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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-05-2012

Sin pas para los ricos

Sam Pizzigati
www.ips-dc.org



Tiempo atrs, en 1863, una pequea historia sorprendi a los lectores americanos. En El hombre sin pas, Edward Everett Hale cont la historia de un pobre traidor sentenciado a pasar el resto de su vida navegando por el mundo sin cesar, en un exilio perpetuo, como prisionero a bordo de buques de la armada.

Los super-ricos de la actualidad son igualmente transentes, por eleccin.

Tomemos por ejemplo al cofundador de Facebook, Eduardo Saverin. Este multimillonario renunci a su nacionalidad estadounidense en 2011, un movimiento perfectamente calculado para ahorrarle potencialmente cientos de millones de impuestos cuando Facebook pasara a cotizar en bolsa.

Saverin no est solo. El nmero de norteamericanos que han renunciado formalmente a su nacionalidad estadounidense aument desde 235, en 2008, hasta 1.780 el ao pasado.

Cul es el desencadenante de este repentino aumento? Las autoridades fiscales estadounidenses han estado tomando medidas drsticas contra la evasin de impuestos. Esta pequea molestia ha hecho que algunos americanos ricos, como Saverin, de origen brasileo, cortaran sus lazos con el querido To Sam. Simplemente pagan 450 $ por el trabajo burocrtico y un impuesto de salida sobre ganancias no realizadas de capital si tienen activos por valor de ms de 2 millones $ o si han pagado ms de 151.000 $ al IRS (Hacienda) en los ltimos aos.

Pero los acaudalados que han renunciado formalmente a su nacionalidad son tan solo una pequea parte de los que el Financial Times ha denominado los super- ricos aptridas. Estos tipos desmedidamente ricos evitan la notoriedad que da el rechazo de nacionalidad. Simplemente viven sus vidas como si no tuvieran ninguna patria.

El miembro ms famoso de esta comunidad de aptridas por eleccin quizs sea Nicolas Berggruen, un billonario sin casa de 52 aos con una fortuna de ms de 2.300 millones $ que ha pasado la ltima dcada saltando, por todo el mundo, de un hotel de cinco estrellas a otro.

Pero son pocos los super-ricos aptridas que se deciden por suites de hotel. La mayor parte de los vagabundos acaudalados poseen residencias personales. Cantidad de ellas. Segn informaciones del Financial Times del mes pasado, el patrimonio inmobiliario tpico de un super- rico aptrida se compone de una o dos propiedades en su pas de residencia principal, otra en Londres, New York, u otra ciudad global, una casa de vacaciones en un clima clido y quizs otro refugio en algn lugar con nieve.

Esta existencia en movimiento perpetuo se ha vuelto casi de rigor entre los super- ricos, segn Jeremy Davidson, un agente inmobiliario que gestiona propiedades que cuestan como mnimo 10 millones de libras, el equivalente de ms de 16 millones $.

Cuanto ms dinero tienes, explica Davidson, ms desarraigado te vuelves porque todo es posible.

El desarraigo est empujando al alza el precio del suelo para viviendas de lujo. Tal como apunta Crains New York Business, este ao, sin ir ms lejos, solamente en Manhattan se han vendido cuatro apartamentos cooperativos de lujo por ms de 30 millones $ cada uno.

Cuntos potenciales super- ricos aptridas estn actualmente errando por el mundo? A finales del ao pasado la firma consultora Wealth-X, de Singapur, estim en 4.650, globalmente, el nmero de personas con una fortuna superior a los 500 millones $. Estos super- ricos detentan conjuntamente unos 6,25 billones $ en activos.

Es ms que suficiente, sealan los planificadores urbanos, para causar estragos en los puntos crticos donde los super- ricos aptridas se renen con mayor frecuencia. Su gentrificacin exagerada dispara los precios de los productos y servicios locales ponindolos fuera del alcance de los residentes locales.

Las mansiones y apartamentos masivos pertenecientes a estos billonarios sin races pueden tambin exacerbar la escasez local de viviendas y constituyen un ataque a cualquier sentido saludable de comunidad urbana. Los super- ricos, yendo de un lugar a otro, dejan sus propiedades desocupadas la mayor parte del ao. El vaco resultante, seala la sociloga de la Universidad de Columbia Saskia Sassen, succiona la vitalidad vecinal de los grandes centros urbanos.

Los super- ricos no se dan cuenta. O no les importa. No les interesa echar races. Durante sus breves estancias estacionales viven aislados de la comunidad que les rodea. Solamente se aventuran en la vida pblica local lo suficiente para corromperla con bagatelas para los caciques locales que prometen mantener a raya los impuestos.

El protagonista aptrida de la pequea y clsica historia que Edward Everett Hale escribi hace casi 150 aos, ansa desesperadamente volver a la sociedad que tan traicioneramente rechaz. Los super-ricos de hoy no parecen mostrar un anhelo semejante. Se lo pasan demasiado bien. A costa nuestra.

Sam Pizzigati es miembro del Institute for Policy Studies de Washington DC, editor del peridico Too Much y autor de The Rich Dont Always Win , Seven Stories Press, New York, que se publicar en 2012.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Anna Maria Garriga

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4976


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