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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-05-2012

No hay que dejar la bandera de la oposicin a Marine Le Pen

Franois Sabado y Christine Poupin
Viento Sur / alencontre.org


Sarkozy ha sido derrotado. Este resultado nos alivia y nos alegra. Debemos analizar la correlacin de fuerzas que traduce y la situacin que se abre.

Como en el resto de Europa, los gobernantes salientes han sido expulsados. La socialdemocracia griega, espaola y portuguesa- ha sido barrida. Aqu, (en Francia) la derecha autoritaria ha sido echada. La crisis desestabiliza a toda la representacin poltica. La puesta en marcha de polticas de austeridad brutales arruina la adhesin y la confianza de la poblacin hacia los partidos en el poder, sean de derechas, como la UMP en Francia, o de izquierdas, como los partidos socialdemcratas en Espaa, Portugal o Grecia.

Con ocasin de estas elecciones, la izquierda ha conocido una ligera progresin, pero la correlacin de fuerzas derecha-izquierda de la primera vuelta de las presidenciales sigue siendo ampliamente favorable a la derecha (56% contra 44%). La victoria de Hollande es debida al fracaso de Sarkozy ms que a su dinmica propia. Ms an, el Frente Nacional de Marine Le Pen ha conocido una subida sin precedentes. La vida poltica est ya sobredeterminada por el peso de la extrema derecha. La UMP corre el riesgo de implosin, desgarrada entre un sector, polarizado por el partido lepenista, y otros sectores de la derecha tradicional que rechazan la deriva populista o fascista. A diferencia de las elecciones de 1981 o 1988, este presidente de izquierdas ha sido elegido sin subida masiva de los votos de izquierda. Llega al poder aprovechando la divisin de las derechas. Divisin reforzada por el llamamiento de Franois Bayrou a votar Hollande. Al da siguiente de las elecciones, es la crisis mundial y especficamente europea la que va a dominar la situacin econmica, social y poltica. Las agencias de calificacin han dado el tono: habr que reducir an ms los presupuestos sociales, desmantelar los servicios pblicos. La Unin Europea exige la regla de oro , integrando la prohibicin de todo dficit pblico en la Constitucin. Conocemos ya los resultados de esta poltica: Europa se hunde en la recesin, con ms paro, menos poder de compra, cada vez menos servicios pblicos.

A la contrario que todas estas polticas, proponemos poner en el corazn del debate pblico un plan de medidas de urgencia anticrisis. Este escudo social para las clases populares incluir un aumento de salario para todos de 300 euros neto, un salario mnimo de 1.700 euros, la creacin de centenares de miles de empleos pblicos, la prohibicin de los despidos, la reduccin del tiempo de trabajo semanal a 32 horas para combatir el paro. Franois Hollande ha denunciado durante su campaa a un enemigo sin rostro: las finanzas. Cmo resistir la presin de los mercados financieros sin atacar a los bancos y a los banqueros? Cmo reducir la presin de la deuda y de la especulacin dejando funcionar al sector bancario segn las reglas neoliberales? Sin expropiacin de los bancos y sin su nacionalizacin bajo control social, ningn gobierno dispondr de los medios necesarios para financiar una poltica que responda a las necesidades sociales. Para dar la prioridad a los servicios pblicos hay que atacar a la deuda: organizar una auditora pblica para la anulacin de la deuda ilegtima y de sus intereses. Una nueva poltica fiscal, que suprima los regalos a las grandes fortunas y ponga impuestos a las ms ricas y los beneficios capitalistas, estar en al centro de nuestras propuestas. Pero la profundidad de la crisis, su carcter global, exige no solo resistir a la austeridad, sino reorientar la economa segn necesidades sociales y ecolgicas, salir de lo nuclear, reorganizar los sectores de la energa y de los transportes, el hbitat, en amplios sectores pblicos que escapen a la lgica de la ganancia capitalista.

Lejos de tomar decisiones radicales contra la crisis, Hollande se inscribe en las grandes orientaciones de la Unin Europea, queriendo dar sentido al rigor, es decir retomando una poltica de austeridad. Hollandreu , es una frmula que ilustra bien los riesgos de una evolucin de la situacin a la griega. Y el apoyo a Franois Hollande de Bayrou, feroz partidario de la regla de oro , para desplegar una poltica de unin nacional no es de buen augurio. Frente a los dictados de la Unin Europea, se impone una primera tarea: rechazar el nuevo pacto europeo y, para ello, convocar un referndum en el que, de nuevo, el pueblo soberano diga no a esta Europa neoliberal.

Austeridad de derechas o austeridad de izquierdas? Nuestros dirigentes no contemplan otra alternativa. Y es tanto ms inquietante en la medida en que el Frente Nacional est al acecho. Marine Le Pen lo ha anunciado ya: quiere ser la oposicin de derechas. Qu est en juego para su partido? Crear las condiciones en 2017, o incluso antes, para una confrontacin derecha-extrema derecha frente a la izquierda, en la que el partido lepenista ganara la apuesta. En efecto, nada dice que un gobierno Hollande aguante frente a una aceleracin de la crisis. Es en este marco en el que empieza una carrera de velocidad que acentuar la polarizacin entre el Frente Nacional y la izquierda radical y anticapitalista. Carrera de velocidad resumida por la situacin abierta por el resultado de las elecciones en Grecia con, por un lado, los buenos resultados de la izquierda radical, de Syriza en particular, y del otro, la mala noticia, la entrada de los nazis en el parlamento... No podemos dejar la bandera de la oposicin a Marine Le Pen. Proponemos emprender la construccin de un amplio movimiento unitario de la izquierda social y poltica contra el Frente Nacional.

Hemos planteado durante la campaa la perspectiva de una oposicin de izquierda unitaria a un gobierno que aplicara una poltica de austeridad de izquierdas. No por impaciencia sino por anlisis de la poltica social liberal en Francia y en Europa, y necesidad de defender los intereses de la mayora de la poblacin.

Proponemos que se reagrupen en las empresas, los barrios, los trabajadores, los jvenes y sus organizaciones para exigir el cambio, ahora!, crear las condiciones de una movilizacin para arrancar aumentos salariales, bloquear los despidos, obtener contratos fijos para los precarios en el sector pblico, imponer la jubilacin a los 60 aos. No hay duda de que comprometerse en la satisfaccin de estas reivindicaciones conducir a la confrontacin con los mercados financieros y los grandes grupos bancarios.

Estas primeras propuestas se oponen a toda poltica de austeridad y al rigor con salsa Hollandesa. He ah porqu es imposible defender a la vez estas medidas de urgencia y apoyar de cerca o de lejos a un gobierno Hollande. Los dirigentes del Frente de Izquierdas decidirn su participacin en el gobierno tras las elecciones legislativas. En esta etapa, parece que descartan una participacin directa y contemplan un apoyo sin participacin, vieja frmula del pasado ya utilizada por el PCF. En las prximas elecciones legislativas, habr que derrotar una vez ms a la derecha y la extrema derecha, pero la nica poltica clara es rechazar toda austeridad ya sea de derechas o de izquierdas. Ser precisa una oposicin de izquierdas al gobierno. El NPA est dispuesto a ello. Y los dirigentes del Frente de Izquierdas? Estamos en una encrucijada.

La crisis del sistema es global, econmica por supuesto, pero tambin ecolgica y poltica. Marca tambin un vuelco del mundo. En estas condiciones, la herramienta poltica que hay que construir no puede esquivar ni la cuestin del productivismo, ni la cuestin del internacionalismo, ni la de la democracia real y la autoorganizacin.

Para afrontar la crisis, los llamamientos a la repblica, las denuncias de las finanzas, las combinaciones institucionales con el social liberalismo no son suficientes. En una coyuntura electoral marcada por derrotas sociales, el discurso del Frente de Izquierda ha podido convencer a millones de electores. Sin embargo, pensamos que ni la direccin del PCF ni la retrica de Mlenchon estarn a la altura de los desafos de la crisis. Los proyectos reformistas, incluso de izquierdas, pueden en un primer momento reagrupar las primeras resistencias a la crisis. Se trata ahora de preparar la confrontacin con los capitalistas y rechazar la austeridad de izquierdas del gobierno. El objetivo, no lo ocultamos: preparar un nuevo mayo 68 o un nuevo junio 1936 que imponga una transformacin radical de la sociedad. Estamos dispuestos a marchar juntos con el Frente de Izquierdas y todos los que se opongan a las polticas de austeridad, a discutir sobre las modalidades de un bloque antiausteridad, anti Frente Nacional, de un bloque que sea la oposicin de izquierdas al gobierno de Hollande. Pero los choques sociales y polticos que tenemos por delante exigen, ms que nunca, la independencia de los anticapitalistas. Frente a las incertidumbres de la poltica del Frente de Izquierdas y a su orientacin de un pie dentro, un pie fuera hacia la nueva mayora, proponemos que se federen sobre bases 100% independientes del PS todas las fuerzas y corrientes anticapitalistas, las fuerzas que han asegurado la continuidad y el hilo histrico de la corriente revolucionaria, los libertarios, los ecologistas radicales, los y las militantes del movimiento social y sindical

Esto supone construir una herramienta verdaderamente independiente. Es el meollo de un doble desafo para el NPA: el relanzamiento del reagrupamiento de los anticapitalistas y una poltica unitaria anticrisis, en particular con el Frente de Izquierdas pero, bastante ms all, con todos y todas los que se oponen a las polticas de austeridad.


8/05/2012

Franois Sabado es miembro histrico de la direccin de la LCR y Christine Poupin es portavoz del NPA.

http://alencontre.org/europe/france/ne-pas-laisser-le-drapeau-de-lopposition-a-marine-le-pen.html


Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR


Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=5187


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