado a sus esposas e hijos a Irak. Ellos mismos, segn se rumoreaba, estaban sentados sobre sus maletas, listos para escapar a la primera seal de avance alemn en Egipto.

La Hagan, nuestra principal organizacin militar secreta, estaba haciendo preparativos frenticos. Como los hroes de Masada que unos 1.900 aos antes se suicidaron colectivamente antes que caer en manos de los romanos, nuestros combatientes se estaban concentrando en las colinas de Carmel para luchar y vender caras sus vidas. Yo acababa de cumplir 19 aos y viva en Tel Aviv, una ciudad que nadie pensaba ni siquiera defender. Sabamos que era el final.

Cuando la guerra termin con el colapso total de la Alemania nazi se publicaron muchos libros sobre el curso de la guerra. Se supo que la desesperada crisis de octubre de 1942 slo haba existido en nuestra imaginacin.

La invasin aerotransportada de Creta, lejos de ser una brillante victoria, en realidad fue un desastre. Las prdidas alemanas fueron tan elevadas que Hitler prohibi repetirla. Ignorantes de ello, hacia el final de la guerra los britnicos lanzaron su propia operacin area en Holanda, y tambin fue un desastre sin paliativos.

Las tropas alemanas que haban llegado a la regin del Cucaso estaban completamente extenuadas y carecan de la capacidad para marchar ms hacia el sur. No podan ni soar con llegar hasta la lejana Palestina.

Y, lo ms importante para nosotros, Rommel haba llegado a El Alamein con las ltimas gotas de gasolina que le quedaban. Hitler, que consideraba la campaa norteafricana como una onerosa distraccin del objetivo prioritario Rusia , se neg a dilapidar en el desierto su limitada gasolina. Palestina no le importaba un comino. (Y aunque le importara, no tena manera de transportar combustible a travs del Mediterrneo. Los britnicos haban descifrado el cdigo naval italiano y conocan al detalle los movimientos de todo buque que abandonaba un puerto italiano.)

Moraleja de la historia: incluso en medio de una situacin completamente desesperada uno nunca conoce los hechos lo suficiente como para perder la esperanza.

Pero no hace irse 70 aos atrs. Basta con observar los ltimos acontecimientos.

Alguien de nosotros en Israel crea hace un ao que la aptica juventud pasota de nuestro pas se iba a levantar de golpe en una protesta social sin precedentes? Si alguien hubiera dicho eso una semana antes de que ocurriera lo habran sepultado a carcajadas.

Lo mismo le habra sucedido a cualquier persona que a principios del ao pasado hubiera vaticinado que los egipcios (nada menos que los egipcios!) se alzaran y derrocaran a su dictador. Una primavera rabe? Ja, ja, ja!

Cuando doy una charla en Alemania siempre pregunto: "Si hay entre ustedes alguien que la vspera de que ocurriera hubiera pensado alguna vez que iba a ver con sus propios ojos la cada del Muro de Berln, por favor, que levante la mano". Jams he visto alzarse una mano.

Y el acontecimiento ms grande de todos, la implosin de la Unin Sovitica , quin lo vio venir? No los EEUU, con su gigantesco aparato de inteligencia de varios millones de dlares. Tampoco nuestra Mossad, con sus muchos colaboradores entre los judos soviticos.

Ninguno de ellos previ tampoco la revolucin iran que expuls al Sha.

Lo mismo se aplica a muchas catstrofes provocadas por el hombre durante mi vida, desde el Holocausto hasta Hiroshima.

Qu demuestra esto? Nada, excepto que nada se puede prever con certeza. Los eventos humanos los conforman los seres humanos, son los seres humanos quienes dan forma a los acontecimientos humanos. Eso puede ser una buena razn para el pesimismo, pero tambin para el optimismo.

Podemos evitar los desastres. Podemos lograr un futuro mejor. Y para eso necesitamos a optimistas que crean que se puede hacer. A muchos de ellos.

En el 64 Da de la Independencia de Israel la situacin pinta sombra. La paz es una palabra sucia. La mayora de los israeles estn diciendo: "La paz sera algo maravilloso. Pagara cualquier precio por la paz. Pero, por desgracia, la paz es imposible. Los rabes nunca nos aceptarn. As que guerra va a seguir para siempre".

He ah un pesimismo muy conveniente que nos absuelve de toda culpa y nos permite seguir sin hacer nada.

La "solucin de los dos Estados", la nica solucin real que existe, est retrocediendo a un segundo plano. El rgimen de apartheid que ya est establecido en los territorios palestinos ocupados se est extendiendo al interior del propio Israel. Dentro de pocos aos vamos a tener un rgimen apartheid en toda regla instalado en todo el pas histrico, con una minora juda mandando sobre una mayora rabe palestina.

En el caso improbable de que Israel se viera obligado a conceder derechos civiles a los palestinos el Estado judo en todo el territorio histrico se convertira rpidamente en un Estado rabe en todo el territorio histrico.

Los Estados Unidos, el nico aliado que le queda a Israel, estn declinando lenta e irremisiblemente. La potencia emergente, China, no tiene recuerdos del Holocausto.

La desigualdad social est exacerbada en Israel, ms que en cualquier pas desarrollado. Eso es lo ms que uno puede obtener de los ideales del primer Israel.

Los fundamentos democrticos de la "nica democracia de Oriente Medio" se estn tambaleando. El Tribunal Supremo de Justicia soporta el asedio permanente de una banda de semi-fascistas incrustados en nuestro gobierno, la Knesset se est convirtiendo en una triste caricatura de un parlamento, la libertad en la televisin y en los medios de comunicacin impresos est experimentando un paulatino proceso de Gleichschaltung (lo siento, no hay equivalente hebreo o ingls).

Puede esta situacin ser peor? En el curso de mi larga vida he aprendido que no hay situacin tan mala que no pueda empeorar. Y que no hay ningn lder tan detestable que su sucesor no pueda serlo an ms.

Dicho lo cual, puede haber fuerzas poderosas en accin, invisibles e inaudibles, que cambien las cosas para mejor. Es como una presa en un ro. Tras el muro de la presa el agua sube lentamente, en silencio, imperceptiblemente. Un buen da el dique cede de golpe y el agua anega el paisaje.

Esto no suceder sin nosotros no jugamos nuestra parte. Lo que hacemos o lo que dejamos de hacer forma parte del patrn cambiante. Abrigar esperanzas y creer no es suficiente. Lo esencial es hacer y actuar.

As que aqu estamos, los optimistas incorregibles.

 

 

 

Fuente: http://zope.gush-shalom.org/home/en/channels/avnery/1335523474/

 



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