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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2012

La prostitucin del poder
Trabajo sexual, negocios y trata de personas

Gerardo Avalle
Rebelin


Hace unos das el poder ejecutivo de la provincia de Crdoba, Argentina, present a la legislatura local una propuesta de prohibicin de todo sitio donde se desarrollen prcticas de explotacin, regenteo, administracin, y exposicin de personas con el fin de prostitucin, por suponerlos espacios propicios para la trata de personas.

La normativa nacional vigente prohbe la explotacin sexual por parte terceros y el sometimiento de personas a vejmenes sexuales, penando duramente a aquellos/as que incurran en el trfico de menores, los/as esclavicen y sometan, sin embargo, las causas judiciales en este sentido son escasas en todo el territorio nacional.

La prostitucin, en tanto ejercicio por parte de personas que por voluntad propia, y en propio beneficio, deciden desempearla no se encuentra penado por la ley. En la Provincia de Crdoba, la existencia del conocido Cdigo de Faltas -herramienta punitiva y represiva que anula garantas constitucionales de defensa en juicio, trato igualitario, oposicin de pruebas, etc.- que habilita al mismo polica que efecta una detencin, ser quien juzga el acto delictivo, aplicar la pena y resolver las apelaciones, en su artculo 45 prohbe la prostitucin escandalosa que altere el orden pblico.

Es de suponer que su aplicacin debe estar orientada a esos sitios clandestinos donde numerosas mujeres son sometidas a prcticas de esclavitud sexual administradas por terceros, lo que constituye un escndalo en lo que refiere a derechos humanos y proteccin de las personas. Tambin sera esperable que se aplique sobre aquellos gestores del poder que desvan la mirada ante tal infraccin y delito a cambio de unas monedas mensuales, lo que constituye una escandalosa prostitucin del poder.

Sin embargo, el porcentaje de detenciones por contravencin al artculo 45 se concentra principalmente en travestis y trabajadoras sexuales. Estas ltimas, en gran parte organizadas en torno a la Asociacin de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar-Crdoba), denuncian permanentemente el maltrato policial recibido en los lugares de trabajo, que distan ser esos sitios que constituyen un escndalo para la vida digna, sino la propia calle.

La experiencia de AMMAR constituye un proceso de construccin poltica y organizativa que muestra la doble cara de cinismo y corrupcin de la sociedad actual. Son prostitutas que se afirman como trabajadoras y reclaman ser reconocidas como tales y ejercer los derechos que corresponden a esa condicin, la de trabajadora. Su aparicin ha mostrado claramente como el discurso social condenatorio de la prostitucin ha ocultado, negado e invisibilizado procesos de esclavitud que provienen de la misma sociedad que los demanda y consume.

La aparicin de AMMAR ha significado la proteccin frente a los atropellos y el maltrato policial, al mostrar que es un sector que se organiza y reclama por sus derechos. Ha expuesto a la sociedad que la prostituta tiene hijos que alimentar, una casa que mantener, tiene horarios laborales, uniformes de trabajo, prcticas sanitarias, condiciones de salubridad, se educa, se forma y organiza como cualquier otro trabajador.

Las trabajadoras sexuales se llaman a s compaeras, como cualquier compaero sindicalizado que lucha por sus derechos. Ellas reclaman ser reconocidas como trabajadoras del sexo, denuncian el trabajo infantil por eso ellas son mayores de edad, responden a s mismas y nadie las administra, trabajan en la calle, no se ocultan, se autogestionan y se contienen. Las trabajadoras sexuales no son aquellas que se esconden o las esconden, las obligan, o esclavizan. Son prostitutas que trabajan con su cuerpo, conscientes de ello, convienen un precio, fijan un horario laboral y un lugar de trabajo. Convienen colectivamente sus prcticas con las dems compaeras.

Esto dista de ser esclavitud o trata de personas. Trabajo sexual no es igual a trata. La trata supone un amo, un proxeneta, una madama que administra cuerpos, dispone por ellos, y los descarta segn conveniencia y costos. Se ocultan y estn en connivencia con el poder. Afirmar que el trabajo sexual es igual a trata, es habilitar el camino a detenciones masivas que permitan mostrar la efectividad de una poltica de prostitucin de intereses. Esto es gobernar con medidas de alto impacto meditico que tergiversan el lenguaje, simulan situaciones de trata e invisibilizan los problemas reales de una sociedad que sigue validando condiciones de explotacin y consumo en el anonimato.

Erradicar la trata de personas requiere en este sentido un reconocimiento del trabajo sexual, no su penalizacin, y la inclusin directa de los sectores organizados e involucrados para la elaboracin de polticas de inclusin y no de exclusin social.

Gerardo Avalle. Magster en Sociologa, Lic. en Ciencia Poltica. Docente e Investigador del Colectivo de Investigacin El llano en Llamas. Becario Conicet.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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