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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-05-2012

La turbulencia venezolana

Toby Valderrama
Revista Punto Final


La poltica es una actividad imprevisible, extraa. Su artfice, el hombre, es un animal que asombra, difcil de ser encasillado en teoras que pretendan predecirlo; slo se insina, se esboza en la historia, en el anlisis de su huella. Trotsky, sorprendido alguna vez por lo que pasaba en la Revolucin de Octubre, exclam: La madeja de la Historia se desenrolla por la punta equivocada. A Lenin, 1917 lo encontr desprevenido en el extranjero. Marx predijo el alzamiento de los proletarios europeos

Aqu en Venezuela, cuando el mundo menos lo esperaba, surgi uno de esos asombros: Chvez emergi de la improbabilidad y abri las puertas de la esperanza revolucionaria. Se proclam antiimperialista, socialista, anticapitalista, y empez un caminar por las sendas de lo indito. Hoy, trece aos despus, cabe un balance y la pretensin de avizorar el futuro. Veamos.

En Venezuela las cuentas entre la oligarqua y la revolucin estn pendientes desde la poca de la Independencia. Bolvar en su agona sentenci: He arado en el mar. Un corto y certero diagnstico de la gesta libertaria. El esfuerzo no pudo ser coronado a favor de los humildes, la oligarqua se las ingeni para proteger la esencia de la explotacin. La historia nuestra est signada por la lucha entre la oligarqua y el ideal bolivariano de dar al pueblo la mayor suma de felicidad posible. Esta batalla entre oligarqua y bolivarianismo va cambiando de escenarios, de trajes, de mscaras, pero los actores, la esencia ideolgica del enfrentamiento, es la misma.

Cul es la situacin hoy en Venezuela, qu pronstico podemos arriesgar?

Recordemos que el hombre es un ser extrao, y la futurologa tiene alta probabilidad de fallar. Sin embargo, es inevitable. Intentmoslo.

La sociedad venezolana tiene un siglo sumergida en la riqueza petrolera, cien aos de ser pas rentista. Esta situacin nos marca en todos los mbitos de la vida, desde lo econmico hasta la espiritualidad, todo est teido de petrleo.

Claro que la poltica, actividad suprema de la sociedad, est influida por la renta petrolera. En estos aos de petrleo la poltica gira en torno a la distribucin de la renta: Un gobierno ser bueno si distribuye con abundancia, y malo si la reparticin es precaria. La cantidad de la distribucin depende en primera instancia de los precios del petrleo.

La poltica venezolana est sellada por dos factores importantes: primero, la distribucin de la renta, que depende de los precios y estos de la situacin internacional, lo que la hace dependiente de elementos externos.

Segundo, en el pas, ms importante que la explotacin, que la apropiacin de la plusvala, es el despojo de la renta. Estas caractersticas nos apartan de los anlisis clsicos y requieren mucha inteligencia y percepcin clara de nuestra realidad, cambia la importancia de los diferentes factores de la revolucin.

El petrleo ha construido una sociedad en la que predomina la ideologa pequeoburguesa y la marginal. Los primeros, inquilinos directos del petrleo; los segundos, producto de los movimientos migratorios del campo a los cerros de las ciudades, viven en situacin de miseria, y han desarrollado altos grados de individualismo, de egosmo, agresividad impuesta por el hacinamiento y el medio hostil. Los obreros estn altamente influenciados por el economicismo, que aqu adquiere caracterstica de disputa por la renta.

El reto de la revolucin es cmo en un ambiente refractario al esfuerzo, al sacrificio, modelado por cien aos de rentismo, con una relacin laxa con el trabajo, con una conexin esfuerzo-logro que estalla en la riqueza fcil, cmo, repetimos, en ese ambiente tener la valenta de proponer una nueva sociedad que restituya la conexin logro-trabajo, donde prevalezca la armona, la fraternidad, las relaciones amorosas, cmo convencer que es el nico camino para tener una sociedad viable, capaz de enfrentar los extravos del capitalismo, de ser ejemplo para el mundo.

Dos ventajas principales tiene la revolucin para intentar el salto: una, la tradicin de la Independencia, sentimiento de lucha, de amor por una causa a la que se entrega todo, de herosmo. La guerra de Independencia no ha cesado en Venezuela, tiene continuidad en Ezequiel Zamora, que reivindic a los campesinos que acompaaron al Ejrcito Libertador hasta los confines del continente, en la generacin del 28 que se enfrent con las banderas del socialismo a la dictadura de Juan Vicente Gmez. En la generacin del 58 con Fabricio Ojeda, presidente de la Junta Patritica que venci a la dictadura de Marcos Prez Jimnez, y que contino la lucha en las montaas siguiendo el ejemplo luminoso de Fidel. Es as, Bolvar todava marca el imaginario de este pueblo que vive en los cerros de las ciudades, pero retumba en los campos de batalla de la Independencia, regados con la sangre de campesinos convocados por las arengas de un lder que les ofreca la gloria antes que recompensas materiales.

En los altares de la religin popular, al lado de los santos propios de las creencias llegadas del Africa y Galilea, conviven el Libertador, Negro Primero, hroes de la Independencia, y tambin es iluminado Chvez, el lder que consigui reanimar la tradicin libertaria de los das de la Independencia.

Chvez, y he all su fuerza, consigui despertar lo mejor de este pueblo, elev su autoestima. Con el comandante volvieron los das de Carabobo, de Junn, del Paso de los Andes. Este sentimiento explica cmo un pueblo sometido a cien aos de rentismo pudo derrotar el golpe de abril y tambin el sabotaje petrolero de 2002, equivalentes a guerras contra un poderoso invasor. Slo ese sentimiento patriota puede explicar el comportamiento heroico del pueblo, su sacrificio, su entrega a una causa noble, su lealtad al lder, similar a los das de la Independencia.

La otra ventaja, ya la hemos mencionado, es la presencia de un lder. En nuestra situacin, con nuestras caractersticas, es condicin indispensable un lder que supla la espiritualidad que las condiciones objetivas no pueden proporcionar, un lder que establezca una conexin tan fuerte que genere una lealtad capaz de fracturar la espiritualidad que emana de cien aos de renta, capaz de convocar al pueblo para la fraternidad, para el altruismo, para el amor y tener xito!

Con estos antecedentes intentemos analizar cul es la situacin de la revolucin bolivariana hoy. La revolucin arriba al poder en medio de un aluvin electoral que agrupa a variadas tendencias polticas, desde ex guerrilleros hasta ultraderechistas civiles y militares. Inmediatamente se desata una lucha interna en la que podemos, para efecto de este trabajo y de manera muy esquemtica, distinguir varios periodos:

Uno inicial, de hegemona de la derecha interna, que desprecia la fuerza espiritual de Chvez y tiene como consigna las palabras del embajador gringo: Fijarse en lo que Chvez hace y no en lo que Chvez dice. Luis Miquelena, cabecilla de la derecha civil interna, y ministro del Interior, les prometa a los yanquis el control sobre Chvez.

Esta primera etapa culmina en el golpe de abril, desencadenado por unas leyes habilitantes que Chvez se neg a derogar. Este gesto signific la autonoma del comandante.

A esta etapa le sigue la hegemona de la pequea burguesa, con una rara mezcla de democracia burguesa y anarquismo.

Esta hegemona, en lo poltico, propone una suerte de concertacin. En lo econmico, estimula formas de propiedad no social. Y en la organizacin sociopoltica, unidades locales aisladas que reafirman el egosmo. La poltica de concertacin tras el golpe de abril de 2002 abre camino al sabotaje petrolero a finales de ese mismo ao, derrotado por la conducta valiente de los obreros petroleros y de la Fuerza Armada. Sin embargo, el triunfo no dej ver las debilidades de la conduccin de la ideologa pequeoburguesa.

Esta hegemona vuelve a mostrar su debilidad cuando se pierde la reforma de la Constitucin en 2007, sta es la primera derrota electoral de la revolucin. La pequea burguesa no asimila la derrota, y contina el despliegue de una poltica francamente agotada.

Se produce un fenmeno que es la alta aceptacin del comandante y la disminucin acelerada de la aprobacin del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y del gobierno. Se comprueba la tesis de lo indispensable del lder.

As arribamos al ltimo periodo con una hegemona pequeoburguesa agotada, pero apoyada en la popularidad de Chvez y con altos precios petroleros, con fuerte retrica socialista pero con una prctica capitalista, inventora de atajos tericos para evitar los cambios necesarios, perseguidora, aisladora de los cambios y sus proponentes, que se bate entre la necesidad de avanzar o el desgaste definitivo.

Esta situacin abre actualmente un periodo de turbulencia que reclama una nueva hegemona. Si la revolucin no avanza, si no profundiza su paso hacia el socialismo, entonces la nueva hegemona ser el capitalismo franco, que se impondr con un periodo de fascismo: la restauracin ser con terapia de choque.

Hoy la confrontacin principal dentro de la revolucin es entre la restauracin pequeoburguesa y la tendencia revolucionaria, que impulsa el camino al socialismo verdadero. Es entre la carga revolucionaria de Chvez, y la rmora de un gobierno impregnado de restauracin, de acomodo al poder, de prdida del mpetu revolucionario.

El futuro de la revolucin se decide en la batalla por retomar el rumbo de los cambios socialistas apoyados en la clase obrera encontrada con su papel histrico, esto es, que supere el economicismo y se ponga al frente del avance socialista. De esta manera apuntalar la fuerza revolucionaria que es el comandante Chvez.

Si la revolucin persiste en intentos conciliadores, si contina por el camino de la restauracin, entonces inevitablemente perder el empuje que le dio en sus inicios la esperanza de cambio, confundir su imagen con la de sus enemigos externos, no habr diferencias sustanciales, la masa no encontrar la emocin de apoyar a la revolucin. Se abrir as el camino para un golpe fascista, nica va para que la burguesa retome el control del pas

* Este artculo, especial para Punto Final, es un pequeo homenaje a Miguel Enrquez y a los hroes de la resistencia contra el fascismo en Chile.


Publicado en Punto Final, edicin N 757, 11 de mayo, 2012

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