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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-05-2012

La crisis capitalista, sus repercusiones polticas y Francois Hollande

ngel Guerra Cabrera
La Jornada


La eleccin de Francois Hollande a la presidencia de la influyente Francia pareciera condensar el rechazo de los europeos a las feroces polticas de austeridad del do Mercozy con las que el inminente inquilino del Elseo ha discrepado. Su promesa de crecer, crear empleos y cobrar altos impuestos a los ricos es contraria al camino seguido hasta ahora por el eje germano-francs como tambin el compromiso de retirar este ao las tropas francesas de Afganistn. La proyeccin de Hollande, aunque no sea el cambio social, sintoniza con la tajante inconformidad hacia aquellas polticas y con parte de las demandas del 15M (o indignados) de Espaa y otros pases europeos expresadas en una larga cadena de protestas populares y huelgas como en Grecia, Italia, y de nuevo Espaa y Francia que han tenido ya alentadoras repercusiones al otro lado del Atlntico en Ocupa Wall Street. Debe reconocerse la influencia en ellas de los legtimos movimientos populares rabes de 2011 por ms lascas que de su irrupcin hayan sacado el imperialismo y las monarquas rabes contrarrevolucionarias.

Hollande, con la presin desde su siniestra del Frente de Izquierda de Melenchon y el apoyo de fuerzas sociales, polticas y de algunos gobiernos del viejo continente que han mostrado su aversin a los inhumanos ajustes que dicta Berln va Bruselas, podra iniciar la ruptura de la socialdemocracia con la ponzoosa tercera va de Tony Blair y levantar de nuevo la histrica bandera parisina de la solidaridad, contraria a las actuales normas de la Unin Europea. Pero para lograrlo tiene que enfrentar resueltamente al mundo de las finanzas, su adversario segn ha declarado, y, por consiguiente, a Angela Merkel y a gran parte de la derecha europea. No obstante los mencionados avances de la izquierda en la zona mediterrnea y los que se vislumbran en otros pases de Europa sea va electoral o de la protesta en las calles, no debe subestimarse ese otro fruto de la crisis manifestado en el ascenso electoral de la ultraderecha, muy cercana, por cierto, al gobernante y franquista Partido Popular.

El liderazgo francs podra alentar a Europa al rescate de la democracia, el bienestar, la solidaridad y la paz, movimiento que adquirira una enorme importancia internacional y podra encontrar decididos aliados en Amrica Latina y el Caribe. Es esta la regin del mundo a donde en los ltimos 20 aos se ha desplazado el polo principal de enfrentamiento contra el sistema de dominacin del imperio yanqui. Al sur del ro Bravo una pionera ola de luchas populares desencadenada entre fines de los ochentas y principios de los noventas puso al neoliberalismo cuando menos en la picota pblica. Cuando ms, se tradujo en un grupo de gobiernos que en distintos grados adversan al Consenso de Washington, han dado firmes pasos hacia su independencia econmica y poltica, gestado significativos programas de inclusin social e impulsado la creacin de una conciencia de unidad e integracin que toma cuerpo en nuevas y promisorias instituciones al margen de Estados Unidos, como la Alba, la Unasur, Petrocaribe y la Celac. El desafo consiste en seguir avanzando en esta direccin con un slido apoyo popular, mantener una estrecha unidad y cooperacin entre los gobiernos progresistas de la regin, pero tambin entre stos y los de derecha en todo aquello en que sea posible coincidir.

La gran recesin va para largo y el gran capital financiero y los gobiernos a su servicio, como en Europa y Estados Unidos, la han aprovechado para aplicar ms y peor de lo mismo que la cre a costa del sufrimiento y el desmantelamiento de los derechos de los pueblos e insistiendo en el camino de la guerra. Avanzan adems en la militarizacin y la criminalizacin de la protesta social con pretextos como las supuestas guerras contra el terrorismo o el narcotrfico. Por eso, a la luz de la posibilidad esbozada por la eleccin de Hollande, es vlido pensar en un gran frente de pueblos y gobiernos de frica, Asia, Europa y Amrica Latina que abogue por la paz, el respeto a la soberana, la no intervencin, la justicia social, la relacin armnica con la naturaleza y la equidad. Los pases del BRICS podran contribuir mucho a tal iniciativa. Pero este frente nicamente puede tener xito si continan incrementndose las luchas populares contra los planes de ajuste del capital financiero y sus aventuras militares.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/05/10/opinion/030a1mun



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