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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2012

Entrevista a Ley-Ngardigal Djimadoum, secretario general de ACTUS/PRPE (Acción Chadiana para la Unidad y el Socialismo/Partido Revolucionario Popular y Ecológico)
«Argelia en el punto de mira de los depredadores occidentales»

Chérif Abdedaim
La Nouvelle Republique

Traducido para Rebelión por Caty R.


Decididamente, cada vez que surge la desestabilización de un país, Occidente convoca a  sus analistas mediáticos. Ahora se ha orquestado una formidable campaña de desinformación contra Malí. ¿Por qué? Tras la vuelta al orden constitucional promovida por varios partidos, ¿qué se esconde tras ese doble juego de un Occidente que no suelta la presa? El empeño de los tuaregs de constituir un «Estado independiente», ¿no formará parte de la lógica de la balcanización de la región? Nos inclinamos a creer que sí, y eso se relaciona con las riquezas que abundan en el norte de Malí. En esa perspectiva depredadora, Occidente no tiene reparos en aplicar su política de «doble rasero». ¿Existen buenos golpistas y golpistas malos? En esta nueva escalada en nuestras fronteras, ¿cuáles serán los desafíos y el papel de Argelia? Abordamos todas estas cuestiones con el doctor Ley-Ngardigal Djimadoum, secretario general de ACTUS/PRPE (Acción Chadiana para la Unidad y el Socialismo/Partido Revolucionario Popular y Ecológico) y de ALAC (African Libyan Action Committes)

Chérif Abdedaim: Según las informaciones transmitidas por los medios de comunicación occidentales, en Malí se ha instalado el Apocalipsis, ¿cómo podríamos describir la situación actual?

Ley-Ngardigal Djimadoum: Después de las guerras imperialistas de ocupación en Irak, Libia y Costa de Marfil, ninguna mente racional y objetiva puede creer todavía a los mentirosos medios de comunicación occidentales con respecto a Malí. A este respecto sería necesario un breve recordatorio histórico de las tres cruzadas occidentales de este último decenio para eliminar las intoxicaciones mediáticas imperialistas relacionadas con Malí.

La desinformación mediática es un arma formidable utilizada, sistemáticamente y hasta la saciedad, por las presuntas «potencias democráticas» e imperialistas occidentales con el fin de recolonizar los países del Sur. Ahora esas mentiras erigidas a modo de gobierno universal sustituyen a las leyes internacionales. Desde la guerra contra el Presidente Sadam Hussein y el pueblo iraquí, el 20 de marzo de 2003, la desinformación y las mentiras descaradas han permitido la recolonización de ese país y de Libia por parte de las potencias imperialistas, EE.UU., Gran Bretaña y Francia. Al palmarés de la depredación colonial habría que añadir Costa de Marfil, donde Francia destacó, ella sola, con una expedición militar colonial punitiva al bombardear el palacio presidencial y después secuestró y deportó al Presidente legítimo rebelde, Laurent Gbagbo.  A continuación entronizó a su agitador Alassane Ouattara. La democracia de las cañoneras arroja el oprobio sobre la Francia que se proclama defensora de los valores democráticos Universales.

Recordemos todavía el pequeño tubo de ensayo exhibido por el Secretario de Estado de EE.UU., Collin Powel, en una rueda de prensa. Aquella burda mentira pretendía demostrar la presencia de las armas de destrucción masiva (ADM) del Presidente Sadam Hussein. Conocemos el resultado: Estados Unidos y su aliado británico ocuparon el país tras meses de intensos bombardeos. Fue un auténtico crimen contra la humanidad, asesinaron al Presidente Sadam y a más de un millón de iraquíes, el país destruido está ocupado por los ejércitos de EE.UU. y Gran Bretaña y el saqueo del petróleo continúa. Paradójicamente, ¡nunca se han encontrado las armas de destrucción masiva!

Este breve repaso histórico me parece necesario para entender los cínicos objetivos de la campaña mediática orquestada por los mentirosos medios de comunicación occidentales contra la toma del poder en Malí por parte de los jóvenes oficiales del Comité Nacional de Recuperación de la Democracia y la Restauración del Estado (CNRDRE), dirigida por el capitán Amadou Haya Sanogo.

Esta rama del ejército maliense no se someterá a la Françafrique. Si esos militares y su golpe de Estado hubieran recibido el aval del imperialismo francés no existiría esta avalancha de campañas de desinformación mediática y de condena por parte de las autoridades francesas. Nunca ha existido en Malí un Apocalipsis causado por los militares, como proclaman los mentirosos medios occidentales.

¿Dónde están las imágenes de las manifestaciones masivas a favor del régimen del presidente derrocado Amadou Toumani Touré (ATT) en Bamako? En cambio los medios mentirosos ocultaron las monstruosas manifestaciones organizadas por el Movimiento Popular del 22 de Marzo (MP-22) de apoyo al CNRDRE. Semejante campaña de odio de los imperialistas occidentales es el preludio de una guerra contra el pueblo hermano maliense. Los ejemplos de Irak, Libia y Costa de Marfil nos recuerdan la lógica de guerra de recolonización y rapiña de esas potencias depredadoras occidentales. Al respecto, el escritor y activista maliense Mountanga Fané Kantéka, que ha vivido personalmente los sucesos de Bamako, declara en una entrevista realizada por el periodista Chérif Abdedaim en el periódico argelino La Nouvelle République del 11 de abril de 2012 lo siguiente: «Como mencioné en un artículo, existe toda una campaña de desinformación en torno a los golpistas en la web y en los medios occidentales como RFI, France-24 o La voix d l’Amerique queriendo que creamos que hay un Apocalipsis en Malí cuando no es el caso en absoluto».

El escrito añadía en su blog: «En las antenas de los propios medios especializados en la desinformación también oí que hubo un «millar» de manifestantes (Según RFI y France 24) y «dos mil» según la Voix de l’Amerique, en las calles de Bamako para protestar contra el golpe de Estado. A menos que no sea verdad que yo vivo en Bamako, no oí ningún eco de esas protestas, a pesar de que me adentré en la ciudad y llegué hasta Kati, feudo de los golpistas».

Según usted, ¿cuáles serían las motivaciones profundas de los golpistas?

Cierto número de hechos sociales gravísimos desgranados por el CNRDRE en su primera declaración del 22 de marzo de 2012 justifican el derrocamiento del Presidente ATT. El empobrecimiento exponencial de las masas populares malienses es inversamente proporcional al acaparamiento de las riquezas nacionales por parte de un puñado de personalidades, el gobierno corrupto e incompetente, el ejército nacional abandonado y mal equipado frente a la rebelión en el norte del país que ha perdido muchos soldados. Sin duda la motivación profunda del CNRDRE sería un arrebato patriótico para resolver los acuciantes problemas políticos y sociales.

En su rueda de prensa del 13 de abril de 2012, el capitán Sanogo reiteró las razones del derrocamiento de ATT: «Nos hallamos frente a una situación caótica, un atolladero político, una corrupción generalizada y suma y sigue. Nuestra preocupación es Malí, primero Malí, el interés supremo de la nación. Vamos a  poner en marcha actuaciones concretas en beneficio del pueblo maliense» (Le Prétoire, 13 de abril de 2012).

Los jóvenes oficiales del CNRDRE pertenecen a la rama patriótica del ejército, según la declaración de MP-22, y se mueven por un impulso nacionalista con el fin de parar el descenso a los infiernos hacia el que ATT, su puñado de corruptos, los narcotraficantes y otros clientes pequeñoburgueses están conduciendo a Malí. ¿Por qué vamos a dudar de la buena voluntad de esos jóvenes oficiales que por añadidura han sufrido desde las primeras horas de su acción salvadora las hostilidades del imperialismo francés?

En consecuencia, el CNRDRE sería una organización autónoma, independiente del imperialismo francés al que por otra parte pilló desprevenido a pesar del control que sus agentes de inteligencia siembran en los países de su pre-carré africano.

¿Este golpe de Estado podría constituir una excusa para una intervención militar extranjera?

Con el pretexto falaz de restablecer el orden constitucional, en realidad defender el orden colonial establecido y los intereses de Francia, los imperialistas, en particular los franceses, intervendrían militarmente a la manera de Costa de Marfil, donde quieren preservar la Françafrique por todos los medios, económicos, políticos y militares.

El ultimátum de 72 horas lanzado al CNRDRE por la CEDEAO para que cediera el poder y restableciera el orden constitucional fue recalcado por Francia desde el primer momento.

El orden colonial francés se ha traspasado a la CEDEAO para que intervenga militarmente en Malí. Esta organización subregional, presidida por Ouattara, se ha revelado como el brazo armado de los imperialistas, especialmente de Francia. Recordemos que el golpe de Estado militar del ejército francés del 11 de abril de 2011 contra el Presidente legítimo Laurent Gbagbo permitió entronizar a Ouattara. Este último, que se lo debe todo a su amo el presidente Sarkozy, hará lo que sea necesario, incluso perpetrar masacres si hace falta.

¿Cree que los militares que han tomado el poder podrán controlar la seguridad sin sufrir la influencia del plan de recuperación por parte de Occidente?

El régimen de ATT fue responsable del debilitamiento material y moral del ejército nacional. En un principio, durante un tiempo corto, será difícil para el CNRDRE contener la inseguridad programada por las potencias imperialistas, de forma insidiosa y cínica, para Malí y la región africana Sahara-Sahel. Malí, debilitado militarmente, no solo puede ver cómo se fortalece la influencia occidental, sino que además el imperialismo francés se recuperaría y después pulverizaría el espíritu patriótico que condujo a la creación del CNRDRE. Con el pretexto de reorganizar el ejército maliense y ayudarle a combatir a los grupos rebeldes del norte del país, Francia exigiría a cambio la instalación de una base militar.

Además hay que recordar que Francia siempre ha deseado instalar una base en Mopti. Sin embargo el régimen socialista de Modibo Keita se opuso. Los sucesivos regímenes se vieron obligados a responden de manera negativa o dudosa porque en general la opinión pública maliense se opone ferozmente a la presencia milita de Francia en el suelo nacional. Por eso Francia también contribuyó al debilitamiento militar permitiendo al Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) regresar, armado hasta los dientes, desde Libia a Malí.

El cinismo de los imperialistas occidentales con respecto a África no tiene límites cuando se trata de defender sus intereses.

¿Cree que los hombres del capitán Sanogo disponen de los medios necesarios para contener la rebelión de los tuaregs y evitar el desmembramiento de Malí?

La proclamación de la independencia del Azawad el viernes 6 de abril de 2012 no fue una sorpresa para los observadores por poco advertidos que estuvieran. En efecto, es obvio que los medios materiales del ejército maliense son insuficientes cuantitativa y cualitativamente frente al armamento de los grupúsculos (AQMI, Ansar Die) y del MNLA, pertrechado gracias a los arsenales libios. En su declaración del 20 de marzo, el CNRDRE acusó al régimen de ATT del debilitamiento material del ejército nacional. Este último en principio no estaría en condiciones contener los ataques de los grupúsculos armados por lo que una guerra solo podría ganarse o perderse definitivamente si la victoria o el fracaso se plantean a largo plazo.

La feroz voluntad común de restablecer la integridad territorial de Malí y su unidad anterior a la proclamación de la independencia del Azawad ha sido afirmada varias veces por todos los partidos, las asociaciones y la sociedad civil. ¿Esta unanimidad no podría impedir el desmembramiento del país? ¿Se puede imponer a un pueblo unido, celoso de su independencia y de la integridad de su país la desintegración de su patria? El Presidente de transición de Malí, Diocounda Traoré ha levantado la voz contra los rebeldes secesionistas del MNLA: 

«No dudaremos en emprender una guerra total e implacable para recobrar nuestra integridad territorial, sacar de nuestras fronteras a todos los invasores portadores de desolación y miseria que son AQMI y todos esos traficantes de drogas que operan desde hace mucho tiempo en el norte del país (…) Preferimos la paz, pero si la guerra es la única salida, la haremos», prometió. (Le Nouvel Observateur, 12 de abril de 2012).

El capitán Sanogo, presidente del CNRDRE, también resumió esa voluntad unánime relativa a la integridad de Malí en estos términos:

«En primer lugar está el diálogo, y el ejército es la última solución. Y si nos vemos obligados a tomar esa opción será con la misión de defender la integridad territorial. Estamos mirando en qué medida se puede equipar al ejército. El resto ya se verá» (Le Républicain, 16 de abril de 2012).

¿Cree que la «revolución» de los tuaregs contra el exrégimen maliense es legítima o vendría dictada por aquéllos que quieren instaurar una nueva configuración geopolítica en la región del Sahel?

Conviene señalar que las revoluciones de los tuaregs en el norte de Malí y en otros países de la Françafrique son recurrentes y tienen carácter social. Sus causas tienen un origen exógeno y/o endógeno. En todos los países del pre-carré francés de África, incluido Malí, la herencia de las rivalidades sociales creadas por el colonizador entre los pueblos sigue siendo conflictiva. En Malí, por ejemplo, la administración colonial instituyó las primeras discriminaciones entre nómadas «blancos» y sedentarios «negros». En los años 50, las actuales regiones del norte, pobladas con varios cientos de miles de habitantes en una superficie de 822.000 km2, disponían solo de cuatro agrupaciones, 10 escuelas, cuatro de ellas regionales (primarias, en los lugares mayores) y 10 dispensarios y enfermerías. Esa es la auténtica cara del imperialismo francés que niega cualquier desarrollo social y económico verdadero a las colonias. ¿Es posible que el MNLA y los tuaregs hayan olvidado esa actuación colonial para aliarse ahora con su verdugo para despedazar su país, Malí? Desde la «independencia», los gobiernos nacionales han realizado grandes esfuerzos en materia de estructuras, sanidad y educación con respecto a la administración colonial francesa que abandonó a sabiendas esa región del norte, una especie de bomba de relojería de su estrategia para la recolonización de África.

En consecuencia, la cuestión tuareg es una herencia de los problemas nacionalistas (de origen social) legados por la potencia colonial francesa al joven Estado maliense cuando este accedió a la independencia nacional en 1960. La estrategia imperialista «divide y vencerás» encuentra aquí en Malí, como en los demás países del pre-carré francés, su materialización.

Los antagonismos étnicos, regionales (nordistas contra sudistas), religiosos (cristianos contra musulmanes)… fueron exacerbados por Francia con el fin de debilitar primero y después someter a los Estados a su dominio absoluto. Así el imperialismo oculta su responsabilidad histórica en el saqueo de los recursos naturales y en la explotación de las poblaciones que ha conducido al empobrecimiento de los pueblos.

En ese contexto de reivindicaciones sociales legítimas contra los horrores del sistema de explotación capitalista, poblaciones africanas enteras se levantaron contra los dictadores impuestos por Francia. Las revoluciones sociales legítimas contra los regímenes dictatoriales impuestos por los franceses son legión, ¿estos levantamientos tenían que conducir necesariamente a la proclamación unilateral de independencia, el 6 de abril de 2012, de un Estado tuareg (Azawad)? Las injusticias sociales institucionalizadas por los dictadores «gobernadores-delegados» de Francia en África afectan de la misma forma a los demás pueblos y regiones malienses, excepto a una pequeña minoría de nuevos ricos depredadores pro imperialistas formada por los dirigentes políticos, sus familias y sus clanes, La revolución popular de 1991 contra la dictadura de Moussa Traoré en Malí, en la que participaron los tuaregs, es un ejemplo que trasciende todas las divisiones regionalistas sembradas anteriormente por la potencia colonial. Las reivindicaciones sociales de los tuaregs y las de las demás poblaciones frente a los tormentos del régimen fueron convergentes y nacionales. Se preservaron la integridad territorial y la unidad nacional. Ese hecho continúa siendo válido en la actualidad y el MNLA debe reconocerlo.

El MNLA no debería dejase manipular por los planes criminales del imperialismo francés contra el pueblo maliense del que forma parte. La balcanización de África convertiría al continente en una presa todavía más fácil para las depredadoras potencias occidentales. En esas condiciones de injusticias generalizadas a nivel nacional, ¿no sería más juicioso federar todas las revueltas sociales en luchas revolucionarias nacionales, democráticas, populares y antiimperialistas con el fin de reforzar la unidad nacional? A este efecto, el MP-22, que agrupa a 126 partidos, organizaciones, asociaciones y personalidades, ha dado un paso decisivo hacia la unidad de acción al apoyar al CNRDRE que derrocó al régimen de ATT.

¿Qué opina de la proclamación de la independencia del Azawad por parte del MNLA? ¿Qué papel habría jugado Francia?

Francia, que en su momento bombardeó Libia, sigue disponiendo de bases militares en Chad y controla Níger. Si hubiese querido, Francia podría haber interceptado las columnas de tuaregs fuertemente armados que partieron de Libia hacia el norte de Malí. El imperialismo francés tendría ya previsto detalladamente su plan de partición del país. Se habría concertado un acuerdo entre el MNLA y Francia para la proclamación de la independencia del Azawad el 6 de abril de 2012. Volveremos a eso después. Todavía más, si Francia está tan comprometida con la integridad territorial de Malí, ¿por qué no ha ayudado militarmente al ejército maliense? ¿Por qué no convoca al Consejo de Seguridad de la ONU para una cuestión territorial tan importante? Sin embargo Francia sabe incitar muy bien a las instancias de la ONU cuando se trata de acudir a bombardear a los regímenes díscolos.

El pacto entre Francia y el MNLA convierte a este movimiento en su protegido. En efecto, Francia no ha movilizado a la opinión pública internacional respecto a los crímenes contra la humanidad perpetrados por el MNLA en los territorios que ocupa en el norte de Malí. Los intereses del imperialismo francés son más importantes que las vidas humanas y los derechos humanos en Malí.

El MNLA ha cometido actos muy graves en las poblaciones; violaciones, asesinatos de civiles, saqueos, tratamientos humillantes y degradantes, ejecuciones sumarias de los militares apresados…

La ciudad de Aguehoc, en el norte del país, fue escenario de la barbarie del MNLA y su aliado AQMI. L’Independant del 13 de febrero de 2012 informa de las declaraciones del Presidente depuesto, ATT, con respecto a las masacres de Aguehoc: «Cuando el MNLA abandonó el lugar descubrimos una tragedia: 70 jóvenes de los nuestros estaban alineados en el suelo, los negros tenían las manos atadas a la espalda y los habían matado con disparos a bocajarro en la cabeza. Los de piel blanca, árabes y tuaregs, habían sido degollados y la mayoría destripados». Según el mismo periódico, a mediados de febrero, al regreso de una misión en Malí, el Ministro de Cooperación de Francia, Henri de Raincourt, avanzó un balance de 82 muertos y señaló los «métodos bárbaros y expeditivos en la ejecución de las víctimas». El periódico maliense L’essor del 17 de febrero de 2012 escribió: «Del 18 al 24 de febrero pasado, la localidad de Aguelhoc, en el norte del país, ha sido brutalmente atacada por elementos que se declaran miembros del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA). Decenas de militares del ejército y de seguridad fueron apresados y ejecutados a sangre fría con las manos atadas a la espalda, declararon dos días después los alumnos del Instituto de Formación del Profesorado que pudieron huir de aquel infierno». Las declaraciones del gobierno francés que «desaprueban» la independencia pero no la condenan firmemente solo son una impostura.

El Presidente Sarkozy declaró: «Hay que trabajar con los tuaregs para ver cómo pueden conseguir un mínimo de autonomía» (Le Monde, 13 de abril de 2012) ¿Por qué el Presidente de Francia ignora los acuerdos de paz entre el gobierno maliense y el MNLA firmados en Tamanrasset bajo la égida del gobierno argelino el 6 de enero de 1991? ¿No existiría ahí una voluntad manifiesta de torpedear la mediación argelina con el fin de reafirmar sin ambages la supremacía colonial francesa en su pre-carré? Hablamos del acuerdo de autonomía de las regiones Sexta y Séptima del norte de Malí, cuya acta estipula: «Ambas partes acuerdan que las poblaciones de las tres regiones del norte de Malí gestionarán libremente sus asuntos regionales y locales por medio de sus representantes elegidos en las Asambleas, según un estatuto especial establecido por la ley». ¿De qué nueva «autonomía», señalada de manera sutil por el Presidente, se podría tratar salvo de la independencia declarada del Azawad, de la que Francia es el motor?

En el momento en que los imperialistas occidentales, a pesar de sus rivalidades internas inherentes al sistema capitalista, se asocian militarmente para recolonizar África, ¿no sería un suicidio para nuestro continente favorecer la balcanización del mismo, que ayudaría a la doctrina occidental «divide y vencerás»? El MNLA, confinado en el Azawad, sería una presa todavía más vulnerable para los depredadores occidentales que primero despedazarían el Azawad occidental y después el oriental, el centro, el norte y el sur, según el ansia de explotación, aplicando la misma estrategia de independencias programadas. Y después incitarían también a otras poblaciones (songhais, maures, bambaras, pelus, dialonkes, mossis…) que viven en esta región septentrional de Malí a proclamar unilateralmente sus independencias.

La explotación capitalista de los pueblos africanos se refleja en la felicidad y el bienestar crecientes de los depredadores.

El MNLA estaría apresado en un acuerdo para incautos con las potencias imperialistas que le alentaron y apoyaron en su proclamación unilateral de la independencia del Azawad el 6 de abril de 2012. Los tuaregs se desengañarán y su despertar será brutal.

Los pueblos africanos deberían incluir en sus actuaciones la dimensión panafricana de nuestro rico continente que en la actualidad, en el siglo XXI, se ha convertido en el principal objetivo geoestratégico de las potencias imperialistas occidentales.

Dichas potencias imperialistas, en particular Francia y Estados Unidos, por una parte rivalizan entre sí y por otro lado con las potencias emergentes, como China, por la explotación de los gigantescos recursos mineros (petróleo, gas, uranio, oro, fosfatos, bauxita, manganeso...) del Sahara.

La posición geoestratégica de la región Sahara-Sahel también suscita la codicia de esas dos potencias occidentales. A este efecto, desde 2002, Estados Unidos elaboró la «Pan Sahel Initiative» (PSI) que en 2004 se convertiría en «Trans-Sahara Counter Terrorisme Initiative» (TSCI), cuyo objetivo oficial es ayudar a las fuerzas de seguridad de los países ribereños y limítrofes del Sahara (Níger, Malí, Argelia, Chad, Marruecos, Túnez, Mauritania, Senegal y Ghana) a controlar las fronteras y a luchar contra las actividades ilegales y el terrorismo encarnado por AQMI (Fuente: globalsecurity.org, 26 de marzo de 2012). Se han realizado maniobras y entrenamientos militares conjuntos entre unidades de los ejércitos de esos países africanos y tropas estadounidenses en nuestro continente.

Francia, por su parte, posee bases en África (Chad, Yibuti, Gabón, Costa de Marfil, Senegal y República Centroafricana) y acuerdos de cooperación o de defensa con cierto número de países de la Françafrique. Esas estructuras le permiten mantener su dominio, incluso bombardear el palacio presidencial en el caso de que un dirigente africano manifieste veleidades independentista o de insumisión, como fue el caso del Presidente Laurent Gbagbo de Costa de Marfil.

Algunos evocan la recuperación del célebre plan de Alain Peyrefitte sobre la creación de un Estado tuareg a caballo entre cuatro países: el norte de Níger y de Malí, el sur de Argelia y el sur y el oeste de Libia, ¿comparte esa opinión?

Comparto ese análisis. En efecto, el activismo militar de Francia en torno al Sahara lo atestigua. La cuestión del Sahara siempre ha sido una de las principales preocupaciones del imperialismo francés tras la guerra de liberación nacional del FLN. El interés de Francia por esta región africana es tanto mayor por el crecimiento económico de China en el continente. La «intrusión» china en el pre-carré ha debilitado de manera considerable la supremacía imperial de Francia. El sobresalto del imperio se traduce en un activismo guerrero en esta región africana (Libia, Malí, Chad, Níger, Mauritania).

Francia se apresuraría a concretar su antiguo proyecto de 1957 de crear la Organización Común de las Regiones del Sahara (OCRS). Esta estructura consiste en reunir las regiones saharianas de Argelia, Malí, Mauritania, Níger y Chad en un conjunto único bajo control de la antigua potencia colonial. Las turbulencias que azotan esta región en los últimos años, como por ejemplo en el norte de Malí fronterizo con el Sahara argelino, implicarían a Francia.

Según el doctor Assadek Aboubacrine, un profesor universitario maliense, existe un acuerdo entre Francia y el MNLA en estos términos: El pacto acuerda que Francia se compromete a apoyar financiera, diplomática y estratégicamente a los separatistas hasta el final, es decir, hasta que consigan su objetivo. A cambio, los separatistas deberán comprometerse a erradicar al AQMI del norte de Malí y también a confiar a las empresas francesas la explotación del petróleo del norte (blog regardscroises, 7 de abril de 2012; RFI, 10 de abril de 2012 y Mediapart, 18 de abril de 2012). El tema del Sahara ya era, en la víspera de las independencias de las colonias africanas, una de las principales preocupaciones de Francia.

En efecto, Francia querría amputar a Argelia su parte sur (el Sahara argelino) provocando así el fracaso de las primeras negociaciones franco-argelinas de Evian, 20 de mayo-13 de junio de 1961, y las conversaciones de Lugrin, del 20 al 28 de julio de 1961. El Frente de Liberación Nacional (FLN) organizó manifestaciones populares en todo el país.

Se sospecha en particular de los servicios de inteligencia franceses en esta nueva crisis maliense, ¿usted lo cree?

Las guerras clandestinas o en la sombra que llevan a cabo los servicios secretos occidentales para recolonizar África son una realidad. En Libia, como en Costa de Marfil, actuaron los agentes de la DGSE. En la actualidad ocurre lo mismo en Malí. El acuerdo entre Francia y el FNLA evocado más arriba está reforzado por la cruzada belicista dirigida por Francia contra Libia, su papel en el secuestro de rehenes en Níger y Malí, sus implicaciones militares en Níger, Mauritania y Chad en el asunto de los rehenes. Esta cartografía que dibuja el contorno del Sahara y rodea a Argelia confirma, si hace falta, las intervenciones de los servicios de inteligencia franceses. Esta guerra en la sombra es el preludio de la auténtica batalla abierta contra Argelia, y tiene sus razones. En esta región, la República Argelina Democrática y Popular (RADP) es sin duda la más poderosa e importante. Además es independiente e insumisa desde la victoria del FLN en 1962 sobre el imperialismo francés. De hecho la RADP impide la realización del proyecto de 1957 de Alain Peyrefitte de crear un Estado sahariano tuareg, el control de la franja Sahara-Sahel (rica en codiciados minerales estratégicos) por las potencias occidentales.

En resumen, hay que desestabilizar a la RADP, e incluso destruirla, con el fin de que se realicen los proyectos de los imperialistas. El periódico argelino Le Temps d’Algérie del 11 de septiembre de 2011 escribió: «Los servicios de inteligencia franceses que organizan el tráfico de misiles libios, un lote de 20.000 Sam-7 rusos y Stringer estadounidenses que han pasado hoy a las manos de Al-Qaida del Magreb (AQMI), planificaron a principios de los años 90 la revolución de los tuaregs en el norte de Malí. Un rumor de la presunta detención de Akhamoukh, transmitida por esos servicios secretos en el momento del asunto Hadj Batou se explotó para extender la insurrección del Azawad a la región de Tamanrasset». Otras fuentes afirman por su parte que uno de los siete rehenes occidentales capturados en el Sahara por AQMI sería un agente de los servicios secretos franceses, la DGSE. Esta guerra secreta que libra Francia con el pretexto de infiltrarse en las redes terroristas para combatirlas o para liberar a los rehenes, ¿no tendrá objetivos diferentes de los declarados?

Argelia conoció los años negros, se enfrentó sola, con valentía, y venció a los terroristas. ¿A quién beneficiaría una nueva desestabilización de ese país africano? Por coincidencias, o por puro azar, en los últimos tiempos observamos amistades entre los imperialistas occidentales y Al-Qaida: En Libia Abdelhakim Belhaj, uno de los jefes militares rebeldes hoy gobernador militar de Trípoli, un yihadista bien conocido por los servicios secretos estadounidenses, y su grupo, recibieron la ayuda de Obama, Cameron y Sarkozy, así como de las bombas de la OTAN, para tomar el poder en Trípoli dentro del CNT. A propósito de este hombre, el periódico francés Le Monde del 26 de agosto de 2011 escribió: «Más conocido por la CIA con el nombre de Abou Abdallah Al Sadek, es uno de los fundadores y además el emir del Grupo Islámico Combatiente (GIC) de Libia, una pequeña formación ultrarradical que en los años anteriores al 11 de septiembre disponía por lo menos de dos campos secretos de entrenamiento en Afganistán».

Una configuración parecida a esa alianza contra natura está en marcha en Siria contra el Presidente Bachar Al Assad. ¿Por qué se iban a librar Argelia y su jugoso Sahara del diabólico plan de los imperialistas? Es de notoriedad pública que la excusa de la «lucha» contra AQMI y otros grupúsculos terroristas en el Sahara, invocada por los depredadores occidentales, oculta en realidad su feroz voluntad de incrustarse e instalar allí sus bases militares. Así se asegurarían el saqueo a cielo abierto y desde arriba de las inmensas riqueza mineras de la región Sahara-Sahel en detrimento de África.

El esquema clásico de la nueva estrategia de los imperialistas para recolonizar África y los demás países del Sur dirigidos por presidentes rebeldes se basa en acciones de desestabilización que llevan a cabo los servicios secretos. Tenemos ejemplos de países que ya fueron víctimas de la desestabilización y otros que están en vías de serlo, en el punto de mira: la Argelia de Buteflika, la Libia de Gadafi, la Costa de Marfil de Gbagbo, el Zimbabue de Mugabe, la Corea del Norte de Kim Jong Un, el Irán de Admadineyad, la Venezuela de Chávez, la Cuba de Castro, la Bolivia de Morales, la Siria de Bachar Al Assad… Las potencias imperialistas envían a sus agentes al terreno a fomentar las revueltas, a infiltrarse y a desviar de sus objetivos iniciales a los movimientos reivindicativos normales que quieren cambios sociales; así, libran una guerra mediática contando generalmente las supuestas masacres de poblaciones civiles perpetradas por los regímenes… Ya sabe lo que viene a continuación.

Entonces las potencias occidentales, que se denominan «comunidad internacional», imponen una resolución al Consejo de Seguridad de la ONU que les permite legitimar el bombardeo de los países, capturar y/o asesinar a los dirigentes y finalmente recolonizar legalmente los países y llevar a cabo el saqueo a cielo abierto y desde arriba con el aval del mencionado Consejo de Seguridad de la ONU.

Anteriormente países como Haití, Irak, Costa de Marfil o Libia fueron víctimas de esa guerra en la sombra. En Malí está en curso esta guerra. ¿A quién tocará mañana? África debe reaccionar enérgica y colectivamente contra esta guerra de recolonización que nos están imponiendo. Es una cuestión de supervivencia de nuestro continente y sus pueblos.

Según la agencia china Xinhua, el 26 de marzo de 2012, el «Ministerio de Asuntos Exteriores francés reiteró el 26 de marzo su exigencia de que Malí ‘vuelva al orden constitucional’». Según usted es una declaración de guerra, ¿por qué?

El imperialismo francés ha mostrado siempre su desprecio atávico hacia los Estados subsaharianos. Esa constatación es insoportable, humillante y degradante para África. Las independencias nominales de 1960 no han cambiado en nada la actitud de Francia, que mantiene todos los resortes que le permiten esclavizar a nuestros Estados. Las declaraciones del Ministerio de Asuntos Exteriores francés sobre la «vuelta al orden constitucional» es efectivamente una declaración de guerra al pueblo maliense que ha osado levantar la cabeza. Esta declaración es, además, una orden que refleja esa realidad de relación «amo-esclavo» que a Francia le gustaría mantener eternamente contra la voluntad de independencia de los pueblos del pre-carré francés de África. Recordemos las tres palancas principales que permiten a Francia mantener la correa al cuello de los Estados del pre-carré francés africano:

- La moneda: Entre las primeras medidas de represalia impuestas por Francia contra el CNRDRE y las organizaciones afiliadas, la más importante es el bloqueo de los haberes en los bancos de los países miembros de la CEDEAO.

Malí pertenece a la zona monetaria del FCFA dirigida por Francia. Una asfixia monetaria y económica del país tendría efectos inmediatos.

Recordemos por qué esta moneda es contraria al desarrollo de África. Creado el 26 de diciembre de 1945 por Francia, el FCFA (franco de las colonias francesas de África), se llamó a partir de 1958 «franco de la comunidad francesa de África». Es utilizado por 15 antiguas colonias francesas de África. El FCFA, al estar vinculado al antiguo franco francés (FF) se encuentra actualmente, sin participación de los africanos, con una devaluación sin precedentes en la Eurozona (1 euro = 655,957 CFA). Semejante relación monetaria permite a las potencias imperialistas, en particular a Francia, saquear nuestros recursos naturales sin tener que pagarlos a su precio justo. Además son las multinacionales occidentales las que especulan en la Bolsa con los precios de las materias primas. Con el fin de garantizar la estabilidad del FCFA con una tasa de cambio fija marcada por Francia, esta última ha obligado a los 15 países africanos a poner el 65% de sus ingresos de exportación, todavía denominados reservas de cambio en divisas extranjeras, en una cuenta del tesoro francés. Una dominación y un robo que nunca permitirán el desarrollo de nuestros Estados y el bienestar de las masas populares africanas. Veamos un ejemplo: Si Chad vende petróleo por valor de 1.000 millones de dólares, tiene la obligación de dejar un depósito de 650 millones de dólares en su cuenta domiciliada en el tesoro francés en París. Este dinero obviamente enriquece a Francia. Así el Banco de Francia dispone gratuitamente de importantes reservas en divisas extranjeras y liquidez que permiten al Estado francés hacer frente a los gastos corrientes mientras los trabajadores africanos acumulan retrasos de pagos de varios meses, a veces por falta de liquidez. Esta servidumbre colonial monetaria se caracteriza también por la ausencia de una política monetaria independiente conforme al desarrollo y los intereses de los pueblos, y en que Francia tiene derecho de veto en los consejos de administración de los Bancos Centrales africanos (BEAC y BCEAO).

- La defensa y la seguridad: los acuerdos militares y de seguridad con los Estados africanos y la presencia de sus bases militares en el continente, permiten a Francia supervisar todo y ejercer presiones militares sobre los gobiernos.

- La diplomacia: Esta depende de las dos anteriores. Los Estados de la Françafrique no solamente se saquean económicamente, sino que además forman una peana en la que se apoya Francia para conservar el estatuto de potencia media en la ONU y que se oiga su voz. Además, recordemos que los dirigentes (gobernadores-delegados) de Francia en África, impuestos a los pueblos y apoyados por París, votan al unísono en la ONU. Esos harkis del imperialismo francés también son culpables de las tragedias de Costa de Marfil y Libia y de la recolonización de ambos países. En el ámbito de la crisis maliense hemos asistido al cumplimiento servil de las órdenes de Francia contra Malí por parte de los harkis de la CEDEAO liderados por Ouattara. Este último, furioso por la manifestación de apoyo al CNRDRE organizada por el MP-22, arde de impaciencia por enviar a 3.000 hombres, gracias a la logística del ejército francés de ocupación en Costa de Marfil, a masacrar a los malienses y restablecer el orden colonial. ¡Qué humillación para nuestro continente!

Usted considera que la crisis maliense es un recrudecimiento de las agresiones imperialistas occidentales contra África con el fin de recolonizarla. ¿Puede explicarlo?

En el espacio de un año se han librado dos guerras de rapiña y recolonización contra África. Ahora Costa de Marfil y Libia están bajo la ocupación imperialista occidental. La crisis maliense es una extensión de la cruzada belicista contra Libia. Esta guerra, sin duda, abarcará toda la zona. Pero esta vez la estrategia del imperialismo es primero desestabilizar, luego debilitar y después ocupar toda la región Sahara-Sahel, que contiene gigantescos recursos estratégicos (petróleo, gas, uranio, wolframio, oro) y además por su posición geoestratégica. El antiguo proyecto de Alain Peyrefitte de 1957 de creación de un Estado sahariano tuareg ha salido del cajón de la Françafrique.

La proclamación unilateral de la independencia del Azawad el 6 de abril de 2012 en el norte de Malí por el MLNA no es fortuita. Concreta el diseño de Francia. Si se ha elegido Malí en primer lugar para ese proyecto sahariano, es por la proximidad inmediata del Azawad al sur de Argelia, donde se encuentra la ciudad más importante del Sahara: Tamanrasset. Eso por un lado. Por otra parte, el MNLA ha establecido un acuerdo con Francia.

La presencia de la República Argelina Democrática y Popular (RADP), independiente e insumisa, en esta región del Sahara impide sin duda la concreción del gran proyecto imperialista para el Sahara. En consecuencia, ese Estado africano se encuentra en el punto de mira de los depredadores occidentales que sueñan con sumergirle en el caos y despedazarlo como a Libia. El imperialismo impone a África las guerras de recolonización. Nosotros tenemos el deber de defendernos.

Esa «gangrena» que afectó a Libia (en la actualidad presa de una guerra civil generalizada), Costa de Marfil y ahora Malí ¿Se extenderá a otros países africanos o parará en este nivel?

La crisis monetaria y económica del sistema capitalista que azota a las potencias imperialistas desde 2008, el aumento de la fuerza de los países emergentes: Brasil, Rusia, China, Sudáfrica (BRICS), especialmente China, se traduce en el declive irreversible de las antiguas potencias occidentales. Con la esperanza de conservar su rango político en la escena internacional y su alto nivel de vida gracias al saqueo de los recursos de los países del Sur, las potencias imperialistas se han fijado como objetivo la recolonización de África, ese «espacio vital». Así, desencadenan sin miramientos guerras mortíferas de rapiña avaladas por apresuradas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Ayer fueron Costa de Marfil y Libia, hoy toca el turno a Malí, en proceso de debilitamiento programado por los imperialistas. ¿A quién tocará el turno mañana si África no se organiza colectivamente para defenderse? Malí sufrirá la misma suerte si continúa la estrategia francesa probada en Costa de Marfil donde se ha impuesto a un alborotador de la Françafrique avalado por Francia y la ONU. Recordemos que Francia convirtió en un santuario la región norte de Costa de Marfil donde estaban atrincherados los rebeldes de Ouattara y Soro, permitiéndoles fortalecerse militarmente antes de entronizarlos tras el golpe de Estado del ejército francés el 11 de abril de 2011 contra el presidente legítimo insumiso Laurent Gbagbo.

Esta ofensiva de recolonización del «espacio vital» por parte de los depredadores occidentales se extenderá a toda África si no lo impedimos. Hay que detener por todos los medios el ansia de la reconquista de África por Occidente. Debemos organizarnos colectivamente a escala continental para ganar esta guerra que nos han impuesto. En legítima defensa. Porque se trata de la vida de nuestro continente y de los africanos.

A pesar de la situación actual usted es de los que parecen confiar en la explosión del orgullo de los hijos de África. ¿En qué medida podría eso desbaratar las conspiraciones tramadas por los occidentales para acaparar las riquezas africanas?

Los dos principales acontecimientos de principios de este siglo que han marcado para siempre las conciencias de las masas populares africanas son:

- Los bombardeos del palacio presidencial de Costa de Marfil por el ejército francés, que causaron la muerte de varios cientos de marfileños, con la captura y deportación a la Haya del Presidente legítimo Laurent Gbagbo para que lo juzgue la Corte Penal Internacional, un tribunal racista antiafricano.

- La cruzada contra Libia del trío criminal Sarkozy-Obama-Cameron, dirigida por el Presidente Sarkozy. Los bombardeos de las fuerzas de la OTAN causaron la muerte de más de 100.000 libios y finalmente el asesinato del Guía Gadafi por esos mismos imperialistas y sus delegados harkis del CNT de Benghasi. El país, antes desarrollado, se ha convertido en un campo de ruinas.

Entre la juventud se está extendiendo una conciencia militante de lucha antiimperialista. Los jóvenes afirman su vinculación al panafricanismo y a la creación de los Estados Unidos de África (EUA), un elevado proyecto iniciado por el Guía Gadafi y por el cual le asesinaron los depredadores occidentales. La balcanización de África programada por los imperialistas fracasará gracias a la juventud concienciada, que es el futuro de nuestro continente.

Los Estados Unidos de África permitirán la supervivencia de los pueblos africanos. Si África todavía padece la dominación occidental es porque ciertos intelectuales africanos, sedientos de poder personal, se han convertido en harkis de los imperialistas occidentales que actúan a favor de los intereses de sus amos occidentales y contra los de África. La traición indigna, abyecta y criminal de esos «harkis intelectuales», asociada a la de algunos líderes políticos y jefes de Estado africanos (gobernadores- delegados de Francia en África) animó a los imperialistas occidentales a cometer crímenes contra la humanidad y a infligir humillaciones a toda África en 2011.

Los «harkis intelectuales» que aplaudieron los crímenes imperialistas contra la humanidad en Costa de Marfil y en Libia, los «gobernadores-delegados» que votaron las resoluciones apresuradas del Consejo de Seguridad contra su madre patria, África, empiezan a notar el incremento del patriotismo antiimperialista de la juventud. Se verán obligados a someterse a la voluntad popular. Esa es en realidad la auténtica democracia, y no la que ha servido de excusa a las potencias depredadoras para recolonizar África. La «defensa de la democracia» y la «protección de las poblaciones civiles» son las razones que esgrimen siempre las potencias occidentales para intervenir militarmente y recolonizar África. Sin embargo hay que señalar que ya cayó la careta porque, en efecto, los países ocupados (Costa de Marfil y Libia) no son democráticos ni pacíficos. La arbitrariedad y el desorden reinan y se han institucionalizado. Frente a esa impostura democrática y a la recolonización de África, la resistencia antiimperialista se organizará y triunfará.

Soy optimista con respecto al futuro de África, ya que el sentimiento revolucionario que suena entre la juventud y el empobrecimiento progresivo de las masas populares conducirán a una revolución que, como un tsunami, romperá a su paso las cadenas de la esclavitud. Todavía es posible un estallido patriótico. Porque nuestro continente tiene que ser y convertirse en la superpotencia del próximo siglo. El vasto continente africano posee, en efecto, colosales recursos humanos, naturales, mineros… indispensables para su desarrollo hacia ese objetivo. ¿La manifiesta ausencia de voluntad política de ciertos dirigentes que sirven los intereses imperialistas y cuya misión es torpedear el proyecto de los EUA podrá resistir mucho tiempo todavía frente a la voluntad de los pueblos humillados, explotados y despreciados por las potencias imperialistas y sus lacayos?

El pueblo argelino o el pueblo vietnamita, concienciados, determinados, vencieron a las potencias imperialistas armadas francesa y estadounidense. Ese objetivo a escala de los EUA sería más fácil, dado que el nivel global de nuestro desarrollo se ha perfeccionado ampliamente con respecto al de la época de las guerras de liberación nacional.

¿Debilitar Malí para someterlo? ¿Cuáles son los desafíos de Malí en esta nueva crisis? ¿Se trata de otra etapa de escaladas desestabilizadoras en la región?

Al permitir a los tuaregs equiparse de armas de los arsenales libios y dejándolos que transiten libremente por Níger (que está bajo su control), para reunirse finalmente en el norte de Malí, fronterizo con el Sahara argelino (Tamanrasset), el imperialismo francés tiene cuatro objetivos:

-       Debilitar Malí con el fin de obligarle a aceptar la instalación de una base militar francesa en Mopti, ya que la opinión pública en general es muy hostil a la presencia de las fuerzas extranjeras en el país.

-       Permitir que las empresas francesas participen en la explotación del oro (confiada a los canadienses) y en la prospección del petróleo y otros minerales. Francia no digiere que su pre-carré acoja a otros socios económicos. Cualquier veleidad de rebeldía se castiga con la desestabilización programada del país

-       Debilitar las relaciones entre Argelia y Malí, sobre todo después de los acuerdos de paz de Tamanrasset del 6 de enero de 1991, firmados entre el gobierno maliense y el MLNA bajo la égida de la República Argelina Democrática y Popular (RADP).

-       Controlar la región Sahara-Sahel por su posición geoestratégica y sus inmensas riquezas mineras estratégicas.

Con este fin, el imperialismo quiere desestabilizar la RADP, incluso amputar su parte sahariana si es preciso, para resucitar el proyecto de 1957 de una región francesa en el Sahara. La elección de Malí para esta operación criminal es su proximidad directa con Tamanrasset.

La proclamación unilateral de independencia del Azawad por el MLNA contribuye a ese proyecto del imperialismo francés, a pesar de sus declaraciones hipócritas sobre el respeto a la integridad de Malí. Su acuerdo con el MNLA citado anteriormente muestra su verdadera cara.

Con la inestabilidad en Libia y Malí, ¿cómo ve el papel y el lugar de Argelia en medio de ese infierno, si se puede calificar así?

La República Argelina Democrática y Popular (RADP), me gusta nombrarla literalmente porque eso evoca en el espíritu de todos los patriotas africanos revolucionarios la epopeya gloriosa de la lucha de liberación de ese país que libró heroicamente el Frente de Liberación nacional (FLN) contra el imperialismo francés. Ese mismo imperialismo francés ha recuperado el dominio en la actualidad desencadenando guerras de rapiña y de recolonización de África, por ejemplo en Costa de Marfil, en Libia y ahora en Malí. Ese infierno encendido deliberadamente por los imperialistas en África para balcanizarla de acuerdo con su principio «divide y vencerás». Esas guerras de recolonización nos incitan a releer la historia de las luchas de liberación de nuestro continente. El ejemplo de la RADP sigue siendo una fuente de inspiración, y en ese sentido consideramos que tiene que desempeñar un papel histórico importante en la lucha antiimperialista y contra la recolonización de África.

En las declaraciones de nuestro partido, ACTUS/PRPE, relativas a las situaciones en Costa de Marfil, Libia y Malí, criticamos las guerras imperialistas de Francia en África. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo argelino, que en 1961 infligió una derrota lacerante a las tropas coloniales francesas y logró arrancar su independencia. Esta humillación infligida a Francia por los valientes muyahidines o fellagas del ejército de Liberación Nacional (ALN), brazo armado del FLN, permanece tenazmente en la memoria de la potencia colonial que, a cualquier precio, querría tomarse la revancha con el fin de saquear el petróleo y el gas de los que la privaron.

Después de la ejecución de su plan criminal en Libia y en Malí, dos Estados fronterizos de la RADP, el imperialismo francés no se detendrá en su camino. La desestabilización de la RADP despegará con la activación de los antagonismos regionales (bereberes, kabilas, árabes, tuaregs…) o de las redes confesionales islamistas (AQMI, GIA, GSPC…). Sin embargo, deseamos y esperamos que el espíritu revolucionario y nacionalista del FLN de antaño resurja con el fin de infligir una segunda derrota a cualquier veleidad de balcanización y reconquista de la RADP. Esta última está en el punto de mira de los depredadores occidentales, en particular de Francia, que sueña todavía con realizar su proyecto del Sahara francés de 1957. Después de la independencia del país, la RADP ha ayudado a numerosos movimientos de liberación de los países del Sur. Hoy más que nunca ese deber internacionalista adquiere todo su sentido y su importancia en África frente a la rastrera recolonización occidental de nuestro continente.

La RADP debería recuperar su noble tradición revolucionaria, porque el imperialismo no ha cambiado su guerra. Ha evolucionado a la forma de «comunidad internacional» constituída en realidad por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, el trío que impone su voluntad imperial al Consejo de Seguridad con resoluciones apresuradas y criminales en Costa de Marfil y en Libia.

¿No será la RADP independiente y rebelde el próximo objetivo de las potencias depredadoras que se alinearon en Libia con el AQMI-CNT para asesinar al Guía Gadafi y matar a 100.000 libios bombardeándolos con el fin de ocupar el país?

La defensa de la RADP comenzaría también con su ayuda a cualquier país africano señalado por las acciones multiformes de recolonización imperialista.

En ese nivel la patria del FNL deberá desempeñar un papel importante y sin complejos, tanto más en cuanto que la región Sahara-Sahel suscita la codicia de las potencias occidentales sedientas de recursos mineros estratégicos y con ansias de instalar sus bases  militares. Creemos que si la RADP se hubiera implicado de antemano al lado de Libia sin duda se habría impuesto y habría conducido a la Unión Africana (UA) a resistir en bloque a los imperialistas.

Ley-Ngardigal Djimadoum, es el secretario general de los comunistas chadianos, la Acción Chadiana por la Unificación y el Socialismo/Partido Revolucionario Popular Ecologista (ACTUS / PRPE)

Fuente: http://www.legrandsoir.info/l-algerie-est-dans-la-ligne-de-mire-des-predateurs-occidentaux.html



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