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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2012

12M15M Cabo Verde
Indignacin desde frica

Xiana Solla Lagoa, Alba Garca Snchez, Paz Prez Catal, Ana Pons Calvo y Marta Gonzlez Moujir
Rebelin


En estos ltimos meses se fueron sucediendo las malas noticias: votantes que perpetan gobiernos corruptos cada vez ms asfixiantes ; Presupuestos Generales con drsticos recortes en Cooperacin, Sanidad, Educacin, I+D, etc. As estamos la gente de a pie, manteniendo el tipo, y ah estn ellos, los poderosos, los intocables polticos que dicen s a los bancos cuando estos les piden dinero pblico mientras a la ciudadana no nos queda otro remedio que aguantar el chaparrn del NO: no becas, no trabajo, no igualdad; no cultura, no energa sostenible, ni mundo mejor, ni Estado de Bienestar, ni educacin pblica y de calidad; sin sanidad comunitaria o pluralidad lingstica... No-sin-ni-nada.

Aunque hay algo que S tenemos: la conviccin de que ESTE ESTADO QUIERE SER OTRO. Y queremos decirlo, gritarlo, pero no nos quieren dejar porque en el fondo saben que somos fuertes, y lo somos tanto que nos tienen miedo. Temen que a travs de medios de expresin y comunicacin horizontales tales como las redes sociales nos reunamos, nos juntemos y burlemos la delgada lnea que separa la manipulacin informativa de la verdadera informacin.

Y desde Cabo Verde no nos podemos quedar impasibles ante la lamentable situacin que atraviesa el mundo de la cooperacin, con convocatorias de renovacin que no se publican o se anulan (Lectorados MAEC-AECID, Convenios ONGs, PCIs, etc.), o sin derecho a votar en las elecciones generales (noviembre 2011) porque alguien, desde Espaa, se haya querido olvidar de que, desde el exterior, tambin existimos.
Existimos, s, y sufrimos las noticias que nos llegan como si estuvisemos all, con la impotencia de no poder hacer nada desde aqu. Podemos, eso s, ser nosotras quienes digamos NO. Podemos, tambin, intentar hacer ver a quienes siguen sin querer ver, que cuando hablan de jvenes, de cooperacin, de estudiantes, de pensionistas... no hablan de conceptos abstractos, sino de personas en las que repercute cada una de las decisiones que toman. Podemos (y debemos) indignarnos. Consideramos que ya se ha escrito mucho y muy bien (y se escribir ms y mejor) sobre los distintos temas que han llevado a esta situacin , lo que nosotras podemos aportar a todo ello es nuestra realidad, nuestra perspectiva, nuestra propia indignacin.
Desde hace algunos meses vivo la cada al abismo de mi pas desde la distancia. Me da miedo abrir los peridicos, los correos que recibo desde Espaa solamente hablan de lo mal que est la situacin, los comentarios de mi madre por telfono son del tipo hija, ojal te saliera otra cosa por all...

28 aos recin cumplidos, comunicadora social, mster en Cooperacin Internacional, idiomas, cursos varios, inquietudes varias. Y desesperanza. Este es mi currculum, como el de otras muchas y muchos espaoles. Se supone que he hecho todo lo que se deba hacer para tener un futuro prometedor.

En cambio, a dos meses de terminar mi trabajo como Joven Cooperante en Praia (casi podra decir que mi primer contrato), estoy mucho peor que hace cinco aos, cuando termin la carrera y no saba lo que quera. Y ahora que s lo s, me encuentro sin ninguna expectativa. Las empresas piden cinco aos de experiencia mnima, pero el mundo se ha vuelto loco? Entonces, cundo viajo y aprendo ingls? Porque sin idiomas, no voy a ningn lado, y en qu momento curso el posgrado, requisito indispensable para uno de cada tres puestos de trabajo? de dnde saco tiempo para la formacin extra o las experiencias de voluntariado, tan recomendables, tan deseables en cualquier empleo al que aspires? (especialmente en cooperacin).

Por lo visto nos llaman la Generacin Perdida... y aunque no seamos un grupo de rebeldes escritores estadounidenses, tambin estamos viviendo un nuevo colapso del modelo occidental y manifestamos nuestra disconformidad ante las injusticias que se estn sucediendo a raz de ello, no se nos escucha? O ser que no se nos nos quiere escuchar? Cuntas crisis tenemos que sufrir para que los de arriba se planteen por fin la necesaria transformacin?

Que nos llamen como quieran, pero que dejen de jugar con nuestros sueos, que no sigan destruyendo nuestro futuro.
* * *
Una licenciatura, posgrado, mster y varios idiomas. Una experiencia profesional que, a pesar de las dificultades, he conseguido mantener en el mbito del patrimonio, cultura y desarrollo. No ha sido un camino fcil, pero me hicieron creer que era bueno. Y posible. Me dijeron que la cultura generaba empleo y era una herramienta de desarrollo e integracin; que la cooperacin internacional funcionaba y poda hacer del mundo algo mejor. Yo lo cre. Y lo creo.

Ahora me doy cuenta de que me mintieron. De que en mi pas invertir en cultura slo est justificado si hay dinero, de que slo nos preocupamos por los problemas a nivel mundial cuando es tiempo de bonanza en casa. De que, a la vista de los errores cometidos, es ms fcil optar por suprimir que por modificar. En realidad nunca creyeron. Yo s.

Al borde de los 30 aos mi futuro se esfuma y veo que todo lo que constru slo me lleva a callejones sin salida: arqueologa, investigacin, gestin cultural y del patrimonio, cooperacin internacional. Ya no hay dinero para estas cosas, ya no son importantes. As que me replanteo mi futuro, mi no-futuro: Sigo intentndolo? Hostelera de nuevo? Vuelvo a la universidad (a qu precio?)? O sera ms prctico FP? Emigro?
Estoy indignada. No me siento representada ni con posibilidades de estarlo. Siento que el futuro que nos plantean no es el nico al que podemos acceder, ni el mejor, ni el que quiero. Siento que me engaaron, que me engaan. Ahora intentan callarnos a base de transformar nuestra indignacin en profunda tristeza y desesperanza. Pero no lo conseguirn.
* * *
Llevo aos trabajando en cooperacin. Viv desde frica el comienzo de la decadencia del sistema actual (porque la crisis no es slo econmica) y tambin, hace slo un ao, el despertar de la ciudadana. Hoy, mis razones para indignarme son an mayores. Pero creo que tambin lo es la conciencia colectiva del engao global. Como trabajadora de la cooperacin, veo cmo el Gobierno de Espaa, al financiar una intervencin en pos del supuesto desarrollo, exige a los receptores de ayudas principios de transparencia y participacin y garantas de empoderamiento de la sociedad civil. A las administraciones locales les pide compromiso de gestin pblica de los nuevos servicios implementados. Palabras hermosas pero vacas. Su estrategia es la hipocresa: Justicia s, pero no aqu, Acceso pblico universal a la salud y la educacin s, pero no aqu, Derechos sociales s, pero no aqu, Libertad de expresin s, pero no aqu. Sigo?

El Gobierno ya ha retirado casi el 50% del presupuesto de cooperacin (siendo frica la que se lleva la peor parte) pero mantiene el apoyo a la Iglesia, sigue rescatando bancos como si fueran princesas y perpetuando los privilegios polticos (y los monrquicos).

En este escenario, soy consciente de que mis posibilidades de seguir trabajando en cooperacin, donde he invertido estudios, dinero, aos y pasiones tratando de crear un futuro, se reducen enormemente con los sucesivos recortes que estn estrangulando a las ONGs y obligando a muchas de ellas a desaparecer. Pero no tengo miedo. S que sobreviviremos al sistema. E inventaremos otro.
* * *
28 aos. Licenciada. Posgraduada. Becaria. Voluntaria. Explotada. Indignada.

Cuando leo las noticias que me llegan de all me parece surrealista. No lo siento como algo real, es como si leyera ficcin. Desde aqu me resulta fcil y difcil, ver como se termina con todo por lo que se ha luchado, as sin ms, la razn, la crisis. Este siglo comenz con muy buenas intenciones, y ahora, alguien se acuerda de los ODM? Desde hace unos aos han utilizado la excusa del terrorismo para quitarnos gran parte de nuestros derechos. Lo mismo hacen ahora, utilizan la crisis para quitarnos el resto.

Me quedan 5 meses de beca. No me renuevan. No hay presupuesto para becas. No hay? O se ha decidido que no haya? La crisis. Esa respuesta no me vale. Quin es la crisis? Es que acaso es un ente que viene del ms all a hacernos la vida imposible? o son las decisiones de personas que estn aprovechando la coyuntura para imponernos su ideologa?

Me licenci en sociologa (qu es eso?), hice un mster en desarrollo (cmo?) y para colmo de los colmos decid que quera trabajar en el rea de gnero (en qu?). Ah! y cmo no, tambin hablo idiomas. Quizs debera dar las gracias, debera sentirme afortunada porque por primera vez, alguien me paga por algo que me gusta hacer, para lo que me he formado y que es (era) necesario. Y trabajo; sin embargo es una beca. Por eso no tengo derecho a huelga. Y aunque hayan reformado la ley para que pueda cotizar para una jubilacin que nunca tendr, tampoco tengo derecho al paro.

A partir de septiembre no s qu har. La igualdad de gnero (lucha en la que creo), ya no es importante, la tratan como una moda que nadie lleg a entender y que "afortunadamente" ya est pasando. Quera seguir estudiando, pero los enemigos del acceso a una educacin universal han ganado esta batalla y les han dejado poner unos precios ms que elitistas a los cursos universitarios. No hay becas que pueda pedir, y los sueldos cada vez son ms bajos, si es que tengo "la suerte" de tener uno.

No s qu va a pasar. No s en qu va a derivar todo esto. Ni s cmo podemos combatirlo. Pero s que tenemos que hacer algo, que no podemos callarnos, ni dejarnos intimidar.
Por todo esto, exigimos respeto y justicia, manifestamos nuestro descontento, y lo hacemos con la boca grande y bien en alto porque si callamos, si nos escondemos, nos invisibilizaremos tanto que perderemos el rumbo y con l, las ganas de cambiar el mundo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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