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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-05-2012

El cncer de Oriente Medio
La Primavera rabe ha desplazado de los noticiarios el atroz racismo de la regin

Robert Fisk
The Independent

Traducido para Rebelin por LB.


Cuntos tratados, libros, documentales, discursos y tesis doctorales se han escrito y producido sobre la islamofobia? Cuntas denuncias se han hecho contra los Sarkozy y los Le Pen y los Wilders de turno por sus polticas antimigratorias (centradas bsicamente en la inmigracin musulmana) o adentrmonos por senderos ms tenebrosos contra la plaga del racismo tipo Breivik?

El problema de todo esto es que, por contraposicin con esa basura, a las sociedades musulmanas o deberamos circunscribirlo a las sociedades de Oriente Medio? se les permite aparecer con una imagen inmaculada, libres de pulsiones racistas.

Una advertencia saludable, por lo tanto, a todos los lectores rabes de esta columna: es posible que no les agrade la diatriba que van a escuchar esta semana de parte de ste su seguro servidor. Porque mucho me temo que el video(1) que recoge el reciente tormento de [la ciudadana etope] Alem Dechasa en Beirut es tpico del tratamiento dispensado a los trabajadores domsticos extranjeros en el mundo rabe (hay 200.000 solo en el Lbano).

Muchos cientos de miles de personas han visto ya las imgenes de la seora Dechasa , de 33 aos de edad, siendo ultrajada, humillada y subida a empellones en un taxi por Ali Mahfuz, el agente libans que la llev al Lbano como empleada domstica. La seora Dechasa fue trasladada al hospital, donde la instalaron en el pabelln psiquitrico y donde el 14 de marzo se ahorc. Era madre de dos hijos y no poda soportar la idea de ser deportada a su Etiopa natal. Posiblemente no fue se el nico motivo de su agona mental.

Las mujeres libanesas se manifestaron en el centro de Beirut, la ONU protest, todo el mundo protest. Ali Mahfuz ha sido formalmente acusado de contribuir a su muerte. Pero eso es todo.

La revuelta siria, la revolucin de Bahrein y el Despertar rabe han desplazado completamente de los noticiarios la tragedia de Alem Dechasa. Cuntos lectores saben, por ejemplo, que no mucho antes de la muerte de la seora Dechasa una empleada domstica bengal fue violada por un polica que la custodiaba en un palacio de justicia al sur de la ciudad libanesa de Nabatieh, despus de haber sido capturada tras huir de un empresario presuntamente abusador?

Como ha escrito elocuentemente la periodista libanesa Anne-Marie El-Hage, la seora Dechasa perteneca al grupo de "los que se someten en silencio a la injusticia de un sistema libans que ignora sus derechos humanos, un sistema que cierra literalmente los ojos a las condiciones de contratacin y de trabajo a menudo cercanas a la esclavitud". Todo muy cierto.

Qu bien me acuerdo de aquella chica de Sri Lanka que, en el momento lgido del asedio y bombardeo israel de Beirut Oeste en 1982, se present en Comodoro Street implorando ayuda y proteccin. Al igual que decenas de miles de otros trabajadores domsticos procedentes del subcontinente, le haban arrebatado el pasaporte cuando comenz a trabajar como empleada domstica "esclava" en la ciudad; ms tarde, sus empleadores huyeron al extranjero en busca de seguridad y se llevaron consigo el pasaporte de la muchacha para que no pudiera salir del pas. La rescat el propietario de un hotel cuando descubri que los conductores de taxis locales le estaban ofreciendo una "cama" en sus vehculos a cambio de sexo.

Todos los que viven en el Lbano o, lo que es lo mismo, en Jordania, Egipto, Siria, o sobre todo en el Golfo, son perfectamente conscientes de esa atrocidad, por mucho que los polticos, prelados y hombres de negocios de esas sociedades la envuelvan en un piadoso manto de silencio.

En cierta ocasin, durante una cena en El Cairo, hice un comentario a mis anfitriones egipcios sobre las horribles cicatrices visibles en el rostro de la muchacha que nos serva la comida. Me condenaron al ostracismo durante el resto de la comida y nunca ms me volvieron a invitar, gracias a Dios.

Las sociedades rabes dependen de sus criados. Segn el profesor Ray Jureidini, de la Universidad Americana del Lbano en Beirut, el 25% de las familias libanesas tienen a un trabajador inmigrante viviendo en casa. Esos trabajadores son esenciales no slo para la vida social de sus empleadores (tareas domsticas y cuidado de los nios), sino tambin para la economa libanesa en general.

Sin embargo, en el Golfo Prsico el tratamiento de la mano de obra inmigrante tanto masculina como femenina ha sido durante mucho tiempo un escndalo. Los hombres del subcontinente suelen vivir a menudo hacinados en grupos de ocho personas por habitacin en los barrios pobres incluso en el paraso de los multimillonarios que es Kuwait y son constantemente acosados, tratados como ciudadanos de tercera clase y detenidos por la ms mnima infraccin.

Arabia Saudita hace mucho tiempo que adopt la costumbre de cortar las cabezas de los trabajadores inmigrantes acusados ​​ de asalto, asesinato o trfico de drogas, tras someterlos a juicios que no tienen nada que ver con los estndares de la justicia internacional. En 1993, por ejemplo, una mujer cristiana filipina acusada de haber matado a su empleador y a su familia fue arrastrada hasta una plaza pblica en Dammam y obligada a arrodillarse en el suelo, donde su verdugo le arranc el pauelo que le cubra la cabeza y la decapit de un tajo de espada.

Est tambin el caso de Sithi Farouq, una empleada domstica de Sri Lanka de 19 aos a la que en 1994 acusaron de haber matado a la hija de cuatro aos de su empleador. Sithi afirm que fue la ta de su empleador quien mat a la nia accidentalmente. El 13 de abril de 1995 fue trasladada desde su celda de la prisin en los Emiratos rabes Unidos hasta un patio donde, vestida con una tnica blanca y llorando incontrolablemente, la pusieron de pie frente a un pelotn de fusilamiento compuesto por nueve hombres que la mataron a tiros. Cumpla 20 aos aquel mismo da. Parece que la misericordia de Dios, consagrada en las primeras palabras del Corn, no pudo alcanzarla en su hora de necesidad.

(1) Video : http://www.youtube.com/watch?v=4AqY1tjGIlk

Fuente original: http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/robert-fisk-arab-spring-has-washed-the-regions-appalling-racism-out-of-the-news-7718707.html



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