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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-05-2012

Repugnantes detalles en el caso de los Cinco de Cuba

Sal Landau
Progreso Semanal


Estoy sentado en una silla plstica gris frente a una mnima mesa plstica gris y otra silla plstica gris vaca esperando por Gerardo Hernndez en la sala de visita de la penitenciara federal de mxima seguridad en Victorville, California. A mi lado, en una distribucin similar de asientos, un negro de mediana edad habla con una mujer, supuestamente su esposa; otros negros hablan con sus cnyuges. Dos muchachitos salen corriendo de la sala de nios hacia el padre para conseguir una caricia.

Cuatro guardas conversan y observan a los visitantes y a los reclusos. No debe haber intercambio de contrabando ni tocarse en exceso.

Gerardo emerge, reporta ante los guardas. Nos abrazamos. Gerardo habla acerca de ideas para obligar a la NSA a que libere su mapa vectorial del derribo de dos aviones de Hermanos al rescate por MiGs cubanos el 24 de febrero de 1996. El gobierno acus a Gerardo de conspiracin para cometer asesinato porque supuestamente el gobierno no present evidencia l entreg la informacin de vuelo a las autoridades cubanas a sabiendas que los aviones seran derribados. (Cmo puede un agente en Miami saber de decisiones de alto nivel en La Habana?)

Los cubanos aseguran que dispararon sus misiles a los aviones intrusos en el espacio areo cubano. Si el mapa de la NSA demuestra la aseveracin de Cuba, entonces Gerardo, quien supuestamente entreg a las autoridades cubanas la fecha y hora del vuelo fatal, no cometi un delito. Los acusadores no presentaron pruebas de que Gerardo pasara esa informacin. Hollywood presentara la escena del tribunal de Miami con el fiscal dicindole al jurado: Yo no tengo que mostrarles a ustedes ninguna prueba de porquera.

Es ms, el abogado defensor de Gerardo demostr que Basulto, el jefe de Hermanos al Rescate, ya haba anunciado la fecha de los vuelos, y varios funcionarios norteamericanos tambin saban del plan. Incluso la FAA haba avisado a las autoridades cubanas acerca de los inminentes vuelos. Los hechos no importan cuando un jurado y una jueza saben que una decisin errnea podra tener como resultado que sus casas fueran incendiadas.

La NSA ignor los citatorios de los abogados defensores para que presentaran sus mapas vectoriales en el juicio y las apelaciones: Seguridad Nacional, las dos palabras letales que no se encuentran en la Constitucin ni en la Biblia, constituyeron su razn (excusa) para no presentar los documentos. Cmo se podra obligar a la NSA a que acceda? No tenemos respuesta, pero la pregunta permanece.

Me preocupaban otras preguntas. Qu motiv al FBI a arrestar a Gerardo y a sus cuatro colegas? Despus de todo, los agentes cubanos haban entregado al FBI, por va de La Habana, suculentos bocados relacionados con actividades terroristas, incluyendo la localizacin de un barco en el ro Miami lleno de explosivos. El FBI se incaut del barco antes de que zarpara hacia Cuba o hiciera explosin en Miami.

Hctor Pesquera, respondi Gerardo. Pesquera fue nombrado Agente a Cargo del Bur de Miami y de inmediato desvi la atencin de los terroristas y la enfoc en los antiterroristas. Despus de que el jurado entregara una declaracin de culpabilidad en el juicio de los Cinco Cubanos, Pesquera se ufan en una emisora radial de Miami de que haba sido l quien cambi el enfoque y en vez de espiar a los espas present acusaciones contra ellos. (Ver Stephen Kimber, Lo que hay en el agua: la verdadera historia de los Cinco de Cuba, un libro digital en Amazon).

Es ms, Pesquera persuadi a funcionarios del Departamento de Justicia a cambiar la atencin de los terroristas exiliados en el Sur de la Florida a los agentes de la inteligencia cubana que haban penetrado los grupos terroristas. El caso nunca se hubiera juzgado si l no hubiera insistido personalmente ante el director del FBI, Louis French. (Kimber, pg. 286.)

Ann Bardach reforz la visin del papel clave de Pesquera en el cambio del FBI de investigar a terroristas a investigar a los antiterroristas. Bardach y Larry Rohter escribieron dos artculos en julio de 1998 para The New York Times en los cuales Luis Posada Carriles admita ser autor intelectual en una serie de sabotajes con bombas en Cuba para ahuyentar a turistas extranjeros. Una de estas bombas mato a un joven turista italiano cuyo padre esta demandando a los Estados Unidos por patrocinar el terrorismo.

Bardach me cont de su sorpresa cuando Pesquera respondi a su pregunta acerca de Posada diciendo: mucha gente aqu piensa que Posada es un luchados por la libertad. Pesquera, amistoso hacia los exiliados ultraderechistas, termin la investigacin de Posada y destruy el expediente. Mientras Pesquera dedicaba la atencin del FBI a destruir a los agentes cubanos, 14 de los 19 participantes en los ataques del 11/9 se entrenaban en el rea sin escrutinio del FBI. Pesquera parece haber escapado escrutinio por su aparente lapso. (Trabajadores, 22 de mayo de 2005.)

Gerardo y yo cambiamos temas ha la entrevista a Alan Gross realizada por Wolf Blitzer, de CNN. Gross, condenado en Cuba por actividades diseadas para socavar al gobierno, lo cual fue documentado por Desmond Butler, reportero de AP, se quej de su vida en prisin, la comida, su ventana tena barrotes y solo haba podido recibir visitas de senadores y representantes a la Cmara de EE.UU., presidentes de otros pases, grupos religiosos y un da con su esposa. Se quej de que las condiciones en el hospital militar de La Habana eran como las de una prisin.

Peor an, ignorando el reportaje de Desmond Butler y el devastador artculo de opinin del ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional Fulton Armstrong en The Miami Herald (25 de diciembre de 2011), l proclam su inocencia, insisti en que solo deseaba ayudar a que la comunidad juda tuviera mejor acceso a Internet. Para esto llev de contrabando equipos (documentado por Butler) y recibi un pago de $600 000 dlares de manos de una compaa relacionada con la USAID. Y Blitzer, a quien debieran concederle el premio de periodismo de peor estengrafo, no le hizo ninguna pregunta acerca de los hechos que Butler y Armstrong haban planteado.

Nos dimos un abrazo de despedida. Gerardo levant triunfalmente un puo antes de regresar a su celda. Yo camin hacia el seco viento del desierto, el auto, y descend 5 000 pies y 40 millas hasta el aeropuerto de Ontario, California; una vez ms, la oportunidad de pensar en la justicia y la injusticia.

Landau es miembro del Instituto para Estudios de Poltica. Sus filmes Por favor, que el verdadero terrorista se ponga de pie y Fidel estn disponibles por medio de cinemalibrestudio.com



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